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sábado, 24 de noviembre de 2018

El aborto, ¿un progreso moderno?

El aborto no deja de ser una cuestión actual.

Por: Ismael Gonzalez | Fuente: New Fire (www.benewfire.com)




El aborto no deja de ser una cuestión actual. Divide tanto la opinión pública que hasta acaba de teñirla de color: verde o celeste. Los grupos abortistas están luciendo sus pañuelos verdes con los lemas de «Aborto legal, seguro y gratuito», «Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir».


Y los provida lucen sus pañuelos celestes con el lema 

«Salvemos las dos vidas». De este modo, la marea verde o la ola celeste se han manifestado hace poco en algunas ciudades latinoamericanas, desde México hasta Argentina.


¿Qué podemos pensar al respecto? Echemos una mirada a la enseñanza tradicional de la Iglesia, a la legislación de algunos países y al pensamiento del Papa Francisco.



¿Qué dice la Iglesia sobre el aborto?


Su enseñanza es clara: «La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción… Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral» (Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2270-2271).

A su vez, el Papa san Juan Pablo II publicaba la encíclica Evangelium vitae («El Evangelio de la vida») el 25 de marzo de 1995. En ella reafirmaba el valor y el carácter inviolable de toda vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, al tiempo que denunciaba las amenazas modernas de «una verdadera cultura de muerte». No dudaba en describir el «espectáculo verdaderamente alarmante» de «una objetiva conjura contra la vida». Y señalaba la complicidad de los medios de comunicación:


Finalmente, no se puede negar que los medios de comunicación social son con frecuencia cómplices de esta conjura, creando en la opinión pública una cultura que presenta el recurso a la anticoncepción, la esterilización, el aborto y la misma eutanasia como un signo de progreso y conquista de libertad, mientras muestran como enemigas de la libertad y del progreso las posiciones incondicionales a favor de la vida (Juan Pablo II, Evangelium vitae, n. 17).



¿Qué dice el mundo sobre el aborto?


Esta cultura de muerte continúa siendo muy insidiosa a nivel mundial, en las legislaciones y en los medios de comunicación. Me parecen significativos tres casos actuales: Irlanda, Argentina y México.


Irlanda despenalizó el aborto con un referéndum el pasado 25 de mayo de 2018. El 66,4 % de los votos optó por eliminar la octava enmienda de su Constitución, que desde 1983 garantizaba de igual manera el derecho a la vida del feto y de la madre. Muchos celebraban que Irlanda por fin rompiera con su pasado y culminara su modernización social. Su primer ministro, Leo Varadkar, destacó que tendrían «una constitución moderna para un país moderno». Otros líderes europeos como la primera ministra británica Theresa May o el presidente francés Emmanuel Macron, mandaron sus felicitaciones. Macron declaraba: «Irlanda ha hecho historia otra vez. Este voto será un símbolo esencial de la libertad de las mujeres». La prensa generalista occidental exultaba con la ruptura del último tabú irlandés.


En Argentina se intentó legalizar el aborto. En una primera fase, el 15 de junio pasado, la cámara de diputados lo había aprobado con un estrecho margen de votos, pero en la segunda fase, el 9 de agosto, la cámara de senadores rechazó definitivamente la propuesta con otro estrecho margen de votos. Algunos ecos internacionales fueron agridulces: «Las 38 senadoras y senadores que acaban de votar en contra del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo hicieron oídos sordos al grito de millones de mujeres que claman libertad en Argentina… Votaron por el pasado… Más temprano que tarde, conquistaremos la libertad sobre nuestros cuerpos» (El País, 10 de agosto de 2018).


Y es que con Argentina se esperaba un cambio de tendencia en América Latina y el Caribe, continente tachado de ultraconservador por algunos medios y organizaciones internacionales. Según eso está pendiente «una gran deuda de libertad con las mujeres». 

Se escandalizan de que solamente 3 de sus 49 países hayan legalizado el aborto (Cuba, Uruguay y Guyana, además de la Ciudad de México) y de que otros 3 lo prohíban totalmente so pena de cárcel (El Salvador, Nicaragua y República Dominicana). Y ahora mismo algunos están intentando zanjar esa «deuda de libertad» en otro país de la región: México.


En 2007 el aborto se despenalizó en la Ciudad de México durante las primeras 12 semanas del embarazo. Desde el 2009, por el contrario, 19 estados de 32 han reformado sus constituciones para blindar la vida desde su concepción. Y en estos últimos meses, algunos diputados y senadores de Morena, partido del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, han ofrecido legalizar el aborto en todo el país. Por eso algunas asociaciones han pedido a López Obrador que se deslinde de la agenda que quiere imponer el aborto, ya que este tema no figuraba en su campaña electoral, además de que piden respeto a la voluntad de más de un millón de personas que se manifestaron en más de cien ciudades el pasado 20 de octubre («Ola Celeste México»). 



 ¿Qué dice el Papa Francisco sobre el aborto?


Cabe preguntarse qué piensa y qué ha dicho el Papa Francisco. Su encíclica Laudato si (24 de mayo de 2015), por ejemplo, trató sobre el cuidado de la casa común, el planeta y la naturaleza, suscitando gran apoyo internacional y la gratitud de varias ONG como Greenpeace. En tal encíclica también hablaba de una ecología integral que incluía al mismo ser humano. Un párrafo se refería a la cuestión del aborto:

Dado que todo está relacionado, tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto. No parece factible un camino educativo para acoger a los seres débiles que nos rodean, que a veces son molestos o inoportunos, si no se protege a un embrión humano aunque su llegada sea causa de molestias y dificultades
(Francisco, Laudato si, n. 120).


Es cierto que el Papa Francisco había hablado poco del aborto y temas similares: «Yo no he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto. Por lo demás, ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar» (Entrevista de Antonio Spadaro al Papa Francisco, 19 de agosto de 2013). Por lo que, en conformidad, podemos constatar la mención del aborto en su encíclica en el contexto de una ecología integral.


Y recientemente sorprendió con dos declaraciones fuertes. La primera el verano pasado:


Cuando era joven, la maestra nos enseñaba historia y nos decía qué hacían los espartanos cuando nacía un niño con malformaciones: lo llevaban a la montaña y lo tiraban, para cuidar «la pureza de la raza». Y nosotros nos quedábamos sorprendidos: «Pero cómo, cómo se puede hacer esto, ¡pobres niños!». Era una atrocidad. Hoy hacemos lo mismo. 

¿Vosotros os habéis preguntado por qué no se ven muchos enanos por la calle? Porque el protocolo de muchos médicos —muchos, no todos— es hacer la pregunta: «¿Viene mal?». 

Lo digo con dolor. En el siglo pasado todo el mundo estaba escandalizado por lo que hacían los nazis para cuidar la pureza de la raza. Hoy hacemos lo mismo, pero con guante blanco (Francisco, Discurso a la Delegación del Foro de Asociaciones Familiares, 16 de junio de 2018).


La segunda declaración fue en una catequesis semanal de octubre. Había estado tratando los diez mandamientos de la Ley de Dios y, al llegar al quinto mandamiento, «No matarás», tocó el aborto:


    Un punto de vista contradictorio consiente también la supresión de la vida humana en el seno materno en nombre de la salvaguardia de otros derechos. Pero, ¿cómo puede ser terapéutico, civilizado, o simplemente humano un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su florecimiento? Yo os pregunto: ¿Es justo «quitar de en medio» una vida humana para resolver un problema? ¿Es justo contratar a un sicario para resolver un problema? No se puede, no es justo «quitar de en medio» a un ser humano, aunque sea pequeño, para resolver un problema. Es como contratar a un sicario para resolver un problema (Francisco, Audiencia general del 10 de octubre de 2018).


Estas dos declaraciones no pasaron desapercibidas. Algunos medios se extrañaban de estas durísimas palabras del Papa y se lamentaban de que, aunque había «progresado» en otros temas en consonancia con el desarrollo de la sociedad, en otros como el aborto no se diese el más mínimo cambio.


Es muy apreciado que el papa Francisco haya insistido en el aspecto de la misericordia, de las «periferias existenciales», de acoger a todo pecador. Sin embargo, esto no ha significado relativizar los pecados en sí mismos y mucho menos cambiar la doctrina moral. 

Con relación al aborto, hace dos años facilitó su perdón extendiendo la facultad de absolver este pecado a todos los sacerdotes, lo cual estaba reservado a los obispos. Sus intenciones fueron claras:   


    Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente. Con la misma fuerza, sin embargo, puedo y debo afirmar que no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre. Por tanto, que cada sacerdote sea guía, apoyo y alivio a la hora de acompañar a los penitentes en este camino de reconciliación especial (Francisco, Carta apostólica Misericordia et misera, 20 de noviembre de 2016).


En todo esto verificamos que el Papa Francisco sin duda es hijo de la Iglesia. De modo claro y oportuno ha condenado el aborto. Se agradece mucho esta orientación necesaria, pues no debemos ser ingenuos ante el avance de la «cultura de la muerte». Ojalá que la enseñanza certera de la Iglesia y del Papa remueva al menos las conciencias de los propios católicos.

sábado, 17 de octubre de 2009

El aborto, "desastre ecológico"



Por monseñor Demetrio Fernández, obispo de Tarazona


TARAZONA, sábado, 17 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos la carta que ha escrito monseñor Demetrio Fernández, obispo de Tarazona, con motivo de la manifestación por la vida que se celebra este sábado en Madrid.



* * *



La cultura de la muerte sigue avanzando y va consiguiendo algunas conquistas. Recientemente ha sido aprobado por el Gobierno un proyecto de ley, que será aprobado en el Parlamento español con algunos retoques, según el cual el aborto, que hasta ahora era un delito, se convertirá en un derecho. Quedará de esta manera legalizado el pretendido derecho de toda mujer a matar al hijo de sus entrañas, apenas haya sido concebido e incluso hasta los tres meses de gestación. Asistimos de esta manera a un verdadero desastre ecológico.

El argumento que se usa es el de ampliar la libertad de la mujer, dejándola que ella decida si quiere llevar adelante su embarazo o quiere quitarse el problema de encima, una vez que ha concebido una nueva criatura en su vientre. Para ello se pondrán a su alcance todos los medios de la salud pública y las píldoras abortivas del día después gratuitamente. Sin embargo, esta libertad que se pretende otorgar atropella la vida naciente, que es del todo indefensa, e introduce una extorsión en el ser de la madre, haciendo violencia en su propio cuerpo e introduciendo una alteración hormonal, cuyas consecuencias son imprevisibles.

Sicológicamente, cada una de estas madres quedará marcada para toda su vida. Conseguirá quitarse de su vientre "algo" que hoy la estorba, pero no conseguirá quitarse de su mente y de su corazón el delito cometido. Conozco ya a bastantes mujeres que no se perdonan a sí mismas el haber cometido semejante atrocidad en su vida, y a las que hay que consolar con la misericordia de Dios. Una vez más, la mujer pagará los platos rotos de una situación de conflicto, en la que quizá ella sea la menos culpable. Una vez más, el grito feminista de libertad para la dignidad de la mujer, se ve ahogado por unas disposiciones que la convierten en simple objeto de placer pasajero e irresponsable.

Se trata de un verdadero desastre ecológico, que afecta al niño que ha de nacer, a la madre que lo ha concebido, al entorno de las personas que tienen que ver con el asunto (el padre de la criatura, los abuelos, los sanitarios, etc.) y a toda la sociedad que sufrirá el impacto negativo de este desastre ecológico. Por ejemplo, en Europa, desde que se ha legalizado y se ha generalizado la ley del aborto no han visto la luz 50 millones de niños, que hoy serían 50 millones de jóvenes, que tanta falta nos hacen a este continente que envejece prematuramente y se muere de tristeza y de desesperanza. La nueva ley del aborto multiplicará el número de los que no van a nacer en una Europa que necesita rejuvenecerse y necesita esperanza para vivir. Una región, un país, todo un continente que no es capaz de transmitir la vida, que no es capaz de transmitir a la generación siguiente aquella herencia de valores que ha recibido, es una región, un país, un continente enfermo de muerte.

Por eso, diferentes grupos sociales, que son sensibles a este desastre ecológico, han convocado una manifestación a favor de la vida, de la maternidad y de la mujer el 17 de octubre en Madrid. "Los obispos consideramos legítima y conveniente tal convocatoria y la participación en la misma". En muchas ciudades habrá manifestaciones en el mismo sentido. Luchemos por la vida. La vida es el futuro del hombre, nunca lo será la muerte. Apoyemos a las mujeres en dificultad, proporcionándoles los medios para asumir la preciosa tarea de una nueva maternidad. Y oremos todos al Señor para que tenga misericordia de nosotros.

domingo, 28 de junio de 2009

Obispos españoles: El aborto no es un derecho sino un atentado


Declaración ante el Anteproyecto de Ley



MADRID, jueves, 18 junio 2009 (ZENIT.org).-

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española ha publicado este jueves una declaración sobre el Anteproyecto de "Ley del aborto" en el que se aclara que esta práctica no es un derecho, sino un atentado legal contra la vida humana.

El documento de ocho páginas, lleva por subtítulo: "Atentar contra la vida de los que van a nacer convertido en 'derecho'".

El documento pone de relieve algunos aspectos del "Anteproyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo" que, "de llegar a convertirse en Ley, supondrían un serio retroceso en la protección del derecho a la vida de los que van a nacer, un mayor abandono de las madres gestantes y, en definitiva, un daño muy serio para el bien común".

Al presentar en una rueda de prensa la declaración, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal confesó su esperanza de que "este anteproyecto de ley, tan negativo, no se convierta en ley", pues implicaría un grave retroceso en la protección del derecho a la vida.

En particular, como elementos preocupantes destacó la voluntad de madre de poder anular el derecho a la vida del que va a nacer, la salud como excusa para eliminar a un ser humano, la justificación de esta eliminación y la educación moral y sexual instrumentalizada al servicio del aborto.

La declaració subraya que "El aspecto tal vez más sombrío del Anteproyecto es su pretensión de calificar el aborto provocado como un derecho que habría de ser protegido por el Estado".

"He ahí una fuente envenenada de inmoralidad e injusticia que vicia todo el texto", afirma el texto aprobado por unanimidad por todos los obispos reunidos en la Comisión Permanente de la Conferencia.

"El Estado que otorga la calificación de derecho a algo que, en realidad, es un atentado contra el derecho fundamental a la vida, pervierte el elemental orden de racionalidad que se encuentra en la base de su propia legitimidad", afirma el documento.

"La tutela del bien fundamental de la vida humana y del derecho a vivir forma parte esencial de las obligaciones de la autoridad", recuerda el documento.

Por estos motivos, de acuerdo con la doctrina de la Iglesia y el Código de Derecho Canónico, los obispos recuerdan que "ningún católico coherente con su fe podrá aprobar ni dar su voto" al anteproyecto de ley.


Apoyo a las mujeres
Por otra parte los obispos subrayan la necesidad de apoyar a las mujeres embarazadas.

"Es una alegría el testimonio de tantas madres y padres que, gracias a la ayuda recibida, han decidido por fin acoger a sus hijos, reconociendo en ellos un don inestimable que trae luz y sentido a sus vidas".

"También es laudable el trabajo realizado por las asociaciones de mujeres víctimas del aborto. Es muy valioso su valiente testimonio público, que ayuda a la sociedad a recapacitar sobre un camino ya demasiado largo de sufrimiento para las mujeres".

"Ellas ponen particularmente de relieve que no es este el tipo de legislación que se necesita para ayudar a las gestantes y para la dignificación de la sociedad".

"Las mujeres tentadas de abortar o las que ya han pasado por esa tragedia encontrarán siempre en la comunidad católica el hogar de la misericordia y del consuelo. Como madre, la Iglesia comprende sus dificultades y nunca las dejará solas con sus problemas ni con sus culpas", afirma el texto.


Puede leerse la declaración íntegra en la página web de la Conferencia Episcopal Española (http://www.conferenciaepiscopal.es/).