sábado, 24 de septiembre de 2016

No entiendes nada sobre el matrimonio ni la familia

Con El bebé de Bridget Jones, ya son tres las películas sobre esta chica cada vez menos joven, sus novios y sus desastrosos amores y relaciones. Si se suma la recaudación mundial de las películas de 2001, la de 2004 y la de 2016, hablamos de 584 millones de dólares: sus desventuras venden, aunque la segunda y la tercera película mucho menos que la primera.

Es cosa comúnmente sabida que la novelista Helen Fielding, cuando publicó El Diario de Bridget Jones en 1996, se inspiró en muchos elementos de la novela de 1813 Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen. La misma Fielding lo ha admitido.

Pero, ¿qué sucedería si Jane Austen, séptima hija de un párroco anglicano, defensora de la sensatez en el matrimonio y la familia, viera el mundo de hoy, un mundo de familias rotas y de parejas que ni se atreven a casarse? Bridget, a los 43, y sin saber quién es el padre, tiene su primer bebé.

Carolyn Moynihan, subdirectora del portal MercatorNet, de información social y familiar, escribe una ilustrativa carta ficticia de la señorita Austen a la señorita Jones, que traducimos a continuación.



Jane Austen (1775-1817), en un boceto
pintado por su hermana Cassandra


***

Jane Austen a Bridget Jones: has perdido el sentido

Estimada señorita Jones,
Habiendo prestado cierta atención a las idas y venidas de su carrera romántica de los últimos 15 años, oigo ahora que usted va a tener un bebé. Debería felicitarle pero tengo produndas dudas sobre esta noticia.

No está usted casada. Ni siquiera está segura de quién es el padre. Una prueba de ADN puede que solucione esta cuestión, pero, ¿acaso se casará con usted el padre del niño, sea esa copia mala del señor Darcy o el nuevo rollete que usted tiene?

Es una verdad universalmente conocida que un hombre que puede conseguir sexo sin el compromiso del matrimonio no va a tener prisas por dirigirse al altar, ni siquiera cuando un bebé está en camino.

Mister Wickham, el villano con pinta de caballero de Orgullo y Prejuicio, solo accedió a casarse con Lydia Bennet con una pistola en la espalda (metafóricamente hablando), y creo que no hemos vuelto a oír hablar de las bodas de penalti desde aproximadamente 1970.

Estoy segura de que quiere usted este bebé: a los 43 años puede que ya sea su última oportunidad.

Quizá todo le parezca una buena broma, y el director de la película no dudará en contribuir con un final feliz; pero en realidad la situación está repleta de incertidumbre tanto para el niño como para usted.


 Bridget Jones y sus novios, en 2016; embarazada y sin casar a los 43, la ficción puede ser divertida pero las estadísticas del mundo real no son optimistas

Si consulta los datos, o simplemente lee el Daily Mail, verá que el sexo antes del matrimonio, especialmente con más de una pareja, aumenta su riesgo de divorcio; y si se separa, a su hijo se le roba la presencia permanente de un padre y las condiciones óptimas para su bienestar.

Teniendo en cuenta estos riesgos reales, y puesto que su historia es supuestamente una analogía del siglo XXI de Orgullo y Prejuicio, me siento obligada a señalar dónde tanto usted como su época han perdido en realidad el sentido, no solo de mi libro sino también del matrimonio en sí mismo. (Me perdonará que cite la Biblia y el Book of Prayer, pero soy hija de un pastor).

“Lo que Dios ha unido…” 

 
He mencionado el divorcio. Su riesgo de sufrirlo es mayor no solo por sus experiencias previas sino también por lo fácil que es conseguirlo. El primer gran error de su tiempo fue la introducción del divorcio sin causa. La idea de que se puede dar fin a un matrimonio porque uno de los esposos lo deja, ha hecho que toda la institución parezca arbitraria y frágil.

Niños innumerables han quedado heridos por la separación de unos padres que podrían haber superado sus diferencias y haberse centrado en el bienestar de la unidad familiar.

Esto es básicamente lo que el señor y la señora Bennet hicieron con su “inapropiado matrimonio” porque hace 200 años el divorcio no era una opción. Ciertamente, no para la aristocracia y las clases bajas. Y aunque se dieron consecuencias variopintas según las personalidades de sus hijas, hubo solo un verdadero desastre, parcialmente salvaguardado por el buen trabajo de la familia y del señor Darcy. La ley, la religión, otras presiones sociales y el apoyo familiar les ayudaron a salir adelante.

Hoy, la ley permite que la gente abandone al primer momento de desencanto y la mayoría de las iglesias han consentido cobardemente con ello. Casi nadie, incluyendo los miembros de la familia, tiene la fortaleza de convencer a las partes en problemas de lo contrario. Y los hijos crecen con miedo a casarse por temor a que sus sueños se desvanezcan.

Se dará cuenta usted de que ninguna de las chicas Bennet, con la única posible excepción de Mary, se desencantaron del matrimonio por la experiencia de sus padres.

“Primero, está ordenado a la procreación de los hijos.”

 
Sé que el prejuicio está totalmente condenado por las clases morales hoy. ¿De dónde viene entonces este prejuicio en contra de las familias numerosas?

Como sabrá usted, yo era la séptima de ocho hijos. Esto no era raro en mis tiempos. Los Bennet tienen cinco, sus vecinos, los Lucas, tantos como ellos.

La segunda causa más grande de perjuicio para la institución del matrimonio en tus tiempos es cambiar el tamaño de la familia gracias a la medicina. Esto es lo que la píldora anticonceptiva y la barbarie legalizada del aborto suponen en la realidad, no la liberación de la mujer.

¿Cómo de liberada se ha sentido usted desde que entró en los 30, Bridget? Me da la sensación de que la guerra en contra de la fertilidad se ha convertido en una guerra en contra del sexo femenino y su posibilidad de alcanzar la felicidad como esposas y madres.



 Bridget Jones en la película de 2001 con su triángulo amoroso; quince años después sigue igual o peor... en España, los hombres se casan a los 37 años y las mujeres a los 34... ¡los que lo hacen, que cada vez son menos!

Es cierto que en mis días las mujeres morían con frecuencia en el parto, y también los niños. La esperanza de vida era generalmente más corta. Pero, ¿no es tremendamente irónico que el reciente ataque a los nacimientos empezara precisamente cuando la ciencia y la medicina han prácticamente eliminado la mortalidad infantil y maternal en países como Inglaterra? Y cuando los métodos de fertilidad se han perfeccionados de manera que no supusieran sabotear el significado del amor marital. (Sospecho que no entiende usted este último punto, pero lo dejo para otra carta…)

Las familias numerosas tienen muchas ventajas. Forman una pequeña sociedad en la que hay mucho que dar y recibir y dónde se satisfacen muchas necesidades. Fue mi querida hermana Cassandra quien me cuidó durante el año antes de que muriera de una enfermedad incurable. Quizás Jane y Eliza Bennet no habrían sido tan sensatas de no haber tenido tontas hermanas más pequeñas a las que echar un ojo.

"Tercero, para la ayuda, acompañamiento y consuelo mutuo que se deben dar"

 
No, esta no es una referencia al modelo de matrimonio de las almas gemelas, una fantasía de Hollywood que ha hecho mucho daño a aquellas personas suficientemente ingenuas como para creer lo que las malas películas y novelas les cuentan. El matrimonio no es una romántica satisfacción personal, sino que trata de la familia: seguridad, criar hijos para que sean buenos ciudadanos, contribuir a la comunidad y a la sociedad en general.

Hablo de la institución del matrimonio, el tipo de matrimonio que la sociedad necesita y que por tanto regulariza y sanciona.

Charlotte Lucas, la mejor amiga de Eliza Bennet, se casó con el horrible señor Collins por seguridad; su hermana Lydia se quiso casar con Wickham porque se dejó llevar por sus pasiones. Entre estos dos extremos se encuentran los matrimonios de Jane y Elisabeth, los cuales se parecen a esos de las “almas gemelas”, pero porque compartieron la experiencia de sacar adelante una familia y se apoyaban el uno al otro en los buenos y malos momentos.

Como ya he dicho, el modelo de alma-gemela ha hecho daño a muchas personas. No a la clase alta, que propaga nuevos modelos para todo ­­–se casan por razones prácticas además de por amor– sino a aquellos que se encuentran más abajo en la escala social y que al perseguir la difusa versión de Hollywood del amor y el matrimonio tienen todas las que perder.

Muchos terminan siendo pobres, madres solteras o viviendo juntos en relaciones inestables, todo lo cual pone en alto riesgo el bienestar de sus hijos y su propia felicidad.  Creo que entiende usted lo que quiero decir, Bridget.

“Los creó hombre y mujer”. 

 
Debería estar sorprendida, o al menos desconcertada, por la aparición de lo que llamáis “matrimonio del mismo sexo”, pero en vista de los otros cambios que he sondeado, le encuentro cierta lógica. Si el matrimonio no tiene como objetivo principal la procreación y la crianza de los hijos sino la satisfacción romántica (“el amor”), entonces serán solo las costumbres y los prejuicios los que prevendrán a las personas homosexuales de tener derecho a que su relación sea reconocida por el estado.

Imagino, Bridget, que siendo usted una señorita profundamente moderna aprueba esta novedad. Y si no entiende qué hay de malo en esta nueva visión del matrimonio, según transcurra el tiempo, la gente más joven lo entenderá todavía menos.

Por tanto, me temo que Orgullo y Prejuicio, tras 200 gratificantes años en la lista de los más vendidos, será pronto prohibido en colegios y librerías (si no lo ha sido ya) porque celebra el matrimonio únicamente tal y como nos fue dado por las manos del Creador, como Dios lo ordenó, esto es, como la institución pre-política natural fundada en la unión total (física, emocional, espiritual) de un hombre y una mujer.

Sinceramente, Bridget, no querría escribir o leer sobre ningún otro tipo de matrimonio. Ni tampoco ver la película.

Suya,
Jane Austen

(Carolyn Moynihan publicó este texto aquí en MercatorNet; traducción del inglés por Belén Manrique)

sábado, 17 de septiembre de 2016

Ruth Beitia, oro en Río: «Voy a misa, y en lugares nuevos me gusta entrar en las iglesias y rezar»

Ruth Beitia, oro en Río: «Voy a misa, y en lugares nuevos me gusta entrar en las iglesias y rezar» 

A sus 37 años, Ruth Beitia ha hecho historia: es la primera mujer española que ha logrado una medalla olímpica de oro en atletismo. Lo ha hecho en el salto de altura, y eso que hace 4 años había anunciado su retirada del deporte. Pero después se reenganchó, para alegría del palmarés español.

Lo añade a otros títulos: tetracampeona de Europa, cinco medallas en campeonatos del mundo y ocho en campeonatos de Europa, oro en los Juegos del Mediterráneo y la primera atleta española en ganar la IAAF Diamond League, en 2015, repitiendo el triunfo en 2016.

Cuando atendía a los periodistas en el estadio olímpico en Brasil, tras ganar su medalla, la saltadora de altura se declaró católica ante los micrófonos de cadena Cope y dij, dirigiéndose a su madre, que se acordaba de "Acapulco", es decir, en su código familiar, que se acordaba de rezar.


«Mi madre siempre me dice que rece y, para que mi padre no le diga: “Isa, déjala en paz, que la niña tiene que saltar”, siempre me dice que me acuerde de Acapulco. Es como un truco que usa para recordarme que rece. Es un juego de palabras», explica la atleta a José Calderero, de la revista Alfa y Omega. «Y sí, sí, Ruth Beitia reza. Claro que rezo, como cristiana y católica que soy», añade la saltadora.

Explica en el semanario católico que la fe le viene de sus padres. «Recuerdo ir juntos a Misa en nuestra parroquia de toda la vida en Santander: San Juan Bautista», cuyo párroco bautizó, dio de comulgar, confirmó y casó a la deportista. «Me sigo llevando muy bien con él», cuenta.

Scouts, campamentos y misa 

La santanderina recuerda además cómo de pequeña iba desde a campamentos de la iglesia, «participé en el grupo scout y hasta canté en el coro de la parroquia», cuenta entre risas.

«Ahora continúo yendo a Misa» y «siempre que voy a un sitio nuevo y tengo una iglesia cerca me encanta entrar y, aunque no haya Misa, me siento en un banco a rezar».


Ruth Beitia, en la fiesta de la Virgen del Carmen
en San Martín de Toranzos, Cantabria


«Le doy gracias a Dios todos los días. Sobre todo a la Virgen. Soy muy devota de la Virgen del Carmen y de la Virgen del Mar», explica.



Ocho días después de conseguir su oro olímpico, Ruth se enfundó la medalla y se hizo un selfi (autofoto). Fue la propia atleta la que difundió la imagen a través de las redes sociales –tiene más de 25.000 seguidores en Twitter y 14.200 seguidores en Istagram-. A la fotografía le acompañaba un texto: «Vuestros valores son mis valores… gracias por darme de nuevo el placer de estudiar… esto [en referencia a la medalla de oro] también es vuestro… gracias».

El mensaje iba dirigido a la Universidad Católica San Antonio de Murcia (www.ucam.edu), que apoya económicamente a la atleta y donde Beitia estudia el grado de Psicología.




11 septiembre 2016

 








sábado, 10 de septiembre de 2016

Es hematóloga, es atea y cuenta en el «New York Times» su aportación crucial para decidir un milagro

Es hematóloga, es atea y cuenta en el «New York Times» su aportación crucial para decidir un milagro 

 Una atea que cree en los milagros. Eso es la hematóloga canadiense Jacalyn Duffin, también experta en Historia de la Medicina. No es que ella crea que Dios los hace (por eso es atea), simplemente los ha tenido entre sus manos. Y fue la primera sorprendida cuando vio la actitud de la Iglesia ante ellos, de escepticismo y confianza en el juicio de los médicos, creyentes o no.

La doctora Duffin contó el pasado lunes en The New York Times cómo se vio involucrada en la investigación de uno de ellos. Traducimos a continuación el artículo, que constituye un testimonio imprescindible:

REFLEXIONANDO SOBRE LOS MILAGROS, MÉDICOS Y RELIGIOSOS
No había posibilidad de error en la significación diagnóstica de esa pequeña rayita roja dentro de la célula azul oscuro: el bastón de Auer implicaba que la misteriosa paciente tenía una leucemia mieloide aguda. A medida que pasaban las imágenes, su médula ósea contaba la historia: tratamiento, remisión, recaída, tratamiento, remisión, remisión, remisión.



Yo estaba interpretaando estas muestras de médula en 1987, pero habían sido extraídas en 1978 y 1979. La media de supervivencia de esa enfermedad letal con tratamiento estaba en torno a 18 meses; sin embargo, dado que ya había recaído una vez, supe que tenía que estar muerta. Probablemente alguien había planteado una demanda judicial, y por eso mis colegas hematólogos me habían pedido una interpretación a ciegas.

Suponiendo que tendría lugar una agresiva revisión contradictoria ante un tribunal, en mi informe insistí en que ni conocía la historia ni sabía para qué estaba interpretando las muestras. Una vez entregado el trabajo, pregunté a la médico de cabecera de qué se trataba. Ella sonrió y dijo que mi informe se había enviado al Vaticano. Este caso de leucemia estaba siendo estudiado como el milagro definitivo en el dossier de Marie-Marguerite d’Youville, fundadora de la Orden de las Hermanas de la Caridad de Montreal y candidata a convertirse en el primer santo nacido en Canadá.


Santa María Margarita d'Youville (1701-1771) .

Como en el caso de la Madre Teresa, que fue canonizada el domingo por el Papa Francisco, los milagros todavía se utilizan como prueba de que el candidato está en el cielo y ha intercedido ante Dios en respuesta a una petición. Normalmente se exigen dos milagros, que suelen ser curaciones que carecen de una explicación natural. En el caso de la Madre Teresa, el Vaticano concluyó que las oraciones dirigidas a ella condujeron a la desaparición de un tumor incurable en una mujer india y a la recuperación repentina de un brasileño con una infección cerebral.

El “milagro” atribuido a D’Youville ya había sido rechazado una vez por el comité médico del Vaticano, a quien no convencía la historia de una primera remisión, una recaída, y una segunda remisión más prolongada. Los clérigos argumentaban que nunca había recaído y que su supervivencia tras la primera remisión era rara pero no imposible. Pero el comité y los defensores de la beata coincidieron en que una interpretación “a ciegas” de las pruebas por otro experto podría servir para reconsiderarlo. Cuando mi informe confirmó lo que habían hallado los médicos de Ottawa, a saber, que ella realmente había tenido una pequeña remisión y luego había recaído, la paciente, que había rezado a D’Youville pidiendo ayuda y, contra todo pronóstico, seguía viva, quiso que yo testificara.

El tribunal que me interrogó no era jurídico, sino eclesiástico. No se me preguntó por mi fe. (Para que conste: soy atea.) No se me preguntó si se trataba de un milagro. Se me preguntó si podía explicarlo científicamente. No pude, aunque había acudido a prestar testimonio armada con la más actualizada literatura hematológica, que mostraba que no se conocían supervivencias largas posteriores a recaídas.

Cuando, al final, el comité vaticano me preguntó si tenía algo que añadir, yo les espeté que, si bien su supervivencia, tan prolongada, era extraordinaria, estaba convencida de que más pronto o más tarde recaería. ¿Qué haría entonces el Vaticano? ¿Revocaría la canonización? Los clérigos registraron mis dudas. Pero el caso siguió adelante y D’Youville fue canonizada el 9 de diciembre de 1990.


La doctora Duffin fue invitada a la canonización de Sor Margarita D'Youville.

Esa experiencia como hematóloga me condujo a un proyecto de investigación que llevé a cabo en mi otra faceta, la de historiadora de la Medicina. Tenía curiosidad. ¿Qué otros milagros se habían utilizado en pasadas canonizaciones? ¿Cuántas eran curaciones? ¿Cuántas implicaban tratamientos actualizados? ¿Cuántas fueron atendidas por médicos escépticos como yo? ¿Cómo había ido cambiando todo eso con el paso del tiempo? ¿Podemos ahora explicar esos desenlaces?

Durante cientos de horas en los archivos del Vaticano, estudié los expedientes de más de 1400 investigaciones de milagros, al menos uno por cada canonización entre 1588 y 1999. Una amplia mayoría (93% del total y 96% de los del siglo XX) eran historias de recuperación de una enfermedad o lesión, tratamientos detallados y testimonios de médicos desconcertados.


En 2009, la Universidad de Oxford publicó la investigación de Jacalyn: Milagros médicos: doctores, santos y curación en el mundo moderno.

Si una persona enferma se recupera por medio de la oración y sin la Medicina, eso está muy bien, pero no es un milagro. Tiene que estar enferma o moribunda a pesar de recibir el mejor de los cuidados. La Iglesia no encuentra incompatibilidad entre la medicina científica y la fe religiosa; para los creyentes, la medicina es sólo una más de las manifestaciones de la obra de Dios en la tierra. Contra toda lógica, pues, este antiguo proceso religioso, dirigido a celebrar vidas ejemplares, es rehén de la sabiduría relativista y de las opiniones temporales de la ciencia moderna. Los médicos, como testigos imparciales y como parte no alineada, son necesarios para corroborar las expectativas de los esperanzados candidatos. Sólo por esa razón, las historias de enfermedad coronan las alegaciones milagrosas. Nunca esperé ese escepticismo a la contra y ese énfasis en la ciencia dentro de la Iglesia.


La doctora Duffin es hoy catedrática de Historia de la Medicina en la Universidad de Queen, en Kingston (Canadá). 

También aprendí más cosas sobre la medicina y sus paralelismos con la religión. Ambos son sistemas elaborados y evolucionados de creencias. La medicina tiene su raíz en las explicaciones naturales y las causas, incluso en ausencia de una prueba definitiva. La religión se define por lo sobrenatural y la posibilidad de trascendencia. Ambas se dirigen a nuestros apuros como mortales que sufren: una para retrasar la muerte y aliviar los síntomas, la otra para consolarnos y reconciliarnos con el dolor y la pérdida.

El respeto por nuestros pacientes religiosos exige comprensión y tolerancia; sus creencias son tan verdaderas para ellos como los “hechos” pueden serlo para los médicos. Hoy, casi 40 años después, esa mujer misteriosa sigue todavía viva y yo todavía no puedo explicar por qué. En línea con el Vaticano, ella lo llama milagro. ¿Por qué mi incapacidad para ofrecer una explicación tendría que imponerse sobre su creencia? Se interpreten como se interpreten, los milagros existen, porque es así como son vividos en nuestro mundo.

Traducción de Carmelo López-Arias.



9 septiembre 2016

sábado, 3 de septiembre de 2016

Qué conmovedor el cariño de estos grandes santos y amigos





San Juan Pablo II mantuvo por décadas una hermosa amistad con la querida MadreTeresa de Calcuta.
Más información en: https://www.aciprensa.com/noticias/un...

domingo, 28 de agosto de 2016

Era de la jet set de Marbella, salía en ¡HOLA!... Madre Teresa de Calcuta le dio la vuelta a su vida

Era de la jet set de Marbella, salía en ¡HOLA!... Madre Teresa de Calcuta le dio la vuelta a su vida 


 Pertenecía a la jet set, acudía todos los años a la fiesta de la Cruz Roja de Marbella, salía en las páginas de la revista ¡HOLA!... ella misma reconoce que llevaba una vida frívola. Un viaje a Calcuta en 2006 le cambió la vida. "Volví completamente transformada", dice Carmen Álvarez Lara. Hoy es misionera laica de la gran familia de la Misioneras de la Caridad que fundo la beata Madre Teresa de Calcuta.

"Soy la persona más feliz del mundo", subraya Carmen en este magnífico reportaje de Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo publicado en el semanario Alfa y Omega.

"Madre Teresa dio a mi vida una vuelta como si fuera un calcetín"
 
«Yo antes formaba parte de la jet set de Marbella y salía en las páginas del ¡Hola!, pero madre Teresa le dio la vuelta a mi vida como si fuera un calcetín». Carmen Álvarez Lara es una voluntaria española que hoy forma parte de los misioneros laicos de la gran familia que fundó la madre Teresa, y que acudirá junto a miles de personas de todo el mundo a la canonización en Roma de la madre de los pobres, el 4 de septiembre.

De las fiestas de la cruz Roja en Marbella a...
 
Con 69 años, acostumbrada a moverse con soltura entre duquesas y marquesas, en las fiestas de la Cruz Roja marbellí, entró en contacto con las Misioneras de la Caridad en un viaje a Calcuta que hizo en 2006, acompañando a unos misioneros que conocía de su trabajo como voluntaria en Manos Unidas. De allí volvió «completamente transformada», hasta el punto de que nada más aterrizar decidió ir a ayudar en la casa de las hermanas en Madrid.

 
... a lavar la ropa de los pobres a mano
 
«¡Pero si Calcuta está en Madrid!», pensó, y allí pasó cuatro años, encargada de una tarea a la que no estaba acostumbrada: lavar la ropa de los hombres allí acogidos… a mano, como se hace en todas las casas de las misioneras en todo el mundo. Lo hizo desde 2006 hasta 2010, cuando tuvo que dejarlo por una enfermedad.

Una llamada del Señor
 
«Me enamoré del Tengo sed del que estaba enamorada la madre Teresa, y sentí la necesidad de darme. Vi claramente la llamada del Señor para estar ahí. Me convertí en una mujer completamente distinta», cuenta Álvarez Lara.

Se asoció a las hermanas como misionera laica, con los mismos votos que ellas pero adaptados a sus circunstancias: «Vivo el voto de pobreza a mi nivel, no ambiciono nada, ayudo a todo el mundo, regalo todo lo que puedo. Renuncio a los caprichos y a lo superfluo en todo, y vivo el espíritu de la madre Teresa desde la vida contemplativa».

"Mi conversión se la debo a Madre Teresa de Calcuta"
 
Hoy Carmen da gracias a Dios «por esta oportunidad de ponerme en silencio interior. De haber tenido una vida de cinco estrellas y de viajar en VIP, he pasado a ser yo misma, porque no lo había sido nunca. Mi conversión se la debo a la madre Teresa. Yo antes no era muy religiosa, pero hoy cuatro horas en la capilla de adoración se me quedan cortas».

«Yo evangelizo hasta en la peluquería»
 
Pero Carmen va más allá: «Yo hoy evangelizo hasta en la peluquería. Lo hago en cuanto me dan pie, porque no voy imponiendo nada. Cuando la gente me pregunta por qué sonrío y estoy feliz, digo: “Porque tengo fe”.

El Señor me ha llamado y he dicho “Sí”. Me he entregado por completo. Y hoy soy la persona más feliz del mundo».

1.500 pobres de fiesta en Roma
 
Carmen acudirá como peregrina al que será uno de los eventos centrales del Año de la Misericordia, pues la canonización de la madre Teresa será el broche de oro del Jubileo de los voluntarios y operarios de la misericordia que presidirá el Papa Francisco el día anterior.

Como preparativos a la celebración, durante esos días tendrán lugar en Roma varias vigilias de oración y celebraciones de la Eucaristía presididas por varios cardenales, además de conciertos, musicales y una exposición sobre la fundadora de las Misioneras de la Caridad.

5.000 misioneras de la Caridad en 140 países
 
En todos estos eventos participarán las 200 hermanas de numerosos países que han recibido el permiso de la congregación para viajar a Roma. Ellas representarán a las 5.000 misioneras de la Caridad que trabajan hoy en 140 naciones.

1.500 pobres de Italia
 
Pero la gran novedad será la presencia junto a las hermanas de 1.500 pobres procedentes de las casas que las Misioneras de la Caridad tienen por toda Italia, muchos de ellos de diversos países del mundo. Con ello, la congregación pretende que esta sea una fiesta entrañable para todas las personas que componen la familia de la madre Teresa: las misioneras y misioneros de la Caridad, los voluntarios laicos, los enfermos colaboradores…, y también los pobres y enfermos a los que atienden.

«Era suave y firme al mismo tiempo, como Cristo»
 
Desde España partirán numerosas peregrinaciones diocesanas, parroquiales y a título individual. Pero no todos los que lo desean podrán asistir; entre ellos, María López-Bueno, que aunque sí que fue a la beatificación, en esta ocasión no podrá viajar a Roma porque sale de cuentas… el mismo 4 de septiembre.

María es una de las pocas personas en el mundo que llamaban a la madre Teresa «mi abuela», porque su primer año de vida lo pasó en el orfanato que dirigían las hermanas en Calcuta.

María fue adoptada por un matrimonio español muy vinculado a la madre Teresa, y por eso se muestra «muy agradecida por la vida que he tenido». Hoy tiene en su casa una pequeña escultura de la Madre y muchas tardes reza ante ella y le pone una vela. Hasta su misma vocación de enfermera se la debe a ella: «De pequeña iba con mis padres a la casa de las hermanas en Madrid, y desde siempre me ha gustado ayudar a los enfermos y curarles. Siempre lo tuve claro».


 
María López-Bueno estuvo en su primer año de vida en un orfanato de Madre Teresa en Calcuta. Fue adoptada por un matrimonio español muy amigo de la futura santa.

Su madre, María José Aroz, que se quedará también en Madrid estos días para ayudar a su hija antes del parto, tuvo ocasión de tratar con frecuencia a madre Teresa en sus 17 viajes a la India. «Era una auténtica madre», la define María José, que pasó muchas horas junto a su marido como voluntarios en lo que madre Teresa llamaba «mi primer amor»: Kalighat, la casa de los moribundos, donde los enfermos incurables y los muertos de hambre pasan sus últimos días antes de morir.

«Lo que aprendí de ella es que el amor es infinito. Siempre pensamos que al darnos corremos el riesgo de desgastarnos por el agotamiento, pero ella es la prueba de que el amor es infinito. Aunque no te conociera te recibía como a uno de sus hijos. Te cogía la cara con esas manos tan grandes que tenía para transmitirte su amor. Lo hacía contigo y con todos, ¡y no se desgastaba nunca!», dice «la españolita», como le llamaba la Madre.

Madre Teresa era firme pero suave a la vez
 
También recuerda de ella que era «una persona muy firme, no era dulzona en absoluto. Como Cristo, que era muy suave pero al mismo tiempo muy firme». Hasta cuenta que llegó a rechazar regalos para sus pobres cuya única motivación era la pose: «No quería cosas sin amor».

«No pidáis nada. Os llegará»
 
De su primer viaje a Calcuta ella y su marido volvieron con una lista de cosas que les dio madre Teresa para enviar a Calcuta: jeringas, gasas y el material necesario para los cuidados médicos básicos, «pero no pidáis nada. Os llegará solo», les dijo la madre Teresa. Y así fue: a los pocos días de aterrizar empezaron a llamar a su casa ofreciendo todo aquello que la Madre había pedido para sus pobres. «Nos fue lloviendo todo y nosotros no habíamos pedido nada».

María José, que es escultora, tomaba bocetos de la madre Teresa mientras rezaba en la capilla de Calcuta, y al volver a España comenzó a realizar estatuas de ella orando, a tamaño natural. La primera está hoy en el mismo lugar de la capilla donde madre Teresa se solía poner a rezar, y hay ya más de 40 por las casas de las Misioneras de todo el mundo.


 
María José Aroz ha realizado más de 40 esculturas de Madre Teresa de Calcuta, rezando en esa posición, como se ve en la imagen

Para María José, lo mejor de la Madre es que «no solo ha salvado miles de vidas, sino que ha movido muchas conciencias. Y sigue con nosotros como lo que es, una madre».

Una madre pequeña, de 1,52 metros de estatura, que fue en vida lo más grande que alguien puede llegar a ser.



27 agosto 2016







sábado, 20 de agosto de 2016

La actriz que interpreta a Madre Teresa, impactada: «Rescató 40.000 personas en sus propios brazos»

El Papa Francisco canonizará el próximo 4 de septiembre a la Beata Teresa de Calcuta. Entrevisto por teléfono a Juliet Stevenson, reconocida actriz británica de teatro y cine, que encarna a Teresa de Calcuta en la película de 2014 Cartas de la Madre Teresa [The Letters]. Es un drama que explora la vida de la madre Teresa de Calcuta a través de cartas que escribió a su viejo amigo y director espiritual, el padre Celeste van Exem, durante un período de casi cincuenta años.

Juliet es una mujer que ha editado todas las obras de Jane Austen para audiolibros, así como alguna de Virginia Woolf, iconos de feminismo y feminidad en la cultura británica. Se declara atea, aunque le da tristeza no poder creer en la vida eterna. Inicialmente decidió interpretar a la Madre Teresa como un reto puramente profesional. La película ganó en 2014 los premios a mejor director y mejor actriz en el Festival Internacional de Cine Católico Mirabile Dictu, patrocinado por el Pontificio Consejo para la Cultura.


Juliet Stevenson afrontó inicialmente el papel de una forma exclusivamente profesional. Pero la fuerza de su personaje la capturó pronto.

En no pocas ocasiones se han manipulado las cartas escritas por Teresa de Calcuta a su director espiritual, sin comprender el sentido espiritual de la sequedad y noche oscura del alma que desvelaban, y que vivió durante buena parte de su vida. El postulador de su causa, el padre Brian Kolodiejchuckconcedió en su día numerosas entrevistas sobre estas cartas, en las que explica la gran prueba que Dios le mandó y su gran fuerza espiritual y Fe. Sobre esto y la película conversamos con Juliet Stevenson.

-Juliet, ¿qué aspecto de Madre Teresa destacas como mujer, como personaje que interpretas?
 -Su fuerza. Definitivamente con absoluta certeza encontré esa fuerza que ella tenía. Pase muchísimo tiempo investigando sobre ella. Descubrí muchas cosas acerca de ella que no sabía…

-Como por ejemplo…
-De una forma extraña se convirtió en una mujer muy ambiciosa. Y esto es una cosa buena. Ella era bastante una mujer en el mundo, en cosas que tal vez no hubiéramos pensado relacionar con ella. Hablando con algunas monjas de su orden me comentaban que había sido muy disciplinaria, muy, muy estricta. Esto interesantemente se mezclaba con una enorme compasión por los pobres y los enfermos y los moribundos en las calles de Calcuta  Sí que era muy autoritativa y de alguna forma entró en conexión con su propio poder y fama. Y también entró en contacto con líderes de países, algunos de los cuales eran gente muy dudosa. Llegó también a compartir esa gran amistad con la princesa Diana. Era así, consciente de su propio estatus y sabía también cómo usar su estatus para recaptar fondos para su orden y su obra caritativa.

»Y sí, tenía en la línea que me preguntas esa fuerza interna: estaba muy llevada por esa fuerza. Lo que ahora es realmente fascinante es saber por estas cartas que tuvo esa lucha tan fuerte con sus dudas, al pensar, como revela la película, que Cristo la había  abandonado. Y esto durante cuarenta años, ¡cuarenta años! Y de ahí probablemente que tuviera que sacar esas fuerzas de sí misma, desarrollar esa increíble fuerza para seguir adelante.


La "noche oscura del alma" que reflejan las cartas de la Madre Teresa de Calcuta a su director espiritual son algo bien conocido en la vida mística, desde Santa Teresa de Jesús a San Juan de la Cruz. 

-Pero sabemos, Juliet, que eso es común en grandes santos. Si me permites el atrevimiento de comentar esto, señalaría a Santa Teresa de Ávila por ejemplo, acostumbrada a dialogar con Jesús. Le preguntó por qué Él permitía que le ocurriera esta o aquella tribulación. Jesús le dijo: “Porque te amo”.  Teresa de Ávila le respondió en su buen humor chisposo: “Si así tratas a tus amigos, ahora comprendo por qué tienes tan pocos”. O el mismo San Juan de Ávila, o San Juan de la Cruz, en su  Noche oscura del alma o San Pío de Pietrelcina, que sufría esas terribles batallas cuerpo a cuerpo con el diablo. No es poco común. Y en algunas ocasiones la gente puede pensar: “¡Oh!, tenía dudas de fe”.
-Sí, esto es un buen matiz, un comentario muy importante; y Madre Teresa estaba aterrorizada de la sola idea de que estas cartas a su director espiritual sobre esta lucha interior y sensación de abandono pudieran hacerse públicas. Y fue inflexible a la hora de mandar que se mantuvieran secretas. De alguna forma incluso podría ser que hubiera temido que su reputación se viera perjudicada. Lo que ha pasado en cambio es que se ha decidido que estas cartas revelan una lucha que ciertamente merece una canonización, pues ella permaneció fiel y dedicada a su obra manteniendo la fe a pesar de ese sentimiento de abandono.




-En alguna ocasión has mencionado que algunos de los personajes que encarnas  se van y otros se quedan. En el caso de Madre Teresa, ¿ella se quedará o se irá de tu vida como actriz?
-Ella se quedará, se quedará. De hecho, se ha quedado. Algunas veces encarnas un personaje y te resulta muy fácil encontrarlo. Te resulta cercano, simplemente es fácil entenderlo. Algunas veces sin embargo encarnas un personaje y ha resultado ser un viaje muy largo hasta poder acoplarme con él. En el caso de la Madre Teresa de Calcuta ha sido un viaje largo: literalmente, y también como metáfora. Por un lado fui a la India para interpretarla, y por otro lado me llevó antes mucho trabajo conocerla.

»No se me ocurre que pueda llegar yo personalmente a ser más diferente de lo que era ella. Para empezar, yo mido 1,76 metros y ella era muy bajita. También te diré que su personaje no me gustaba cuando me propusieron interpretarla.  No me gustaba nada y fue precisamente por eso que me interesé en interpretarla. Además no soy católica y me dije a mí misma que ciertamente este era uno de los mayores retos con los que podía enfrentarme. Yo no hago unos castings normales, mis castings son un poco extraños y de hecho cuando el director me hizo llamar para darme el papel yo contesté “creo que se debe haber equivocado, comprobadlo”.



»Cuando fui a la India mi percepción de ella cambió. Vayas donde vayas ahí te enfrentas con  escenas terribles: niños, mendigos, tumbados en plena calle… La pobreza es… ¡tan chocante!... La falta de ayuda a la gente, la falta de un Estado que tenga una seguridad social... ¡Es tan chocante en todas partes! Y desarrollé un respeto por cualquier persona que decida cuidarse de esta gente. Ella personalmente se ocupó de 40.000 cuerpos, 40.000 personas humanas que llevó en sus brazos personalmente a un lugar donde ella podía alimentarlos, lavarlos, amarlos.  Y fue entonces cuando comencé a cambiar mi idea sobre ella, porque…, escucha lo que te digo, en Occidente es muy fácil criticarla. Pero no tenemos ni idea de lo que es vivir en la India o andar entre los pobres que no tienen ni la más mínima ayuda de ningún tipo. En España, en Inglaterra… ¿cómo te lo diré?, tenemos un sistema de seguridad social, un Estado del Bienestar, tenemos ayuda y recursos mientras que en la India estás solo contigo mismo. Ya a nadie le puedes importar menos. Muy poca, insisto, muy poca gente puede incluso darse cuenta de esa miseria. Por tanto tener a alguien totalmente dedicado a esta gente descartada de la sociedad en demasía…  Empecé a pensar en ella en otros parámetros.

-¿Que traerá tu interpretación al mundo? Tú tratas siempre de comunicar a través de tus venas lo que sientes acerca de un personaje, así lo explicas no pocas veces. ¿Qué traerá esta película a la gente que la verá a  través de tus venas y las de la madre Teresa?
-Supongo que [piensa la respuesta]… ¡Ha sido una buena pregunta! Vivimos en 2016, un tiempo oscuro, ¿sabes lo que quiero decir? Tenemos una crisis de refugiados a tan gran escala que ciertamente sabemos que no se había vivido desde la Segunda Guerra Mundial. Tenemos una colección de gobiernos europeos que parece que no les importe lo que está sucediendo. Y parece que no aceptan sus propias responsabilidades. Tenemos en Europa 10.000 niños refugiados desaparecidos, sufrimos una increíble falta de compasión. Por todo lo dicho creo que esta es una película acerca de la compasión. Acerca de gente a quien sí les importan los que no tienen nada, los descartados de la sociedad. Y éste es, como me preguntabas, el mensaje que quiero que la gente se lleve de mi película.

-Una anécdota que recuerdes ahora sobre la producción y realización de la película.
-Bueno, no soy muy buena recordando anécdotas. A veces sobre cosas que no hice bien o que a veces pienso que no llegué a alcanzar... La película ha sido escrita y dirigida por Bill Riead, que está absolutamente enamorado de Madre Teresa; si discutimos alguna vez fue porque yo pensaba que la película tenía que tomar en algún momento alguna dirección menos “beatífica”. Yo estaba más interesada en la mujer, no en la santa. En la mujer, en sus faltas, en sus contradicciones Y el guión no permitía siempre mostrar todas las facetas de Madre Teresa. Aunque soy consciente de que eso es tal vez pedir demasiado. Cuenta una historia muy interesante. Y tenemos reflejada la duda, tenemos la visión acerca de la lucha con la duda. Eso tendría que ser suficiente.

»Me pides una anécdota de esos días… Mira, estuve en la India un mes y ¡pasaron tantas cosas! Una cosa extraordinaria que recuerdo es sobre la ocasión en que estuvimos en un slum, un barrio periférico de miseria, en la segunda ciudad de Goa, Margao; rodamos allí, donde las religiones predominantes son el islam y el hinduismo. Y estuvimos allí semanas y semanas. Y estando ahí un día de pie con mi sari blanco con el ribete azul sobre el blanco, hábito de las Hermanas de la Caridad de la Madre Teresa, estando en mitad del rodaje se me acerca un hombre viejo, y de repente se echa a mis pies. Sentí un peso en mis pies, miré y vi a un hombre que besaba el borde de mi sari. Fue para mí un tremendo shock, todo el mundo vio la situación. Pregunté qué significaba esto y me dijeron: “Bueno, está besando a Madre Teresa”. Y yo comenté: "¡Pero si está muerta!”. A lo que me respondían: "Sí, pero no importa, de hecho para él tú sigues siendo Madre Teresa. El ve ese sari y se echa al suelo".



»Y es que, para los pobres de la India, Madre Teresa es todavía esa fuente de ayuda. En la India ella es todavía esa luz, ¿sabes lo que te quiero decir?: es esa mujer que llegó un día y se ocupó de los más pobres de entre los pobres. Incluso para la gente educada: incluso la gente muy sofisticada y progresista, en la India, la considera una persona increíble.

-Hemos tenido recientemente unas Jornadas Mundiales de la Juventud en Polonia con el Papa Francisco. ¿Piensas que la juventud de hoy está preparada para vivir la compasión, la comprensión y la tolerancia, o están demasiado inmersos en una cultura del consumismo y tal vez no vayan a ser capaces de ofrecer al mundo lo que tú o yo o tantas personas quisiéramos, que es compasión, y comprensión, y empatía?

-Mi preocupación en este momento es la crisis de los refugiados. He dedicado muchísimo trabajo a la crisis de los refugiados. Y en este terreno he estado trabajando con gente joven entre las edades de 20 y 35 años. ¡Y me siento tan inspirada, tan impresionada! Esta generación siento que posee una enorme compasión. Son sorprendentes, siento que son conscientes, astutos, sabios; mentalizados a implementar un cambio, y no a través de la política de partidos sino más bien trabajando desde la base a través de las redes sociales, o como voluntarios. Tengo por tanto mucha esperanza en esta generación, poseen toneladas de compasión. Aunque no todos, por supuesto, no podemos generalizar. Pero sí la mayoría de los que he encontrado personalmente entre este rango de edad y trabajando con los refugiados: ¡son increíbles!

-Gracias Juliet, por tu tiempo.
-Gracias Jordi, me ha alegrado charlar contigo, me ha encantado. Adiós.
En alguna ocasión has mencionado que algunos de los personajes que encarnas  se van y otros se quedan. En el caso de Madre Teresa, ¿ella se quedará o se irá de tu vida como actriz?
-Ella se quedará, se quedará. De hecho, se ha quedado. Algunas veces encarnas un personaje y te resulta muy fácil encontrarlo. Te resulta cercano, simplemente es fácil entenderlo. Algunas veces sin embargo encarnas un personaje y ha resultado ser un viaje muy largo hasta poder acoplarme con él. En el caso de la Madre Teresa de Calcuta ha sido un viaje largo: literalmente, y también como metáfora. Por un lado fui a la India para interpretarla, y por otro lado me llevó antes mucho trabajo conocerla.



19 agosto 2016

sábado, 13 de agosto de 2016

Simone Biles, la reina de la gimnasia de las Olimpiadas Río 2016 que reza el rosario y va a misa

Simone Biles comienza a ser una leyenda en los Juegos Olímpicos. La pequeña gimnasta estadounidense (mide 1,45 metros) de 19 años de edad es ya, nada más comenzar la competición olímpica, la llamada a ser la reina de Río 2016, siendo, además, considerada por muchos expertos la indiscutible sucesora de la legendaria Nadia Comaneci.

Como parte del equipo estadounidense de gimnasia, Biles es la gran favorita en concurso general, salto, barra de equilibrio, suelo y por equipos. Sólo se le podría escapar en las paralelas asimétricas. Hasta el momento es la única con tres títulos mundiales consecutivos en el concurso general y con diez coronas universales.

La sucesora de Nadia Comaneci

 
El primer 10 de la historia olímpica lo obtuvo una pequeña y delicada rumana de nombre Nadia y apellido Comaneci. Fue en las olimpiadas de Montreal en 1976. Asombró al mundo por su inmenso talento que se plasmó en las cinco medallas (3 de ellas fueron de oro) que obtuvo. Tenía tan sólo 14 años de edad. Luego concluiría su carrera con cinco títulos olímpicos.

Cuarenta años más tarde, Biles, que tiene como meta colgarse en Río cinco oros, lo que ninguna otra gimnasta ha conseguido en unos Juegos, es considerada por los críticos deportivos del mundo como la sucesora de la rumana. No en vano, Biles ha sido modelada en un gimnasio de Texas dirigido por la mujer del técnico que en su momento llevó a la cima a Comaneci, Bela Karolyi.

El entrenador que encumbró a Comaneci está convencido de que la explosividad, talento y ritmo de Biles confirmarán la sucesión. «En aquella época, Nadia fue considerada como la perfección absoluta. Después, a Mary Lou Retton (campeona del concurso individual en Los Ángeles en 1984) se le vio como una de las niñas maravilla de la historia de la gimnasia, y ahora es el momento de Simone», ha aventurado el veterano técnico.

También, una de las estrellas aludidas apuestan a fondo por Biles. «Jamás vi a alguien con más talento. Nadie la puede batir», ha dicho de ella Retton, la ídolo de la gimnasia americana.


Su madre, alcohólica; cuidada por los servicios sociales
 
Simone no lo ha tenido nunca fácil. Su historia es la de una niña nacida en Ohio cuya madre (y madre de otros seis) había sido golpeada duramente por las drogas y el alcohol. Cuando sólo tenía tres años, la niña tuvo que ser separada de su madre y puesta bajo el cuidado de los servicios sociales.

Después, sus abuelos, que vivían en Texas, con mucho gusto se hicieron, primero, cargo tanto de ella como de una de las hermanas de la hoy gimnasta, y, luego, adoptaron a ambas niñas.

Con ello, su vida comenzaba a dar un giro dramático… y para siempre. A los seis años apareció en el gimnasio de la esposa del entrenador de Comaneci, Aimee Boorman y desde entonces no se ha separado de su entrenadora, que vio en Biles un potencial inaudito.
 
Lleva la clave de su éxito en el bolso
 
Recientemente la revista US Weekly publicó un artículo sobre las cosas que Simone lleva en su bolso cuando va a una competición. Ella, que se considera “bastante organizada”, lo dejó fotografiar…

Además de una pequeña bolsa de lona que lleva a sus entrenamientos en Spring, Texas, un llavero que dice “Futura Olímpica” que le regalaron sus compañeras de equipo, una cartera que le obsequiaron sus padres, unos cascos para escuchar música (escucha a Ariana Grande y ama a G. Eazy y Chris Brown), un móvil, un cepillo para el pelo, las llaves del coche, un desinfectante de manos, y, un …



“Mi mamá (Simone llama a sus abuelos “papá y mamá”), Nellie, me dio un rosario en la iglesia. No lo uso para rezar antes de una competición. Lo rezo normalmente por mi misma, pero lo tengo allí de todos modos…”, comentó para el magazine estadounidense al ser preguntada por el rosario que llevaba en el bolso.

Sus grandes apoyos: su fe y su familia

 
Además de rezar el rosario, Simone asiste a la misa dominical con sus padres, quienes han desempeñado un rol fundamental en su vida pues desde muy niña la han apoyado incondicionalmente en todos sus esfuerzos.

Convertirse en una estrella de la gimnasia, “requiere mucha dedicación, muchos sacrificios. Hemos cancelado vacaciones. En nuestras vacaciones hemos viajado con Simone (para competiciones). Ha sido un sacrificio por nuestra parte porque esto es algo que nuestra hija disfruta y por lo que siente pasión. Estamos dispuestos a ir con ella en este viaje”, confiesa su madre Nellie.

Con estos apoyos, seguro que veremos en los próximos días cómo Simone Bile se convierte en la gran reina de la gimnasia en Río 2016…



10 agosto 2016