domingo, 18 de febrero de 2018

Primer domingo de CUARESMA 2018





Día 18 I Domingo de Cuaresma

 Nos ofrece el Santo Evangelio de la Misa en este primer domingo de Cuaresma un momento de la vida del Señor, anterior al comienzo de su vida pública. Aparece Jesús, semejante en esto a todos los hombres menos en el pecado, sufriendo tentaciones. No explica san Marcos de qué modo fue tentado, ya lo hacen san Mateo y san Lucas, nos basta por ello en este día con reflexionar, en la presencia de Dios, sobre la realidad de la tentación: como Jesús fue tentado y, superando esa prueba, rechazó a Satanás que quería apartarle de Dios, así nosotros, rechazando con decisión lo que nos pueda desviar del camino de la santidad, imitamos a Cristo y nos asemejamos más y más al ideal humano y divino que nos vino a traer al mundo. La tentación es permanente en nuestra vida. Casi de continuo notamos la posibilidad, la inclinación incluso, de buscar la complacencia personal aun a costa de dejar de lado lo que Dios espera. También reconocemos, y es precisamente esto lo que da la grandeza a la vida del hombre, una continua ocasión de agradar a Dios, de amarle, hasta en las circunstancias más corrientes de la vida, por intrascendentes que a primera vista pudieran parecer. Es como la otra cara de la misma moneda, pues, como afirma una antigua antífona litúrgica: "Quien sufre tentación es dichoso, pues, al ser probado y vencer, recibirá la corona de la vida". La tentación, la posibilidad de preferir nuestro gusto a lo que Dios desea, es, en todo caso, una realidad siempre presente en nuestra vida. Es claro, sin embargo, que la ilusión del hombre que se sabe cristiano será moverse por impulsos positivos: filialmente atraído por el Amor de Dios Padre que nos invita a su intimidad. Pero, de hecho, ¡con cuánta frecuencia nos hemos alejado de ese Padre que tanto nos quiere! Es posible que casi siempre se trate de pequeños distanciamientos que no nos impiden la visión de Nuestro Señor, y nos pasa casi sin darnos cuenta. Otras veces, en cambio, el apartamiento es total: el pecado grave destruye la relación con Dios que, de ordinario, sólo se puede recuperar en el sacramento de la Penitencia.

sábado, 10 de febrero de 2018

9 consejos del Papa para un matrimonio feliz

Tres parejas le formularon algunas preguntas al Santo Padre. aquí los nueve consejos que el Papa Francisco dio a los novios.

Por: Jorge Enrique Mújica, LC | Fuente: YoInfluyo.com




El 14 de febrero de 2014 el Vaticano se convirtió en la capital de los novios: miles de parejas de diferentes países abarrotaron la plaza de san Pedro para un encuentro con el Papa Francisco quien de ese modo quiso saludar y acompañar a todos aquellos que se preparan para el matrimonio. Tres parejas le formularon algunas preguntas al Santo Padre. He tematizado las respuestas y les ofrezco los nueve consejos que el Papa Francisco dio a los novios. Consejos ágiles, realistas y positivos que valen también para quienes ya están casados (la numeración y el titular antes de cada consejo es nuestro):

1. La casa se construye juntos

“el amor es una relación , entonces es una realidad que crece, y podemos incluso decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se construye juntos, no solos. Construir significa aquí favorecer y ayudar el crecimiento. Queridos novios, vosotros os estáis preparando para crecer juntos, construir esta casa, vivir juntos para siempre.

No queréis fundarla en la arena de los sentimientos que van y vienen, sino en la roca del amor auténtico, el amor que viene de Dios. La familia nace de este proyecto de amor que quiere crecer como se construye una casa, que sea espacio de afecto, de ayuda, de esperanza, de apoyo. Como el amor de Dios es estable y para siempre, así también el amor que construye la familia queremos que sea estable y para siempre. Por favor, no debemos dejarnos vencer por la ‘cultura de lo provisional’. Esta cultura que hoy nos invade a todos, esta cultura de lo provisional. ¡Esto no funciona!”.

2. Cómo perder el miedo al “para siempre”: una cuestión de calidad

“¿cómo se cura este miedo del ‘para siempre’? Se cura día a día, encomendándose al Señor Jesús en una vida que se convierte en un camino espiritual cotidiano, construido por pasos, pasos pequeños, pasos de crecimiento común, construido con el compromiso de llegar a ser mujeres y hombres maduros en la fe. Porque, queridos novios, el «para siempre» no es sólo una cuestión de duración. Un matrimonio no se realiza sólo si dura, sino que es importante su calidad. Estar juntos y saberse amar para siempre es el desafío de los esposos cristianos. Me viene a la mente el milagro de la multiplicación de los panes: también para vosotros el Señor puede multiplicar vuestro amor y donarlo a vosotros fresco y bueno cada día. ¡Tiene una reserva infinita de ese amor! Él os dona el amor que está en la base de vuestra unión y cada día lo renueva, lo refuerza. Y lo hace aún más grande cuando la familia crece con los hijos”.

3. La oración que deben rezar los novios y de los esposos

“En este camino es importante y necesaria la oración, siempre. Él para ella, ella para él y los dos juntos. Pedid a Jesús que multiplique vuestro amor. En la oración del Padrenuestro decimos: ‘Danos hoy nuestro pan de cada día’. Los esposos pueden aprender a rezar también así: ‘Señor, danos hoy nuestro amor de cada día’, porque el amor cotidiano de los esposos es el pan, el verdadero pan del alma, el que les sostiene para seguir adelante. Y la oración: ¿podemos ensayar para saber si sabemos recitarla? ‘Señor, danos hoy nuestro amor de cada día’. Ésta es la oración de los novios y de los esposos. ¡Enséñanos a amarnos, a querernos! Cuanto más os encomendéis a Él, tanto más vuestro amor será «para siempre», capaz de renovarse, y vencerá toda dificultad”.

4. Aprender a pedir permiso

“¿Puedo, permiso?”. Es la petición gentil de poder entrar en la vida de otro con respeto y atención. Es necesario aprender a preguntar: ¿puedo hacer esto? ¿Te gusta si hacemos así, si tomamos esta iniciativa, si educamos así a los hijos? ¿Quieres que salgamos esta noche?... En definitiva, pedir permiso significa saber entrar con cortesía en la vida de los demás. Pero escuchad bien esto: saber entrar con cortesía en la vida de los demás. Y no es fácil, no es fácil. A veces, en cambio, se usan maneras un poco pesadas, como ciertas botas de montaña. El amor auténtico no se impone con dureza y agresividad. En las Florecillas de san Francisco se encuentra esta expresión: ‘Has de saber, hermano carísimo, que la cortesía es una de las propiedades de Dios... la cortesía es hermana de la caridad, que extingue el odio y fomenta el amor’ (Cap. 37). Sí, la cortesía conserva el amor. Y hoy en nuestras familias, en nuestro mundo, a menudo violento y arrogante, hay necesidad de mucha más cortesía. Y esto puede comenzar en casa”.

5. Aprender a decir gracias

“Gracias”. Parece fácil pronunciar esta palabra, pero sabemos que no es así. ¡Pero es importante! La enseñamos a los niños, pero después la olvidamos. La gratitud es un sentimiento importante: ¿recordáis el Evangelio de Lucas? Una anciana, una vez, me decía en Buenos Aires: ‘la gratitud es una flor que crece en tierra noble’. Es necesaria la nobleza del alma para que crezca esta flor. ¿Recordáis el Evangelio de Lucas? Jesús cura a diez enfermos de lepra y sólo uno regresa a decir gracias a Jesús. Y el Señor dice: y los otros nueve, ¿dónde están? Esto es válido también para nosotros: ¿sabemos agradecer? En vuestra relación, y mañana en la vida matrimonial, es importante tener viva la conciencia de que la otra persona es un don de Dios, y a los dones de Dios se dice ¡gracias!, siempre se da gracias. Y con esta actitud interior decirse gracias mutuamente, por cada cosa. No es una palabra gentil que se usa con los desconocidos, para ser educados. Es necesario saber decirse gracias, para seguir adelante bien y juntos en la vida matrimonial.

6. Aprender a pedir perdón

“En la vida cometemos muchos errores, muchas equivocaciones. Los cometemos todos. Pero tal vez aquí hay alguien que jamás cometió un error. Levante la mano si hay alguien allí, una persona que jamás cometió un error. Todos cometemos errores. ¡Todos! Tal vez no hay un día en el que no cometemos algún error. La Biblia dice que el más justo peca siete veces al día. Y así cometemos errores... He aquí entonces la necesidad de usar esta sencilla palabra: «perdón». En general, cada uno de nosotros es propenso a acusar al otro y a justificarse a sí mismo. Esto comenzó con nuestro padre Adán, cuando Dios le preguntó: ‘Adán ¿tú has comido de aquel fruto? ‘. ‘¿Yo? ¡No! Es ella quien me lo dio». Acusar al otro para no decir ‘disculpa’, ‘perdón’. Es una historia antigua. Es un instinto que está en el origen de muchos desastres. Aprendamos a reconocer nuestros errores y a pedir perdón. ‘Perdona si hoy levanté la voz’; ‘perdona si pasé sin saludar’; ‘perdona si llegué tarde’, ‘si esta semana estuve muy silencioso’, ‘si hablé demasiado sin nunca escuchar’; ‘perdona si me olvidé’; ‘perdona, estaba enfadado y me la tomé contigo’. Podemos decir muchos ‘perdón’ al día. También así crece una familia cristiana. Todos sabemos que no existe la familia perfecta, y tampoco el marido perfecto, o la esposa perfecta. No hablemos de la suegra perfecta... Existimos nosotros, pecadores. Jesús, que nos conoce bien, nos enseña un secreto: no acabar jamás una jornada sin pedirse perdón, sin que la paz vuelva a nuestra casa, a nuestra familia. Es habitual reñir entre esposos, porque siempre hay algo, hemos reñido. Tal vez os habéis enfadado, tal vez voló un plato, pero por favor recordad esto: no terminar jamás una jornada sin hacer las paces. ¡Jamás, jamás, jamás! Esto es un secreto, un secreto para conservar el amor y para hacer las paces. No es necesario hacer un bello discurso. A veces un gesto así y... se crea la paz. Jamás acabar... porque si tú terminas el día sin hacer las paces, lo que tienes dentro, al día siguiente está frío y duro y es más difícil hacer las paces. Recordad bien: ¡no terminar jamás el día sin hacer las paces! Si aprendemos a pedirnos perdón y a perdonarnos mutuamente, el matrimonio durará, irá adelante. Cuando vienen a las audiencias o a misa aquí a Santa Marta los esposos ancianos que celebran el 50° aniversario, les pregunto: «¿Quién soportó a quién?» ¡Es hermoso esto! Todos se miran, me miran, y me dicen: ‘¡Los dos!’ Y esto es hermoso. Esto es un hermoso testimonio”.

7. Ver el matrimonio como una fiesta

“el matrimonio es una fiesta, una fiesta cristiana, no una fiesta mundana. El motivo más profundo de la alegría de ese día nos lo indica el Evangelio de Juan: ¿recordáis el milagro de las bodas de Caná? A un cierto punto faltó el vino y la fiesta parecía arruinada. Imaginad que termina la fiesta bebiendo té. No, no funciona. Sin vino no hay fiesta. Por sugerencia de María, en ese momento Jesús se revela por primera vez y hace un signo: transforma el agua en vino y, haciendo así, salva la fiesta de bodas. Lo que sucedió en Caná hace dos mil años, sucede en realidad en cada fiesta de bodas: lo que hará pleno y profundamente auténtico vuestro matrimonio será la presencia del Señor que se revela y dona su gracia. Es su presencia la que ofrece el «vino bueno», es Él el secreto de la alegría plena, la que calienta verdaderamente el corazón. Es la presencia de Jesús en esa fiesta. Que sea una hermosa fiesta, pero con Jesús. No con el espíritu del mundo, ¡no! Esto se percibe, cuando el Señor está allí”.

8. Las bodas deben ser sobrias

“que vuestro matrimonio sea sobrio y ponga de relieve lo que es verdaderamente importante. Algunos están más preocupados por los signos exteriores, por el banquete, las fotos, los vestidos y las flores... Son cosas importantes en una fiesta, pero sólo si son capaces de indicar el verdadero motivo de vuestra alegría: la bendición del Señor sobre vuestro amor. Haced lo posible para que, como el vino de Caná, los signos exteriores de vuestra fiesta revelen la presencia del Señor y os recuerden a vosotros y a todos los presentes el origen y el motivo de vuestra alegría”.

9. El matrimonio supone un trabajo de los dos

“El matrimonio es también un trabajo de todos los días, podría decir un trabajo artesanal, un trabajo de orfebrería, porque el marido tiene la tarea de hacer más mujer a su esposa y la esposa tiene la tarea de hacer más hombre a su marido. Crecer también en humanidad, como hombre y como mujer. Y esto se hace entre vosotros. Esto se llama crecer juntos. Esto no viene del aire. El Señor lo bendice, pero viene de vuestras manos, de vuestras actitudes, del modo de vivir, del modo de amaros. ¡Hacernos crecer! Siempre hacer lo posible para que el otro crezca. Trabajar por ello. Y así, no lo sé, pienso en ti que un día irás por las calles de tu pueblo y la gente dirá: ‘Mira aquella hermosa mujer, ¡qué fuerte!...’. ‘Con el marido que tiene, se comprende’. Y también a ti: ‘Mira aquél, cómo es’. ‘Con la esposa que tiene, se comprende’. Es esto, llegar a esto: hacernos crecer juntos, el uno al otro. Y los hijos tendrán esta herencia de haber tenido un papá y una mamá que crecieron juntos, haciéndose —el uno al otro— más hombre y más mujer”.

sábado, 3 de febrero de 2018

4 mujeres Doctoras de la Iglesia

Hay un total de 35 Doctores


Por: Javier Ordovás | Fuente: Catholic.Net




La Iglesia Católica, por decisión del Papa o de un Concilio Ecuménico, otorga en forma oficial a los santos y santas, que en su vida  produjeron obras trascendentes, enriquecedoras de la doctrina y afirmadoras de la fe, el reconocimiento honorífico de Doctor o Doctora de la Iglesia.
Con respecto al reconocimiento de Padre de la Iglesia, el de Doctor de la Iglesia no implica la antigüedad, pero exige necesariamente una ciencia extraordinaria y una aprobación  solemne de la Iglesia.
La más recientemente nombrada Doctora, por el Papa Benedicto XVI, es la más antigua en el calendario.
Estas son las  breves biografías de estas cuatro santas,  por orden de antigüedad de sus vidas. Es una pena tener que reducir a tan poco espacio unas vidas tan interesantes; por supuesto que hay muchas biografías de cada una de ellas que vale la pena leer.
Santa Hildegarda de Bingen (Alemania) (1098-1179) Fue abadesa, líder monacal, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana. Es conocida como la “sibila del Rin” y como “la profetisa teutónica”. El 7 de octubre de 2012 el papa Benedicto XVI le otorgó el título de Doctora de la Iglesia junto a San Juan de Ávila durante la misa de apertura de la XIII Asamblea general ordinaria del sínodo de los obispos.


Considerada por los especialistas actuales como una de las personalidades más fascinantes y polifacéticas del Occidente europeo, se la definió entre las mujeres más influyentes de la Baja Edad Media, entre las figuras más ilustres del monacato femenino y quizá la que mejor ejemplificó el ideal benedictino, dotada de una cultura fuera de lo común, comprometida también en la reforma de la Iglesia, y una de las escritoras de mayor producción de su tiempo.
Santa Catalina (1347-1380)  nació en Siena (Italia), hija de padres virtuosos y piadosos.  Vivió 33 años, segunda mujer Doctora de la Iglesia, lo cual logró sin saber leer ni escribir (como la mayoría de las personas de la época), con el dictado de muchas cartas y sobre todo con el “Dialogo sobre la Divina providencia”, es patrona de Italia junto con San Francisco de Asís.
Fue favorecida por Dios con gracias extraordinarias desde una corta edad, y un gran amor hacia la oración. A los siete años, consagró su virginidad a Dios a través de un voto privado. A los quince años de edad, asistía generosamente a los pobres, los enfermos y daba consuelo a los afligidos y prisioneros. Prosiguió el camino de la humildad, la obediencia y la negación de su propia voluntad. 
En medio de sus sufrimientos, su constante plegaria era que dichos sufrimientos podían servir para la expiación de sus faltas y la purificación de su corazón. Tomó un papel muy activo y decisivo en el regreso de la residencia del Papa desde Avignon a Roma e influyó en importantes autoridades de la época.
El Papa Pío II canonizó a Catalina en 1461, y el Papa Pablo VI le otorgó el título de Doctora de la Iglesia in 1970, haciéndola una de las primeras mujeres en recibir este honor. Su Fiesta es el 29 de abril.


Santa Teresa de Ávila: 67 años (1515-1582) primera mujer Doctora de la Iglesia, mística española, fundadora de las Carmelitas Descalzas, escribió su Biografía y los libros: “El camino de la perfección”, “Pensamiento sobre el amor de Dios”, y el “Castillo interior”; fue doctorada por el Papa Pablo VI el 27 de septiembre de 1970.
A los dieciocho años, entra en el Carmelo. A los cuarenta y cinco años, para responder a las gracias extraordinarias del Señor, emprende una nueva vida cuya divisa será: «O sufrir o morir». 
Funda el convento de San José de Ávila, primero de los quince Carmelos que establecerá en España. Con San Juan de la Cruz, introdujo la gran reforma carmelitana. Sus escritos son un modelo seguro en los caminos de la plegaria y de la perfección. Murió en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582. Su fiesta se celebra el 15 de Octubre.
Santa Teresa de Lisieux o del Niño Jesús (1873-1897), la más joven doctora de la Iglesia, quien solo vivió 24 años y toda su experiencia mística se recoge en su libro “Historia del alma”.  Nació en la ciudad francesa de Alencon, sus padres ejemplares eran Luis Martin y Acelia María Guerin, ambos venerables.
Murió en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamaría después patrona universal de las misiones. La llamó “la estrella de mi pontificado”, y definió como “un huracán de gloria” el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita.
Proclamada Doctora de la Iglesia por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997, día de las misiones.
Las cuatro Doctoras fueron místicas con una gran capacidad de acción; quizá el tipo de personas que necesita la sociedad: muy metidas en Dios y muy dentro del mundo.
Para los más curiosos esta es la lista de los restantes 31 Doctores de la Iglesia:
En primer lugar, los ocho que, a su vez, por su antigüedad, son también  “Padres de la Iglesia”:
S. Ambrosio, S. Jerónimo, S. Agustín, S. Gregorio Magno, S. Atanasio,
S. Basilio, S. Gregorio Nazianceno, S. Juan Crisóstomo.
S. Tomás de Aquino, S. Buenaventura, S. Anselmo de Canterbury, S. Isidoro de Sevilla, S. Pedro Crisólogo, S. León Magno, S. Pedro Damián, S. Bernardo, S. Hilario de Poitiers, S. Alfonso María de Ligorio, S. Francisco de Sales, S. Cirilo de Alejandría, S. Cirilo de Jerusalén, S. Juan Damasceno, S. Beda el Venerable, S. Efrén de Siria, S. Pedro Canisio, S. Juan de  la Cruz, S. Roberto Belarmino, S. Alberto Magno, S. Antonio de Padua, S. Lorenzo de Brindisi.

sábado, 27 de enero de 2018

Exlesbiana conversa amenazada de muerte por grupos LGBTI

Los LGTB no se lo perdonan y han pedido para ella

Por: n/a | Fuente: InfoCatolica.com // Actuall



Emily Thomes vivió como lesbiana hasta los 22 años, cuando comenzó un camino de cambio. Ha recibido amenazas por contarlo.
La disidencia no es admisible para los grupos de presión LGTBI, que dictan «fatwas» civiles para todo aquél que cuestione los planteamientos de la ideología de género.
Pero se vuelve aún más radical cuando la discrepancia, o el simple alejamiento, la emite alguien que ha abandonado su barco.
Es el caso de Emily Thomes, quien el pasado mes de diciembre hizo público un vídeo a través de la página del grupo evangélico Anchored North en el que explica cómo abandonó una vida de promiscuidad y desenfreno homosexual, como ya han hecho otros exLGTBI con anterioridad.

Reacciones "inquietantes"

Los responsables de Anchored North califican como «inquietantes» las violentas reacciones de los LGTB, que incluyen deseos de «una muerte lenta y dolorosa» contra Emily y los trabajadores de Anchored North.


En el vídeo, de 4 minutos que ya ha captado la atención de más de dos millones de internautas en menos de un mes, Emily cuenta su transformación.
En él la chica, ahora casada con un hombre y en estado de buena esperanza, detalla cómo su vida como lesbiana fue «súper salvaje» y cómo mantuvo «relaciones en serie con mujeres» durante años.

Conversión

A los 22 años acudió a un grupo de estudio de la Biblia y, con el paso del tiempo, fue descubriendo que su comportamiento lésbico no le daba la felicidad que buscaba y que era momento de cambiar.
Según explica a The Christian Post Greg Sukert, responsable de Anchored North, es «increiblemente deshonesto e infantil descalificar la historia y la cuenta personal de alguien como “lavado de cerebro’” sólo porque no se está de acuerdo con la posición de la persona».
Al tiempo, incide en que las amenazas e insultos de los activistas LGTBI suelen argumentar además que Emily, o se miente a sí misma, o nunca fue lesbiana y vivía una mentira, o en realidad es bisexual.

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Sukert no está de acuerdo en calificar el proceso vital de Emily como “terapia de conversión”.
A su juicio, lo ocurrido en su vida está lejos de una «práctica pseudocientífica de tratar de cambiar la orientación sexual de un individuo usando intervenciones psicoloógicas o espirituales».
Se trataría pues, de un proceso de transformación a la luz del Evangelio, de un «milagro», porque «a través de Dios las personas pueden apartarse del mal».
«Creemos en Dios cambiando milagrosamente los corazones y deseos, no en los humanos modificando la orientación sexual de los demás a través de la terapia de conversión», añade Sukert.
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: InfoCatolica.com

sábado, 20 de enero de 2018

Kathryn L. Butler: milagro en un paciente la convirtió

Se convirtió al ser testigo de un milagro en un momento en el que en su vida sólo había escepticismo

Por: J. Lozano | Fuente: Religión en Libertad




¿Qué ocurre cuando la persona que salva vidas en momentos extremos empieza a no encontrar la razón de vivir tras ver tanto sufrimiento, mal y violencia? Esto es lo que durante un tiempo le ocurrió a una cirujana del servicio de urgencias de un hospital en el que trataba a diario a pacientes que llegaban debatiéndose entre la vida y la muerte.

Se trata de Kathryn L. Butler, que sufrió una gran crisis existencial al ver tanto mal y sufrimiento en su trabajo, en muchos casos provocado por el propio ser humano.

Todavía recuerda como si fuera ayer aquellos momentos que le hicieron caer en esta crisis existencial. Sala de urgencias, prisas, nervios…”Mis ojos siguen el monitor cardíaco. La distancia entre los latidos de mi paciente se alargaba. El ritmo descendente significaba que la sangre, que fluía de su cráneo fracturado, estaba expulsando el cerebro. Tenía 22 años y mientras dormía alguien le golpeó con un bate de béisbol. Su esposa, que dormía junto a él, había muerto durante el asalto. Su hijo de cuatro años había sido testigo de todo”.

“Había sido entrenada para situaciones de urgencia en primeros auxilios: el caos, la oportunidad de ayudar a las personas en momentos terribles. Sin embargo, mientras buscaba la vena de mi paciente, me costaba concentrarme”, explica esta doctora.


Mirar todos los días al mal y al sufrimiento
Mientras seguía luchando con estos sentimientos que la hacían sufrir, llegó a urgencias ya moribundo un adolescente de 15 años herido por arma de fuego. Sin pensarlo, le abrió el pecho con el bisturí y vio que la bala había atravesado la aorta, no sobreviviría. Ahora ella luchaba para no llorar.

Pero cuando intentaba apaciguar los ánimos, un mensaje la devolvía a la realidad. Llegaba a la sala de reanimación otro adolescente de 15 años también con un disparo en la cabeza. Poco después llegaba la madre, que gritó y se desplomó en el suelo.


Su escasa fe no encontraba respuestas

Butler se quitó los guantes ensangrentados y salió corriendo de la sala mientras lloraba. El misterio del mal la sobrepasaba. Entró en una profunda crisis. Ya no sabía por qué se había convertido en cirujano ni encontraba respuesta a las preguntas más profundas de la vida.

Su fe, la de una persona “cristiana por tradición”, no lograba encontrar respuestas. Se le quedaba corta ante lo que vivía y sentía. Al salir del hospital conducía sin un destino fijo deambulando por las calles. “Cuando abrí los ojos para orar no salían las palabras. Me sentía abandonada por Dios. Y pensé que el Señor, si hubiera existido alguna vez, me había abandonado”, afirma, tal y como recoge la
Nuova Bussola Quotidiana.


Presa del escepticismo y la desesperación
Desde ese momento, la cirujana cayó en un agnosticismo escéptico, que le acabó llevando a una desesperación hasta llegar a plantearse el suicidio.

Además, en ese tiempo su marido Scottie perdió su trabajo pero lejos de rebelarse se refugió en la Iglesia. Butler le seguía e iba a la iglesia con él pero seguía con su postura escéptica por lo que Dios fue a su encuentro al lugar donde empezó el problema: en el hospital.


La llegada del paciente que cambió su vida
A sus manos llegó Ron, un hombre de mediana edad, tras un paro cardiaco, tenía una lesión cerebral grave provocada por la falta de oxigeno. Estaba en estado vegetativo y aunque tenía los ojos abiertos no estaba consciente. Los neurólogos habían dicho que nunca se recuperaría.

Sin embargo, todos los días la esposa y la hija de Ron rezaban junto a la cama del hospital por un milagro. Una mañana, la mujer sonrió a Butler y ésta se acercó. La mujer le dijo: “Ayer por la tarde recé y recé y cuando desperté sabía que todo iría bien, Dios me dijo que todo iría bien”. La cirujana admiraba “su convicción y esperanza” pero los datos clínicos decían lo contrario.

Pero de la admiración empezó a sentir molestia al ver como la mujer durante los días siguientes cantaba a su marido y rezaba junto a él. “Mis colegas y yo luchábamos para oculta nuestra preocupación, nos mirábamos como diciendo: ‘todo esto es insoportable’”.


"La ciencia no podía explicar su curación"
Esto siguió así hasta que un día, la mujer y su hija llegaron a ella gritando: Ron se había movido. Butler acudió a su cama y se dirigió al paciente pero no obtuvo respuesta por lo que explicó a la familia que simplemente era un movimiento reflejo. “No”, respondió de manera categórica la esposa, que le dijo: “mira”.

En ese instante, puso su mano sobre el hombro de su marido y le gritó al oído que moviera el dedo gordo del pie derecho. Y lo movió. Al día siguiente volvió la cabeza hacia ellos y después parpadeó. En dos semanas ya estaba despierto y en tres estaba sentado en una silla. “La ciencia médica no podía explicar su recuperación”, explicó la cirujana.


Supo que era un milagro pero todavía había una pregunta
Pronto ella entendió que había sido testigo de un milagro y que Dios tenía que existir pero aún seguía teniendo una pregunta que no conseguía responder: “¿Cómo podía conceder tantas bendiciones y a la vez permitir el sufrimiento?”.

Su esposo, que había encontrado un gran refugio en la fe, le pidió que leyera el Evangelio para que encontrara una respuesta a esta gran interrogante. De pronto el velo que tenía ante los ojos cayó.


El Evangelio iluminó su vida
“La lectura me reveló el amor de Cristo en pinceladas que nunca había visto. La agonía que sufrió por nuestro bien me dejó sin aliento. Él también había sufrido el mal del corazón y se enfrentó cara a cara con el mal. Soportó tal sufrimiento, nuestros sufrimientos, por nosotros”, explica ahora ella.

A la conclusión a la que llegó tras esta experiencia de fe y de conversión es que “el Señor ha usado mi desesperación y ha tejido un lienzo para su diseño perfecto. Así como Cristo resucitó a Lázaro para que otros creyeran, él redime el sufrimiento – heridas de bala, luto, trabajos perdidos…- para su gloria”.

“En su misericordia, él baja para alentarnos y completar los milagros que no podemos pretender entender”.
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ReligionEnLibertad.com

sábado, 13 de enero de 2018

Teresa Beem: De ferviente Adventista a conversa Católica y apologista

Se dio cuenta de la verdad gracias al estudio de la Tradición cristiana.

Por: Mariela Carrizo | Fuente: Religión en Libertad en el Blog Convertidos Católicos




Teresa Beem es una mujer norteamericana que creció en una familia adventista y estaba muy involucrada en las actividades de esta secta. Fue adventista por casi 40 años. Luego de su matrimonio con Arthur Beem, empezó a notar cierta disonancia entre el sistema de creencias y su práctica, por lo que decidió abandonarla. Esto causó conmoción en su ámbito familiar. Visitó muchas iglesias protestantes diferentes, hasta que un pastor bautista le dijo que tenía que tener en cuenta la tradición cristiana. Llegó por ello a vivir un breve período protestante.

Desilucionándose de la doctrina adventista

En 1997, Arthur y yo estábamos cada vez más desilusionados con el sistema adventista. Así que decidimos comenzar a leer la Biblia solamente, pidiéndole al Espíritu Santo que nos guíe y nos revele la verdad. Así es como comenzamos a encontrar discrepancias adicionales entre la teología adventista y la Biblia. Estas son algunas de las razones que nos motivaron a salir de la iglesia adventista:

Algunos hospitales adventistas realizan abortos a pedido. Al menos uno que he investigado personalmente hace abortos de nacimiento parcial. En 2000, yo convoqué a la Conferencia General sobre el tema del aborto. La oficina de Jan Paulsen me dirigió al Dr. George Reid para obtener la política oficial de la iglesia. Reid declaró que la iglesia es partidaria de la elección y que estaba decepcionado de que el "Hospital Adventista de Washington se haya convertido en una fábrica de abortos". Arthur y yo hemos estado involucrados con Adventists for Life desde 1985. Hemos visto engaño de parte de nuestros líderes y deliberados encubrimientos que intentan parecer neutrales en este tema, mientras que las instituciones adventistas son activamente pro-vida. No detallaré más sobre este tema, ya que es demasiado extenso para hablar sobre ello. Sin embargo, el asesinato de niños inocentes no puede ser barrido bajo la alfombra de nuestras conciencias como un pequeño pecado.

El adventismo en teoría cree en la rectitud por la fe. Sin embargo, en la práctica, enseña la justicia al guardar el sábado, comer carnes limpias, etc.

Una iglesia que dice ser el único remanente fomenta el orgullo y la exclusividad. Esto ha manifestado actitudes de condena y arrogancia hacia otras denominaciones. Cristo llamó a sus discípulos a la unidad. "Ellos sabrán que son mis discípulos por su amor uno por el otro".

Los escritos de Elena G. de White siempre nos dejaron confundidos. Algunas de ellos son muy inspiradores y otros pueden dejarte en la desesperación, sabiendo que nunca estarás a la altura de sus expectativas. El mensaje es un poco esquizofrénico. Algunas de sus enseñanzas son extremos opuestos a las Escrituras.

La Biblia Clear Word (Biblia de la Palabra Clara) se promueve como una paráfrasis de la Biblia y se usa ampliamente en todas las clases adventistas para reemplazar una verdadera traducción. Esto es muy inquietante teniendo en cuenta que elimina pasajes, agrega pasajes e inserta las palabras de Elena G. de White en el texto sin comillas, como si fuera parte de la Biblia original. Si la Biblia es la palabra de Dios, no debe ser manipulada de esta manera. Este es un error serio y ya lo advierten las siguientes escrituras: "No agregarás a la Palabra que te he mandado, ni tomarás nada de ella". Deut 4, 2 ó "Toda palabra de Dios es pura. No aumentes sus palabras, no sea que te reprenda" Proverbios 30,5

La iglesia Adventista del Séptimo Día surgió del movimiento millenarista de principios del siglo XIX. William Miller predicó que Dios vendría en 1844. Esto no sucedió. Fue una profecía falsa. La Biblia dice que ningún hombre sabe la hora del regreso de Cristo. A su vez, los primeros adventistas basaron su fe en una profecía falsa. Lo que los condujo a la creencia no bíblica del Juicio Investigativo, que a su vez los llevó a la teoría de la "puerta cerrada". Para aquellos de ustedes que no están familiarizados con la teoría de la puerta cerrada, es cuando los primeros adventistas, incluido el matrimonio White, predicaron hasta 1851 que solo aquellos que creían en el movimiento Millenarista serían salvados y ya no predicaban a nadie que hubiera rechazado el Mensaje del juicio investigativo.

Ingresando en la Iglesia Católica 

Con ayuda de foros de Internet consiguió ver debates entre católicos y protestantes, que la convencieron de la superior formación de los primeros, que utilizaban la Escritura, historia de la Iglesia y argumentos lógicos. Con cierta resistencia, fue a una parroquia a ver si esto era concordante con la realidad de la Iglesia.

A partir de ahí comienza a asistir catequesis para adultos y a leer la Biblia más cuidadosamente para pasar a notar cuestiones como la Eucaristía y la importancia de María.

Desde su conversión hasta el día de hoy Teresa se dedica evangelizar a través de la Apologética. Junto a su esposo, escribió un libro llamado "It's OK not to be a Seventh Day Adventist " que en español significa "Es bueno no ser un adventista del séptimo día”.

Un poco de historia y creencias del Adventismo del Séptimo Día

Los adventistas tienen muchas ramas y reformas, hay 20 millones de miembros y están aumentando, sobre todo en Latinoemárica. La mayoría de los nuevos integrantes son bautistas y católicos.  Muchos adventistas no tuvieron sus ideas confrontadas con la realidad, y por eso no dejan la secta. Viven en barrios privados (en Estados Unidos: Texas, California y Michigan). Tienen escuelas y universidades, editoriales con las que difunden sus creencias y su versión de la historia.

Elena G. White fue una "profetisa" del S. XIX, parte del movimiento millenarista en los Estados Unidos. Las enseñanzas que difundió constituyen la base de la doctrina adventista. En esa época, las mujeres y los jóvenes eran vistos como más cercanos a la santidad. Ella reunía ambas condiciones y declaró haber tenido visiones a los 18 años, entre ellas:

1. Una larga visión en la cual al final de los tiempos, los verdaderos y falsos cristianos, serán reconocidos de acuerdo a su consideración del sábado como día del Señor, siguiendo la enseñanza judía. Si la persona no se arrepiente de ir a la Iglesia el día domingo, tendrán la marca del diablo a la hora de la Segunda venida de Cristo.

2. Otra visión en la que las tablas de la Alianza descenderán del Cielo, y el mandamiento acerca del sábado será indicado con un halo de santidad. Su teología sostiene que ya están salvos pero, para las generaciones más conservadoras, la forma de rechazar la salvación es no mantener este precepto.

Creen en la Trinidad como resultado de un gran debate, parte de los primeros miembros no adherían a este dogma de fe. Además, sostienen que el Arcángel Miguel es Jesús.

La doctrina de los adventistas del séptimo día se fue liberalizando con el tiempo.  Según sus creencias, la Iglesia Católica lidera un movimiento ecuménico que los persigue para capturarlos, torturarlos y matarlos por su adherencia al postulado de que el sábado es el día santo.  Dado esto, tienen especial miedo de los católicos y creen que hemos sido engañados, por eso nos quieren convertir.  Toda persona que profese otro credo es engañada por el anticristo, remontándose incluso a los sucesores de los apóstoles.

Las creencias pueden manipularse. Por ejemplo, para adoptar una postura respecto del aborto, sea que estén en contra o a favor.  Los hospitales que poseen no tienen necesidad de ajustarse a ellas, por lo que pueden realizar abortos de todo tipo, incluso los de nacimiento parcial. Pero esto es algo que sus seguidores no saben.

Tienen un compendio de la Biblia que incluye textos redactados por White. Lo tratan como si fuese la Sagrada Escritura sin alterar. En la edición, no hay indicaciones que permitan al lector reconocer de dónde proviene lo que se está citando. Es una paráfrasis que llaman “la Palabra clara”.

Estudian mucho las Escrituras de acuerdo a estas enseñanzas Consideran que es una gracia que el Señor les da para ver lo que los textos realmente dicen. White decía tener la autoridad de la interpretación bíblica conferida por un ángel que le explicaba los pasajes de difícil comprensión.  Los adventistas no reconocen que esas visiones no están fundamentadas en la Escritura, o son contradictorias, y aceptan estos postulados sin mayor debate, incluso cuando las generaciones jóvenes suelen decir que no están enteramente de acuerdo con ellas, a la hora de defenderlas, lo harán sin dudar.  En vez de considerarlos escritos con autoridad divina, dirán que son escritos inspirados y sostendrán que ninguna persona que asista a la Iglesia en domingo será salva.

También suscriben a ciertas leyes del Levítico con respecto  impureza de determinados alimentos (mariscos y cerdo). Tienen una prohibición de comer carne en general.  No pueden consumir cafeína.  Hacen una selección de las leyes deuteronómicas a seguir, enfatizando el diezmo, el sábado y las reglas alimenticias e ignorando puntos como el sacerdocio. No pueden usar joyas, pero pueden usar relojes Rolex, por ejemplo.

1. Pocos Sacramentos. La Iglesia Católica reconoce siete sacramentos, a saber: Bautismo, Comunión, Confirmación, Matrimonio, Reconciliación o Confesión, Unción de los Enfermos y Orden Sagrado. Los adventistas tienen dos sacramentos que comparten con el resto de los protestantes: el Bautismo y la Cena del Señor, que consideran de carácter simbólico.

El modo en que esta última es celebrada por los adventistas difiere de otras sectas por el hecho de incluyen el lavado de los pies. Primero se realiza esto, y luego se consumen el vino y la hostia.  Debido a que no tienen permitido consumir alcohol, sus especialistas en griego argumentan que Jesús “bebió jugo de uva”.

2.No reconocen la autoridad de la Iglesia, que se refleja en el Evangelio de San Mateo y el de San Juan, con el envío del Espíritu Santo.

3. La unidad de la Iglesia en el Evangelio de San Juan. No la preservan, ya que tan pronto como se presenta un desacuerdo doctrinal, se dividen.

4.Para los adventistas, la veneración de los santos es considerada idolatría
 
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:
Testimonio traducido por Mariela Carrizo de uno de los programas en inglés
de “The Journey Home” de EWTN con Marcus Grodi
ReligionEnLibertad.com

sábado, 6 de enero de 2018

La Epifanía de DIOS y la Virgen María 6 de enero 2018




Jesús, te traigo mi oro, pues eres mi rey. Te traigo mi incienso para ofrecértelo en sacrificio oloroso de mi vida, pues eres Dios. Te traigo mi mirra para embalsamar mi cuerpo junto al tuyo en espera de la resurrección.