sábado, 28 de julio de 2012

Feminismo y dogmatismo

Las mujeres y la cultura de la vida

Mi charla esta mañana es una elaboración de la sugerencia en mis observaciones de apertura de ayer que, para los cristianos católicos, el asunto de un "nuevo feminismo" se ilumina cuando lo ponemos dentro del contexto de la "Nueva evangelización". Porque cuando intentamos expresar nuevas y mejores maneras de tratar los temas que preocupan profundamente a las mujeres, lo hacemos, en parte, debido a nuestra misión de "transformar la cultura".
Al día de hoy, las palabras desafiantes de Evangelium Vitae (99) están grabadas en las mentes de todos: "Transformando la cultura de modo que apoye la vida, las mujeres ocupan un lugar, en pensamiento y la acción, que es único y decisivo. Depende de ellas promover un'nuevo feminismo'".
Me imagino que no soy la única mujer aquí que encuentra esas palabras un tanto abrumadoras. Me recuerdan a cómo me sentía cuando era joven y mis padres me animaban a veces a que llevase a cabo una tarea que percibía estaba más allá de mi capacidad. Por un lado, me sentía feliz que tuviesen tanta confianza en mí; por otra parte, me sentía nerviosa no solamente por la posibilidad de fallar, sino también por la posibilidad de decepcionar a mis padres. Ahora, aquí está el Santo Padre diciendo que las mujeres debemos transformar la cultura y ¡expresando su plena confianza en que podemos hacerlo! ¡Naturalmente, no deseamos decepcionarlo!
Pero no podemos dejar de preguntarnos: ¿Cómo puedo yo responder personalmente? ¿Cómo incluso comienzo personalmente a pensar en cómo responder? Déjeme admitir ahora mismo: ¡No digo tener las respuestas! Mi aporte a nuestras ideas en común consiste en tres sugerencias sobre maneras en las cuales nosotros como los católicos podemos acercarnos al desafío de promover un nuevo y mejor feminismo. Ellas son:
  1. Un "nuevo feminismo para el siglo XXI" debe evitar el dogmatismo excesivo que caracterizó al viejo feminismo del siglo XX;
  2. La llamada a un "nuevo feminismo" en Evangelium Vitae se debe considerar conjuntamente con la llamada para "una cultura auténtica del trabajo" en Centesimus Annus; y
  3. La llamada para un "nuevo feminismo" se debe considerar conjuntamente con las llamadas recientes para que el laicado esté a la vanguardia de la nueva evangelización.

1. Feminismo y Dogmatismo

Si tenemos presente que nuestra tarea final es transformar la cultura, podemos ver enseguida que un acercamiento doctrinario no hace probable un gran avance en esta causa. De hecho, el carácter dogmático del viejo feminismo es una de las características que evitaron que ganara los corazones y las mentes de la mayoría de las mujeres. No es solamente que la mayoría de la gente encuentra el tono dogmático ofensivo, sino también que es mejor admitir lo que sabemos y no sabemos que hacer declaraciones que no puedan ser sustentadas.
Las feministas de fines del siglo XX han hecho declaraciones radicales y empíricas que no pueden ser sustentadas. Las "feministas de la igualdad" insistieron en que no hay diferencias significativas entre los hombres y las mujeres; las "feministas de la diferencia" en que los hombres y las mujeres son especies prácticamente diversas; y las "feministas del género" que ese género se construye socialmente y es indefinidamente maleable. Todas exigieron lealtad a su línea partidaria. Para desarrollar un nuevo feminismo, debemos tener cuidado en no caer en las mismas trampas.
Déjenme aclarar algo: evitar el dogmatismo no implica que debamos ser tímidos al afirmar nuestras convicciones. Significa, por el contrario, tener un acercamiento similar al modelado por Juan Pablo II en su Carta Apostólica de 1988 sobre la dignidad y la vocación de mujeres. Éste es un Papa que sabe ser didáctico cuando es apropiado. Pero Mulieris Dignitatem es conversacional, más que didáctico en su tono. Se describe como una "meditación", e invita a los fieles a participar de la conversación. Pide que pensemos con la Iglesia en la dignidad y la vocación de las mujeres dentro del amplio contexto de la historia de la Salvación.
Al mismo tiempo, el Santo Padre insiste con firmeza en ciertos puntos. Indica categóricamente que no hay lugar en la visión cristiana para la opresión de mujeres o para la violación de su dignidad e igualdad. Pide con firmeza que todos los hombres miren en sus corazones para ver si están tratando a las mujeres como sujetos y objetos más que como iguales hechos a imagen y la semejanza del Dios.
Pero lo que es quizás más instructivo es la modestia de esta Carta. El Santo Padre, a pesar de ser el gran intelectual que es, reconoce libremente que no ve claramente el camino a seguir, porque en una época de grandes transformaciones sociales, surgen constantemente preguntas y problemas nuevos. Indica que uno no puede tener una comprensión adecuada de la persona humana "sin la referencia apropiada a lo que es femenino", pero reconoce la necesidad de un estudio más antropológico y más teológico de las bases de la dignidad masculina y femenina. No vacila en admitir que el tema del rol de los sexos es complicado, y en pedirnos a todos nosotros que pensemos con él acerca de estas materias a la luz de la fe, de las Escrituras y de la Tradición.
El tema es complicado. Pues nosotros los cristianos sostenemos que la cosa más importante sobre nosotros no es que seamos mujeres u hombres, sino que hemos sido bautizados en Cristo: "Entre ustedes que han sido bautizados en Cristo Jesús, no hay ni judío ni Griego, ni varón ni mujer, ni esclavo ni hombre libre". A la luz de nuestra unidad como hermanos y hermanas en Cristo, las otras diferencias palidecen; pero esto no significa que no existe ninguna diferencia entre los hombres y las mujeres, o que estas diferencias sean poco importantes. No somos espíritus puros, estamos encarnados como hombres y mujeres.
Esta encarnación tiene relación con el cómo buscamos la perfección de nuestra naturaleza. Pero no es fácil determinar exactamente cuál es. Por un lado, existen tantas diferencias individuales entre nosotros que no existen dos personas, varón o mujer, que puedan buscar la perfección de su naturaleza absolutamente de la misma manera. Por otra parte, cada uno de nosotros vive no solamente en un cuerpo, pero en un momento determinado de la historia, y dentro de sociedades que tienen ideas diferentes sobre las mujeres y los hombres y sus relaciones entre sí. El estado actual del conocimiento humano no permite que sepamos todo sobre qué es lo natural y qué es resultado del condicionamiento cultural en los hombres y mujeres.
El Santo Padre se ha esforzado mucho para evitar dar la impresión de que los hombres y las mujeres deben ser encerrados para siempre en los papeles asignados a ellos por las costumbres de un tiempo o de un lugar determinado. Los cristianos son, después de todo, gente en movimiento: hemos sido llamados a "revestirnos del hombre nuevo" y "a no conformarnos con el espíritu de la época".
Mulieris Dignitatem nos recuerda que Jesús mismo rompió radicalmente con las costumbres de su tiempo en su trato con las mujeres. Todos conocemos la historia de cómo los discípulos lo dejaron solo junto a un pozo en Samaria mientras que entraban a la ciudad a comprar provisiones. Cuando volvieron, lo encontraron en medio de una conversación muy personal con una mujer Samaritana. Las Escrituras nos dice que los discípulos "se maravillaron que él estuviese hablando con una mujer" (Juan 4:27).
Y sin dudas. En esos días, los judíos no pasaban ordinariamente tiempo con los Samaritanos, ni la mayoría de los hombres tenían conversaciones serias con las mujeres en público. Esta mujer, por otra parte, era particularmente un personaje. Ella misma desafiaba la antigua costumbre que desalienta a las mujeres en todas las culturas, incluso hoy en día, a hablar con los hombres desconocidos. Y habría sido probablemente evidente por su ropa y sus maneras que no estaba yendo precisamente a sus clases de religión. Se parece a una versión Oriental antigua de la esposa terrenal de Bath descripta por Chaucer en "The Wife of Bath" ("de maridos en la puerta de la iglesia ella tenía cinco…").
El encuentro con la mujer en el pozo, como sabemos, no fue un incidente aislado. En el curso del su ministerio, Jesús hizo amistad con muchas mujeres, incluyendo pecadoras públicas, y confió muchas de sus enseñanzas más importantes a las mujeres. Siguiendo los pasos de su Fundador, el Cristianismo ha hecho mucho en su larga historia para liberar a mujeres de costumbres que negaban su dignidad, estableciendo los principios del matrimonio monogámico e indisoluble, para mencionar solamente dos de las prácticas culturales más extendidas por el mundo antiguo de las cuales la Iglesia se alejó más dramáticamente.
Pero increíblemente, esos logros son precarios hoy. El cristianismo nunca ha penetrado completamente en la cultura en ninguna parte; y los cristianos nunca se han opuesto completamente a los elementos anti-cristianos de la cultura. Cuando Juan Pablo II dijo en su carta de 1995 a las mujeres que la "historia y el condicionamiento cultural" han puesto obstáculos en el camino del progreso de las mujeres, él hablaba no solamente del pasado remoto. Aunque las posibilidades de educación y empleo se han ampliado grandemente, las prácticas y las actitudes que prevalecen en nuestra propia época todavía están evitando que muchas mujeres alcanzaran el uso completo de sus talentos y la perfección completa de sus naturalezas. Todavía se niega a las mujeres su dignidad completa mediante costumbres y condicionamientos culturales que no tienen nada que ver con el cristianismo, pero que han encontrado la forma de filtrarse en los hábitos de los cristianos.
Piensen, por ejemplo, en las nuevas costumbres y actitudes introducidas por la revolución sexual, el aumento de la separación del matrimonio de la procreación, el aumento del divorcio, y el resurgimiento de la poligamia en su forma serial. ¿Qué clase de liberación es la que ha impedido el desarrollo intelectual y espiritual de tantas muchachas y mujeres? ¿Que ha traído tanta enfermedad, pobreza, aborto y madres y padres solteros?
Muchas de estas nuevas costumbres han sido promovidas, es triste decirlo, por las formas de feminismo que crecieron a finales del siglo XX en las sociedades influyentes. Las feministas de los años 60 y 70 se quejaban con justicia de que a las mujeres se les había pedido siempre hacer sacrificios por los cuales recibieron muy poco respecto o premio de parte de la sociedad o incluso a menudo, de sus propios maridos. Pero el mismo movimiento feminista entonces procedió a mostrar la misma falta de respeto, al denigrar la maternidad y tratar al trabajo fuera del hogar como la única forma de trabajo que cuenta. Para compensar por los errores pasados, este movimiento (que pone tanto énfasis en la "opción") llega a no respetar la opción libre de las propias mujeres a favor de la vida familiar.
Muchas de las "victorias" del feminismo de los años 70 parecen hoy huecas. Vivimos en una época en que las mujeres tienen más derechos legales que nunca antes en la historia, sin embargo su dignidad, su intrínseco valor como seres humanos, se compromete en un número de maneras que son distintivamente modernas. Habiendo ganado los "derechos reproductivos", se les deja a las mujeres cada vez más solas para que se hagan cargo de la responsabilidad de las consecuencias de ejercitar estos derechos de manera poco sabia. La pornografía, que alguna vez estuvo oculta, se vierte ahora abiertamente en los entretenimientos, anuncios publicitarios, y los medios de comunicación masivos. Las mismas revistas de mujeres que aconsejaron alguna vez a sus lectoras sobre cómo coser, cocinar, y criar niños animan hoy a las mujeres a que se conviertan en objetos sexuales. Las mujeres están siendo presionadas para que den prioridad al mercado de trabajo por encima de la crianza de sus hijos, y el declive del matrimonio ha convertido al papel de la maternidad en algo progresivamente peligroso. Mucho de esto ha ocurrido en el nombre de un nuevo dogma en el que la disensión no se permite: las mujeres y los hombres deben ser tratados exactamente de la misma manera.
No habla bien de la formación intelectual de las feministas de la vieja-línea el que hayan elegido estacar su tienda ideológica en suelo tan inestable. En lo que se refiere a la paternidad, una cantidad extensa y en aumento de evidencia demuestra que las diferencias entre los hombres y las mujeres sí cuentan, y mucho. Desdichadamente, las elites intelectuales y líderes de opinión parecen a menudo ser los más lentos en aprender de la evidencia y de la experiencia. La segunda mujer de la historia en ser parte de la Corte Suprema de Estados Unidos, por ejemplo, ha dicho en el Washington Post, "El amor maternal no es como siempre se lo ha pintado. De alguna forma es parte de un mito que los hombres han creado para hacerles creer a las mujeres que hacen este trabajo a la perfección". "Las mujeres no serán de verdad liberadas", continúa la jueza Ruth Ginsburg, "hasta que los hombres compartan el cuidado de niño con ellas igualitariamente". El feminismo rígido de dura-línea de la jueza Ginsburg, se refleja en una serie de decisiones de la corte que han hecho casi imposible que los Estados Unidos esté en conformidad con el artículo 25 de la declaración universal de derechos humanos que proclama que la "maternidad y la niñez tienen derecho a cuidado y ayuda especiales".
La forma dominante de feminismo en los años 70, "feminismo de la igualdad", adoptó el modelo masculino para el adelanto que prevalecía en esos años. Esa decisión reforzó las tendencias económicas que ejercieron presión cada vez más y más sobre mujeres y hombres para subordinar la vida de familia a las demandas del lugar de trabajo. Pero incluso los hombres ahora están reaccionando cada vez más contra un modo de vida que da tal prioridad al mercado de trabajo. Ni los hombres ni las mujeres desean ser homínidos unisex, acomodando sus vidas para calzar en los lugares dictados por la operación ciega de las fuerzas del mercado.
Las feministas de los años 70 mostraron un pobre poder de razonamiento cuando saltaron a vagón de la "liberación sexual". Sus predecesoras más sabias habían entendido que las mujeres y los niños pagan la mayor parte del precio de una relajación de la moral sexual. Cuando el movimiento de finales de siglo XX insistió en "la libertad sexual y reproductiva", cayó directamente en las manos de hombres irresponsables, de la industria lucrativa del aborto, y de los reguladores agresivos de control de población.
Las buenas nuevas son que el feminismo doctrinario de los años 70 está de salida en los países en donde originó –en el sentido que la gran mayoría de las mujeres ahora rechazan el llamarse feministas. En su encuesta a las mujeres americanas de todas las edades y formas de vida, Elizabeth Fox-Genovese descubrió que, mientras la mayoría de las mujeres comparten las metas feministas de la oportunidad educativa y ocupacional ecualitaria, ellas mismas han rechazado feminismo oficial. Lo han hecho así, dicen, porque perciben al feminismo indiferente a sus preocupaciones más profundas. Son alejadas por su actitud negativa hacia el matrimonio y la vida de familia, su actitud antagónica hacia hombres, su intolerancia hacia la disensión de sus posiciones oficiales, y por falta de atención a los problemas de balancear vida del trabajo y de familia. Las mujeres jóvenes se sientes alejadas aún más que las de más edad.
Pero las malas noticias son que muchas de las peores ideas del viejo feminismo están atrincheradas en la ley y la política en los países influyentes. De esta forma, los esfuerzos contemporáneos en dar respuesta a los problemas de armonizar vida laboral y de familia tienden a centrarse en la socialización del cuidado de niño, más que en encontrar maneras de apoyar los deseos reales de la mayoría de las madres de pasar más tiempo con sus propios niños.
En suma, cualquier proyecto para un nuevo y mejorado feminismo tiene delineado su trabajo. Por un lado, debe evitar el determinismo biológico crudo que no permitió que muchas mujeres desarrollen sus talentos el pasado, pero por otro lado debe evitar la deconstrucción imprudente del género promovido por el feminismo oficial. Somos afortunados al hacer frente a esa tarea con la ayuda de una gran tradición intelectual y un cuerpo de enseñanzas en las cuales la Iglesia como "experta en humanidad" ha reflexionado larga y profundamente en las cuestiones sociales


sábado, 21 de julio de 2012

Santo Tomás y la prostituta: un realista tolerante

Hace mucho tiempo que tengo pendientes varias recomendaciones de escritores y libros. Voy tomando notas que no consigo terminar. Estaba ordenando cuando encontré ésta de Flannery O’Connor.
Es una escritora católica estadounidense que vivió en el Sur profundo bautista. Me gustan sus cuentos más que sus novelas, pero lo que de verdad me fascina son los epistolarios. Supongo que me estoy haciendo mayor, nunca pensé terminaría recomendando colecciones de cartas. Parte de la ‘culpa’ es de uno los blogueros más veteranos de lengua española: Hernán J. González, que me hizo zambullir en los de León Bloy.
Tanto los de Bloy como los de O’Connor son obras maestras de la Nueva Evangelización. Cada uno en su estilo, conversan con sus correspondientes de lo divino y de lo humano, pero en todo lo humano hay divino, con naturalidad, con cariño, son extraordinarios observadores de la naturaleza humana y llenos de sentido del humor.
O’Connor era una apasionada de Santo Tomás de Aquino, leía unos minutos la Summa todas las noches y se nota. Le ayudaba a conocerse más a sí misma, a los demás y a Dios.
Transcribo un cruce de cartas con su amiga Betty Hester (tomado del blog de uno de los mayores expertos hispanohablantes sobre la escritora). En este caso FOC –como se suele abreviar el nombre– con muy pocas líneas dice muchísimo.
No podría enjuiciar la Summa [de Santo Tomás de Aquino]; lo que podría decir es que todas las noches leo unos veinte minutos antes de acostarme. (…) En cualquier caso, me parece que puedo garantizar que santo Tomás amaba a Dios porque, por más que lo intento, no puedo dejar de amar a santo Tomás. Sus hermanos no querían que malgastara su vida siendo dominico, por lo que lo encerraron en una torre y metieron una prostituta en su dormitorio; la sacó con un atizador al rojo vivo. Hoy en día estaría de moda sentir simpatía hacia la mujer, pero yo tengo simpatía por Santo Tomás.
——Cartas (p. 92)
A Betty Hester le parecía que con eso que decía Flannery mostraba una actitud ‘fascista’, por defender el uso de la fuerza. Y Flannery responde:
Pero busque otra palabra que no sea fascista para describirme tanto a mí como a Santo Tomás. Tampoco serviría totalitario. Santo Tomás y san Juan de la Cruz, aun siendo tan diferentes, estaban completamente unidos por la misma fe. Cuanto más leo a santo Tomás más flexible me parece. A propósito, san Juan hubiera sido capaz de sentarse con la prostituta y decir: «Hija, pensemos en esto», pero sin duda santo Tomás se conocía a sí mismo y sabía que debía librarse de ella con un atizador o ella le vencería. No sólo estoy de parte de santo Tomás, sino también de acuerdo en que usase el atizador. A esto lo llamo ser un realista tolerante, no un fascista.
——Cartas (p. 95)
A mi me parece un buen ejemplo de conocimiento de Santo Tomás y de aplicación de las virtudes de la fortaleza y la templanza. También muestra experiencia de la debilidad humana.

domingo, 8 de julio de 2012

Madeleine Truel, peruana católica, recluida en un lagar y asesinada por los nazis



Presentado el filme en Roma: salvó a cientos de judíos con nuevos documentos

Por H. Sergio Mora
ROMA, miércoles 27 junio 2012 (ZENIT.org).-
 Los peruanos que se sabe murieron en campos de concentración nazis fueron 22. Entre ellos destacó la peruana Madeleine Truel, nacida en Lima en 1904, que estando en Francia, movida por los valores cristianos inculcados por su familia y colegio en Lima, se unió a la resistencia contra los nazis ayudando a salvar a muchas familias judías.
El documental que recupera la memoria de un caso que recuerda el más conocido de "La lista de Schindler", es narrado en 29 minutos. Se basa en el libro de Hugo Coya “Estación final”, producido por Infobrax, que será presentado en el Congreso de Perú el 13 de julio; el día después, fecha de la Revolución Francesa, se podrá ver en Youtube y el 27 de julio será transmitido en la televisión peruana RTV.
“Es un documental que rescata un personaje que estaba olvidado, una ciudadana peruana que nos da una gran enseñanza”, indicó el embajador de Perú ante la Santa Sede, Cesar Castillo, presente en el evento. Y recordó que Truel “llegó a Francia con profundos valores éticos y cristianos que obtiene en Lima en el colegio religioso de San José de Cluny, que la motivaron a sumarse a la resistencia cuando las fuerzas alemanas invadieron Francia”.
La película con guión y dirección de Luis Cam, joven profesor de la Universidad San Martín de Porres, fue presentada a la prensa italiana el miércoles 27 de junio en el Hotel NH Giustiniani, a dos pasos de Castel Sant'Angelo, con subtítulos en italiano.
De padres franceses y familia numerosa, Madeleine recibió desde su infancia grandes valores cristianos. Estudió en el colegio de San José de Cluny en Lima y se caracterizó por ser muy limeña. Huérfana de ambos padres, a los 24 años va con sus hermanos en Francia.
Allí estudia en la Sorbona, en la facultad de Filosofía y en París frecuenta la iglesia de San Francisco de Sales, situada entre el Arco de Triunfo y Montmartre.
Cuando empieza la guerra y tras la invasión alemana en Francia nace la resistencia. Inician las deportaciones de judíos en los campos de concentración alemanes. Para ello Madeleine ayudó a preparar documentos falsos para que familias judías pudieran escaparse. No se sabe exactamente a cuántos judíos haya salvado, sí que produjo documentos durante dos años.
En un cierto momento ella cayó en manos de la Gestapo, que la maltrató y torturó pues no reveló los nombres que conocía, después de que fue llevada al campo de concetración de Sachsenhausen en Alemania. Su fuerza, indicaron varios testimonios, era la lectura de una biblia que le habían llevado sus parientes cuando cayó prisionera.
En en lager de Sachsenhausen, a 35 kilómetros de Berlín,vivió la caridad de manera heroica: nunca perdió su alegría, compartía su ración con quienes más la necesitaban y animaba a los prisioneros a no desanimarse, contando entre otras cosas historias que conocía de Perú, lo que le valió el apodo de “Pajarillo de las Islas”.
Murió el 3 de mayo de 1945 golpeada a muerte por los nazis, en uno de los llamados "caminos de la muerte", pocas horas antes que llegaran las tropas rusas.
Antes de ser enterrada, una de sus compañeras le dio su pulsera de judía, para que fuera identificada como víctima de la furia nazi. Fueron puestos sobre su pecho geranios rojos y blancos en honor de su ciudadanía peruana. Su nombre aparece en el memorial sobre los deportados de Francia durante la Segunda Guerra Mundial, delante de la catedral de Notre Dame de París.
El cortometraje contiene breves entrevistas a profesionales como Gustavo Gorrit, Hugo Coya y León Trahtemberg, así como a Gonzalo Rosselló Truel, primo de Madeleine.
La presentación fue organizada por la Fundación Promoción Social de la Cultura (www.fundacionfpsc.org), el observatorio sobre Latinoamérica Prestomedia y Mediatrends.

sábado, 7 de julio de 2012

Mujeres innovadoras, dejando huellas

Sra. Alicia Romero de Colusi, recibe distinción en “ Mujeres Innovadoras 2012”

4 de julio 2012 FOTO: Sra. Alicia Romero de Colusi recibiendo Premio
La Comisión de Igualdad Real de Trato, Oportunidades y Discapacidad del Honorable Senado de la Provincia de Buenos Aires entregó los premios “Mujeres Innovadoras 2012”, en las instalaciones del Teatro “Coliseo Podestá” de La Plata, en la mañana del martes 4 de julio. Diez mujeres pilarenses fueron reconocidas y hubo premios.
La pilarense Julia Elena Dávalos recibió el premio en la categoría Música, en tanto, Liliana Soto en Economía y Creatividad Empresaria.
El resto de las candidatas recibieron menciones por sus nominaciones: María Carmen Báez -Derechos Humanos-, Liliana Forte -Comunicación-, Claudia Marisa González -Lucha por los Discapacitados-, Fabiana Macariz -Deportes-, Alicia Mendiry -Labor Docente-, Alicia Romero De Colusi -Economía y Creatividad Empresaria-, Mirta Varisco -Promoción de la Organización Barrial-, y Alejandra Velázquez -Defensa de la Niñez-.
El Senador Juan Carlos Simón –Presidente de la Comisión de Igualdad Real de Trato y Oportunidades y Discapacidad- recibió un ramo de flores de parte de María del Carmen Rodríguez, Secretaria de Educación, Cultura e Integración de Pilar.
Al recibir el premio de Música, María del Carmen Rodríguez agradeció -en nombre de la ganadora que no pudo asistir al evento-, la convocatoria al Senado Provincial y más adelante manifestó estar muy orgullosa de las mujeres pilarenses: “Tenemos que hacer un camino hacia delante, dejando huellas”, enfatizó.
Por su parte, la ganadora del rubro Economía, Liliana Soto, agradeció al Intendente Municipal Humberto Zúccaro por el apoyo que brinda en el área que ella representó.
En la edición 2012 del premio “Mujeres Innovadoras” fueron convocadas 158 mujeres de la provincia de Buenos Aires que participaron en 22 categorías temáticas.
Entre las veintidós mujeres destacadas estuvo Rosa Bru, de la ciudad de Berisso, madre de Miguel Bru, asesinado y desaparecido por integrantes de la Policía bonaerense el 17 de agosto de 1993. “Este premio es para Miguel, por Miguel y para que se haga justicia. Mientras su asesino ya está pidiendo las salidas transitorias, los familiares todavía nos preguntamos dónde está Miguel”, destacó la titular de la Asociación Miguel Bru.
Las premiadas
1. Lucha por los Discapacitados: Claudia Pereyra (Florencio Varela).
2. Promoción de la Organización Barrial: Susana Adriana Ferulano (Campana).
3. Acción Política: María Rogelia Oviedo (FlorencioVarela).
4. Artes Plásticas: Hebe Margarita Strumia de Manzione(Bragado).
5. Labor Docente: María Graciela Ramírez de Vélez (San Antonio de Areco).
6. Acciones Innovadoras: Ivana Zapico (Hurlingham).
7. Derechos Humanos: Rosa Schonfeld de Brú (Berisso).
8. Defensa de la Niñez: María Alejandra Díaz (Mar del Plata).
9. Defensa de los Derechos de la Ancianidad: María Julia Dipalma de Daverio (San Antonio de Areco).
10. Defensa de los Derechos Laborales: María del Carmen Ruiz(Azul).
11. Música: Julia Elena Dávalos (Pilar).
12. Deporte: Nydia Elva Luberriaga (Los Toldos).
13. Danzas: Elizabeth Raponi y Romina Bufajer (Mercedes).
14. Letras: María Gabriela Benítez (Hurlingham).
15. Promoción de la Cultura: Mabel Catalina Rondín (Mar del Plata).
16. Artesanía: Luisa Ostertag de Genart de Rivero (Laprida).
17. Derecho y Política de la Juventud: Beatriz Sosa (Laprida).
18. Labor Científica: Ana Elisabeth Tufo (San Antonio de Areco).
19. Economía y Creatividad Empresaria: Liliana Soto (Pilar).
20. Actividades Solidarias: Mónica Noemí Castaño (Avellaneda).
21. Comunicación: Florencia Juana Saintout (La Plata).
22. Lucha Contra la Violencia de Género: Encarnación del Valle Quiroga (Punta Alta, Coronel Rosales).
LinK: http://www.senado-ba.gov.ar/ y
http://www.pilar.gov.ar/56_premios-mujeres-innovadoras-2012

jueves, 8 de septiembre de 2011

Natividad de la Virgen: Una vida de alegría y regocijo


 
La fiesta de la Natividad de la Virgen es una excelente oportunidad para reflexionar sobre la propia vocación


Toda la Iglesia cantará la alegría que el nacimiento de la Madre de Dios trae para nosotros. La liturgia de la santa misa es prueba latente de esa felicidad.

Hace 14 siglos, san Juan Damasceno pronunció una homilía sobre el nacimiento de la Virgen que explica muy bien el sentido de esta fiesta:

“¡Oh feliz pareja, Joaquín y Ana, a ustedes está obligada toda la creación! Por medio de ustedes, en efecto, la creación ofreció al Creador el mejor de todos los dones, o sea, aquella augusta Madre, la única que fue digna del Creador. ¡Oh felices entrañas de Joaquín, de las que provino una descendencia absolutamente sin mancha! ¡Oh seno glorioso de Ana, en el que poco a poco fue creciendo y desarrollándose una niña completamente pura, y, después que estuvo formada, fue dada a luz! Hoy emprende su ruta la que es puerta divina de la virginidad. De Ella y por medio de Ella, Dios, que está por encima de todo cuanto existe, se hace presente en el mundo corporalmente. Sirviéndose de Ella, Dios descendió sin experimentar ninguna mutación, o mejor dicho, por su benévola condescendencia apareció en la Tierra y convivió con los hombres”

La Natividad de la Virgen nos recuerda, sobre todo, que Dios nos ha elegido para una labor concreta desde toda la eternidad. Todos los seres humanos tienen una vocación muy particular, pero es necesario descubrirla.

Para conocer ese llamado personalísimo que Dios hace a cada uno, a cada una, es indispensable fortalecer la vida interior. Como María, nosotros debemos ser concientes de que Dios quiere de nosotros algo en particular. Y, también según el ejemplo de la Virgen, debemos trabajar para descubrir ese algo desde muy jóvenes.

San Juan Damasceno recalca que es por medio de Ella, que Dios se encarna, que, sirviéndose de Ella, Dios desciende a la Tierra. En efecto, María es instrumento divino para concretar la llegada del Salvador. Pues nosotros también somos instrumentos de Dios, con una finalidad específica.

Por eso, la felicidad humana no está completa si no conocemos para qué estamos vivos. En el trabajo, en la familia, en la vida religiosa, como laicos, como sacerdotes… todos estamos obligados a responder a ese llamado, que puede escucharse con mucha claridad o barruntarse poco a poco, sin importar la edad o condición personal.

Jóvenes, adultos y viejos, hombres y mujeres, deben estar atentos para conocer el querer de Dios. Ahí, en su vida, el Señor les pide algo, en el trabajo de todos los días, sea cual fuere.

Pero sin la oración ni la fuerza de los sacramentos, será más difícil descubrir la vocación. Los cristianos del siglo XXI tenemos el deber de descubrir ese llamado.

Y no se trata sólo de vocación al celibato. La llamada universal a la santidad es para todos: “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”.

La Fiesta de la Natividad de Nuestra Señora es momento idóneo para revisar si estamos poniendo los medios necesarios para atender al llamado de la vocación, si de verdad estamos haciendo la voluntad de Dios.


Natividad de la Santísima Virgen María

La Iglesia nos invita hoy a celebrar el nacimiento de la Virgen María, con estas palabras: "Celebremos con jubilo el nacimiento de la Sma. Virgen María, de la cual nació Cristo, nuestro Dios y Salvador".

No hay, en efecto, mejor manera de festejar a María que postrarse ante su Hijo. Y la razón de ello es que el Hijo de María, sin dejar de ser Verdadero Hombre, es a la vez, el Hijo del Eterno Padre, y por tanto, Dios de Dios, Luz de Luz. Los que no contemplan así al Hijo de María, no pueden captar los tesoros de gracia y de amor que se encierran en esta fiesta mariana.

El nacimiento de María anuncia al mundo la dicha de la llegada del Redentor de todos y cada uno de nosotros. Pues así como el sol no sólo ilumina toda la tierra, sino también a cada uno de sus moradores, así la luz de la redención se anticipa a iluminar a la Virgen, que nació para hacer reverberar sobre el mundo las bendiciones de su redención anticipada, en cuanto "Madre del Redentor" e Intercesora y Medianera de todas las gracias.

¡Qué atmósfera tan sobrenatural de paz y de luz, de gracia y bendición envuelve esta gloriosa festividad del nacimiento de María! Realmente Ella es para los hijos e hijas de Adán, la Aurora de nuestra redención y de nuestra elevación al plano sobrenatural. La alegría se desborda en el alma cristiana que vislumbra, a través de la fe, la gloria del Señor en el nacimiento de la Virgen, y los beneficios innumerables que recibimos sin cesar de la Virgen Madre de Dios.

¿Cómo nos habríamos comportado, si hubiésemos podido escoger la madre nuestra? Pienso que hubiésemos elegido a la que tenemos, llenándola de todas las gracias. Eso hizo Cristo: siendo Omnipotente, Sapientísimo y el mismo Amor, su poder realizó todo su querer. Los teólogos han formulado con frecuencia un argumento semejante. Dicen: convenía, Dios podía hacerlo, luego lo hizo. Es la explicación más clara de por qué el Señor concedió a su Madre, desde el primer instante de su inmaculada concepción, todos los privilegios. (Beato Josemaría Escrivá)

Cantemos pues con la Iglesia: "Celebremos con alegría la natividad de la Bienaventurada Virgen María, para que ella interceda por nosotros ante Jesucristo, el Señor".


sábado, 3 de septiembre de 2011

“Un canto de esperanza”, el nuevo álbum de Sara Torres

Presentado en Madrid en la XXVI Jornada Mundial de la Juventud

MADRID, domingo 28 de agosto de 2011 (ZENIT.org).-

 Un doble concierto-testimonio lanzó su último disco, Punto y Aparte, un trabajo basado en la valentía y en la esperanza cristiana, con la gratitud hacia Dios por todos los dones recibidos. Sara Torres, cantautora cristiana de Nicaragua, actuó delante de miles de peregrinos en Madrid durante la Jornada Mundial de la Juventud.
Antes de llegar a la capital española, la artista sudamericana actuó también en Toledo, ante más de 10.000 jóvenes.
“El nuevo disco supone un cambio que nos exhorta a dejar de lamentarnos y nos invita a mirar hacia lo alto -dijo la cantautora- y doy gracias a Dios por las cosas que me da cada día”.
El nuevo álbum contiene una canción que habla a las mujeres que quieren abortar, animándolas a tener a su hijo. “Se llama Provida -explica Sara Torres- y nació de mi corazón cuando estaba embarazada de mi cuarto hijo, aunque todavía no lo sabía. Pienso sobre todo en las mujeres que probablemente no saben lo que están haciendo”.
Punto y Aparte es un álbum que recoge canciones de distintas temáticas y situaciones: hay una dedicada a la defensa de la vida, otra a las personas con depresión y a quien siente impulsos homicidas, otra que es una canción vocacional que constituye, en realidad, una verdadera oración.
En resumen, un disco muy variado que afronta todos los temas que están en el corazón de la cantautora: de la vida a la oración, de la vocación a la esperanza.
En referencia a su participación en la JMJ, Torres explicó que no fue fácil participar con dos conciertos.
“Han sido necesarias muchas solicitudes y operaciones burocráticas –dijo-. Por lo que respecta al evento, sin embargo, los jóvenes son muy entusiastas y esto me ha dado mucha energía y fuerza para seguir adelante”.
“Fui a Madrid sobre todo como peregrina -añadió- y esto fue para mí un 'sacrificio'. Pero afirmo que ha valido la pena aunque sea sólo por una persona que, gracias a mi música y a mi testimonio, haya encontrado a Dios”.
“Mi canto es tanto para una persona como para miles: el número no importa  -concluyó-. Creo que en esta Jornada Mundial de la Juventud hemos podido llegar a personas que no creen y por eso estoy muy contenta”.
Más información sobre Sara Torres: http://www.saratorres.com/
[Por Serena Sartini, traducción del italiano por Carmen Álvarez]

sábado, 27 de agosto de 2011

Cuatro hermanas de sangre y de congregación

Agradecen al unísono la próxima beatificación de su fundadora, Ana María Janer

LA SEU D’URGELL, jueves 25 de agosto de 2011 (ZENIT.org).-

Las Lorenzo, cuatro hermanas de una misma familia que pertenecen a la congregación de la Sagrada Familia de Urgel, esperan con mucha ilusión la beatificación de la fundadora, Anna Maria Janer, que tendrá lugar el próximo 8 de octubre en La Seu d’Urgell (Lérida, España).
“Lo vivimos al unísono con mis hermanas: es un momento de gracias que tenemos que agradecer a Dios y a la Iglesia”, explica Visi, que acaba de cumplir 73 años y coordina la atención espiritual y religiosa del Sant Hospital de La Seu d’Urgell.
En la siguiente entrevista a ZENIT, confiesa que ante los afanes de su vida diaria, donde muchos la solicitan y a veces no le queda ni un minuto, le piede a Dios “ser pan bueno para los demás”.
Su hermana mayor también es monja, de la congregación del Santo Ángel de la Guarda y la otra hija que completa la familia está casada.

- ¿Cómo convergieron los caminos de cuatro de las seis hermanas de su familia en la congregación fundada por la Madre Janer?

Visi Lorenzo: Aunque nacimos en un pequeño pueblo de Palencia, Santillán de la Vega, nuestros padres nos enviaron a estudiar al colegio de la congregación de la Sagrada Familia en Masnou, cerca de Barcelona, porque nuestro padre valoraba mucho que las mujeres pudieran acceder a la cultura. Fuimos entrando al noviciado por orden de edad, primero Araceli, más tarde yo misma, con 18 años, después Conchita y finalmente Enedina.

- ¿Influyó en su decisión la decisión anterior de sus hermanas mayores por la vida religiosa?

Visi Lorenzo: Reconozco que quizás sí, pero es Dios quien se sirve de intermediarios que pone en la vida de cada persona para que descubra su vocación.
Después, cada una ha hecho su propia opción personal y su propio camino. Yo, por ejemplo, fui muy joven a Latinoamérica. Asumir lo que significa entregarse plenamente al Señor lo he ido aprendiendo día a día, ha sido un camino.
Y estoy muy contenta, mi vida es un continuo agradecer a Dios, no podría escoger otra cosa porque es lo que he vivido profundamente y lo que me ha llenado.
Mientras el Señor nos quiera regalar salud y las fuerzas, nuestra vida es para Él, ya se lo dijimos un día y para siempre, siguiendo el carisma de la Madre Janer, Servirte siempre y en todo.
El entorno, el pueblo, también ayudaba: no había ninguna diversión, estaba rodeada de cuidados y nos educaban desde pequeñitas en todos los ámbitos: todo queda dentro y va creciendo.
En mi decisión por la vida religiosa también influyeron el maestro y el párroco de nuestro pueblo, las religiosas de la escuela donde estudié y sobre todo, nuestros padres.

- ¿En concreto qué función desempeñaron sus padres en su vocación?

Visi Lorenzo: Realmente a ellos les debemos nuestra vocación a la vida y a la vida religiosa. Eran unos padres que vivían profundamente lo religioso.
Cada día, al anochecer, nuestra madre nos leía la vida del santo del día y nos daba indicaciones para que intentáramos vivir sus virtudes más específicas el día siguiente.
Cuando llegaba nuestro padre, rezábamos el rosario. Si alguna se había dormido, él le daba el rosario para que contara las avemarías.
Rezábamos antes de irnos a dormir, dábamos gracias al levantarnos por la mañana, bendecíamos la mesa, … lo normal en una familia cristiana de aquel momento. Pero sobre todo, ellos nos educaron con el ejemplo.
Ahora mi vida es un continuo dar gracias al Señor porque no puedo hacer otra cosa. Y espero que sigamos ayudándonos todos mutuamente para hacer este mundo nuestro cada día más bonito, donde se pueda vivir mejor y más en paz.

- ¿Actualmente se encuentran las hermanas algunas veces? ¿Comparten momentos familiares?

Visi Lorenzo: No muy a menudo, pero por ejemplo la tercera semana de agosto pasamos cuatro días juntas, con las comunidades de mis dos hermanas que viven en Barcelona y en L’Hospitalet de Llobregat. Pudimos seguir por televisión la Jornada Mundial de la Juventud que se celebraba en Madrid.

- ¿Qué les pareció ese encuentro juvenil con el Papa?

Visi Lorenzo: A mí me impactó muchísimo. Sí que esperara que fuera muy fuerte para los jóvenes, pero no me imaginaba las proporciones de profundidad, de vivencia profunda. Se veía en las imágenes cómo rezaban, con qué recogimiento.
Rezamos para que dé frutos, para que los jóvenes se despierten y quieran ser mejores y transformen nuestras sociedades. También dimos gracias porque un acontecimiento tan grandioso y con tanta gente pudiera celebrarse de una manera tan ordenada, y por la devoción de esos jóvenes.
Ha sido un momento de gracias y yo he pensado mucho en la próxima beatificación de nuestra fundadora, la Madre Janer. Creo que, en pequeño, también se manifestará la vida del Espíritu, como se manifestó en Madrid.

- ¿Qué representa para usted la próxima beatificación de la Madre Janer?

Visi Lorenzo: Para mí significa un momento muy importante en la vida personal, comunitaria y de la congregación, un momento de profundizar más en el carisma de Ana María, que es de seguimiento de Jesús, y dejarnos llevar más por él, retomar esa opción que hicimos un día, muy jovencitas.
Me interpela a vivir en mi vida, con más generosidad, más comprometida, lo que realmente dice el lema escogido ara la betatificación: Amar y servir siempre y en todo, especialmente a los más débiles. Eso es lo que he intentado hacer pero es un momento de gracia para vivirlo con más profundidad.
Es muy importante Ana María, personalmente y por lo que ha significado para la humanidad, en su tiempo. Es una figura señera de alguien que ama a Dios y a los hermanos profundamente porque se deja amar por Dios. En la medida en que me deje amar por Dios, seré capaz de amar a los otros como hizo ella.
Es un momento para dar gracias a Dios, que quiere, a través de la Iglesia, poner de manifiesto y hacer más visible esa figura que ha dado tanto al mundo, que ha dejado tanta huella con su amor y su entrega, como hizo Jesús.
Para mí es una interpelación constante este año para el futuro. ¡Hay tanta gente que nos necesita como personas que aman de verdad! Ana María Janer tiene una frase muy bonita que dice: “Firmeza cuando haga falta, dulzura y caridad, siempre”.
La próxima beatificación la vivimos al unísono con mis hermanas: es un momento de gracias que tenemos que agradecer a Dios y a la Iglesia y si nos dejamos, nos puede marcar.
Al menos aquí en La Seu d’Urgell se está viviendo, la gente pregunta más por ella,… se está redescubriendo su figura. Dios pasa a través de Ana María para decirnos: ¡despertaos!, Dios os quiere a punto como ella, pan para los demás.
Yo me siento muchas veces como pan que come la gente y le pido: que sea pan bueno para los demás. No tienes un minuto, pero te necesitan los demás y lo hago con gozo; si he dado este paso, ha sido para ser para los demás.

- ¿Qué le diría a un joven que se está preguntando sobre su posible vocación a consagrarse a Dios?

Visi Lorenzo: Desde mi experiencia personal y desde el cariño que tengo a los jóvenes, que no tengan miedo si sienten esta llamada de Jesús; que la sigan, que la cultiven, que busquen ayuda, que Jesús está con ellos.
Cuando pienso cómo ha ido conduciendo mi vida, es como un milagro continuo. Que no tengan miedo a dejarle entrar en sus vidas porque hará maravillas en ellos. Si sienten esta llamada, se han de sentir privilegiados.
También que creen clima con la oración, el silencio, apartándose un poco de estos ruidos que la sociedad nos pone, dejándose guiar por un guía, o con buenas amistades. Es Él quien hace todo.
Es muy bonito poder consagrar la vida a Dios. Mi experiencia en mi familia es que estamos muy gozosas de haber dado este paso y de haber dado nuestra vida al Señor.
Y les diría: “la sociedad os necesita, necesitamos vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa”, y que si quieren venir a la congregación de la Sagrada Familia, que las acogeremos con los brazos abiertos porque estamos abiertas a acoger a todos como lo hizo Ana María Janer.
Y también a los que rodeamos a los jóvenes, les diría que les ayudemos en estos planteamientos que a veces ellos se hacen, que nos hagamos cercanos a ellos porque también necesitan ayuda de la sociedad -como hizo Ana María Janer, que ayudó a muchas jóvenes y las condujo a algo que valía la pena-, que sepamos despertar en los jóvenes esa necesidad de darse a los demás.

Por Patricia Navas