UN ESPACIO DEDICADO A LAS MUJERES QUE EN SU ACCIONAR, SON VERDADEROS EJEMPLOS PARA LAS PERSONAS, LA SOCIEDAD Y LAS INSTITUCIONES CON PODER POLITICO Y RELIGIOSO.
sábado, 24 de noviembre de 2012
"It's a girl", un documental sobre el control de la natalidad femenina en China
En algunas partes de India o China es un gran riesgo para los bebés que aún no han nacido ser niñas. Y la inseguridad continúa incluso entre aquellas que nacen. Algunas son asesinadas por sus propios padres, o a veces, por el médico.
domingo, 18 de noviembre de 2012
«He encontrado mi meta, estoy llena de alegría»: la carta póstuma de Camille a sus padres
Su
adiós es un ejemplo de cómo afrontar la muerte,
y en ella relata su encuentro con Dios en la enfermedad y su
deseo del cielo.
Javier
Lozano religionenlibertad.com
“Supe que estaba lista”
En las pasadas Navidades esta joven parisina supo que la medicina no podría hacer nada por ella y que más tarde o más temprano moriría. Cuenta el padre Mahéas que “se fue de peregrinación con su familia. Vi volver a Camille con un rostro luminoso y pacificado. No había recibido la gracia de la curación física, sino la de la fe profunda que deseaba tan ardientemente. Supe que estaba lista”.
Camille afrontó su muerte con naturalidad y con la vista puesta en la vida eterna. Por ello, el 15 de marzo le entregó a su sacerdote una larga carta que debía entregar a sus padres el día de su muerte. A continuación juntos prepararon la misa funeral.
Eligió las lecturas y cantos de su funeral
Ella misma quiso elegir las lecturas. La primera era del libro de la Sabiduría cuando habla de que “Dios creo al hombre para la incorruptibilidad, le hizo imagen de su misma naturaleza”. El salmo escogido fue el 86 que pide a Dios: “guarda mi alma, porque yo te amo, salva a tu siervo que confía en ti”. Por último esta joven eligió un Evangelio de San Juan, un precioso pasaje en el que Jesús dice a sus discípulos que “no se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones, si no, os lo habría dicho”.
Tampoco las canciones fueron al azar. Para la entrada quiso que fuera uno titulado “Más cerca de mi Dios yo quiero descansar”. Para la comunión quiso que sus seres queridos cantasen “No tengo otro deseo que pertenecerte” y para el final dejó el canto de Simeón, “Ahora ya puedes dejar que me vaya en paz”.
La carta entregada a sus padres
En el funeral, el sacerdote entregó la carta que Camille había escrito en marzo. Ahora era el momento. “He vivido una vida maravillosa”, afirmaba. “Hago hincapié en este punto porque incluso estos dos años han estado llenos de felicidad. Aunque agotadores me han permitido descubrir dónde está la verdadera alegría: la alegría de la fe. ¡Qué hermosas situaciones parecen terribles a primera vista!”.
En su carta Camille agradece que “este amor que continuamente recibí me dio la fuerza para no perderme en el abatimiento y buscar la meta de mi vida, mi viaje. La he encontrado y estoy llena de alegría”.
De este modo, dirigiéndose a sus seres queridos y amigos añade que “el duelo es un tiempo de sufrimiento y soledad, un vacío terrestre terrible. Pero cuando te entregas al amor de Dios, nos damos cuenta de que los muertos están siempre ahí y nos guían. Son pequeños ángeles que nos llevan, nos sostienen, nos quieren y es importante dejarles un lugar en nuestros corazones. Estos pequeños ángeles son felices, afortunados”.
“Somos felices y estamos ahí”
Era ella misma la que en su propio funeral estaba consolando a la gente que tanto quería. “Este duelo es un aprendizaje que se hace poco a poco, otro tipo de relación con los que se fueron, relación más bella y constructiva”. La clave está en que este vacío “puede ser llenado por el amor infinito de Dios y de los difuntos del Cielo. La tristeza en este tiempo es comprensible pero Camille exhorta a su familia a que “esta fase no dure demasiado tiempo para evitar endurecer nuestros corazones”. “Somos felices y estamos siempre ahí”, asegura esta joven en la carta.
Por ello, invita a mirar más allá. Asegura que “la vida terrena no durará mucho tiempo y tenemos que prepararnos para la vida eterna. Por medio de nuestras oraciones y acciones nos preparamos para este paso feliz” Y es que aunque “algunos se van antes que otros, estos pocos años no son nada en comparación con la eternidad del amor que nos espera”.
“Entrégate a los brazos de María”
Incluso recomienda las cosas que a ella le han ayudado a hacer el paso de este mundo al Padre. “No dudéis en pedir ayuda a los sacerdotes, en acudir a los Sacramentos y a las personas guiadas por la fe e impregnadas del Espíritu Santo”.
Para acabar la carta hace esta exhortación: “No te encierres en tu dolor y déjate alimentar por los lazos del amor, amistad y la familia que te rodea. Estos lazos sacarán la fuerza para superar el dolor. Ten confianza y entrégate totalmente en los brazos de María para entrar en la esperanza de la salvación”. “Mis oraciones están con vosotros y os acompañarán siempre”, concluye.
Es por esto por lo que el sacerdote que tanto vivió con ella llegara a esta conclusión tras su muerte, tal y como contó a Famille Chrétienne: " Camille me dio a entender que un santo no era alguien perfecto. Es alguien que con cuya vida refleja el corazón del Evangelio: de la muerte brota la Vida, y de la cruz la Resurrección”.
sábado, 3 de noviembre de 2012
El jarrón de la abuela: habrá trabajo para los emprendedores
Mi amigo Nacho es un pozo sin fondo de ideas,
anécdotas y buen humor, tan importante en los tiempos que corren.
Jovencísimo padre de familia me explicó este fin de semana su reflexión.
El caso es que su hija pequeña rompió un delicado jarrón en casa de la
abuelita y él, ni corto ni perezoso, se dedicó a repararlo con cuidado.
Mientras encajaba las dos partes rotas con un adhesivo especial resulta
que con la presión rompe sin querer otras dos partes más. ¡Desolación!:
de la niña, de él mismo y de la abuela… ¡Ves, si no lo intentas
arreglar! –dice el hijo más mayor!!! Pero, salvada la curva de la rotura
con varios pacientes encajes de artesanía paterna, el jarrón quedó
perfectamente completo, aunque con la evidente reparación.
Dejar de afrontar una situación negativa o dificultosa, me decía Nacho, es como lo que me pasó con el jarrón. Seguro que pueden complicarse algunas cosas, que pueden «llover críticas» pero lo peor sería dejar «el jarrón» sin reparar, pues seguro que, incluso siendo valioso puede acabar en la basura con el paso del tiempo por la desidia de quien lo debería tener en buenas condiciones.
Nacho, buen economista, buen gestor, excelente y comprensivo –más allá de la justicia–, responsable de recursos humanos de una empresa puntera, me sigue explicando que la actitud chata, egoísta, cómoda, cobarde, de muchas personas e instituciones es un mal endémico en nuestro país.
Me hace pensar sobre otros muchos temas, en aquello de «lo mejor es enemigo de lo bueno». Y, sobre las perspectivas de soluciones a la crisis, creo que sí, creo que los poderes públicos tiene la obligación de motivar la iniciativa privada, la innovación, el espíritu emprendedor de tantos que piensan qué pueden hacer ellos por su país, más que qué va a hacer su país para tenerlos entre algodones y subirlos al tren del gratis total. Esa generosidad y trabajo cooperativo entre lo público y lo privado puede generar verdadera riqueza y progreso.
Y, entre algunas iniciativas que he conocido, se me viene a la cabeza una que parece de contrastada seriedad y que no será flor de un día: es la liderada por el consejero catalán de Empresa y Ocupación, Sr. Francesc Xavier Mena, que, mediante la inversión de 200 millones de euros pretende generar 60.000 nuevos emprendedores, lo que reactivirá con seguridad la creación de empresas y puestos de trabajo. Hablo de lo más conocido por mi parte, pero seguro que de manera similar se estarán planteando propuestas en Galicia, Cantabria, Madrid, La Rioja…
Esos objetivos tan ambiciosos pasan también por incorporar el espíritu emprendedor a la educación (a la enseñanza obligatoria, al superior y a la formación profesional). El plan catalán prevé, por ejemplo, que algunas titulaciones universitarias incorporen un plan de empresa. El siguiente estadio es, ya en relación directa con los interesados en iniciar un negocio, a través de asesoramiento empresarial y jurídico, formación, programas de apoyo económico, ayudas a empresas con perspectivas de crecimiento o segundas oportunidades para emprendedores que no tuvieron el éxito deseado. El último de los pasos es acompañar las medidas con «cambios normativos y administrativos», que se plasmarán en una ley para estimular y premiar a los emprendedores.
Creo que por ahí tenemos las buenas, necesarias y razonables soluciones para nuestro país. Y algunos se preguntarán ¿por qué no hablo de la huelga de este jueves, que está en boca de todos? Pues porque, si no fuera por los 2.000 millones de euros que costará a nuestra economía, la recurrente comparación con Grecia que harán los medios de comunicación de todo el mundo, o la imagen de inseguridad para los inversores internacionales, yo la llamaría más bien la tragicomedia de Toxo, Méndez y Rubalcaba. Es una barbaridad quemar un país con un medio lícito de protestar, cuando precisamente quienes más quieren ahora «tensionar el ambiente» –otra vez– son aquellos que no han puesto remedio al despilfarro y mala gestión de años. Ni en Andalucía parece que tampoco tienen intención de rectificar. ¿Tendrá que llamarnos la atención, otra vez más, la Sra. Merkel para que a algunas gentes les vuelva el sentido común? ¡Al tiempo!
Dejar de afrontar una situación negativa o dificultosa, me decía Nacho, es como lo que me pasó con el jarrón. Seguro que pueden complicarse algunas cosas, que pueden «llover críticas» pero lo peor sería dejar «el jarrón» sin reparar, pues seguro que, incluso siendo valioso puede acabar en la basura con el paso del tiempo por la desidia de quien lo debería tener en buenas condiciones.
Nacho, buen economista, buen gestor, excelente y comprensivo –más allá de la justicia–, responsable de recursos humanos de una empresa puntera, me sigue explicando que la actitud chata, egoísta, cómoda, cobarde, de muchas personas e instituciones es un mal endémico en nuestro país.
Me hace pensar sobre otros muchos temas, en aquello de «lo mejor es enemigo de lo bueno». Y, sobre las perspectivas de soluciones a la crisis, creo que sí, creo que los poderes públicos tiene la obligación de motivar la iniciativa privada, la innovación, el espíritu emprendedor de tantos que piensan qué pueden hacer ellos por su país, más que qué va a hacer su país para tenerlos entre algodones y subirlos al tren del gratis total. Esa generosidad y trabajo cooperativo entre lo público y lo privado puede generar verdadera riqueza y progreso.
Y, entre algunas iniciativas que he conocido, se me viene a la cabeza una que parece de contrastada seriedad y que no será flor de un día: es la liderada por el consejero catalán de Empresa y Ocupación, Sr. Francesc Xavier Mena, que, mediante la inversión de 200 millones de euros pretende generar 60.000 nuevos emprendedores, lo que reactivirá con seguridad la creación de empresas y puestos de trabajo. Hablo de lo más conocido por mi parte, pero seguro que de manera similar se estarán planteando propuestas en Galicia, Cantabria, Madrid, La Rioja…
Esos objetivos tan ambiciosos pasan también por incorporar el espíritu emprendedor a la educación (a la enseñanza obligatoria, al superior y a la formación profesional). El plan catalán prevé, por ejemplo, que algunas titulaciones universitarias incorporen un plan de empresa. El siguiente estadio es, ya en relación directa con los interesados en iniciar un negocio, a través de asesoramiento empresarial y jurídico, formación, programas de apoyo económico, ayudas a empresas con perspectivas de crecimiento o segundas oportunidades para emprendedores que no tuvieron el éxito deseado. El último de los pasos es acompañar las medidas con «cambios normativos y administrativos», que se plasmarán en una ley para estimular y premiar a los emprendedores.
Creo que por ahí tenemos las buenas, necesarias y razonables soluciones para nuestro país. Y algunos se preguntarán ¿por qué no hablo de la huelga de este jueves, que está en boca de todos? Pues porque, si no fuera por los 2.000 millones de euros que costará a nuestra economía, la recurrente comparación con Grecia que harán los medios de comunicación de todo el mundo, o la imagen de inseguridad para los inversores internacionales, yo la llamaría más bien la tragicomedia de Toxo, Méndez y Rubalcaba. Es una barbaridad quemar un país con un medio lícito de protestar, cuando precisamente quienes más quieren ahora «tensionar el ambiente» –otra vez– son aquellos que no han puesto remedio al despilfarro y mala gestión de años. Ni en Andalucía parece que tampoco tienen intención de rectificar. ¿Tendrá que llamarnos la atención, otra vez más, la Sra. Merkel para que a algunas gentes les vuelva el sentido común? ¡Al tiempo!
Ficha
-
Emili Avilés Cutillas
Padre de familia numerosa. Profesor especialista en pedagogía terapéutica.
Subdirector de Educar es Fácil.
- conoZe.com
- 28.III.2012
sábado, 27 de octubre de 2012
¿Cómo una monja del siglo XII, y que es santa, pudo descubrir el poder curativo de 20 piedras?
En
pleno siglo XX médicos alemanes descubrieron con asombro
los conocimientos de esta monja cuya sabiduría es, para
muchos, "algo que viene del Cielo".
Hace 850 años, una monja de clausura llamada Santa Hildegarda de Binguen, que acaba de ser nombrada Doctora de la Iglesia por Benedicto XVI, revolucionó la medicina del momento al transmitir una sabiduría sobre las virtudes curativas y profilácticas de una veintena de piedras preciosas o semipreciosas.
Santa Hildegarda, sin salir del convento, con una cultura y formación muy básica, transmitió lo que la “Luz Viva del Espíritu Santo” le dictaba, ofreciendo remedios sencillos a personas con dificultades de salud, basado en el contacto con determinadas piedras.
Con los años, los remedios curativos de Santa Hildegarda fueron bautizados por el pueblo como “la medicina de Dios”, y ya en pleno siglo XX, científicos y médicos alemanes descubrieron con asombro los conocimientos de esta monja del siglo XII, cuya sabiduría es, para muchos, “algo que viene del Cielo”.
Entrevistamos a José María Sánchez de Toca, uno de los mayores expertos en la obra de Santa Hildegarda en el mundo hispano. Él se ha encargado de traducir y preparar la primera edición completa en español de esta obra: El libro de las piedras que curan (LibrosLibres).
- "El Libro de las piedras que curan", ¿podríamos decir que es un resumen de creencias medievales?
- En absoluto. Los remedios populares de la Edad Media, las recetas de brujas, eran asquerosos, mientras que todo lo que dice Santa Hildegarda es inocuo, razonable y limpio. Si habla de plantas o animales, normalmente dice que hay que hervirlo.
- Saber médico medieval perdido en nuestros días.
- Tampoco. El saber médico de la Edad Media era árabe y judío, y no se parece a Santa Hildegarda ni de lejos. Los libros de piedras de aquella época, como el Lapidario de Alfonso X el Sabio, que es un compendio de lapidarios árabes, por ejemplo, o el del Obispo Marbordo, son radicalmente distintos en credibilidad, sistematización y si me permite la palabra, en "modernidad".
-¿Y el de Alberto Magno?
-No creo que fuera de verdad de San Alberto Magno; es un libro de hechizos y conjuros para cargarse a la gente, envenenar o provocar abortos.
- Entonces...
- Ella dice que la invadía una llama de Luz Indeficiente que la dictaba y que no la permitía poner nada de su cosecha.
- Se ha publicado bastante que eso era una migraña de aureola.
- Mire, esos señores hablan de oídas de lo que dijo otro que tampoco había leído a Santa Hildegarda. Me recuerdan a aquel prestigioso y venerado historiador de la Medicina que la llamaba "San Gil de Garde".
- Pero era una gran científica.
- Ni hablar, eso no se tiene de pie. Es imposible que tuviera conocimiento experimental de lo que dice. Fijese que dijo ¡en 1153! que las ballenas buscan alimento en la superficie y en el fondo del mar, cosa que la Ciencia solo ha averiguado en la década de 1970, gracias a un submarino espía norteamericano. En el Mar de Behring, las ballenas bajaban al fondo del mar, barrían con la boca abierta los limos del Yukón, repletos de quisquillas, y luego subían a vomitar por los chorros el limo sobrante. No lo sabía nadie, ni los balleneros. Jamas se hubiera supuesto que un mamífero de respiración pulmonar bajase al fondo del mar, pero Santa Hildegarda ya lo había dicho.
- La película "Visión" muestra una gran biblioteca en el monasterio.
- Esa película es un ejemplo de como no deben hacerse las cosas ni falsear la Historia. Está llena de conjeturas que no están avaladas por las fuentes, y eso que hay muchas. Los libros no abundaban entonces como ahora, ni siquiera en los monasterios. Pero en cambio las fuentes son taxativas en que solo la enseñaron a leer el Salterio.
- El Papa Benedicto XVI dice que era muy culta.
- Y tiene razón: Santa Hildegarda estuvo ochenta años recibiendo enseñanzas del Espíritu Santo sobre la estructura del Universo, la naturaleza humana y las criaturas, y eso necesariamente la tuvo que volver cultísima y sabia. Pero suponer que era una erudita contradice de plano las fuentes, que son abundantes, de época y muy fiables. Tenga en cuenta que un concilio investigó en vida, y que después de muerta, investigaron su vida los inquisidores enviados por dos papas sucesivos.
- Este es un libro de "piedras que curan", pero la cuestión fundamental es si hay piedras que curen.
-Por lo que venimos comprobando, sí. Tampoco es tan insólito, si el barbero te corta al afeitarte, te pasa piedra alumbre por el corte para detener la hemorragia. El alumbre es una piedra que cura.
-¿Santa Hildegarda habla del alumbre?
- No. Trata exclusivamente sobre diecinueve piedras que solo pueden utilizarse para el bien y para curar o prevenir daños. Dice Santa Hildegarda que entre las demás piedras algunas sirven para cosas buenas o malas, según se proponga quien las utilice, pero la Santa se ocupa solamente de las que solo sirven para el bien.
- Pero a estas alturas del siglo XXI ¿ ¿No es pura superstición creer que haya piedras que curen?
- Superstición es mantener una creencia sin base real, y prejuicio negarse a aceptar los hechos, y lo que no debe hacer nadie en el siglo XXI es negar los hechos. A menos que a uno le cieguen los prejuicios, hay que aceptar la evidencia. Y la evidencia es que en la mayoría de los casos, estas piedras curan a la mayoría de la gente.
- ¿No siempre?
-No siempre.
- ¿Por qué?
-Pues no lo sabemos. Hay muchísimo que investigar. El caso más claro es la crisoprasa, una modesta piedra con aspecto de jabón usado, que a uno le curó radicalmente en una sola noche un ataque de gota, mientras que otro se la tuvo que quitar de la rodilla porque no le hacía nada y se le estaba clavando en la hinchazón.
-Y entonces, ¿por qué curan?
- Pues tampoco lo sabemos. Muchas de las aplicaciones exigen contacto con la piel, lamer la piedra, o ponerla en vino, lo que puede suponer una transferencia molecular, por infinitesimal que sea. Pero otras veces actúan sin contacto; en concreto Santa Hildegarda advierte que se tenga mucho cuidado en evitar que el rubí toque la piel. Hace unos meses, cuando estaba preparando el libro, enseñé las piedras a unos amigos, y una señora se puso en las rodillas el costurero de plástico donde las guardo. A la mañana siguiente nos contó alborozada que se le habían pasado los dolores de rodilla y cadera que la traían mártir, y pensando a qué podría deberse, cayó en la cuenta del rato que tuvo las piedras en el regazo. Pero no hubo contacto.
- ¿Y no puede tratarse de sugestión o efecto psicosomático?
- Podría ser, pero le voy a contar algo: Un niño, Juancho, de siete años, tenía pesadillas recurrentes, muy violentas. Sus padres le pusieron jaspe debajo del colchón y las pesadillas cesaron esa misma noche. Se fueron a la playa, se dejaron la piedra y las pesadillas se reanudaron. Volvieron a ponerle el jaspe y cesaron. Ahora los niños la llaman la piedra filosofal, como en las películas de Harry Potter.
- ¿Y no pudo ser que el niño estuviera impresionado con la piedra?
- A Juancho no le impresiona ni un adoquín que le pongan de almohada.
- Que me contestaría si le digo que este libro es un texto medieval lleno de ideas medievales con poco contenido práctico.
- Que está hablando sin haberlo leído. Por ejemplo, en este libro Santa Hildegarda describe con pelos y señales como transforman las bacterias del hierro el oxido ferroso en oxido férrico para hacer la magnetita, y eso, amigo, es algo que la Ciencia descubrió en 1877, y todavía se sigue trabajando en ello. Le aseguro que sin análisis, sin laboratorios y sin microcospio era imposible saberlo. Es más, Santa Hildegarda da detalles que aun hoy son desconocidos, aunque verosímiles. Eso no es un conocimiento medieval.
- Pero Santa Hildegarda habla de piedras que ahuyentan los demonios y las serpientes.
- Pues estupendo; no soy partidario de los unos ni de las otras, y no los quiero cerca de mí. Pero esto que usted recuerda debe alertarnos que hay algo en la naturaleza de las piedras que todavía desconocemos. Santa Hildegarda dice que las piedras tienen cierta belleza singular que era la que tenía Lucifer antes de la caída, y que los demonios no soportan porque les recuerda su esplendor pasado. Para hablar de la eficacia de las piedras sobre los espiritus malignos utiliza los verbos "desdeña, pone en fuga, atormenta". Es un campo del que sabemos muy poco.
-¿De las piedras de Santa Hildegarda, cuál es la más útil?
- Cada una tiene su utilidad y con frecuencia se superponen, pero para mí la más útilñ por ahora esta siendo el jaspe, que es el analgésico y antiinflamatorio mas rápido que conozco. El jaspe que usted puede encontrar en cualquier obra en un saco de gravilla, cualquier guijarro de sílex a manchas y con grano fino.
- El título de este "El libro de las piedras que curan" habla de gemas. ¿Es que son piedras caras?
- Las piedras de las que habla el libro son en su mayoría piedras preciosas o semipreciosas, es decir, gemas, pero una docena son variedades de cuarzo, y el resto puede conseguirse a muy buen precio, digamos, uno o dos euros. En total uno podría hacerse con todas las piedras por unos cincuenta euros, pero no es necesario conseguirlas todas a la vez. Con veinte euros sobraría bastante para hacerse con jaspe, ágata, calcedonia, topacio, crisoprasa y esmeralda, que en este momento me parecen las más sencillas de usar. Por otra parte, buscar las piedras siguiendo las indicaciones que damos en el libro puede convertirse en un hobby muy gratificante.
-¿Satisfecho del esfuerzo y de su traducción?
- Mucho, pero la traducción no es mía, sino de Rafael Renedo, mi yunta de Hildegardiana. Lo mío ha sido averiguar y explicar qué significan hoy las palabras de Santa Hildegarda, comentarlas, anotarlas e indizarlas.
- ¿Qué espera de este libro?
- Que sea útil. Que ayude. Que sean muchos los que descubran con alborozo que hay piedras que curan.
- ¿Y por qué se publica y se difunde ahora precisamente un libro que llevaba ignorado ocho siglos y medio?
- Es algo que da que pensar; quizá es que sea la sabiduría que vamos a necesitar en el futuro, como todo lo de Santa Hildegarda.
- ¿Es un regalo de Dios para los hombres?
- Sí; Dios siempre ofrece el remedio antes que nos hagamos la llaga.

José María Sánchez de Toca
Hace 850 años, una monja de clausura llamada Santa Hildegarda de Binguen, que acaba de ser nombrada Doctora de la Iglesia por Benedicto XVI, revolucionó la medicina del momento al transmitir una sabiduría sobre las virtudes curativas y profilácticas de una veintena de piedras preciosas o semipreciosas.
Santa Hildegarda, sin salir del convento, con una cultura y formación muy básica, transmitió lo que la “Luz Viva del Espíritu Santo” le dictaba, ofreciendo remedios sencillos a personas con dificultades de salud, basado en el contacto con determinadas piedras.
Con los años, los remedios curativos de Santa Hildegarda fueron bautizados por el pueblo como “la medicina de Dios”, y ya en pleno siglo XX, científicos y médicos alemanes descubrieron con asombro los conocimientos de esta monja del siglo XII, cuya sabiduría es, para muchos, “algo que viene del Cielo”.
Entrevistamos a José María Sánchez de Toca, uno de los mayores expertos en la obra de Santa Hildegarda en el mundo hispano. Él se ha encargado de traducir y preparar la primera edición completa en español de esta obra: El libro de las piedras que curan (LibrosLibres).
- "El Libro de las piedras que curan", ¿podríamos decir que es un resumen de creencias medievales?
- En absoluto. Los remedios populares de la Edad Media, las recetas de brujas, eran asquerosos, mientras que todo lo que dice Santa Hildegarda es inocuo, razonable y limpio. Si habla de plantas o animales, normalmente dice que hay que hervirlo.
- Saber médico medieval perdido en nuestros días.
- Tampoco. El saber médico de la Edad Media era árabe y judío, y no se parece a Santa Hildegarda ni de lejos. Los libros de piedras de aquella época, como el Lapidario de Alfonso X el Sabio, que es un compendio de lapidarios árabes, por ejemplo, o el del Obispo Marbordo, son radicalmente distintos en credibilidad, sistematización y si me permite la palabra, en "modernidad".
-¿Y el de Alberto Magno?
-No creo que fuera de verdad de San Alberto Magno; es un libro de hechizos y conjuros para cargarse a la gente, envenenar o provocar abortos.
- Entonces...
- Ella dice que la invadía una llama de Luz Indeficiente que la dictaba y que no la permitía poner nada de su cosecha.
- Se ha publicado bastante que eso era una migraña de aureola.
- Mire, esos señores hablan de oídas de lo que dijo otro que tampoco había leído a Santa Hildegarda. Me recuerdan a aquel prestigioso y venerado historiador de la Medicina que la llamaba "San Gil de Garde".
- Pero era una gran científica.
- Ni hablar, eso no se tiene de pie. Es imposible que tuviera conocimiento experimental de lo que dice. Fijese que dijo ¡en 1153! que las ballenas buscan alimento en la superficie y en el fondo del mar, cosa que la Ciencia solo ha averiguado en la década de 1970, gracias a un submarino espía norteamericano. En el Mar de Behring, las ballenas bajaban al fondo del mar, barrían con la boca abierta los limos del Yukón, repletos de quisquillas, y luego subían a vomitar por los chorros el limo sobrante. No lo sabía nadie, ni los balleneros. Jamas se hubiera supuesto que un mamífero de respiración pulmonar bajase al fondo del mar, pero Santa Hildegarda ya lo había dicho.
- La película "Visión" muestra una gran biblioteca en el monasterio.
- Esa película es un ejemplo de como no deben hacerse las cosas ni falsear la Historia. Está llena de conjeturas que no están avaladas por las fuentes, y eso que hay muchas. Los libros no abundaban entonces como ahora, ni siquiera en los monasterios. Pero en cambio las fuentes son taxativas en que solo la enseñaron a leer el Salterio.
- El Papa Benedicto XVI dice que era muy culta.
- Y tiene razón: Santa Hildegarda estuvo ochenta años recibiendo enseñanzas del Espíritu Santo sobre la estructura del Universo, la naturaleza humana y las criaturas, y eso necesariamente la tuvo que volver cultísima y sabia. Pero suponer que era una erudita contradice de plano las fuentes, que son abundantes, de época y muy fiables. Tenga en cuenta que un concilio investigó en vida, y que después de muerta, investigaron su vida los inquisidores enviados por dos papas sucesivos.
- Este es un libro de "piedras que curan", pero la cuestión fundamental es si hay piedras que curen.
-Por lo que venimos comprobando, sí. Tampoco es tan insólito, si el barbero te corta al afeitarte, te pasa piedra alumbre por el corte para detener la hemorragia. El alumbre es una piedra que cura.
-¿Santa Hildegarda habla del alumbre?
- No. Trata exclusivamente sobre diecinueve piedras que solo pueden utilizarse para el bien y para curar o prevenir daños. Dice Santa Hildegarda que entre las demás piedras algunas sirven para cosas buenas o malas, según se proponga quien las utilice, pero la Santa se ocupa solamente de las que solo sirven para el bien.
- Pero a estas alturas del siglo XXI ¿ ¿No es pura superstición creer que haya piedras que curen?
- Superstición es mantener una creencia sin base real, y prejuicio negarse a aceptar los hechos, y lo que no debe hacer nadie en el siglo XXI es negar los hechos. A menos que a uno le cieguen los prejuicios, hay que aceptar la evidencia. Y la evidencia es que en la mayoría de los casos, estas piedras curan a la mayoría de la gente.
- ¿No siempre?
-No siempre.
- ¿Por qué?
-Pues no lo sabemos. Hay muchísimo que investigar. El caso más claro es la crisoprasa, una modesta piedra con aspecto de jabón usado, que a uno le curó radicalmente en una sola noche un ataque de gota, mientras que otro se la tuvo que quitar de la rodilla porque no le hacía nada y se le estaba clavando en la hinchazón.
-Y entonces, ¿por qué curan?
- Pues tampoco lo sabemos. Muchas de las aplicaciones exigen contacto con la piel, lamer la piedra, o ponerla en vino, lo que puede suponer una transferencia molecular, por infinitesimal que sea. Pero otras veces actúan sin contacto; en concreto Santa Hildegarda advierte que se tenga mucho cuidado en evitar que el rubí toque la piel. Hace unos meses, cuando estaba preparando el libro, enseñé las piedras a unos amigos, y una señora se puso en las rodillas el costurero de plástico donde las guardo. A la mañana siguiente nos contó alborozada que se le habían pasado los dolores de rodilla y cadera que la traían mártir, y pensando a qué podría deberse, cayó en la cuenta del rato que tuvo las piedras en el regazo. Pero no hubo contacto.
- ¿Y no puede tratarse de sugestión o efecto psicosomático?
- Podría ser, pero le voy a contar algo: Un niño, Juancho, de siete años, tenía pesadillas recurrentes, muy violentas. Sus padres le pusieron jaspe debajo del colchón y las pesadillas cesaron esa misma noche. Se fueron a la playa, se dejaron la piedra y las pesadillas se reanudaron. Volvieron a ponerle el jaspe y cesaron. Ahora los niños la llaman la piedra filosofal, como en las películas de Harry Potter.
- ¿Y no pudo ser que el niño estuviera impresionado con la piedra?
- A Juancho no le impresiona ni un adoquín que le pongan de almohada.
- Que me contestaría si le digo que este libro es un texto medieval lleno de ideas medievales con poco contenido práctico.
- Que está hablando sin haberlo leído. Por ejemplo, en este libro Santa Hildegarda describe con pelos y señales como transforman las bacterias del hierro el oxido ferroso en oxido férrico para hacer la magnetita, y eso, amigo, es algo que la Ciencia descubrió en 1877, y todavía se sigue trabajando en ello. Le aseguro que sin análisis, sin laboratorios y sin microcospio era imposible saberlo. Es más, Santa Hildegarda da detalles que aun hoy son desconocidos, aunque verosímiles. Eso no es un conocimiento medieval.
- Pero Santa Hildegarda habla de piedras que ahuyentan los demonios y las serpientes.
- Pues estupendo; no soy partidario de los unos ni de las otras, y no los quiero cerca de mí. Pero esto que usted recuerda debe alertarnos que hay algo en la naturaleza de las piedras que todavía desconocemos. Santa Hildegarda dice que las piedras tienen cierta belleza singular que era la que tenía Lucifer antes de la caída, y que los demonios no soportan porque les recuerda su esplendor pasado. Para hablar de la eficacia de las piedras sobre los espiritus malignos utiliza los verbos "desdeña, pone en fuga, atormenta". Es un campo del que sabemos muy poco.
-¿De las piedras de Santa Hildegarda, cuál es la más útil?
- Cada una tiene su utilidad y con frecuencia se superponen, pero para mí la más útilñ por ahora esta siendo el jaspe, que es el analgésico y antiinflamatorio mas rápido que conozco. El jaspe que usted puede encontrar en cualquier obra en un saco de gravilla, cualquier guijarro de sílex a manchas y con grano fino.
- El título de este "El libro de las piedras que curan" habla de gemas. ¿Es que son piedras caras?
- Las piedras de las que habla el libro son en su mayoría piedras preciosas o semipreciosas, es decir, gemas, pero una docena son variedades de cuarzo, y el resto puede conseguirse a muy buen precio, digamos, uno o dos euros. En total uno podría hacerse con todas las piedras por unos cincuenta euros, pero no es necesario conseguirlas todas a la vez. Con veinte euros sobraría bastante para hacerse con jaspe, ágata, calcedonia, topacio, crisoprasa y esmeralda, que en este momento me parecen las más sencillas de usar. Por otra parte, buscar las piedras siguiendo las indicaciones que damos en el libro puede convertirse en un hobby muy gratificante.
-¿Satisfecho del esfuerzo y de su traducción?
- Mucho, pero la traducción no es mía, sino de Rafael Renedo, mi yunta de Hildegardiana. Lo mío ha sido averiguar y explicar qué significan hoy las palabras de Santa Hildegarda, comentarlas, anotarlas e indizarlas.
- ¿Qué espera de este libro?
- Que sea útil. Que ayude. Que sean muchos los que descubran con alborozo que hay piedras que curan.
- ¿Y por qué se publica y se difunde ahora precisamente un libro que llevaba ignorado ocho siglos y medio?
- Es algo que da que pensar; quizá es que sea la sabiduría que vamos a necesitar en el futuro, como todo lo de Santa Hildegarda.
- ¿Es un regalo de Dios para los hombres?
- Sí; Dios siempre ofrece el remedio antes que nos hagamos la llaga.
José María Sánchez de Toca
Luis Arnó
Etiquetas:
Benedicto XVI: santa Hildegarda de Bingen
lunes, 15 de octubre de 2012
Hombres y mujeres, a más distancia que de Marte a Venus
Un nuevo estudio sobre las características psicológicas de hombres y
mujeres, en el que han participado 10.000 voluntarios de ambos sexos,
nos dibuja con diferencias extremadamente grandes», según los autores.
En su investigación, publicada el 4 de enero en la revista Plos One,
los expertos desmienten las dos tendencias más debatidas a este
respecto en la comunidad científica. Por un lado, la de la sicóloga
Janet Hyde, quien estima que estas disparidades son mínimas y apuesta
por la igualdad de género. Y, por otro lado, la de la visión evolutiva,
según la cual hombres y mujeres han desarrollado distintas
personalidades en la medida en que han debido enfrentarse a distintos
problemas de adaptación. Ni una ni otra, precisan los investigadores:
«El hecho de que existan las grandes diferencias que se han encontrado
entre ellos y ellas puede deberse tanto a factores biológicos como
culturales».
Según las neurociencias, que nos permiten conocer cómo funciona nuestro cerebro, la balanza parece inclinarse hacia una firme interacción de genes y cultura. Somos lo que vivimos. Lo biológico se convierte en autobiográfico, pero sobre una base genética heredada que, además, depende del sexo. Desde que somos concebidos, no sólo nuestros órganos sexuales, sino que nuestros cerebros tienen una impronta de varón o de mujer. La diferente dotación cromosómica que determina el sexo, –XX en la mujer y XY en el varón–, y mediada por la producción de hormonas sexuales, causa de forma natural un cerebro femenino o un cerebro masculino. Dos modos humanos diferentes de ser, de percibir la realidad, de relacionarse con los demás, de razonar y de procesar las emociones.
Ya en la etapa prenatal, por la acción genética y hormonal, se traza el mapa de las regiones cerebrales y se definen los circuitos neuronales innatos específicos de cada sexo. Y antes del nacimiento queda establecida la organización general de áreas en el cerebro femenino y en el masculino. Lo que aporta un patrón de funcionamiento cerebral con diferentes estrategias cognitivas-afectivas para cada sexo.
Estas diferencias no se limitan a las áreas cerebrales que procesan la actividad sexual ligada a la reproducción (hipotálamo), sino que abarcan facetas como la memoria, las emociones, el procesamiento de la expresión de los rostros, la respuesta al estrés, etc.
Las imágenes de regiones cerebrales han descubierto que se dan variaciones anatómicas y sobre todo de conexiones entre las neuronas en una multitud de áreas:
La estructura del cuerpo calloso que une hemisferio izquierdo (conocimiento discursivo y analítico) y derecho (conocimiento emocional, intuitivo y global) es más robusta en mujeres: La corteza frontal donde se asientan una buena parte de las funciones superiores de la cognición, y áreas de la corteza límbica, –implicada en las reacciones emotivas–, ocupan un mayor volumen en el cerebro femenino. Por eso ambos hemisferios interactúan entre sí con mayor intensidad. En ellas siempre va unido lo emocional y lo cognitivo. Estrategia típicamente femenina y que explica su gran vulnerabilidad emocional, y su habilidad para las tareas cognitivas que requieran un entorno emocional o afectivo. Un punto de mira de fuera hacia dentro.
Es también más extensa la región del lóbulo temporal que procesa el lenguaje y la gran locuacidad le facilita expresar verbalmente sus emociones.
En los hombres, en cambio, su centro de gravedad intelectual se sitúa en el hemisferio izquierdo: la corteza parietal que interviene en la percepción del espacio es de mayor tamaño que en las mujeres. El varón es más rápido cuando procesa hacia fuera y para calcular.
También la amígdala, que procesa toda información que suscite emociones fuertes con descargas de adrenalina es más grande. Una impulsividad que entre otros efectos lleva a vencer el miedo y puede desembocar en una mayor agresividad. Un punto de mira de dentro hacia fuera.
Además de emplear diferentes estrategias, mujer y varón se afectan de forma diversa. El cerebro femenino aporta doble sensibilidad en las respuestas a depresiones, drogodependencia, esquizofrenia, o el síndrome de estrés post traumático, que el masculino. A diferencia, los problemas de aprendizaje, el trastorno por déficit de atención, la hiperactividad, el tic nervioso, o el espectro de trastornos autistas, son entre 4 y 10 veces más habituales en los niños.
Las diferencias en las reacciones emocionales entre ambos sexos tienen también una base biológica y dependen de la acción de las hormonas sobre el cerebro, que se produce de una forma totalmente inconsciente pero afecta al modo de actuar, a la actividad intelectual y al estado de ánimo.
Por ejemplo, varones y mujeres reaccionan a la inversa ante el estrés. Los varones experimentan impulso y las mujeres rechazo porque la hormona del estrés, el cortisol, bloquea la acción de la hormona de la confianza, la oxitocina, en el cerebro femenino.
Según las neurociencias, que nos permiten conocer cómo funciona nuestro cerebro, la balanza parece inclinarse hacia una firme interacción de genes y cultura. Somos lo que vivimos. Lo biológico se convierte en autobiográfico, pero sobre una base genética heredada que, además, depende del sexo. Desde que somos concebidos, no sólo nuestros órganos sexuales, sino que nuestros cerebros tienen una impronta de varón o de mujer. La diferente dotación cromosómica que determina el sexo, –XX en la mujer y XY en el varón–, y mediada por la producción de hormonas sexuales, causa de forma natural un cerebro femenino o un cerebro masculino. Dos modos humanos diferentes de ser, de percibir la realidad, de relacionarse con los demás, de razonar y de procesar las emociones.
Ya en la etapa prenatal, por la acción genética y hormonal, se traza el mapa de las regiones cerebrales y se definen los circuitos neuronales innatos específicos de cada sexo. Y antes del nacimiento queda establecida la organización general de áreas en el cerebro femenino y en el masculino. Lo que aporta un patrón de funcionamiento cerebral con diferentes estrategias cognitivas-afectivas para cada sexo.
Estas diferencias no se limitan a las áreas cerebrales que procesan la actividad sexual ligada a la reproducción (hipotálamo), sino que abarcan facetas como la memoria, las emociones, el procesamiento de la expresión de los rostros, la respuesta al estrés, etc.
Las imágenes de regiones cerebrales han descubierto que se dan variaciones anatómicas y sobre todo de conexiones entre las neuronas en una multitud de áreas:
La estructura del cuerpo calloso que une hemisferio izquierdo (conocimiento discursivo y analítico) y derecho (conocimiento emocional, intuitivo y global) es más robusta en mujeres: La corteza frontal donde se asientan una buena parte de las funciones superiores de la cognición, y áreas de la corteza límbica, –implicada en las reacciones emotivas–, ocupan un mayor volumen en el cerebro femenino. Por eso ambos hemisferios interactúan entre sí con mayor intensidad. En ellas siempre va unido lo emocional y lo cognitivo. Estrategia típicamente femenina y que explica su gran vulnerabilidad emocional, y su habilidad para las tareas cognitivas que requieran un entorno emocional o afectivo. Un punto de mira de fuera hacia dentro.
Es también más extensa la región del lóbulo temporal que procesa el lenguaje y la gran locuacidad le facilita expresar verbalmente sus emociones.
En los hombres, en cambio, su centro de gravedad intelectual se sitúa en el hemisferio izquierdo: la corteza parietal que interviene en la percepción del espacio es de mayor tamaño que en las mujeres. El varón es más rápido cuando procesa hacia fuera y para calcular.
También la amígdala, que procesa toda información que suscite emociones fuertes con descargas de adrenalina es más grande. Una impulsividad que entre otros efectos lleva a vencer el miedo y puede desembocar en una mayor agresividad. Un punto de mira de dentro hacia fuera.
Además de emplear diferentes estrategias, mujer y varón se afectan de forma diversa. El cerebro femenino aporta doble sensibilidad en las respuestas a depresiones, drogodependencia, esquizofrenia, o el síndrome de estrés post traumático, que el masculino. A diferencia, los problemas de aprendizaje, el trastorno por déficit de atención, la hiperactividad, el tic nervioso, o el espectro de trastornos autistas, son entre 4 y 10 veces más habituales en los niños.
Las diferencias en las reacciones emocionales entre ambos sexos tienen también una base biológica y dependen de la acción de las hormonas sobre el cerebro, que se produce de una forma totalmente inconsciente pero afecta al modo de actuar, a la actividad intelectual y al estado de ánimo.
Por ejemplo, varones y mujeres reaccionan a la inversa ante el estrés. Los varones experimentan impulso y las mujeres rechazo porque la hormona del estrés, el cortisol, bloquea la acción de la hormona de la confianza, la oxitocina, en el cerebro femenino.
Ficha
-
Natalia López Moratalla
Docente, investigadora y divulgadora científica. Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular
- conoZe.com
- 7.II.2012
sábado, 8 de septiembre de 2012
De Playmate y chica Baywatch a católica devota en busca del Arca de Noé
Donna
D’Errico ha dado un giro total a su vida.
De haber posado en la revista Playboy en 1995 y tras participar entre 1996 y
1998 en la conocida serie televisiva Baywatch (Guardianes de la bahía) ahora es
una devota católica y prepara un documental sobre el Arca de Noé.
Madre de dos hijos y exesposa del líder de la banda de rock Motley Crye, Nikki Six, esta católica de 44 años confiesa a FoxNews su fascinación desde pequeña con el Arca de Noé y afirma que viajó a Turquía, específicamente al Monte Ararat, en donde algunos científicos afirman estaría la emblemática barca, para cumplir el sueño que tuvo desde pequeña cuando la historia bíblica la deslumbró.
Hace unos días, mientras escalaba el Monte Ararat sufrió un accidente y se golpeó el rostro y otras partes del cuerpo. Por error colocó una de esas fotos en su cuenta de Twitter para enviarlas a su familia y las imágenes se hicieron virales en Internet.
Sobre el Arca de Noé relata que “creo en lo que la Biblia dice. Además con el paso de los años ha habido registros históricos sobre el hecho de que el Arca de Noé puede estar en el Monte Ararat, así que no soy ingenua ni creo sólo en lo que dicen las Escrituras. Hay datos de la historia de gente respetable que han visto esto”.
En efecto, uno de estos registros data del año 2006 cuando la revista Space en Estados Unidos dio cuenta de unas investigaciones realizadas con fotografías satelitales sobre una “anomalía” que podría ser el Arca de Noé.
La anomalía está a 4 mil 663 metros de altura, en la zona noreste del Monte Ararat. El tamaño de la formación, de acuerdo a las imágenes del satélite, 309 metros, equivaldría a los 300 por 50 cúbitos que medía el Arca de Noé, como explica el libro del Génesis.
En esta investigación, también están incluidas imágenes tomadas por la unidad aérea GeoEye's Ikonos del satélite QuickBird, el Radarsat 1 de Canadá, y otras imágenes tomadas por varias agencias de inteligencia de Estados Unidos.
Al ser preguntada sobre si se considera una persona religiosa, Donna D’Errico afirma que “totalmente. No me gusta el término espiritual porque creo que encierra una excusa. O eres religioso o no. No existe el ser espiritual, es un término tonto que se ha convertido en un cliché. Si no eres religioso, no lo eres y ya. ¿Qué significa ser espiritual? Voy a Misa todos los domingos y rezo el Rosario todas las noches con mis hijos”.
La madre de familia explica así la oposición que muchos en Estados Unidos intentan establecer entre los términos “religioso” y “espiritual” para justificar la postura de quienes, en el segundo caso, dicen tener alguna experiencia trascendente pero sin contar con religión alguna o “estructuras” como la Iglesia, por ejemplo.
Sobre su pasado en la revista Playboy, Dona D’Errico afirma que “he cometido errores y he tomado opciones en mi pasado que no tomaría hoy. Ese es un capítulo en mi vida en el que he cerrado la puerta. Me parece que fue otra persona. No es quien soy hoy”.
La ahora catalogada como “actriz exploradora” permanece en Turquía realizando una serie de grabaciones para el documental que produce sobre el Arca de Noé.
Madre de dos hijos y exesposa del líder de la banda de rock Motley Crye, Nikki Six, esta católica de 44 años confiesa a FoxNews su fascinación desde pequeña con el Arca de Noé y afirma que viajó a Turquía, específicamente al Monte Ararat, en donde algunos científicos afirman estaría la emblemática barca, para cumplir el sueño que tuvo desde pequeña cuando la historia bíblica la deslumbró.
Hace unos días, mientras escalaba el Monte Ararat sufrió un accidente y se golpeó el rostro y otras partes del cuerpo. Por error colocó una de esas fotos en su cuenta de Twitter para enviarlas a su familia y las imágenes se hicieron virales en Internet.
Sobre el Arca de Noé relata que “creo en lo que la Biblia dice. Además con el paso de los años ha habido registros históricos sobre el hecho de que el Arca de Noé puede estar en el Monte Ararat, así que no soy ingenua ni creo sólo en lo que dicen las Escrituras. Hay datos de la historia de gente respetable que han visto esto”.
En efecto, uno de estos registros data del año 2006 cuando la revista Space en Estados Unidos dio cuenta de unas investigaciones realizadas con fotografías satelitales sobre una “anomalía” que podría ser el Arca de Noé.
La anomalía está a 4 mil 663 metros de altura, en la zona noreste del Monte Ararat. El tamaño de la formación, de acuerdo a las imágenes del satélite, 309 metros, equivaldría a los 300 por 50 cúbitos que medía el Arca de Noé, como explica el libro del Génesis.
En esta investigación, también están incluidas imágenes tomadas por la unidad aérea GeoEye's Ikonos del satélite QuickBird, el Radarsat 1 de Canadá, y otras imágenes tomadas por varias agencias de inteligencia de Estados Unidos.
Al ser preguntada sobre si se considera una persona religiosa, Donna D’Errico afirma que “totalmente. No me gusta el término espiritual porque creo que encierra una excusa. O eres religioso o no. No existe el ser espiritual, es un término tonto que se ha convertido en un cliché. Si no eres religioso, no lo eres y ya. ¿Qué significa ser espiritual? Voy a Misa todos los domingos y rezo el Rosario todas las noches con mis hijos”.
La madre de familia explica así la oposición que muchos en Estados Unidos intentan establecer entre los términos “religioso” y “espiritual” para justificar la postura de quienes, en el segundo caso, dicen tener alguna experiencia trascendente pero sin contar con religión alguna o “estructuras” como la Iglesia, por ejemplo.
Sobre su pasado en la revista Playboy, Dona D’Errico afirma que “he cometido errores y he tomado opciones en mi pasado que no tomaría hoy. Ese es un capítulo en mi vida en el que he cerrado la puerta. Me parece que fue otra persona. No es quien soy hoy”.
La ahora catalogada como “actriz exploradora” permanece en Turquía realizando una serie de grabaciones para el documental que produce sobre el Arca de Noé.
sábado, 1 de septiembre de 2012
Un nuevo feminismo y una nueva cultura del trabajo
2. Un nuevo feminismo y una nueva cultura del trabajo
Esto me trae a mi segunda y tercera sugerencia, que se refieren a la importancia de las enseñanzas católicas para el proyecto de un "nuevo feminismo." Mis observaciones de aquí en adelante se basan en la creencia que los escritos de Juan Pablo II sobre el trabajo, las mujeres, y el laicado deben ser leídos conjuntamente. ¿Qué une a estos escritos y los liga con ese desafiante párrafo 99 de Evangelium Vitae? Es, ustedes ya lo adivinaron, la llamada para nada menos que una transformación cultural.Como lo muestra la biografía magnífica de Juan Pablo II escrita por George Weigel, el interés intenso del Papa en esos tres temas no es ningún accidente. Él sabe por su propia experiencia como trabajador de las minas y de una fábrica como es el duro trabajo manual. Es un hombre moderno que se siente cómodo con las mujeres, y que ha tenido amigas mujeres. Y es el primer Papa que se recuerde en haber pasado tanto de su vida como pastor (un pastor moderno, relacionado de cerca con los hombres y las mujeres) vacacionando con ellos, compartiendo las confidencias de parejas comprometidas y casadas, aconsejándolos en todo tipo de problema. Laborem Exercens, Christefideles Laici, y los escritos sobre las mujeres fueron refinados en el mismo crisol de experiencia personal y de preocupación pastoral. Y todas ellas descansan sobre el mismo concepto de persona humana.
Así pues, mi segunda sugerencia es que la llamada para un nuevo feminismo necesita ser entendida en conexión con la llamada para una nueva cultura del trabajo. En Laborem Exercens (1981), que el Santo Padre ha descrito como su encíclica más personal, él dice que el "trabajo humano es una clave, probablemente la clave esencial, a todas las cuestiones sociales" (3). Él enfatiza la dignidad del trabajo, diciendo que es a través del trabajo que "el hombre no solo transforma la naturaleza, adaptándola a sus propias necesidades, sino que también alcanza su desarrollo como ser humano" (9). Y él insiste que el "trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo".
En esta temprana encíclica, llega a tres conclusiones que darían forma, más adelante, a sus escritos sobre las mujeres. Primero, afirma la dignidad de todas las formas de trabajo legítimo, pagadas o sin paga. En conexión con esto último, escribe que, "debe haber una nueva evaluación social del papel de las madres, del arduo trabajo conectado con él, y de la necesidad que los niños tienen de cuidado, amor y afecto para que puedan convertirse en personas responsables, maduras moral y religiosamente, y psicológicamente estables" (19). En segundo lugar: "el adelanto verdadero de las mujeres requiere que el trabajo sea estructurado de una manera tal que las mujeres no tengan que pagar su avance a costa de la familia" (19).
Y tercero: "debe recordarse y afirmarse que la familia constituye uno de los términos de referencia más importantes para dar forma al orden social y ético del trabajo humano" (10).
Vuelve a estas ideas diez años más tarde, en Centesimus Annus, cuando llama a "una cultura auténtica del trabajo" en la cual los valores humanos tengan prioridad por sobre los valores económicos (15). En otras palabras: No deshumanicen a los hombres y las mujeres, humanicen el mundo del trabajo. También vuelve al tema de la familia en Centesimus Annus, advirtiendo que la libertad económica se debe ejercitar con respeto a la "ecología humana" en la cual la familia es el primer y más esencial elemento. "Frente a la llamada cultura de la muerte," escribe, "la familia es el corazón de la cultura de la vida" (39). Es en la familia donde el "hombre recibe sus primeras ideas formativas sobre verdad y bondad, y aprende lo que significa amar y ser amado, y de esta forma aprende lo que significa realmente ser una persona" (39).
Luego, en 1995, en una serie notable de escritos dirigidos específicamente a las mujeres, el Papa nuevamente expresa su apoyo total a las aspiraciones de las mujeres de una participación en vida política y económica, pero al mismo tiempo insiste en el completo respeto al rol de las mujeres en la familia. Reconociendo la dificultad enorme de reconciliar estos dos objetivos, precisa que se requerirán cambios sociales importantes. En su carta a Gertrude Mongella, la secretaria general de la conferencia de Beijing, dice, "los desafíos que enfrentan la mayoría de las sociedades hoy es el de mantener, de hecho, el de fortalecer, el papel de las mujeres en la familia mientras que al mismo tiempo posibiliten que puedan utilizar todos sus talentos y ejercitar todos sus derechos en la construcción de la sociedad" (8). Para que esto suceda, precisa, "se necesitan cambios profundos en las actitudes y la organización de la sociedad". (5). Continúa expresando dudas de que el desafío pueda ser resuelto "mientras los costos sigan siendo pagados por el sector privado". En la perspectiva de las incontroladas políticas de libre-mercado existe poca esperanza de que las mujeres puedan superar los obstáculos en su camino" (8). Después de su reunión con el Papa, la señora Mongella dijo, "si todos pensaran como él, quizás no necesitaríamos una conferencia sobre las mujeres".
Los escritos del Santo Padre de 1995 a las mujeres fueron registrados extensamente, pero me pregunto a menudo si han sido leídos realmente por los que los registraron. Hubo muchos en la prensa y entre el clero que "se maravillaron de que él hablara" con las mujeres. Pero lo había estado haciendo toda su vida. Y los mensajes en los escritos a las mujeres son principalmente especificaciones de las ideas que eran ya características importantes de sus escritos anteriores. Temo que no se hayan leído ninguno de estos escritos tan cuidadosamente como se debería, porque ¿cómo podemos explicar sino el hecho de que su llamado radical y repetido para el cambio social profundo haya sido ignoradas en silencio? Se espera que el próximo Catecismo social haga que más lectores conozcan los aportes notables que este pontificado ha hecho al tesoro del pensamiento social católico
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