2011-09-27 L’Osservatore Romano
Recopilados los estudios de Mario Sensi sobre la religiosidad femenina entre el siglo XII y el siglo XV
Recopilados los estudios de Mario Sensi sobre la religiosidad femenina entre el siglo XII y el siglo XV
La obra Mulieres in Ecclesia. Storie di monache e bizzoche (Spoleto, Fondazione Centro Italiano degli Studi sull’Alto Medioevo, 2010, I-II, páginas xx, 1342, 100 euros), que recoge los escritos de Mario Sensi, docente emérito de historia medieval en la Pontificia Universidad Lateranense, historiador de gran valía y dotado de gran dedicación a la investigación, consta de dos volúmenes de grandes dimensiones. En efecto, en estas páginas se recoge una vida entera de trabajo apasionado. Está dedicada a Romana Guarnieri, también ella medievalista y estudiosa del misticismo femenino. Precisamente ella dirigió los estudios de Sensi, indicándole un campo fértil de trabajo siguiendo la línea de don Giuseppe De Luca, el cual pensaba que la investigación intelectual debía formar parte útilmente —para quien tuviera capacidad— del ministerio sacerdotal. Recopilados los estudios de Mario Sensi sobre la religiosidad femenina entre el siglo XII y el siglo XV Las beatas que hicieron preciosa la Iglesia
La obra Mulieres in Ecclesia. Storie di monache e bizzoche (Spoleto, Fondazione Centro Italiano degli Studi sull’Alto Medioevo, 2010, I-II, páginas xx, 1342, 100 euros), que recoge los escritos de Mario Sensi, docente emérito de historia medieval en la Pontificia Universidad Lateranense, historiador de gran valía y dotado de gran dedicación a la investigación, consta de dos volúmenes de grandes dimensiones. En efecto, en estas páginas se recoge una vida entera de trabajo apasionado. Está dedicada a Romana Guarnieri, también ella medievalista y estudiosa del misticismo femenino. Precisamente ella dirigió los estudios de Sensi, indicándole un campo fértil de trabajo siguiendo la línea de don Giuseppe De Luca, el cual pensaba que la investigación intelectual debía formar parte útilmente —para quien tuviera capacidad— del ministerio sacerdotal.
Y para Sensi, en efecto, fue así a lo largo de muchos años, en el sentido más inmediato del término: párroco de Colfiorito, en las montañas que se hallan detrás de Foligno, redescubrió olvidadas y preciosas capillas campestres, cuyo antiguo valor artístico y litúrgico reveló, restituyendo así a sus parroquianos una parte de su historia religiosa, un vínculo antiguo con su identidad católica.
Pero los ensayos recogidos en estos dos volúmenes atañen, en su mayoría, a las investigaciones realizadas sobre la religiosidad femenina del siglo XII al siglo XV en el centro de Italia, siglos de gran vitalidad religiosa, hasta entonces poco o nada conocida. Se trata de formas de vida religiosa espontáneas, nacidas desde abajo, poriniciativa de las mujeres mismas; un tipo de vida espiritual a la que Sensi reconoce características particulares, porque «se vivía en la aspereza de la soledad y en la penitencia, fuera de las formas institucionales de una vida regular». Un fenómeno presente en todo el mundo cristiano pero que en la Italia de esos siglos, y sobre todo en las regiones centrales, asumió una consistencia y una profundidad particularmente interesantes, como por lo demás lo revela la presencia entre ellas de muchas santas, desde Clara de Asís hasta Clara de Montefalco y Ángela de Foligno.
El hilo rojo que une estudios aparentemente diversos por su época o localización es su estatus de mujeres dedicadas al Señor, un mundo variado de personas consagradas pero sin votos solemnes, una «vida regular sin regla», con vínculos más bien débiles con la institución. Una condición que las hacía particularmente capaces de adaptarse a las necesidades de sociedades en rápido cambio, y permitía una libertad de movimiento y de decisión, y modalidades de relación con Dios, que dieron frutos abundantes e interesantes. Asistencia a los necesitados pero también vida mística y oraciones por la comunidad hacían que estas mujeres fueran amadas y apreciadas por la comunidad a la que pertenecían, cuya fe a menudo sabían reavivar.
Pero una situación tan indefinida, tan libre, presentaba también peligros, percibidos por la jerarquía, que trató de poner orden entre las numerosas y diversas iniciativas con la bula Periculoso, promulgada por Bonifacio VIII en 1298. Lenta pero inexorablemente, estas iniciativas espontáneas se transformaron luego en comunidades monásticas de tipo tradicional, que respetaban la clausura y estaban puestas bajo el control directo de autoridades religiosas masculinas.
Sensi reconstruye esta historia con equilibrio y rara competencia, poniendo de manifiesto páginas poco conocidas de vida femenina, capaces de mostrar la importancia de la iniciativa de las mujeres en la vida religiosa del mundo medieval, y así cambiando de forma notable su imagen tradicional.
Escribir una historia local que sirve para esclarecer y redefinir la general, saber transformar la investigación en una renovación espiritual del presente: estos son los grandes méritos de Mario Sensi, que los volúmenes representan fielmente. No son muchos los historiadores que pueden jactarse de un resultado semejante, junto con un gran trabajo realizado de modo realmente impecable.
Lucetta Scaraffia 28 de septiembre de 2011

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