sábado, 18 de marzo de 2017

4 consejos para tu cuidado espiritual

Eli Defaria | Unsplash

Deja ir la ansiedad, la negatividad y la culpa con estas sencillas técnicas de salud espiritual

No importa en qué momento estemos de la vida, ya estemos profundizando en nuestros estudios o dejando a los niños en el colegio, todas podemos coincidir en que encontrar tiempo para cuidar de nosotras mismas es de vital importancia.
Sin embargo, aunque todas lo sabemos, la mayoría de las mujeres dedicamos tiempo de forma regular a nuestro cuidado y atención personal. En vez de eso, nos ponemos a nosotras mismas en un segundo plano y cuidamos primero de las necesidades de todos los demás. Y aunque pueda ser heroico a veces, también es perjudicial; es dañino para la salud pasar por alto las necesidades de nuestro cuerpo.
Así que cuando leí hace poco las reflexiones de Natascha Chtena sobre el cuidado personal, sentí que me estaban abriendo los ojos. Al instante me di cuenta de que su consejo era algo que muchas mujeres (yo incluida) necesitamos profundamente: sobre cómo aliviar nuestros sentimientos de culpa y cómo animarnos a tratarnos mejor. Puede que Natascha todavía esté sacándose el doctorado en estudios sobre información, pero a mí ya me está enseñando algunas lecciones de gran valía.
Según escribe: “En esta cultura tan acelerada, ¿cómo podemos mejorar en nuestro cuidado personal, física, mental y espiritualmente? A menudo escuchamos consejos como ‘come comida de verdad’, ‘haz ejercicio regularmente’ y ‘duerme lo suficiente’, pero creo que la cuestión va más allá”. Y entonces continúa ofreciendo una serie de consejos sobre cómo practicar la compasión con nosotras mismas, especialmente cuando nos sentimos frustradas o agotadas.
Aunque Natascha dirige sus ideas sobre el cuidado personal a sus compañeras estudiantes universitarias, sinceramente creo que sus consejos podrían aplicarse a cualquier mujer en cualquier etapa de su vida.
Aquí encontraréis cuatro consejos, adaptados de la lista de Natascha, que se centran más en los aspectos espirituales de tratar a todo vuestro ser, tanto físico como espiritual, con bondad.

Ten misericordia de ti misma

A veces puede resultar más sencillo tener compasión de los demás que de una misma. Es posible que estés dando a otras personas segundas, terceras o incluso infinitas oportunidades, pero a tus propias acciones y pensamientos les das muy poco margen de error. Cuando cometes errores, ¿los reproduces una y otra vez en tu cabeza y encuentras nuevos detalles cada vez en los que también ves que te has equivocado? Es un sentimiento común, pero no es saludable.
El primer paso en el cuidado espiritual es darse cuenta de que todas cometemos errores y no pasa nada por no ser perfectas. Si eres creyente, ten siempre en mente que Dios es más grande que nuestros errores y problemas. Y el primer paso para aceptar Su perdón es ser misericordiosas con nosotras mismas y reconocer que necesitamos ayuda con nuestro propio cuidado concediéndonos permiso para ser humanas.

Al final de cada día, haz memoria de las cosas buenas que tienes

A veces la vida es tan ajetreada que el único momento que le queda a una para pensar sobre una misma es a final del día, tumbada en la cama. Puede ser fácil caer en un hábito de negatividad, castigándote con minuciosidad por todo lo que has hecho mal ese día y pensando en lo que podrías haber hecho mejor.
En vez de eso trata de pensar en las veces que has sido bendecida a lo largo del día. No tienen por qué ser momentos extraordinarios. Pueden ser cosas sencillas, como una avenida con todos los semáforos en verde camino del trabajo, o que tu marido haga la cama por la mañana. Aquí tienes una forma sencilla para empezar: comparte en tu perfil de redes sociales las pequeñas cosas por las que te sientes agradecida cada día.
Cuando eres capaz de encontrar dicha hasta en los momentos más pequeños, estás aprendiendo a encontrar la bondad y la gratitud en todos tus días. Y después de toda esa práctica viendo lo bueno de la creación, puede resultarte más fácil aprender a aplicar esa lente de bondad y gratitud para ti misma. Y cuando te sientas mejor contigo misma, estarás más dispuesta a hacer cosas que son buenas para tu cuerpo, como hacer ejercicio físico y mantener una buena alimentación.

Sé consciente de que eres única

¿Crees en Dios? Él cree que eres inteligente. Sabe que eres única y que no hay nadie más como tú. Él pensó en ti desde el origen de los tiempos. Nunca eres demasiado para Él y siempre eres suficiente para Él. Él te creó y llamó buena. Vales más que tus días malos y que tus días de desmoronamiento y de llorar en el suelo del baño. Todas hemos pasado por ahí, y Él nos ama. En los días que te centres en tu cuidado, no olvides centrarte en el que más cuida de ti y te ama y te conoce más que tú te amas y te conoces a ti misma.

No te sientas culpable por tomar un día libre

En su libro Tiempo para Dios, el sacerdote Jacques Philippe explica: “Es un punto digno de destacar. La oración mental no debería verse como algo excepcional, algo que se hace en un tiempo arrebatado a otras actividades, sino que debería convertirse en un hábito, parte del ritmo normal de nuestras vidas, de forma que su lugar nunca se cuestione, ni siquiera un día”.
El tiempo que pasamos alejadas del estrés de la vida diaria no es algo por lo que debamos sentir vergüenza o culpa. De hecho, ese tiempo al margen es esencial para nuestro bienestar y cuidado personal. Según prosigue el sacerdote Jacques Philippe: “La oración mental debería convertirse en un acontecimiento diario tan vital para nosotros como el ritmo básico de la existencia. Debería ser la respiración de nuestras almas”. No te sientas culpable por querer tomarte un tiempo de descanso y dejar que tu alma, simplemente, respire.
 
 
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domingo, 12 de marzo de 2017

¡Cuidado mujer, los abusadores sí existen!

Tienen tanta labia y pueden ser tan encantadores que hasta la más inteligente puede caer en la trampa

sábado, 4 de marzo de 2017

Maquinando la ideología de género




¿Qué es la ideología de género? ¿Cómo se está implantando en la sociedad? ¿Qué cambios sociales provoca? ¿Cómo cambia el papel de la mujer en la sociedad? ¿Cómo se engaña a la mujer a través de esta ideología?

sábado, 25 de febrero de 2017

El Papa pide misericordia para las mujeres que abortaron. Pero ¿y los hombres?

Así como las mujeres no son las únicas responsables del aborto, también los hombres necesitan misericordia

 

El Papa pide misericordia para las mujeres que abortaron. Pero ¿y los hombres?
© Creative Commons 


Texto de Elizabeth Scalia, responsable de la edición inglesa de Aleteia


Giraba por Facebook en los últimos días un post publicado supuestamente por la Asociación Nacional de Monjas Católicas de EUA, que contenía un mensaje sobre el aborto dirigido al papa Francisco: “Usted no lo ha entendido”, decía el post.


La asociación, ya envuelta en otras controvertidas disidencias doctrinales, parecía apreciar el esfuerzo pastoral del Papa al permitir, durante el Año Jubilar de la Misericordia, que todos los sacerdotes absuelvan a las mujeres arrepentidas de haber abortado. Aún así, la asociación de las religiosas norteamericanas aún no estaría satisfecha con Su Santidad, a juzgar por el contenido de tal post:
[El acto de Francisco] no respeta la autoridad moral de las mujeres en las decisiones sobre su propia anatomía reproductiva. [Ese mismo acto] aún considera que las decisiones femeninas son pecaminosas; no reconoce que fue el esperma del hombre el que produjo esos embarazos no planeados; sirve sólo para enfatizar que las mujeres deberían poder acceder a todos los sacramentos; sigue dejando que los hombres proclamen lo que es correcto y justo para las mujeres.
Bueno, vamos allá…


Primero: cualquiera que sea la “autoridad moral” que las mujeres puedan creer que tienen sobre su cuerpo, el hecho es que un aborto destruye violentamente el cuerpo de otra persona – y ninguna mujer tiene “autoridad moral” para cometer un asesinato.


Segundo: el papa no afirma en modo alguno que “las decisiones femeninas son pecaminosas” por el hecho de que sean femeninas. El caso es que, en el planeta Tierra, existen decisiones que son pecaminosas en si mismas. Y el aborto es una de ellas, sea quien sea el que decida realizarlo.


Tercero: sí, el esperma es necesario para el embarazo, pero este mismo argumento está obligado a reconocer que los óvulos también lo son.


Cuarto: el acto del papa no indica de forma alguna que las sagradas ordenes deban ser abiertas a todos: las sagradas ordenes son reservadas solamente a aquellos a quienes Cristo llamó para ejercerlas, o sea, a los apóstoles y sus sucesores. Y en base a ellas continua la práctica de los papas de proclamar la misericordia y el amor del Creador por sus criaturas.

Hay un punto, sin embargo, realmente interesante, en el post atribuido a esa asociación de monjas: al enfocarse tan intensamente en la reconciliación de las mujeres que abortaron, la declaración del Papa no menciona a los hombres, que muchas veces incentivan (e incluso fuerzan) los abortos.

Ahora bien, “este Año Jubilar de la Misericordia no excluye a nadie”, escribió Su Santidad. El papa exhorta al clero a absolver del pecado del aborto a quienes lo promovieron y a quienes, de corazón contrito, buscan el perdón por haberlo cometido, lo que incluye a toda persona que haya alentado o forzado a una mujer a abortar. Esas personas, muchas veces, son hombres. Luego, ellos también están incluidos por el papa entre las personas que necesitan misericordia.

Según las monjas, tal vez alguien – una mujer, probablemente – debería colocarse al lado del papa Francisco para recordarle que “el esperma produce bebés” y que existen millares de hombres, tal vez millones, que desempeñaron papéis cruciales en la realización de abortos, contribuyendo con ese holocausto humano y minimizando o ignorando el hecho de haber puesto en riesgo su alma inmortal.

Parece bastante obvio que el papa Francisco sabe todo eso. De cualquier modo, no cuesta nada explicitar que el mensaje del papa también incluye a los hombres: los hombres también tienen extrema necesidad de misericordia – de la curación y de la reconciliación que sólo puede ser encontrada en el sacramento de la confesión.

Hay misericordia para las mujeres, y Su Santidad dejó esto bien claro, pero hay misericordia también para los hombres, por si alguien insiste en interpretar que el papa les habría eximido de esa realidad.

Y los hombres deben ser informados no sólo de que esa misericordia está a su disposición, sino también de que, si han estado implicados en el aborto, necesitan recurrir a ella. No podemos dejar que vivan en la ignorancia de esta verdad.

Nosotros, católicos, hablamos mucho, y con razón, de la complementariedad de los sexos en términos de relaciones; esta es una oportunidad para que hablemos también de la responsabilidad mutua dentro de esa complementariedad, así como de la necesidad mutua de misericordia.

“… Si antes no habíais recibido misericordia, ahora la habéis recibido”, escribió el primer papa de la historia. En Cristo y en su Iglesia siempre hubo misericordia y es muy bueno que las mujeres afectadas por la tragedia del aborto sean explícitamente invitadas a participar de ella. Pero dejemos claro también a los hombres que esta invitación a conocer la misericordia está igualmente dirigido a ellos.

sábado, 18 de febrero de 2017

De “chica mala” a santa, la historia de Jacinta

¿No es alentador que una pecadora egoísta y común y corriente pudiera, al final, llegar a ser santa?

De “chica mala” a santa, la historia de Jacinta
© Fair Use 



A menudo parece que los santos salen solo de dos categorías: pecadores empedernidos convertidos en un instante, por un lado, y modelos de virtud que jamás cedieron a la tentación del pecado. Cuanto más se les conoce, más se descubre que ambos, grandes pecadores y grandes santos, tuvieron también sus dificultades y se enfrentaron a la tentación durante sus vidas.


Es alentador ver a santa María de Egipto luchando contra recuerdos de su pecaminosidad hasta 15 años después de su conversión, o leer sobre las dificultades del increíblemente piadoso san Antonio de Padua.

Pero aquellos de entre nosotros que no encajamos en ninguna de estas categorías podemos sentirnos frustrados por lo que aparenta ser una carestía de pecadores comunes llegados a santos.
Hasta que leemos sobre santa Jacinta Mariscotti.


Nada parecido a la princesa homicida que fue en su día santa Olga de Kiev y tampoco nada del estilo a la niña angelical que fue la beata Imelda Lambertini. Jacinta fue una adolescente normal, muy obstinada, pero normal. A pesar de ser bastante piadosa en su infancia, Jacinta (1585-1640) se convirtió en una versión renacentista de una chica mala.


Tenía fe en Cristo y en Su Iglesia, en la Italia del siglo XVII, pero su fe no llegaba mucho más allá de eso. Salvó su vida milagrosamente en un accidente casi mortal cuando tenía 17 años, pero aun así, Jacinta, hija acomodada de nobles, solo mostraba interés en sus planes de un matrimonio romántico y un estilo de vida de opulencia y excesos.


Y entonces, por primera vez según parece, su voluntad quedó frustrada. El joven noble objeto de sus deseos se casó con otra persona. Peor todavía: esa otra persona era la hermana menor de Jacinta.


Y Jacinta, aficionada a los dramas y con una visión de la vida bastante petulante, no estaba dispuesta a quedarse de brazos cruzados.  

Se volvió hosca, airada y por lo general hizo la vida tan miserable para su pobre familia que decidieron hacerle las maletas y mandarla a un convento franciscano.


Se escapó una vez, pero la escoltaron de vuelta para que viviera vigilada el resto de sus días en sombría desesperación… o eso es lo que pensaba ella.


Por lo general, que te obliguen a entrar en un convento porque eres demasiado insoportable como para compartir la vida de los demás, pues no es algo que vaya a terminar bien. Durante un tiempo pareció que Jacinta no sería la excepción a esta norma.


Declaró a su padre que viviría como una monja pero que no viviría por debajo de su posición. Noble era y noble seguiría siendo, y al cuerno con el voto de pobreza.

Durante 15 años Jacinta hizo precisamente eso. Llevaba hábitos de las telas más delicadas, le traían exquisiteces que complementaban a las humildes comidas que le servían y pasó sus días entreteniendo a invitados en sus habitaciones personales.


Aunque entregada a la vida de oración exigida por la comunidad y al voto de castidad, sus votos de pobreza y obediencia no tenían cabida. Escándalo o no, Jacinta vivía su vida como quería.


Algunos años después de su entrada, Jacinta contrajo una enfermedad menor por la que debió guardar cama y, en este estado, recibió una visita de su confesor, quien quedó tan impactado por el lujo de sus aposentos que declaró que la única razón por la que ella estaba en el convento era para ayudar al diablo. Jacinta quedó aturdida con sus palabras y decidió corregir su vida.

Pero no lo hizo.


No es ninguna sorpresa. Cuanto más tiempo te has gobernado por tu obstinación, más difícil es arrepentirte y someterte. Por suerte para Jacinta (y para todos nosotros), Dios es paciente y misericordioso.


De nuevo, Jacinta cayó enferma, esta vez de algo bastante más grave, y finalmente se arrepintió y se dio cuenta de qué forma su vanidad y su tozudez habían herido a Cristo. Hizo confesión pública de sus pecados ante la comunidad y determinó que viviría según la norma dispuesta para ella.


Y así hizo, y mucho más. Desde aquel momento, Jacinta vivió una vida de penitencia extrema. Donaba con generosidad a los pobres, sobresalía en la oración contemplativa y llegó a estar tan unida a Cristo que le concedió la habilidad para leer almas y para obrar milagros.


Tras un pasado tan frívolo y autoindulgente, Jacinta desarrolló un pánico a los lujos y un compromiso para con los pobres tan poderoso que donaba su propia cena si alguien llegaba pidiendo ayuda.
Su amor por los necesitados la inspiró para fundar dos congregaciones para ayudarles, sobre todo a los encarcelados.

En el momento de su muerte, esta muchacha, antes tan malhumorada e indulgente consigo misma, tenía una reputación de santa tan fuerte que tuvieron que cambiar su hábito tres veces durante su velatorio porque todos los fieles cortaban retazos de su ropa para conservarlos como reliquias.


La inmensa misericordia de Dios había transformado a esta niña mezquina en una gran santa.
Este tipo de historias me resultan muy alentadoras; una pecadora corriente y una reincidente inaguantable que por fin fue capaz de reinventarse, apartar su egocentrismo y vivir únicamente para Cristo.


Santa Jacinta Mariscotti (cuya fiesta se celebra el 30 de enero) es una intercesora destacable para nuestro lado más materialista y egoísta (todos tenemos uno) y una testigo hermosa de que Dios puede obrar incluso en los corazones más mediocres.


Recemos hoy por aquellos que siguen a Jesús con un corazón medio convencido, tibio, y para que Dios nos señale nuestra propia pecaminosidad y nos conceda santidad. Santa Jacinta Mariscotti, ¡ruega por nosotros!

sábado, 11 de febrero de 2017

¿Podría surgir una «Antimaría» similar al Anticristo que anuncian las Sagradas Escrituras?

Al igual que tanto las Escrituras como los Padres de la Iglesia hablan claramente de la
 existencia del Anticristo que llegará al final de los tiempos ahora surge también
 la hipótesis entre los expertos de la posible llegada también de una "Antimaría".
 Esta tesis es planteada por Carrie Gress en un artículo que recoge Cari Filii News:

Carrie Gress, madre de cuatro hijos a quienes educa en régimen de homeschooling,
 doctora por la Catholic University of America y profesora de Filosofía en
la Pontifex University, abre esta posibilidad Sus colaboraciones han aparecido en
los principales medios católicos de referencia en Estados Unidos
(entre ellos Aleteia, New Advent, Zenit, EWTN Radio y The National Catholic Register)
, y ha escrito obras de apologética, como
Conversiones a empujoncitos. Una guía práctica para que tus seres queridos vuelvan a 
la Iglesia; sobre temática familiar, como 
El gran cambio de imagen: el poder transformador 
de la maternidad; y, con George Weigel, uno de los principales biógrafos de
 San Juan Pablo II,  
Ciudad de Santos. Una guía del peregrino a la Cracovia de Juan Pablo II.
En mayo de este año, Carrie publicará en Tan Books su primera obra
específicamente  consagrada a la Virgen:
 La Opción Mariana: la solución de Dios para una civilización en crisis.
Preparando esta obra, explica en un artículo en The National Catholic Register,
estudió a fondo la idea, tan presente en los Padres de la Iglesia al explicar la
Redención, de María como la Nueva Eva, complemento de Cristo como el
Nuevo Adán. “Esto me hizo pensar”, explica: “Si hay un Anticristo, ¿hay
quizá un complemento, una Antimaría?”.

"Serían todo lo que María no es"
 
Gress recuerda que la idea de Anticristo no es sólo la de una persona, sino
 también la de un movimiento de personas a lo largo de la Historia. ¿Cómo sería
 entonces esa “Antimaría”, de existir? “Esas mujeres”, contesta, “no le darían
 importancia a los niños. Serían obscenas, vulgares e iracundas. Se rebelarían
 contra la idea de cualquier cosa parecida a una obediencia humilde o al sacrificio
por los demás. Serían quisquillosas, frívolas, rencorosas y excesivamente sensuales.
También serían egocéntricas, manipuladoras, cotillas, inquietas y ambiciosas. En
 breve: serían todo lo que María no es”.
Carrie no duda de que estamos asistiendo ya a una época de estas características: 
 “El enfoque sobre la maternidad es uno de los primeros signos de que estamos 
ante un nuevo movimiento. Las madres (tanto las espirituales como las biológicas)
son un icono natural de María: ayudan a los demás a saber cómo es María con su
generosidad, su paciencia, su compasión, su paz, su intuición, su capacidad para
alimentar las almas. El amor de María (y el amor de las madres) ofrece una de las
mejores imágenes de cómo es el amor de Dios: incondicional, sanador y
profundamente personal”.

La desaparición en las mujeres reales del ícono de María
 
Pero este icono de María “ha ido desapareciendo sutilmente en las mujeres
 reales”  durante las últimas décadas: “Primero con la píldora, y luego con la
llegada  del aborto, la maternidad ha caído en una trituradora. Se ha convertido
 en algo prescindible,
 hasta el punto de que la cultura dominante asiste sin pestañear a la adopción de
 un niño por dos hombres”.


María es un ejemplo de dignidad y un verdadero referente para las mujeres 
y jóvenes de hoy

Todas las culturas hasta ahora a lo largo de la Historia, recuerda Gress,
consideraron  que “una madre es decisiva (incluso en su imperfección) para
alcanzar una edad adulta  saludable y madurez espiritual”, y “ninguna cuultura
 puede renovarse sin madurez espiritual”.
 La realidad triste de las personas que han crecido sin madre “no hace sino
 fortalecer el argumento de que los niños necesitan madres”
. Y de hecho coincide esa devaluación actual de la maternidad con un auge
 sin precedentes de “traumas emocionales y mentales y rupturas”.
Y lo que se consideran “progresos de las mujeres” no parecen haberlas 
hecho más felices, sostiene, a juzgar por el crecimiento entre ellas de las tasas
de divorcio, índices de suicidio, casos de abuso de alcohol y drogas o
 problemas de ansiedad y depresión.

María, fuente de dignidad e igualdad de la mujer
 
Si “nuestra cultura tiene una deuda de gratitud con el catolicismo por la noción
 radical de que las mujeres son iguales a los hombres”, fue gracias a la Virgen María,
 recuerda Gress.
No vino de los griegos, que consideraban a las mujeres como “hombres deformes”;
 ni del  judaísmo, donde nunca hubo un movimiento de reivindicación femenina; ni, obviamente,
del islam.

Esto decía William Lecky (1838-1903), un pensador irlandés racionalista y no católico,
 sobre esta verdad histórica hoy olvidada: “Dejó de ser esclava o juguete de los hombres,
dejó de estar asociadas a la idea de degradación y sensualidad. La mujer, en la persona de
 la Virgen Madre, se elevó a una nueva esfera, y se convirtió en objeto de un tributo
reverencial. Nació un nuevo tipo de carácter, se fomentó una nueva forma de admiración.
En una era dura, ignorante e inculta, este tipo ideal infundió una idea de mansedumbre
 y purza desconocida para las más orgullosas civilizaciones del pasado”.
La idea de igualdad pudo arraigar, añade Carrie, porque “María le dio la vuelta a los
 pecados de Eva”.

Los errores del “antimarianismo”
 
¿Qué nos encontramos hoy, cuando la cultura dominante rechaza ese modelo que fue
María en tiempos cristianos? Las mujeres quieren igualdad y respeto, pero para 
conseguirlos “no siguen la gracia de María, sino los vicios de Maquiavelo: la rabia,
 la intimidación, la irritación, el acoso. Este impulso agresivo hace que haya quien se
enorgullezca de considerarse ‘canalla’, o se sienta ‘empoderada’ vistiéndose como una
vagina, o crea que un hijo es algo que te destroza la vida”.
“El antimarianismo tiene un auténtico monopolio sobre nuestra cultura”,
 lamenta Carrie: “Casi no hay alternativas en la plaza pública en las que pueda
contemplarse una joven.
 Les quedan pocos modelos. Los titulares de los periódicos y las estrellas de Hollywood
 le dictan a millones de mujeres y chicas cómo pensar”.


Carrie Gress es madre de cuatro hijos y profesora universitaria

Por supuesto que lo mismo sucede con los hombres, a quienes,
 como sostiene el obispo auxiliar de Los Ángeles, Robert Barron, “se les está robando
 una adecuada comprensión del eros, ese tipo de amor animado por la belleza y la bondad, eliminado y sustituido por una forma burda de eroticismo”.
“Cuando un hombre ama a una mujer”, decía el arzobispo Fulton J. Sheen (1895-1979),
 “cuanto más noble es la mujer, más noble es el amor; cuanto más exige la mujer, más
 respetable debe ser el hombre. Por eso la mujer es la medida del nivel de nuestra civilización”.

Volver a la fuente
 
“El diablo sabe”, añade Carrie, “que todos los signos distintivos de la ‘antimaría’ (rabia, indignación, vulgaridad y orgullos) anulan los grandes dones de la mujer: sabiduría,
prudencia, paciencia, paz serena, intuición y la capacidad para una profunda relación
 con Dios. A cambio, promete poder, fama, fortuna, respeto y placeres rápidos y 
estériles. Y, como Eva, las mujeres del movimiento antimariano siguen cayendo en
sus mentiras”.
La solución a este problema, concluye Gress, es “volver a la fuente, regresar a la mujer
 por medio de la cual toda mujer se dignifica. Por fuerte que sea el movimiento
antimariano, María sigue siendo la mujer más poderosa del mundo”.


11 febrero 2017

sábado, 4 de febrero de 2017

Así inventó Money la ideología de género



 Así inventó Money la ideología de género: el bebé que fue su cobaya humana y que acabó suicidándose


John Money utilizó al bebé Reimer para sus experimentos y acabó destrozando a toda su familia


La ideología de género va colonizando rápidamente la sociedad.  

Cada vez más leyes están siendo aprobadas por todo el mundo en la que los niños son un objetivo prioriatario. Precisamente, la gran ofensiva LGTB que se está realizando en la actualidad está centrada en los llamados “menores transexuales”.

Clases en las escuelas, adoctrinamiento de niños, publicidad en las calles y en la prensa. Todo para convencer que el sexo es una construcción social y que el niño a los 4 años elige su “género” por lo que hay que apoyar la ingesta masiva de hormonas y la reasignación de sexo. 


Sin embargo, los científicos y expertos alertan del daño que se puede hacer los menores.

El cirujano plástico Patrick Lappert avisa de que “las cirugías transgénero de cambio de sexo” son “permanentes e irreversibles”.


 “No hay nada reversible en la cirugía genital: es una mutilación permanente e irreversible de la persona humana. Y no hay otra palabra para ello. Se traduce en la esterilidad permanente. Es una disolución permanente de las funciones unitivas y procreadoras. E incluso el aspecto unitivo de la adherencia sexual se ve radicalmente obstaculizado si no totalmente destruido".

Sin embargo, la esencia de la ideología de género se basa en utilizar a los niños, pues comenzó utilizando a bebés como cobayas humanas, cuyas consecuencias fueron terribles. Pero esto es algo que los ideólogos de género ocultan por su macabro origen.

Los macabros orígenes de la ideología de género


 
El inventor de la ideología de género fue John Money, un psicólogo y sexólogo que no se oponía a la pedofilia y que apoyaba todo tipo de prácticas sexuales aberrantes. Y pasó de la teoría de género que promulgaba a la práctica gracias a dos hermanos Bruce y Brian Reimer, con los que experimentó para probar su “reasignación sexual” e intentar demostrar que la identidad de una persona no está fundada en los datos biológicos del nacimiento, sino en las influencias culturales y el ambiente en el que crece.


 Una vez adultos, ambos se suicidaron tras haber pasado múltiples sufrimientos. Esta historia la recogió John Colapinto en su libro As Nature Made Him. The Boy Who Was Raised as a Girl.


A Bruce, llamado Brenda más tarde, le mutilaron y le intentaron "convertir" en chica

El 22 de agosto de 1965 nacieron en el hospital St. Boniface de Winnipeg (Canadá) dos gemelos idénticos, Bruce y Brian Reimer. Ambos tenían un problema de fimosis en el pene, por lo que fue necesaria una circuncisión, operación sencilla y de rutina, a la que los padres, Ron y Janet, dieron su consentimiento sin problemas.  


Pero en la operación se produjo un problema y quemaron el pene de Bruce, que “se separó en trocitos”.

La cobaya humana que estaba esperando


 Los padres, desesperados, tras una serie de consultas médicas se pusieron en manos de John Money, un médico del que habían oído hablar en la televisión por sus milagros de «reasignación sexual» que llevaba a cabo en el Johns Hopkins Hospital de Baltimore.

 Money era ya entonces uno de los investigadores en sexología más respetados del mundo.

Money, que guiaba la clínica pionera en cirugía transexual de Baltimore, estuvo encantado de ocuparse del pequeño.


 Bruce era la cobaya que él estaba esperando para demostrar la bondad de sus teorías, un pequeño varón sin pene al que podía transformar en una niña.

Este doctor se caracterizaba por animar a sus pacientes a experimentar con todo tipo de deseo sexual, incluida la «lluvia dorada» (orinarse encima durante la relación sexual), la coprofilia, las amputaciones y el autoestrangulamiento.


 Para Money no eran perversiones, sino «parafilias».

El doctor "me parecía un dios", dice la madre


 
Hasta conocer a Bruce, el campo de acción de Money se había limitado a los hermafroditas. El niño fue para él su ocasión dorada.  Cuando Ron y Janet, que entonces tenían sólo 20 y 21 años, le conocieron, se quedaron fascinados por el personaje.


 «Me parecía un dios», dice ella.


John Money, iniciador de la ideología de género, puso en práctica su teoría destrozando la vida a una familia entera

El médico les explicó que le podía dar al niño una vagina que funcionara perfectamente, pero que necesitaba su colaboración para que Bruce se convirtiese en niña. 


Era importante que la vistieran como una niña, que no le cortaran el pelo, que hicieran lo posible para que ella se sintiera “una ella” y no “un él”. Así tendría una vida feliz.

Primer paso: castrar al niño


 
El 3 de julio de 1967 Bruce fue castrado por el Dr. Howard Jones, un colaborador de Money que seguidamente lo abandonó para emprender una profesión más remunerativa: abrió en Virginia la primera clínica para la fecundación in vitro. 


De este modo, Bruce se convirtió en Brenda. 

 Durante los primeros años, Ron y Janet se lanzaron de cabeza en esta empresa.

Pero algo no iba bien. La pequeña Brenda ignoraba las muñecas que le regalaban, adoraba pelear con sus amiguitos, construía fuertes en lugar de peinarse delante del espejo. 


 En el baño, hacía pipí de pie. Los primeros años de colegio empeoraron muchísimo la situación. Brenda empezó a ser especialmente violenta y la suspendieron.

Mientras tanto, en 1972, Money publicó su libro Man & Woman, Boy & Girl (Hombre y Mujer, Niño y Niña), en el que puso al mundo al corriente del extraordinario «caso de los dos gemelos».  El volumen describía el experimento como un «rotundo éxito». Era la «prueba concluyente» de que «no se nace varones o hembras, sino que uno se convierte en varón o en hembra».  


Todo el mundo le alababa. Prensa, todas las feministas e incluso sus compañeros.

El mundo adoptó la nueva ideología


Sólo un desconocido investigador llamado Milton Diamond se atrevió a expresar su perplejidad ante el caso. Pero fue ignorado.

 Al contrario, «el caso de los gemelos de Money fue decisivo para que se aceptara universalmente no sólo la teoría según la cual los seres humanos son, cuando nacen, psicosexualmente modelables, sino también la cirugía de reasignación sexual como tratamiento para los niños con genitales ambiguos o dañados. El método, que antes se realizaba sólo en el Johns Hopkins, se difundió rápidamente y hoy se lleva a cabo en casi todos los principales hospitales del país».

Brenda seguía comportándose «como un marimacho», defendía a su hermano en las peleas y le costaba estar con sus amigas.


 Periódicamente, los dos hermanos iban a la clínica de Money para ser sometidos a unos estresantes test psicológicos.  Durante estas sesiones, a los dos gemelos de seis años se les mostraban imágenes de sexo explícitas «para reforzar su identidad/rol de género».

Los dos hermanos estaban obligados a simular actos sexuales entre ellos.  En una ocasión, el Dr. Money «les hizo una foto con una Polaroid». Para Brenda, estas sesiones, a las que se tenía que someter también sola, eran una tortura. 



 En sus sueños imaginaba que era un veinteañero «con bigotes», pero tenía miedo de decírselo a sus padres por temor a desilusionarlos.

De hecho, Ron y Janet, frustrados por el comportamiento de la niña, intentaban por todos los medios aplicar los consejos de Money: se paseaban desnudos por la casa, iban a campamentos de nudistas, presionaban a la pequeña para que asumiera actitudes femeninas


Todo ello les llevó a un agotamiento nervioso: Janet intentó suicidarse, Ron empezó a beber.

"Brenda" comenzó a tener instintos suicidas

 
Money, mientras tanto, publicó un nuevo libro de éxito (Sexual Signatures, "Características sexuales") en el que volvió a hablar de Brenda, que «estaba atravesando felizmente su infancia como una verdadera chica»


. La realidad es que Brenda, con once años, empezó a tener instintos suicidas.  Los asistentes sociales y los médicos de su ciudad entendieron que algo no iba bien, pero la fama de Money era demasiado grande para poder ensombrecerla.

A los doce años empezó el tratamiento con estrógenos para hacer crecer el pecho 


. En la última visita que tuvo en el estudio del Dr. Money tuvo un encuentro con un transexual que le magnificó las ventajas de la operación quirúrgica de cambio de sexo. Brenda huyó y les dijo a sus padres que si la obligaban a volver «se suicidaría».

El documental de la BBC que fue completamente ignorado

 
Aunque ya alejada del médico, Brenda siguió teniendo una vida difícil.


 En el colegio la llamaban «gorila» y algunos periodistas empezaron a interesarse en ella.

 En 1977, un equipo de la BBC fue a Winnipeg para hablar con sus médicos. Todos confirmaron la misma impresión: Brenda no era la «chica feliz» de la que hablaban los best-sellers de Money.

 El mismo doctor, contactado por la BBC, se negó a ver a los periodistas, cerrándoles la puerta en las narices. El documental, titulado The First Question (La primera pregunta), emitido el 19 de marzo de 1980, pasó inadvertido.

El "alivio" de conocer la verdad

 
Algunos días antes, el 14 de marzo, Ron le había revelado a su hija su historia, 


 Brenda «se sintió aliviada» porque por fin entendió que «no estaba loca». La primera pregunta que le hizo a su padre fue: «¿Cuál es mi nombre?».

Brenda decidió volver a su sexo biológico. Eligió llamarse David porque este es el nombre «del rey asesino de gigantes de la Biblia», el niño que combate y vence al poderoso Goliat.  Empezó a inyectarse testosterona, le crecieron los primeros pelos en el rostro, a los dieciséis años se sometió a la primera operación para la creación del pene. Mientras esperaba la mayoría de edad, permaneció escondido dos años en el sótano de su casa. A los veintidós años se sometió a una faloplastia y, dos años después, tuvo su primera relación sexual. Pero aún era profundamente infeliz.

En el verano de 1988 David hizo «algo que no había hecho antes: acabé rezando. 


 Dije: “Tú sabes que he tenido una vida terrible. No tengo intención de quejarme contigo porque Tú debes saber porque me estás haciendo pasar por todo esto. Podría ser un buen marido, si se me diera la posibilidad”». Dos meses después conoció a Jane, una madre soltera que había tenido tres hijos de tres hombres distintos. Se enamoraron. Se casaron el 22 de septiembre de 1990.

El declive de Money

 
Milton Diamond, el primer investigador que contestó las tesis de Money, asestó un duro golpe a su credibilidad. Money, aunque ya no hablaba del caso de los gemelos, seguía sosteniendo las tesis de género que continuaron facilitándole grandes financiaciones, también públicas.

Diamond, después de haber conocido a David, escribió un artículo para desvelar la realidad sobre el “caso de los dos gemelos”.  La tesis del texto era que, aunque la educación tenía un papel importante al plasmar la identidad, ésta es fruto del dato biológico concedido por la naturaleza. Diamond tardó dos años en encontrar una revista que aceptara el texto y cuando apareció fue una bomba.


David, nacido como Bruce y después llamado Brenda, se acabó suicidando en 2004

Se destapa la verdad

 
Para Money – «Hot Love Doctor» (Doctor Amor Caliente, ndr), como lo llamaban los periódicos – empezó el declive. En el Johns Hopkins se nombró como director de psiquiatría a Paul McHugh, un católico orgulloso de serlo, que puso en marcha una investigación sobre cincuenta transexuales tratados en la clínica para la identidad sexual del Hopkins desde su fundación en 1966. Ninguno de ellos había sentido ningún beneficio.  Se cerró la clínica, a pesar de las inútiles protestas de la comunidad transgender.

La familia Reimer nunca sanó

 
Los demonios no dejaron de perseguir a la familia Reimer. Solo Ron, después de un periodo difícil vinculado al alcohol, consiguió retomar las riendas de su vida.  Janet siguió sufriendo profundas crisis depresivas.

Brian tuvo varios fracasos matrimoniales y pasó por las drogas y el alcohol. Se suicidó en 2002. 


 David, después de la muerte de su hermano, no fue el mismo. La empresa en la que trabajaba cerró, peleó con su mujer. El 4 de mayo de 2004 condujo hasta un parking aislado y se disparó en la cabeza. Tenía 38 años.

 

2 febrero 2017