sábado, 23 de junio de 2018

¿Los mayores son más devotos que los jóvenes?

Sí, pero no siempre: en Sudamérica la diferencia es menor

Por: P. S. | Fuente: Religión en Libertad




En Estados Unidos, Europa Occidental y Latinoamérica, los jóvenes adultos son, generalmente, bastante menos devotos que sus mayores. En otros países, en cambio, la diferencia entre el grado de religiosidad según la edad es menor.
Estos son algunos de los datos que el Pew Research Center ha recabado en el estudio sobre la diferencia de edad en la religiosidad de varios países, cuyos datos fueron publicados la semana pasada.
En él, se han estudiado 106 naciones con distintas características y circunstancias sociales y económicas. Según refleja Christianity Today, de estas, más de la mitad (58 países) tienen muy poca diferencia de religiosidad entre las distintas generaciones. En el resto (46 países), los jóvenes adultos por debajo de los 40 años son mucho menos propensos que sus mayores a considerar la religión algo importante.


Los países numerosos, religiosos y crecientes tienden a transmitir mejor la fe

Los países particularmente religiosos con una población creciente tienden a mantener y transmitir las creencias de mayores a jóvenes. El estudio ha descubierto que estas naciones han superado a otras más secularizadas por la desproporcionada población de jóvenes que han provocado los altos crecimientos demográficos; ambos factores están a su vez muy relacionados con su nivel desarrollo.


Según el Pew, la media global de adultos mayores de cuarenta que se consideran religiosos es del 90%, mientras que, de los menores de 40, un 85% se considera religioso también. “Pese a que la diferencia es mayor en algunos países que en otros, ocurre de distintas formas y por diferentes razones, ya sean por contexto económico o social”, han escrito los investigadores.


Canadá, el país con más diferencia

En Norteamérica y Europa Occidental, donde la secularización ha avanzado de forma más acelerada, la diferencia entre edades es entre dos y cinco veces más grande que la media global. Canadá tiene la diferencia más grande del mundo, con 28 puntos porcentuales de diferencia entre los jóvenes adultos canadienses y sus mayores. 

Otros países que guardan una gran brecha son Dinamarca (26%), Corea del Sur (24%), Australia (23%), y Noruega y Suecia (ambos con un 20% de diferencia).
Todos estos países guardan en común condiciones materiales que permiten a la mayor parte de la población vivir bastante bien hasta que llegan los achaques de la vejez. Son sociedades desarrolladas y también con una fertilidad más bien baja.


Los mayores latinoamericanos transmiten mejor la religión

La diferencia de edad en la religiosidad de los países latinoamericanos está repartida por la mitad inferior de la escala. Los mayores son más religiosos que los jóvenes, pero no por mucho. En los países que aparecen en el estudio, la diferencia porcentual va desde el 13% en Chile hasta el 3% de Nicaragua, con la única excepción de Uruguay que se sitúa en el 18% de diferencia.


Argentina y Puerto Rico se agrupan en el 7%. Venezuela, Costa Rica y El Salvador en el 6%. México y Ecuador en el 5%. Panamá y Bolivia en el 4%. Nicaragua es el país en el que menos diferencia hay, con un 3%.


Las personas mayores en Estados Unidos son dos veces más propensos a considerar la religión importante (53%) que los canadienses (27%). Aunque en EEUU la religión se transmite algo mejor: hay un 17% de diferencia entre jóvenes y adultos. 



Las excepciones de Ghana y Georgia

Mientras que en el continente americano y la mayor parte de Europa hay un contraste religioso más evidente entre jóvenes y mayores, en Oriente Medio y en África no hay 
 apenas diferencia entre ambas generaciones. Además, estas son las regiones donde el compromiso religioso es mayor.

Dos países mayoritariamente cristianos son las dos grandes excepciones a la tendencia mundial. En Ghana, un país relativamente estable en el Oeste de África, y en Georgia, una antigua república soviética, los jóvenes dicen, más que sus mayores, que la religión es importante para ellos.

En otras tres naciones africanas (Liberia, Ruanda y Chad) y en el estado cristiano ortodoxo de Armenia, los jóvenes adultos reafirman su afiliación religiosa, acuden a los servicios religiosos y rezan a diario más que sus padres y sus abuelos. Liberia, Ruanda y Armenia son mayormente cristianas, mientras que Chad es de mayoría 
musulmana, aunque con una importante minoría cristiana del 40%.

Es en Liberia y en Chad donde los jóvenes rezan más, un 12% y un 6% respectivamente.  

En Japón la diferencia es al contrario y mucho mayor: los mayores rezan casi un 30% más que los jóvenes. La religión japonesa, el sintoísmo, es en grandísima medida, un culto a los difuntos, una cortesía para con los fallecidos: las personas mayores siempre tienen más difuntos que recordar.


¿Muchos jóvenes religiosos? A veces es que han vivido la guerra

El Pew sugiere una razón por la que hay un puñado de países en los que los jóvenes son más religiosos que la generación anterior: la guerra. “Los pocos países donde los jóvenes adultos son más religiosos tienen algo en común: una historia reciente de conflictos violentos en los que ha habido víctimas civiles”, ha apuntado el estudio.

“Es probable que las condiciones de estos lugares fueran al menos algo más estables cuando la generación anterior era joven, y que la inseguridad que experimentaron los jóvenes adultos siendo niños en las guerras posteriores explique esta tendencia a ser más religiosos”, escriben los investigadores.


Las distinciones entre países musulmanes y países cristianos

Los países de mayoría cristiana y de mayoría musulmana afrontan distintos tipos de diferencias religiosas entre edades.
Mientras que en los países cristianos la principal diferencia es si la generación en cuestión considera o no la religión como algo importante en su vida, en los musulmanes es una cuestión de asistencia a la mezquita. Entre las dos generaciones de musulmanes no hay mucha diferencia de fe y creencias, pero los jóvenes rezan menos. Sin embargo, entre jóvenes y mayores de países cristianos, la diferencia de fe es mayor.
Aunque en los países Occidentales cristianos esta última es una tendencia creciente, según Christianity Today, algunos analistas apuntan que la gente tiende a ser más religiosa según va creciendo.


Diferencia evidente entre países desarrollados y no desarrollados

Como se puede ver en el estudio, los países en los que la mayoría de personas dicen que la religión es muy importante en sus vidas (situados en el África subsahariana, Oriente Medio y centro América) son también los países que más rápido se están desarrollando.

El Pew apunta también lo contrario. Hay una correlación negativa entre la afiliación religiosa y varios factores de desarrollo, como los niveles de educación y el producto interior bruto del país. Los países con más educación y mejores sueldos son típicamente menos religiosos. Los países menos desarrollados suelen ser más religiosos.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ReligionEnLibertad.com

sábado, 16 de junio de 2018

Explotar a las mujeres es un pecado: El Papa Francisco




“Una oración por las mujeres descartadas, por las mujeres usadas, por las niñas que tienen que vender su dignidad por un trabajo”, fue la exhortación del Papa Francisco en su homilía de la Misa de este 15 de junio celebrada en la capilla de Casa Santa Martha, reflexionando sobre el Evangelio del día según San Mateo, en el que resuenan las palabras de Cristo: “El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio” y “el que repudia a su propia mujer la expone a caer en adulterio”. El Santo Padre subrayó cómo las mujeres son precisamente “aquello que falta a todos los hombres para ser imagen y semejanza de Dios”.

sábado, 9 de junio de 2018

Las 12 promesas del Sagrado Corazón de Jesús

Jesús promete derramar abundantes bendiciones y con una generosidad verdadera a quien honre a Su Divino Corazón

Por: Rev. Irenaeus Schoenherr, O.F.M. | Fuente: PildorasDeFe.net // Catholicharboroffaithandmorals.com




Santa María Margarita de Alacoque, en sus escritos, insiste una y otra vez en el deseo ardiente que tiene Jesús en derramar bendiciones con una generosidad verdadera a quien honre a Su Divino Corazón
Estas promesas están dirigidas a todo tipo de personas: a las fervorosas, a las tibias y sobre todo a los pecadores. Abraza a todas las condiciones de vida: sacerdotes, religiosos y seglares. Prometen alivio a los afligidos, resistencia a la tentación, consuelo a los afligidos, paz a las familias, bendiciones en el hogar, el éxito en nuestras empresas, la misericordia al pecador, alta santidad a las almas fervorosas, valor para los corazones fríos. También prometen gran poder a los sacerdotes y consagrados para ablandar los corazones más endurecidos. Prometen fuerza y valor en nuestro lecho de muerte, y nos hablan del don inestimable de la perseverancia final y de un refugio en el Corazón de Jesús en el último momento de vida.
En las palabras brillantes de Santa Margarita María las promesas encierran el misterio del amor de Dios:
"Jesús me mostró cómo esta devoción es, por así decirlo, el esfuerzo final de su amor, el último invento de su caridad ilimitada"
A continuación, explicaremos una por una el significado de las 12 promesas que nuestro Señor dejó a los devotos de su Sagrado Corazón

1.- "Daré a las almas devotas, todas las gracias necesarias para su estado de vida".

Los deberes de nuestra vida diaria son numerosas y a menudo bastante difíciles. Dios nos concede, en respuesta a la oracióny la recepción frecuente de los sacramentos, todas las gracias necesarias para nuestro estado de vida. Hay también gracias extraordinarias que se encuentran fuera de la acción normal de la Providencia de Dios, gracias que Él da a sus amigos especiales. Estas son las gracias más eficaces, las más abundantemente dadas a los devotos del Sagrado Corazón.

2.- "Voy a establecer la paz en sus hogares".

"La paz es la tranquilidad del orden, la serenidad de la mente, con sencillez de corazón, es el vínculo de la caridad". (San Agustín) Fue la primera cosa que los ángeles desearon a los hombres en el nacimiento de Jesús. Nuestro Señor mismo ordenó a sus discípulos que dieran la paz: "En cualquier casa donde entréis, decid primero: ¡Paz a esta casa" (Lucas 10,5)
En el Corazón de Jesús se encuentra la verdadera paz, que hace que la casa sea su reflejo y el anticipo de nuestro hogar celestial

3.- "Voy a consolarlos en todas sus aflicciones"

El deseo de consolar a los tristes es la marca de un corazón noble y amable. El Sagrado Corazón es el más noble y generoso de los corazones, tanto humano como divino. ¿Cómo nos consuela? No necesariamente liberándonos de la tristeza y aflicción. Él conoce, el valor inmensurable de la cruz y por medio de ella, tenemos que expiar nuestros pecados. Por su gracia, Él hace lo que lo doloroso sea tolerable.
"Yo siempre les hablo con toda franqueza y tengo sobrados motivos para gloriarme de ustedes. Esto me llena de consuelo y me da una inmensa alegría en medio de todas las tribulaciones" (2 Cor. 7,4)

4.- "Voy a ser su refugio seguro en la vida, y sobre todo en la hora de la muerte".

"Uno de los soldados abrió el costado de Jesús con una lanza, y al instante salió sangre y agua." (Juan 19,34)
El costado de Cristo se abrió para demostrar que la Divina Providencia quiso que todos los hombres encontrasen en su Corazón Divino un refugio seguro contra los enemigos de nuestra salvación. En su Corazón podemos encontrar protección, fuerza en nuestra fragilidad, la perseverancia en nuestra inconstancia, refugio seguro en los peligros, fatigas de la vida y en la hora de la muerte.

5.- "Voy a conceder abundantes bendiciones sobre todo a sus empresas temporales y espirituales".

Dios es amor. Él está dispuesto a dar a sus hijos abundantes bendiciones temporales, siempre que no pongan en peligro nuestros intereses eternos. Su especial Providencia protege y vela por los devotos al Sagrado Corazón con gran amor y ternura. Sin embargo, no debemos desanimarnos si nuestras oraciones, pidiendo favores temporales, no son contestadas siempre, porque Dios siempre pone nuestro bien eterno antes de nuestro bien temporal.

6.- "Los pecadores encontrarán en Mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia"

La redención es el drama inmortal de la misericordia de Dios; y nuestro Divino Redentor es, por así decirlo, la Misericordia de Dios Encarnado. "…porque en Él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia" (Sal. 129,7)
En la tierra, el Corazón de Jesús estaba lleno de misericordia hacia todos. Ahora en su humanidad glorificada en el cielo, Jesús sigue mostrando Su misericordia sin límites, "viviendo siempre para interceder por nosotros." (Heb. 7,25)

7.- "Las almas tibias se harán fervorosas"

La tibieza es un estado moribundo y lánguido del alma que ha perdido su interés en la religión. El Espíritu Santo expresa disgusto profundo para un alma así:
"Conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca." (Ap 3,15-16)
El único remedio para la tibieza es la devoción al Sagrado Corazón, que vino "a traer fuego sobre la tierra", es decir, para inspirar a los corazones fríos y tibios con un nuevo temor y el amor de Dios.

8.- "Las almas fervorosas alcanzarán mayor perfección".

La mayor perfección es la recompensa que Jesús otorga a los devotos fervientes de su Divino Corazón; esta devoción tiene, como su fruto especial, transformarnos en gran semejanza a Nuestro Señor. Esto enciende en nuestros corazones el fuego del amor divino, que, como dice San Pablo: "es el vínculo de la perfección." (Col 3,14)
A través de la devoción al amor del Sagrado Corazón, se dará paso a un celo ardiente por igualar nuestros intereses a los de Jesús

9.- "Bendeciré a cada lugar en el que se exponga y se venere una imagen de mi sagrado corazón".

Las imágenes religiosas son una poderosa y atractiva fuente de inspiración. El Sagrado Corazón es un libro abierto en el que podemos leer el infinito amor de Jesús hacia nosotros en su pasión y muerte. Nos muestra su Corazón, cortado y abierto por la lanza, todo resplandeciente como un horno ardiente de amor, cuyas llamas aparecerán brotando desde la parte superior. Está rodeado de espinas, el angustiante golpe de amor ignorado. Quizás esto siempre nos impulse a los actos de amor y de generosidad.

10.- "Daré a los sacerdotes y a todos aquellos que se ocupan de la salvación de las almas, el don de tocar los corazones más endurecidos".

La conversión de un pecador ocurre a veces por gracias extraordinarias. Dios nunca va a forzar a la libre voluntad de un ser humano. Pero Él puede otorgar gracias con las cuales impulsa al pecador a vencer la actitud rebelde que tienen las almas pecadoras más obstinadas. Esto, entonces, es lo que ocurre en el caso de los sacerdotes que están animados con gran devoción al Sagrado Corazón.

11.- "Los que propaguen esta devoción tendrán sus nombres escritos en Mi Corazón, y nunca serán borrados".

Esta promesa otorga a los promotores de la devoción al Sagrado Corazón una recompensa maravillosa: "tendrán sus nombres escritos en mi Corazón". Estas palabras implican una amistad fuerte y fiel de Cristo mismo, y nos presenta el "Libro de la Vida" de San Juan: "No voy a borrar su nombre del libro de la vida." (Ap 3,5)

12.- "A los que comulguen el primer viernes de cada mes, durante nueve meses consecutivos, le concederé la gracia de la perseverancia final".

Esta promesa contiene una gran recompensa, que es nada más y nada menos que el cielo eterno. "La perseverancia final es un don gratuito de la bondad de Dios, y no puede ser merecido como un derecho adquirido por cualquier acto individual que hagamos" (Concilio de Trento) Se da como la recompensa por una serie de actos continuos hasta el final: "El que persevere hasta el final se salvará" (Mat. 10,22).
Traducción al español realizada por PildorasdeFe.net
del artículo del Padre Irenaeus Schoenherr, O.F.M
publicado originalmente en Catholicharboroffaithandmorals.com

sábado, 2 de junio de 2018

DOMINGO Solemnidad de CORPUS CHRISTI 2018



Día 3 Solemnidad: Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo Celebramos hoy a Jesucristo ofrecido en alimento de nuestra vida sobrenatural. Los judíos no podían creer lo que oían: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?, protestaban a Jesús. Hacía falta tener una fe como la de Pedro para aceptar de Cristo esa capacidad de donación. Sin embargo, su amor completo y hasta el fin, como explicará san Juan, le lleva siendo Dios, no sólo a dar su vida en redención por el mundo, sino también a anticipar sacramentalmente el sacrificio de su cuerpo y su sangre, dejándolo para el cristiano como tesoro de vida eterna hasta el final de los tiempos. De diversos modos, había ya revelado Jesús que la vida del hombre debe ser más que una vida humana, que no nos basta con continuar como antes de su venida al mundo, por perfecta que pudiera llegar a ser esa existencia muestra. Según expone san Juan al comienzo de su Evangelio, la vida del hombre logra un profundo incremento con la Encarnación del Hijo. Vino a los suyos –explica–, y los suyos no le recibieron. Pero a cuantos le recibieron les dio la potestad de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, que no han nacido de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre, sino de Dios. Es, pues, otra vida –la de hijos de Dios–, distinta de la meramente humana que es fruto de la generación de la carne. Ésta, la natural y más notoria, tiene un origen y unos fines terrenos. Es la que contemplamos en nosotros mismos y en muchos a los que vemos nacer y morir en la historia; que influidos por el ambiente e influyendo en él, sus días se suceden mientras se procura bienestar, paz, alegría, el goce de los apetitos, etc.; lo que para muchos sería el ideal de una vida feliz: en paz y armonía con los demás y disfrutando de cuanto puede ofrecer este mundo. Se trata, evidentemente, de algo muy distinto –de otro orden– a la vida, que no es según la carne, a la que se refiere san Juan. La vida que no nace de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre, sino de Dios, es para los hombres la gran novedad desde Jesucristo. Con su venida, y a partir, concretamente, de su muerte y resurrección gloriosa, se nos muestra en misterio pero con neta firmeza, el sentido de la vida de los hombres según el Creador. Ha querido Dios, por Jesucristo, que seamos hijos suyos, que vivamos vida divina y que, a partir de la meramente humana, logremos el desarrollo pleno –espiritual y sobrenatural– que es nuestro destino según su plan creador. Por eso Jesús se refiere frecuentemente a otra vida distinta y más excelente: Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Esa vida abundante que, por querer de Dios nos corresponde, no la lograríamos, por consiguiente, mediante el despliegue exuberante de nuestros talentos, por grandiosos que fueran, sin contar con Jesucristo. De hecho, la más gozosa de las vidas de este mundo es nada ante la vida para la que hemos sido creados. Nos corresponde una existencia sobrenatural, trascendente, que requiere de modo necesario una decisiva intervención divina, que debe ser correspondida por parte del hombre. Jesús, en su diálogo con Nicodemo –que recoge asimismo san Juan–, le explica: en verdad te digo que si uno no nace de lo alto no puede ver el Reino de Dios. Pero Nicodemo no entiende; no puede dejar de pensar en la vida meramente humana, y pregunta a Jesús si acaso hay que volver a nacer de nuevo de la propia madre. A lo que Jesús responde: en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, carne es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es. No te sorprendas de que te haya dicho que debéis nacer de nuevo. El bautismo, ya lo hemos considerado en otras ocasiones, es el nacimiento a la vida de la Gracia: nuestro nacimiento como hijos de Dios, destinados desde ese momento a una Vida Eterna de intimidad con el Padre, con el Hijo, y con el Espíritu Santo. Una vida que alcanza su desarrollo propio únicamente alimentada con el mismo Dios: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Igual que el Padre que me envió vive y yo vivo por el Padre, así, aquel que me come vivirá por mí. Siempre deberíamos teneser ante nosotros estas palabras. Le pedimos a Nuestra Madre del Cielo que iluminen e impulsen nuestro caminar, para que sea, ante todo, viaje hasta el Reino de Nuestro Padre.

sábado, 26 de mayo de 2018

Patricia Fox misionera por más de 27 años.

Superiora de las Religiosas de Nuestra Señora de Sión.

Por: Redacción | Fuente: Religión en Libertad




El gobierno filipino rechazó la apelación de sor Patricia Fox, anciana misionera australiana obligada por las autoridades a dejar el país. La religiosa de 71 años, superiora de las Religiosas de Nuestra Señora de Sión en Filipinas, pedía se le reconociera la visa como religiosa misionera, que le habían revocado el pasado 23 de abril.
Sor Patricia, está en el país desde hace 27 años donde desarrolló su obra entre los agricultores y las poblaciones indígenas. Recientemente, la religiosa tomó parte en una misión internacional de investigación y solidaridad que investigaba sobre presuntas violaciones de los derechos contra los campesinos y los tribales Lumad, en la isla meridional de Mindanao.
Duterte, orgulloso de la detención y expulsión
Según informa AsiaNews, las autoridades acusan a la religiosa de “haber participado en manifestaciones anti-gobierno” en las ciudades de Davao y Tagum.

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, admitió haber ordenado a las autoridades que investigaran a la monja, a la que acusó de "no tener vergüenza" por supuestamente posicionarse en contra de su Administración.

Según la Conferencia Episcopal filipina, la religiosa realizó actividades "en defensa de los derechos humanos y de ayuda a los más desfavorecidos", y según la prensa local se posicionó en contra de la violenta campaña contra la droga de Duterte que en apenas dos años ha causado miles de muertos.

No hay marcha atrás

Después de una investigación pedida por el presidente Duterte, el jefe de la Oficina de Inmigraciones (BI), Jaime Morente, había comunicado a la religiosa la orden de dejar el país dentro de 30 días. Esta semana, la oficina gubernamental avalaba su decisión en un documento de 3 páginas. “Esta orden es definitiva y ejecutiva. No aceptaremos ninguna ulterior moción para su revisión".

El procedimiento de deportación emitido contra la religiosa por presuntas actividades políticas está todavía en suspenso, en cuanto este sigue un proceso distinto de la revocación de la visa. En espera de la resolución de la apelación contra la expulsión, Sor Patricia podría igualmente volver al país como “turista”, en cuanto todavía no está en la lista negra de la Oficina.

El gobierno de Duterte, que mantiene tensas relaciones con la Iglesia, reafirma que la religiosa “obró más allá de las actividades permitidas” por su visa, trabajando fuera de Quezon City, el lugar “donde había afirmado que habría conducido su obra misionera”.

domingo, 20 de mayo de 2018

DOMINGO de PENTECOSTÉS 2018







Día 20 Domingo de Pentecostés La la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles no se narra en los evangelios sino en otro libro del nuevo testamento, “Los Hechos de los Apóstoles”, escrito por uno de los evangelistas, san Lucas. Aquel día se cumplió, como Jesús había prometido, el descenso del Paráclito, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, sobre los que estaban reunidos en aquel lugar. Yo rogaré al Padre –les había dicho– y os dará otro Paráclito para que esté con vosotros siempre: el Espíritu de la verdad, al que el mundo no puede recibir porque no le ve ni le conoce. Como nos sucedería a cualquiera, si estuviéramos a punto de quedarnos sin quien más queremos en la vida, los apóstoles estaban tristes al oírle a Jesús decir que se marchaba. El ambiente de la última cena era especialmente íntimo; diríamos que Jesús se desahoga con los suyos. Les manifiesta abiertamente lo que lleva en su corazón en esas últimas horas antes de la pasión, aunque sin poder evitar el misterio para las inteligencias de ellos, todavía demasiado humanas, poco sobrenaturales. Y a la vez, sale al paso de la inquietud de los Apóstoles, de lo que en esos momentos les preocupa. Se acerca la hora del triunfo y, aunque no será como ellos se imaginan, va a cumplirse –y a la perfección– la tarea redentora que le llevó a encarnarse. Una vez consumada la misión del Hijo en favor del hombre, la presencia de Dios junto a nosotros –siempre necesaria para que podamos ser santos– tendrá lugar con la Tercera Persona, el Santificador: Os conviene que me vaya, les dijo, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros. En cambio, si yo me voy, os lo enviaré. El mismo Dios, en su Tercera Persona, es prometido por Jesucristo antes de su Pasión y de su Ascensión. Y de tal modo sería su venida y su presencia en el mundo que, por dura y misteriosa que les pareciera a los apóstoles la marcha del Señor, era muy conveniente y mejor para el hombre esa otra presencia divina en nosotros. Con admirable sencillez, les expone Jesús el plan divino para la santificación de la humanidad: Cuando venga el Paráclito que yo os enviaré de parte del Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. También vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. La presencia permanente de Dios Espíritu Santo en el cristiano se manifiesta en un testimonio continuo en él de Jesucristo; de modo que, por la acción del Paráclito, los hijos de Dios tenemos en la mente y en el corazón la vida y las enseñanzas de Jesús. Su doctrina es así una referencia constante para la propia conducta y un ideal de vida para la sociedad: el cristiano, consecuente con su condición, intenta de modo natural, a instancias del Espíritu, implantar con su vida por doquier el ideal del Evangelio.

sábado, 12 de mayo de 2018

Inmaculado Corazón de MARÍA 2018




Fiesta del Inmaculado Corazón de la Virgen María María,

 Madre de Jesús y nuestra, nos señala hoy su Inmaculado Corazón. Un corazón que arde de amor divino, que rodeado de rosas blancas nos muestra su pureza total y que atravesado por una espada nos invita a vivir el sendero del dolor-alegría.

 La Fiesta de su Inmaculado Corazón nos remite de manera directa y misteriosa al Sagrado Corazón de Jesús. Y es que en María todo nos dirige a su Hijo. Los Corazones de Jesús y María están maravillosamente unidos en el tiempo y la eternidad...