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martes, 11 de enero de 2011

Adios a María Elena Walsh, escritora, poetisa y compositora argentina, que iluminó la infancia de muchas generaciones

Falleció a los 80 años, luego de luchar contra una larga enfermedad. Su gran obra trasciende las fronteras.
Célebre por su literatura infantil, creó personajes conmovedores, como Manuelita la Tortuga. Sus temas fueron musicalizados por personalidades como Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat y trascendieron las fronteras argentinas. María Elena Walsh nació en el barrio de Ramos Mejía, en Buenos Aires, el 1º de febrero de 1930.

Su papá era un ferroviario inglés que tocaba el piano y cantaba canciones de su tierra; su madre era una argentina descendiente de andaluces y amante de la naturaleza.

A los 13 años, la precoz artista dejó su Ramos Mejía natal para estudiar el secundario en Bellas Artes de la Capital. Fue criada en un gran caserón, con patios, gallinero, rosales, gatos, limoneros, naranjos y una higuera. En ese ambiente emanaba mayor libertad respecto de la tradicional educación de clase media de la época. Tímida y rebelde, leía mucho de adolescente y publicó su primer poema a los 15 años en la revista “El Hogar”. Poco después escribió en el diario “La Nación”.

Un año antes de finalizar sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes publicó su primer libro (en 1947), “Otoño imperdonable”, que recibió el segundo premio Municipal de Poesía y fue alabado por la crítica y por los más importantes escritores hispanoamericanos. A partir de allí su vida dio un vuelco: empezó a frecuentar círculos literarios y universitarios y escribía ensayos. En el año 1949 viajó a Estados Unidos, invitada por Juan Ramón Jiménez. En los años ’50 publicó “Baladas con Angel” y se autoexilió en París, junto con Leda Valladares. Ambas formaron el dúo “Leda y María”: actuaron en varias ciudades como intérpretes de música folclórica, recibieron premios, el aplauso del público y grabaron el disco “Le Chant du Monde”. Por esa época comenzó a escribir versos para niños. Sus canciones y textos infantiles trascendieron lo didáctico y lo tradicional: generación tras generación sus temas son cantados por miles de niños argentinos.

Realizó además recitales unipersonales para adultos. En 1962 estrenó en el Teatro San Martín “Canciones para mirar”, que luego grabó con CBS. Al año siguiente estrenó “Doña Disparate y Bambuco”, representada muchas temporadas en Argentina, América y Europa. En los años ‘60 publicó,entre otros, los libros “El reino del revés”, 'Cuentopos de Gulubú', “Hecho a mano” y “Juguemos en el mundo”.

En los ’70 volvió al país y en 1971 María Herminia Avellaneda la dirigió en el filme “Juguemos en el Mundo”. También escribió guiones para televisión y los libros “Tutú Maramba”, 'Canciones para mirar', “Zoo Loco”, “Dailan Kifki” y “Novios de Antaño”. En 1985 fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y, en 1990, Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba y Personalidad Ilustre de la Provincia de Buenos Aires. En 1994 apareció la recopilación completa de sus canciones para niños y adultos y, en 1997, “Manuelita ¿dónde vas?”.

María Elena Walsh fue una verdadera juglar de nuestros tiempos, cuando recita y canta sus versos, pero también, cuando denuncia subliminalmente diversas cuestiones sociales. Toda su rebeldía, su desencanto, su oposición, su amor a la naturaleza y a los niños han quedado reflejados en numerosos poemas, novelas, cuentos, canciones, ensayos y artículos periodísticos.

Walsh dejó un legado indeleble en la literatura infantil con obras que fueron llevadas al teatro en diversas oportunidades e incluso llegó al cine con el film de Manuel García Ferré, Manuelita. Además, sus textos fueron traducidos al francés, al italiano, al inglés, al sueco y al hebreo, y le valieron premios literarios en el país y en el exterior.

'Creo que la gente sigue haciéndoles escuchar mis canciones a los chicos porque las consideran como una suerte de tesoro familiar'. Así, la compositora explicó a este medio la razón de su vigencia en 1997, cuando un conjunto de cantantes, entre ellos, Joan Manuel Serrat, Palito Ortega y León Gieco, grabaron un tributo en CD de sus canciones.

Además de ser un símbolo que marcó la infancia de muchas generaciones, Walsh también incursionó en diversos géneros, como el folklore (tuvo un dúo con Leda Valladares en los años 50), composiciones para adultos ( Como la cigarra , Serenata para la tierra de uno ), poemas, ensayos, guiones para cine y TV, y memorias.

En 1985 fue nombrada ciudadana ilustre de Buenos Aires y, entre diversos reconocimientos, en 2008 fue homenajeada por sus pares.

En 2008 publicó Fantasmas en el parque, una novela - autobiografía, en la que, con la lucidez y la ironía que constituyen dos de sus señas más reconocibles, María Elena Walsh instaló la vida en el Parque Las Heras, donde transcurrían personajes reales y fantasmagóricos, entre los que podemos reconocernos.

Fuentes: www.me.gov.ar | www.lanacion.com

sábado, 28 de junio de 2008

«Los garabatos de Dios», tercer libro de una mujer pentapléjica



Entrevista con Olga Bejano


MADRID, lunes, 18 febrero 2008 (ZENIT.org).-


Lleva más de dos décadas sin poder hablar. Respira a través de un respirador artificial, se alimenta con una sonda, ha sufrido casi 200 neumonías durante este tiempo, varias decenas de intervenciones quirúrgicas... La vida es cada vez menos fácil para Olga Bejano, de 44 año, pero ha decidido continuar «trabajando» y luchando para dar a conocer todo el potencial de sabiduría que lleva dentro.

Después de haber escrito «Voz de Papel» y «Alma de Color Salmón», sale ahora a la luz su última obra, «Los Garabatos de Dios», en la editorial LibrosLibres.
Con motivo de su publicación, Olga ha concedido esta entrevista en la que explica los porqués de esta obra, repasa su situación actual y da razones de su esperanza en medio del dolor.

--Lo primero, lo que todos quieren saber, la pregunta que siempre surge en los foros... ¿Cómo estás?

--Olga Bejano: Fatal, físicamente una neumonía cada semana y psicológicamente muy cansada de tanto luchar con la burocracia. Llevamos dos meses sin enfermera y como soy una enferma de U.C.I., mi madre hace tres turnos ella sola. Estoy encamada todo el día y casi incomunicada.

--En segundo lugar, enhorabuena por tu tercer libro, y por todo el esfuerzo que ha supuesto. Dices en tu libro que el Cielo te pidió «en sueños, como quien no quiere la cosa», que escribieras otro libro. ¿Cómo fue?

--Olga Bejano: En este libro explico cómo el Señor me ha ido enviando a lo largo de estos veinte años porciones de conocimiento y sabiduría. Estos maravillosos regalos, eslabones de una misteriosa cadena, me han permitido abrir mi mente, madurar y crecer espiritualmente.
Al principio no era consciente de lo que el Señor estaba haciendo conmigo y, ante la aparición de los regalos divinos, decía lo que casi todos los mortales: «¡Qué casualidad, qué coincidencia!».
Hasta que, poco a poco, me fui dando cuenta de que todas esas casualidades y coincidencias no eran tales, y que todas, toditas, todas venían del Cielo.
El Cielo hace las cosas más grandes de la manera más sencilla y todos sentimos cuándo un sueño es diferente.

--¿No quedaba suficientemente reflejada la importancia que la religión tiene en tu vida en los otros dos libros? ¿Por qué añadir más?

--Olga Bejano: ¡Ni muchísimo menos! De toda mi evolución espiritual y religiosa he dicho lo que me ha salido del corazón en cada momento, pero queda mucho en mi interior.

--Ahora ya, por fin, ¿tienes los deberes cumplidos?

--Olga Bejano: Eso sólo Dios lo sabe, aunque a mí trabajo no me falta, pero lo más importante ya lo he hecho y lo he comprendido.

--¿La relación con Dios que tienes ahora ha sido un regalo de tu enfermedad, o más bien de tu experiencia cercana a la muerte?

--Olga Bejano: Las dos cosas van unidas. Para mí la enfermedad no es ningún regalo. Los seres humanos somos materia y alma. La materia se puede deteriorar por muchas circunstancias y si uno acepta la situación de forma positiva, puede ser una oportunidad para madurar y crecer como persona humana y espiritualmente.
Dios me da otro tipo de regalos poniendo en mi vida un equipo médico de cuidados paliativos fabuloso, un montón de amigos que siempre están cuando los necesito, mi familia, vosotros los lectores, etc.

--¿Deseas decir algo a tantas personas que alrededor del mundo te conocen, te quieren y rezan por ti cada día, aunque nunca te han visto personalmente?

--Olga Bejano: Desearía gritar que valoren su vida, que la sepan vivir sanamente, que vivan en paz y que sepan ser felices con lo que son y con lo que tienen.
Que aprendan a ser felices y así podrán hacer felices a los demás. No se puede dar lo que no se tiene.

--¿Cómo te gustaría terminar esta entrevista?

--Olga Bejano: Todos sabemos que lo peor de una enfermedad incurable es el principio y el final. Mi «sprint» final, por muchos motivos, me está resultando muy difícil, por eso pido oraciones en abundancia y a mis lectores siempre os estaré agradecida porque habéis sido un estímulo para seguir viviendo al límite de lo imposible.

Puede ver el nuevo vídeo de Olga en YouTube http://www.youtube.com/watch?v=jkbN8llsFzM
Más información en http://www.libroslibres.com/

Por Sara Martín