sábado, 9 de abril de 2011

Una misionera en Sudán, y su santa


Entrevista con la hermana canosiana Severina Motta


ROMA, domingo 3 de abril de 2011 (ZENIT.org).

La hermana Severina Motta es una Misionera Canosiana que ha pasado más de 40 años en África. Ha pasado más de doce años viviendo en Sudán, donde llegó a conocer a “su santa”, Santa Bakhita.

Bakhita es la primera santa de Sudán, y ha adquirido fama internacional sobre todo después de que Benedicto XVI la mencionara en su encíclica “Spe Salvi”.

También inspiró la conversión de un preso del corredor de la muerte en Oregon, que ha comenzado un proyecto de apoyo a las canosianas.

En esta entrevista concedida al programa de televisión “Dios llora en la Tierra” de la Catholic Radio and Television Network (CRTN) en colaboración con Ayuda a la Iglesia Necesitada, la hermana Severina habla de su propia vocación misionera y de la santa que ha enseñado a los sudaneses cómo prevalecer sobre sus enemigos.

- ¿Siempre quiso ser una religiosa misionera?

Hermana Severina: Siempre quise ser religiosa, aunque no concretamente misionera.

- ¿Quiso ser religiosa aquí?

Hermana Severina: Quise ser religiosa en Italia. Pasé por una lucha muy grande. Accedí cuando supe que era lo que Jesús me pedía de verdad, ir en medio de la juventud que no tiene a nadie que la cuide.

- ¿Cuál fue el momento en que dijo “Sí, Señor, iré”?

Hermana Severina: Fue en un momento especial de oración en el noviciado. En la capilla había un gran crucifijo que señala a algunas ovejas y, bajo la imagen, estaban las palabras: Euntes in Universum Mundum – Id al mundo entero. El dedo parecía señalarme a mí, era mi turno de ir a unirme a los misioneros. Por eso accedí. Fue una experiencia muy dura, pero tengo que decir que fue muy gratificante.

- Mirando hacia atrás en su vida, ¿habría hecho algo diferente?

Hermana Severina: No, habría hecho lo mismo de nuevo.

- ¿Por qué eligió África?

Hermana Severina: En realidad no elegí África. Vamos adonde se nos envía, pero, después de que dije que sí al Señor, mi mayor deseo fue estar entre los más pobres, compartir su vida y trabajo con ellos para encontrar los medios y las formas de mejorarla. Tengo que decir que he sido privilegiada porque en todos los lugares en que he estado, todas las cosas esenciales de la vida no existían. Sin medios de comunicación, sin carreteras en condiciones, sin agua potable, sin electricidad, sólo la riqueza de la gente.

- Querría hablar un poco sobre la Hermana Bakhita, Santa Bakhita Ahor, que en la comunidad es llamada “la Madre marrón”.

Hermana Severina: Sí, Bakhita era una niña de Darfur, Sudán, que a la edad de 7 años fue secuestrada y vendida como esclava. Pero ella no aceptó su situación. Se escapó con otra niña, pero fue capturada y revendida, y esta situación se repitió cinco veces. Pasó de un amo a otro peor, hasta que cayó en manos de un funcionario turco muy cruel. Este hombre le hizo 114 cortes profundos en su cuerpo echando sal en ellos, lo que la dejó agonizando durante semanas. Después de esto fue comprada por el cónsul italiano en Jartum que se la llevó a su país. La entregó como niñera a la esposa de un amigo. Ya en Italia, Bakhita no sólo encontró la libertad, sino respeto y amor, pero, sobre todo, descubrió a Dios. Más tarde se bautizó y pidió entrar en nuestra congregación. En ella vivió un vida muy simple – murió en 1947 en Schio – pero una vida de bondad, humildad, ternura y profunda espiritualidad. El Papa Juan Pablo II la reconoció comos santa el 1 de octubre de 2000.

- Santa Bakhita ha tocado las vidas de personas de todo el mundo. He oído una historia sobre un preso norteamericano en el corredor de la muerte que se convirtió por Santa Bakhita. ¿Nos puede hablar sobre esto?

Hermana Severina: Sí, hay un preso en el corredor de la muerte, en Oregon. Este hombre estaba desesperado, y un día se encontró en la puerta de su celda una carta de una señora suiza que, como hobby, buscaba en Internet los nombres de personas condenadas a muerte. Les escribía para darles un poco de ánimo. El preso, Jeffrey, vio la carta y, durante un tiempo, no se ocupó de ella, pero, al final, la recogió con la idea de tirarla a la papelera. Pero cayó fuera. Así que la recogió de nuevo, la abrió y leyó que esta señora le quería y que Santa Bakhita también lo quería. Comenzó a preguntarse quién sería esta Bakhita. Intentó ignorarla de nuevo pero no hallaba la paz, así que escribió a esta señora preguntándole por Bakhita. Le envió un folleto con la historia de Bakhita. Quedó tan impresionado por lo que esta niña tuvo que pasar, su capacidad de perdonar y ser capaz de tener éxito en su vida que, poco a poco, algo cambió en él. Pidió ser bautizado y ahora quiere hacer algo por Sudán. Y de esta forma desde su pequeña celda escribe carta. Ha comenzado un proyecto que fomenta las ayudas para los niños de Sudán.

- ¿Creo que ha escrito unas 600 cartas?

Hermana Severina: Ha escrito más de 600 cartas. También es un artista. Así que está creando obras de arte para venderlas con este fin. También está ayudando a convertir a reclusos y está teniendo éxito de verdad. Yo creo que este es uno de los mayores milagros obrados por la hermana Bakhita.

- ¿Qué importancia tiene Santa Bakhita para el pueblo sudanés?

Hermana Severina: Santa Bakhita es, en primer lugar, un signo y un motivo de orgullo tanto para Sudán como para su pueblo. Bakhita es la primera sudanesa santa. Fue una esclava. Fue una mujer. Su fama se ha extendido por todo el mundo. Reveló al mundo lo mejor de su pueblo y atrajo la atención del mundo sobre los problemas y la situación de Sudán.

- ¿Cuándo habla usted al pueblo sudanés sobre la hermana Bakhita y el perdón a sus enemigos, es algo que puedan acoger en su corazón a la luz de todas las dificultades que han sufrido en Sudán?

Hermana Severina: Creo que sí, porque Bakhita es de verdad sudanesa. Los sudaneses la aman tanto porque reveló lo mejor de su pueblo. Cuando llegué a Sudán, era una época de terrible lucha y sufrimiento. Yo mismo no podía soportarlo y cuando preguntaba a la gente: “¿Cómo pueden soportar esta situación?”. Ellos decían: “Hermana, no creo que seamos los derrotados. Somos los vencedores porque podemos sufrir sin buscar venganza. Esta fuerza interior que mostramos es lo que vence a sus enemigos”. Esta es la fuerza que encontramos en la hermana Bakhita, y ahora en su pueblo.

* * *

Esta entrevista fue realizada por Mark Riedemann para “Dios llora en la Tierra” un programa radiotelevisivo semanal producido por Catholic Radio & Televisión Network en colaboración con la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada.

--- --- ---

Más información en: www.ain-es.org, www.aischile.cl

“Hermana Bakhita: Una Canción de Libertad”, trailer: www.youtube.com/watch?v=NiVe3S3tnuU

sábado, 2 de abril de 2011

Dignidad de la mujer I.- Igualdad hombre-mujer




La ex comunista y feminista radical María Antonietta Macchiocchi, en su «apasionante viaje en búsqueda de la Verdad» sobre la dignidad de la mujer, que no logró encontrar en las ideologías imperantes del siglo XX, leyó con avidez la carta Mulieris Dignitatem, firmada por Juan Pablo II en 1988, «que supuso el descubrimiento del pensamiento sobre la mujer más revolucionario y de mayor profundidad de todos los que había conocido en su periplo intelectual». Una lectura que le llevó a escribir el libro Las mujeres según Wojtyla, afirmando en él: de improviso, adquieren sentido las tradiciones, se reconquistan los valores culturales y religiosos, luces como la idea de «lo divino que hay en las mujeres». La historia femenina humana es una página blanca, que está toda por escribir. No hay que llorar por una época de oro del socialismo igualitario hombre-mujer, que no ha sido más que engaño y mentira degradante. La historia vuelve a comenzar y otros valores se perfilan vivos ante nosotros en el tercer milenio.

A partir de la mitad del siglo XX, se había verificado «una explosión de la cultura feminista», ya que no obstante la conquista del voto femenino en 1945 y otros importantes logros como «la instrucción, el acceso a las profesiones, la igualdad de oportunidades y el ingreso al mundo del trabajo, tardaron en hacerse verdaderamente una posibilidad real para las mujeres».

El Concilio Vaticano II en su mensaje final había afirmado: «Ha llegado la hora en que la vocación de la mujer llega a su plenitud, la hora en que la mujer ha adquirido en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzado hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a la humanidad a no degenerar».

El Sínodo de los Obispos de 1987, sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo, puso también de relieve la dignidad y la vocación de las mujeres, siguiendo la «revolucionaria» singladura postconciliar.

Juan Pablo Magno, el 25 de marzo de 1987 promulgó su Carta Encíclica «Redemptoris Mater» sobre la Bienaventurada Virgen María en la vida de la Iglesia peregrina en la pespectiva del año dos mil, en la que el Pontífice puso de relieve, como esencial, la figura de María.

Impulsos con los que, durante el Año Mariano de 1988, el 15 de agosto, Juan Pablo II, lanzó al mundo entero su Carta Apostólica «Mulieris dignitatem» sobre la dignidad y la vocación de la mujer. Documento pontificio, que a pesar de su riqueza, y de la importancia de su contenido, es casi desconocido para la mayoría de los católicos.

I. Igualdad hombre-mujer

Al tratar de la igualdad hombre-mujer, no debemos olvidar que dicha igualdad no puede ser total y absoluta, desde el momento en la misma naturaleza nos modeló distintos.

La anatomía femenina tiene elementos totalmente diversos a los de la masculina, porque también las funciones de los sexos son diversas en la sociedad. Pero se debe hablar de la igualdad entre los sexos en cuanto se refiere a derechos sociales y privilegios divinos y humanos.

En la Mulieris dignitatem, subraya el Santo Padre que la mujer y su vocación se cumplen en plenitud; esta es la hora en que la mujer adquiere en el mundo, una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora (1). Un «signo de los tiempos». Triunfo de la mujer que admite gustosamente el Pontífice y desea defenderlo contra todo machismo.

Pone en guardia a la mujer, para que, en su anhelo de «imitar» al varón, no pierda sus propias características, su originalidad, deformando lo que constituye su «riqueza» esencial, una riqueza que fue «un signo de admiración y de encanto» en cuanto contempló Adán a la primera mujer.

La mujer tiene un camino diverso para su perfección. Los recursos personales de la femineidad von son ciertamente menores que los recursos de la masculinidad; son solo diferentes. Por consiguiente, la mujer debe entender su «realización» como persona, su dignidad y su vocación, sobre la base de estos recursos de acuerdo con la riqueza de la femineidad, que recibió el día de la Creación y que hereda como expresión peculiar de la «imagen y semejanza de Dios» (10).

Dios no la hizo inferior al hombre, sino diferente, con una misión particular que no puede verificar el hombre, pero que ella debe desarrollar plenamente.

Dios madre

La característica de la maternidad femenina es asombrosa, porque la mujer hereda la potestad de seguir creando, como Dios. El mismo Dios se presenta con la preocupación y la ternura de madre para con su pueblo: Como uno a quien su madre le consuela, así yo os consolaré (Is 66, 13).

Con estas expresiones, multiplicadas en la Biblia, Dios pretende exaltar la fecundidad de un vientre materno, donde Dios verifica un milagro, cual es de una creación de una compleja maravilla humana. Porque tanto el hombre como la mujer fueron creados a imagen y semejanza de Dios se explica que Dios use de sí mismo cualidades y funciones maternales, siempre teniendo en cuenta que Dios es Espíritu.

En lugar de discutir diferencias inevitables, tanto la mujer como el varón han de reflexionar y admirar la capacidad de engendrar que Dios les concedió en proporción diversa, y que es un parecido con la función del «engendrar» divino, y por lo tanto de creación continuada.

Eva y María

El Demonio, en forma de serpiente, convence a Eva, a la mujer, a pecar; y ella, inficiona, con su inevitable influencia al varón, es la que le tienta hasta llevarle al pecado. ¿Se pierde ahora «la imagen y semejanza de Dios»? No, ni el varón ni la hembra, pero sí se ofusca y se rebaja. Se ha perdido la unidad entre los esposos, con desventaja para la mujer que, en su más elevada función de la maternidad, sentirá el dolor como castigo de su insinuación al pecado.

Pero si la mujer fue la primera artífice del pecado, será también la mujer-María, la primera restauradora de la catástrofe. Juan Pablo II destaca que en la Antigua Alianza solo intervino el varón –Noé, Abraham y Moisés- como interlocutor valioso ante Dios; pero en la Nueva Alianza, la «mujer» adquiere una preponderancia peculiar, porque serán «la mujer y su descendencia», los artífices de la restauración, dando a la mujer un papel activo, no sólo como portadora del Salvador.

En esta función superior, María «es el nuevo principio» de la dignidad y vocación de la mujer. Ya que María reconocerá, sin envidia alguna hacia el varón, que Dios hizo en mí maravillas: es el descubrimiento por María de la propia humanidad femenina, de toda la originalidad de la «mujer» en la manera en que Dios la quiso, como persona en sí misma y que al mismo tiempo puede realizarse en plenitud por medio de la entrega sincera de sí». Jamás varón alguno podrá alcanzar la cima de una realización femenina como es el prestar el útero, el seno, el calor de una mujer a una nueva vida.

Mujer: no eres de menor calidad; fíjate en otra mujer, María. En María, Eva vuelve a descubrir cuál es la verdadera dignidad de la mujer, de la humanidad femenina. Y este descubrimiento debe llegar constantemente al corazón de cada mujer, para dar forma a su propia vocación y a su vida (11).

Iguales en dignidad y derechos; distintos en funciones y vocación.



sábado, 19 de marzo de 2011

Margarita Estrada

Gran testimonio de una consagrada sobre cómo su apostolado con las religiosas le ha enseñado una gran lección de vida

Margarita Estrada
Margarita Estrada
Margarita Estrada, miembro consagrado del Movimiento Regnum Christi, celebró el 40° aniversario de su consagración a Cristo el 8 de diciembre de 2009. Actualmente colabora como coordinador territorial para el apostolado Instituto DAR, cuya misión es formar, robustecer, y renovar el ideal de la vida consagrada. Nos ofrece este testimonio de cómo su apostolado con las religiosas le ha enseñado una gran lección de vida:

“Hermana, ¿cómo está?”
“Estoy loca de amor por Jesús.”

Tenía delante de mí una religiosa anciana y gravemente enferma, sufriendo una condición física deplorable: un tumor en la cabeza, reproducido por segunda vez, le había sacado el ojo derecho y le inclinaba la cabeza hacia abajo, con el cuerpo terriblemente encorvado. Pero esta hermana tenía el corazón “en forma”, en actitud de entrega, en un estado de salud perfecta. Nunca podré olvidar esta experiencia; marcó profundamente los inicios de mi apostolado con las religiosas.
¿Cuál era el objetivo que el Espíritu Santo marcaba en mi apostolado? Enamorarles de Jesús, encender más vivamente la llama del amor a Jesús, para que las religiosas llegaran al final de su vida con la lámpara encendida, como esta religiosa.

A través de las palabras de esta religiosa, también comprendí que el amor de Jesús buscaba cauces para acercarse a las religiosas y decirles cuánto las ama, cuánto desea verlas realizadas, felices, plenas en su seguimiento, cuánto desea que gocen de su amor, de su presencia, de su cercanía, del don de su vocación consagrada, señal inequívoca de su predilección. Hay un amor que quiere desbordarse en sus corazones.
He sido testigo privilegiado de este derroche del amor de Dios hacia sus religiosas cuando las he visto caminar más decididamente por el camino de su santidad; cuando he visto la transformación de sus rostros en rostros radiantes, alegres, sonrientes; cuando he escuchado sus palabras de “Vuelvo a empezar”; cuando las he visto salir decididas a seguir en pos de Cristo en su vocación, después de serias dudas, de mucho sufrimiento, de decisiones de traición. ¡Sembramos tan poco y cosechamos tanto! ¿No es esto una prueba grande de su gran amor?

En estos años he encontrado la fragilidad del ser humano ante la grandeza del llamado pero también la fuerza increíble de la gracia que ha forjado y sigue forjando almas santas entre sus religiosas. Sólo me queda exclamar con el salmista: “Bendice alma mía al Señor y todo mi ser a su santo nombre. Bendice alma mía al Señor y no olvides sus beneficios” al mismo tiempo unir mi corazón al Corazón de María Santísima para cantar con Ella: “Engrandece mi alma al Señor porque ha hecho maravillas” y sigue haciendo maravillas en el alma de sus religiosas. Gracias, Señor.

sábado, 12 de marzo de 2011

Una Jornada ecuménica internacional para recordar a Chiara Lubich


A tres años de la desaparición de la fundadora de los Focolares


ROMA, viernes 11 de marzo de 2011 (ZENIT.org).-


Mañana sábado 12 de marzo, tendrá lugar una Jornada ecuménica internacional en recuerdo de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, fallecida el 14 de marzo de 2008.

“Chiara Lubich: un carisma, una vida para la unidad de los cristianos” es el tema de la Jornada, que tendrá lugar en el Teatro Social de Trento, ciudad natal de Lubich, y tendrá como centro la contribución del carisma de la fundadora de los focolares a la unidad de los cristianos.

Esta celebración se inserta dentro de las diversas manifestaciones organizadas en muchas ciudades de Italia y del mundo para recordar a Chiara Lubich.

Además de las autoridades civiles y religiosas de Trento y del público local, participarán personas procedentes de 36 países y de unas 20 iglesias. Se han previsto traducciones simultáneas en 17 idiomas.

La jornada, explican los organizadores en un comunicado, “pondrá el acento en el diálogo ecumenico, como paso primero y necesario hacia la fraternidad universal, parte por ello de un diálogo amplio que Chiara Lubich recorrió con pasión y que constituyó el objetivo de su existencia”.

“Trento, 'cernedor' entre la civilización latina y la germánica, ha favorecido este acontecimiento, en el que han participado varios miembros de la ciudad: instituciones y ciudadanos, jóvenes y adultos, cristianos de diferentes iglesias presentes en el territorio, signo de que la vocación de Trento como 'ciudad del diálogo' parece más actual que nunca”.

Enviarán mensajes a la Jornada el Patriarca Bartolomé I de Constantinopla, el cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, y el reverendo Olaf Tveit, secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias.

Maria Voce, presidenta del Movimento de los Focolares, ofrecerá una reflexión.

El programa contiene testimonios, reflexiones y contribuciones musicales por parte de cristianos de muchas iglesias y de diversas áreas geográficas y culturales, desde China a Sudáfrica, desde Egipto al Líbano y a Cuba, desde Europa del Este a la del Oeste.

La Jormada se coloca dentro de una Semana ecuménica internacional que se está llevando a cabo en el Centro Mariápolis “Chiara Lubich” desde hoy al 16 de marzo, durante el cual los 400 participantes visitarán también los lugares de la ciudad que tienen particular relación con la historia de los comienzos del Movimiento.

La Jornada se podrá seguir en directo por televisión en Telepace y por internet http://live.focolare.org/20110312/.

Más información: www.trentoardente.it.

De drogadicta, alcohólica y atea... a encontrar el sentido a la vida reconciliada con Dios


Ahora vive en una Comunidad del Cenáculo, un carisma católico de origen italiano, que se ocupa de ayudar a los jóvenes desesperados


De drogadicta, alcohólica y atea... a encontrar el sentido a la vida reconciliada con Dios
De drogadicta, alcohólica y atea... a encontrar el sentido a la vida reconciliada con Dios
Sor Elvira Petrozzi fundó en 1983 la Comunidad del Cenáculo como respuesta de la ternura de Dios Padre, al grito de desesperación de muchos jóvenes cansados, desilusionados, desesperados, adictos a las drogas y personas en general, que buscaban la alegría y el sentido verdadero de la vida.

Actualmente colaboran con la Comunidad, voluntarios, consagrados y familias que viven a tiempo completo y en total gratuidad al servicio de esta obra. En estos momentos hay 56 Fraternidades del Cenáculo en todo el mundo.

A continuación reproducimos el testimonio impactante de una joven italiana que tras caer en la desesperación de la droga, el alcohol y el sin sentido de la vida, encontró la esperanza en este carisma católico.

No creía en nada

«Tengo veintiséis años, me llamo Pamela y soy de Sicilia. Aunque soy de una familia cristiana por tradición, antes de la Comunidad era atea, no creía en nada, sólo en mis fuerzas humanas.

»Soy la mayor de cuatro hermanas y desde pequeña era introvertida y tímida. Vivía con una mamá muy aprensiva y un padre poco presente. Los dos trabajaban para que no nos faltara nada. Gracias a Dios estaba mi abuela, los recuerdos más lindos de mi infancia están relacionados con ella, cuando pasábamos el verano en su casa, estaba siempre atenta a nuestros requerimientos y fue la primera que me habló de Jesús.

Problemas en casa

»Con los años el clima en mi casa se hizo pesado por los problemas económicos y las discusiones entre mis padres; dentro de mí crecía el sentimiento de culpa y la ansiedad: me sentía responsable de todo lo que pasaba entre ellos. En la escuela vivía un sentimiento de inferioridad al comparar mi familia con la de mis compañeros, vivía la rabia de la humillación y llamaba la atención para que me acepten.

Me sedujeron las "luces" del mundo

»No estaba preparada para enfrentar la vida y era muy ingenua; en mi casa había muchos tabúes, no se dialogaba y todo se escondía tras las cosas materiales hasta el día en que sentí curiosidad por el impacto del exterior: me atrajeron y me sedujeron todas las “luces” del mundo.

»Cuando tenía catorce años mis padres se separaron y eso fue “la gota que rebalsó el vaso” y entré en la aventura de las tinieblas. Dentro de mí se desencadenó una fuerte rebelión que enmascaraba con la apariencia, tapaba el sufrimiento de haber perdido a mi familia, drogándome, fumando marihuana y cayendo en la dependencia del alcohol y la cocaína. Me sentía triste y vacía. La vida sin mi padre en casa, me parecía terminada. Estaba muy pegada a él y el abandono me hizo rechazarme a mí misma, tanto que me sentía incapaz en todo.

Máscaras de lo material

»Delante de mis amigos estaba llena de “máscaras”: ropa, dinero . . . todo, para sentirme aceptada, amada y querida. Estaba convencida de que el amor se podía comprar, y este mundo de ilusiones, de sueños de fuga de la realidad me llevaron poco a poco a la muerte.

»También me hacían sufrir los problemas de desocupación y de la mafia de mi país, lo que causaba depresión en mucha gente que yo quería, así empecé a odiar a Sicilia. Quería borrar mis orígenes y aproveché la relación con un chico para irme a Inglaterra. ¡Una vez más llena de ilusiones, falsa y drogadicta en la manera de pensar tuve el coraje de sentirme bien!

El túnel de la heroína

»En Inglaterra caí en el túnel de la heroína que me llevó derecho al infierno. Hoy estoy segura de que alguien rezó por mí, porque toqué fondo y la desesperación me llevo a pedir ayuda.

»Así entré en la Comunidad. Aunque era tan falsa que pensaba que lo hacía para ayudar a mi novio a dejar la droga. Pero en la Comunidad todo lo que era oscuridad comenzó a tomar color. Conocí la verdad ¡no sabía lo que era hasta que me la dijeron y todas mis máscaras e ilusiones cayeron!

Encuentro con Dios

»También fue el camino para el encuentro con Dios, con Jesús Eucaristía, arrodillándome en silencio frente al Santísimo Sacramento. Jesús me llevó a perdonar mi pasado, a confiar en los otros y aceptarme como soy; a superar el miedo, a luchar redescubriendo los valores de la vida, como la amistad, sentir a alguien cerca que te da coraje, que te perdona, que respeta tus tiempos, que te da fuerza y esperanza.

Agradecida a Dios y a la Virgen María

»Estoy muy agradecida a Dios y a María; hace más de dos años que estoy en la casa de Lourdes, y siento que la Virgen me acerca a Jesús, especialmente en las tribulaciones, para redescubrir mi femineidad y mi maternidad, como mujer capaz de dar la vida.

»No quiero más pensar solo en mí. Quiero entregarme a quien me necesite sin ponerme límites porque descubrí que la vida tiene un valor inmenso. Deseo servir a quien sufre más que yo. Es lo que necesita mi corazón para sanar: las pequeñas elecciones y los pequeños “sí” concretos de cada día».

Contactar con la Comunidad del Cenáculo
ITALIA:info@comunitacenacolo.it
Tel ++39 - 0175 46122 / 248 997 Fax: 476 369

MEDJUGORJE:campo.della.vita@tel.net.ba Tel ++387 - 366 517 56

USA: albino@comunitacenacolo.org Tel ++1 - 904 471 8453

MÉXICO: guadalupe@comunitacenacolo.it Tel ++52 -726 266 0238

ARGENTINA: lujan@comunitacenacolo.it Tel. ++54 - 11 4798 9460

BRASIL: cenacolo.mogi@itelefonica.com.br Tel ++55 - 114 721 7413

Sitio web
www.comunitacenacolo.it

martes, 8 de marzo de 2011

100 años de lucha por la igualdad

Día Internacional de la Mujer

Hace cien años, más de un millón de personas se manifestaron en Europa en el primer Día Internacional de la Mujer. Pedían el fin de la discriminación y que las mujeres tuvieran los mismos derechos que los hombres a trabajar, a votar y a decidir el futuro de sus países.

Mucho ha cambiado en los últimos cien años, pero persisten gran parte de los problemas. Las mujeres tienen muchas más probabilidades de ser pobres. En muchos países, se les dice lo que pueden hacer, incluso cómo vestir. Si defienden sus derechos, se les acosa, detiene, tortura...

En los últimos dos meses, millones de personas han salido a las calles en Oriente Medio y el Norte de África para reclamar reformas y el fin de la represión política. Y a nadie extraña que las mujeres se manifestaran con los hombres. Como ellos, han sufrido falta de libertades, pero además, han padecido leyes discriminatorias y una desigualdad de género profundamente arraigada.

Muchas personas empiezan ahora a mirar con esperanza al futuro, pero aún está por ver cuánto va a cambiar la vida para las mujeres. La promesa de cambio sólo se hará realidad si se les escucha.

Por eso, Amnistía Internacional está reuniendo a mujeres y hombres de todo el mundo para detener la discriminación y la violencia contra la mujer. Únete hoy a las personas que creemos de verdad en la igualdad:

https://www.es.amnesty.org/ssl/socio/?origen=esp-mujer

Rompamos el silencio.

Gracias una vez más,

Esteban Beltrán

Director Amnistía Internacional – Sección Española

Amnistía Internacional

sábado, 5 de marzo de 2011

Las mujeres que frecuentan la iglesia son más felices


Muestran también mayor inmunidad a los acontecimientos negativos


ARLINGTON, jueves 24 de febrero de 2011 (ZENIT.org).-

Un estudio reciente muestra que las mujeres que acuden regularmente a la iglesia son más inmines a los altibajos de la vida, y que en general son más felices.

Alexander Ross, del Instituto de Ciencias Psicológicas, es el autor de la encuesta, la cual tenía el objetivo de investigar la felicidad decreciente de las mujeres americanas en los últimos 36 años.

Ross descubrió que acudir con regularidad a la iglesia es un factor significativo en la felicidad de las mujeres. Se ha constatado, de hecho, que una inflexión de esta frecuencia en el periodo que va desde 1972 hasta 2008 ha tenido efectos directos sobre la felicidad de las mujeres sobre las que se ha hecho el estudio.

“El descenso de la frecuencia en el tiempo, un comportamiento asociado a una menor felicidad general, explica en parte la disminución de la felicidad de las mujeres”, subrayó Ross.

Cambios sociales

Igualmente, las mujeres que afirman frecuentar con regularidad la iglesia parecen más inmunes a los elementos que han provocado el descenso general de la felicidad.

“Partiendo de que los cambios que nuestra sociedad ha experimentado en las últimas décadas han tenido un impacto negativo en la felicidad de las mujeres”, observó Ross, “el análisis apoya la conclusión de que las mujeres que acuden con frecuencia a la iglesia han sido menos sensibles a este impacto”.

El estudio, publicado en el volumen más reciente del Interdisciplinary Journal of Research on Religion, muestra también un descenso de la práctica religiosa por parte de los hombres en el mismo periodo, pero que no se corresponde con un descenso significativo de la felicidad masculina.

Ross explicó que esto podría deberse al hecho de que las mujeres han modificado sus costumbres relativas a la práctica religiosa en el transcurso de los años de manera mucho más drástica que los hombres. El descenso de frecuentación de las iglesias en las mujeres es también más consistente que el masculino.

El experto subrayó también que “a pesar de que las expectativas de rol para hombres y mujeres han cambiado en las últimas décadas, se podría decir que han cambiado de forma más radical para las mujeres”.

“En el contexto de un mayor sentimiento de disgregación social, quizás las mujeres se han beneficiado más que los hombres de la influencia estabilizadora de una visita regular a la iglesia”.

“San Agustín no estaría sorprendido de lo que hemos descubierto, porque enseñaba que el bien más grande para la humanidad es Dios”, concluyó Ross.