sábado, 18 de febrero de 2017

De “chica mala” a santa, la historia de Jacinta

¿No es alentador que una pecadora egoísta y común y corriente pudiera, al final, llegar a ser santa?

De “chica mala” a santa, la historia de Jacinta
© Fair Use 



A menudo parece que los santos salen solo de dos categorías: pecadores empedernidos convertidos en un instante, por un lado, y modelos de virtud que jamás cedieron a la tentación del pecado. Cuanto más se les conoce, más se descubre que ambos, grandes pecadores y grandes santos, tuvieron también sus dificultades y se enfrentaron a la tentación durante sus vidas.


Es alentador ver a santa María de Egipto luchando contra recuerdos de su pecaminosidad hasta 15 años después de su conversión, o leer sobre las dificultades del increíblemente piadoso san Antonio de Padua.

Pero aquellos de entre nosotros que no encajamos en ninguna de estas categorías podemos sentirnos frustrados por lo que aparenta ser una carestía de pecadores comunes llegados a santos.
Hasta que leemos sobre santa Jacinta Mariscotti.


Nada parecido a la princesa homicida que fue en su día santa Olga de Kiev y tampoco nada del estilo a la niña angelical que fue la beata Imelda Lambertini. Jacinta fue una adolescente normal, muy obstinada, pero normal. A pesar de ser bastante piadosa en su infancia, Jacinta (1585-1640) se convirtió en una versión renacentista de una chica mala.


Tenía fe en Cristo y en Su Iglesia, en la Italia del siglo XVII, pero su fe no llegaba mucho más allá de eso. Salvó su vida milagrosamente en un accidente casi mortal cuando tenía 17 años, pero aun así, Jacinta, hija acomodada de nobles, solo mostraba interés en sus planes de un matrimonio romántico y un estilo de vida de opulencia y excesos.


Y entonces, por primera vez según parece, su voluntad quedó frustrada. El joven noble objeto de sus deseos se casó con otra persona. Peor todavía: esa otra persona era la hermana menor de Jacinta.


Y Jacinta, aficionada a los dramas y con una visión de la vida bastante petulante, no estaba dispuesta a quedarse de brazos cruzados.  

Se volvió hosca, airada y por lo general hizo la vida tan miserable para su pobre familia que decidieron hacerle las maletas y mandarla a un convento franciscano.


Se escapó una vez, pero la escoltaron de vuelta para que viviera vigilada el resto de sus días en sombría desesperación… o eso es lo que pensaba ella.


Por lo general, que te obliguen a entrar en un convento porque eres demasiado insoportable como para compartir la vida de los demás, pues no es algo que vaya a terminar bien. Durante un tiempo pareció que Jacinta no sería la excepción a esta norma.


Declaró a su padre que viviría como una monja pero que no viviría por debajo de su posición. Noble era y noble seguiría siendo, y al cuerno con el voto de pobreza.

Durante 15 años Jacinta hizo precisamente eso. Llevaba hábitos de las telas más delicadas, le traían exquisiteces que complementaban a las humildes comidas que le servían y pasó sus días entreteniendo a invitados en sus habitaciones personales.


Aunque entregada a la vida de oración exigida por la comunidad y al voto de castidad, sus votos de pobreza y obediencia no tenían cabida. Escándalo o no, Jacinta vivía su vida como quería.


Algunos años después de su entrada, Jacinta contrajo una enfermedad menor por la que debió guardar cama y, en este estado, recibió una visita de su confesor, quien quedó tan impactado por el lujo de sus aposentos que declaró que la única razón por la que ella estaba en el convento era para ayudar al diablo. Jacinta quedó aturdida con sus palabras y decidió corregir su vida.

Pero no lo hizo.


No es ninguna sorpresa. Cuanto más tiempo te has gobernado por tu obstinación, más difícil es arrepentirte y someterte. Por suerte para Jacinta (y para todos nosotros), Dios es paciente y misericordioso.


De nuevo, Jacinta cayó enferma, esta vez de algo bastante más grave, y finalmente se arrepintió y se dio cuenta de qué forma su vanidad y su tozudez habían herido a Cristo. Hizo confesión pública de sus pecados ante la comunidad y determinó que viviría según la norma dispuesta para ella.


Y así hizo, y mucho más. Desde aquel momento, Jacinta vivió una vida de penitencia extrema. Donaba con generosidad a los pobres, sobresalía en la oración contemplativa y llegó a estar tan unida a Cristo que le concedió la habilidad para leer almas y para obrar milagros.


Tras un pasado tan frívolo y autoindulgente, Jacinta desarrolló un pánico a los lujos y un compromiso para con los pobres tan poderoso que donaba su propia cena si alguien llegaba pidiendo ayuda.
Su amor por los necesitados la inspiró para fundar dos congregaciones para ayudarles, sobre todo a los encarcelados.

En el momento de su muerte, esta muchacha, antes tan malhumorada e indulgente consigo misma, tenía una reputación de santa tan fuerte que tuvieron que cambiar su hábito tres veces durante su velatorio porque todos los fieles cortaban retazos de su ropa para conservarlos como reliquias.


La inmensa misericordia de Dios había transformado a esta niña mezquina en una gran santa.
Este tipo de historias me resultan muy alentadoras; una pecadora corriente y una reincidente inaguantable que por fin fue capaz de reinventarse, apartar su egocentrismo y vivir únicamente para Cristo.


Santa Jacinta Mariscotti (cuya fiesta se celebra el 30 de enero) es una intercesora destacable para nuestro lado más materialista y egoísta (todos tenemos uno) y una testigo hermosa de que Dios puede obrar incluso en los corazones más mediocres.


Recemos hoy por aquellos que siguen a Jesús con un corazón medio convencido, tibio, y para que Dios nos señale nuestra propia pecaminosidad y nos conceda santidad. Santa Jacinta Mariscotti, ¡ruega por nosotros!

sábado, 11 de febrero de 2017

¿Podría surgir una «Antimaría» similar al Anticristo que anuncian las Sagradas Escrituras?

Al igual que tanto las Escrituras como los Padres de la Iglesia hablan claramente de la
 existencia del Anticristo que llegará al final de los tiempos ahora surge también
 la hipótesis entre los expertos de la posible llegada también de una "Antimaría".
 Esta tesis es planteada por Carrie Gress en un artículo que recoge Cari Filii News:

Carrie Gress, madre de cuatro hijos a quienes educa en régimen de homeschooling,
 doctora por la Catholic University of America y profesora de Filosofía en
la Pontifex University, abre esta posibilidad Sus colaboraciones han aparecido en
los principales medios católicos de referencia en Estados Unidos
(entre ellos Aleteia, New Advent, Zenit, EWTN Radio y The National Catholic Register)
, y ha escrito obras de apologética, como
Conversiones a empujoncitos. Una guía práctica para que tus seres queridos vuelvan a 
la Iglesia; sobre temática familiar, como 
El gran cambio de imagen: el poder transformador 
de la maternidad; y, con George Weigel, uno de los principales biógrafos de
 San Juan Pablo II,  
Ciudad de Santos. Una guía del peregrino a la Cracovia de Juan Pablo II.
En mayo de este año, Carrie publicará en Tan Books su primera obra
específicamente  consagrada a la Virgen:
 La Opción Mariana: la solución de Dios para una civilización en crisis.
Preparando esta obra, explica en un artículo en The National Catholic Register,
estudió a fondo la idea, tan presente en los Padres de la Iglesia al explicar la
Redención, de María como la Nueva Eva, complemento de Cristo como el
Nuevo Adán. “Esto me hizo pensar”, explica: “Si hay un Anticristo, ¿hay
quizá un complemento, una Antimaría?”.

"Serían todo lo que María no es"
 
Gress recuerda que la idea de Anticristo no es sólo la de una persona, sino
 también la de un movimiento de personas a lo largo de la Historia. ¿Cómo sería
 entonces esa “Antimaría”, de existir? “Esas mujeres”, contesta, “no le darían
 importancia a los niños. Serían obscenas, vulgares e iracundas. Se rebelarían
 contra la idea de cualquier cosa parecida a una obediencia humilde o al sacrificio
por los demás. Serían quisquillosas, frívolas, rencorosas y excesivamente sensuales.
También serían egocéntricas, manipuladoras, cotillas, inquietas y ambiciosas. En
 breve: serían todo lo que María no es”.
Carrie no duda de que estamos asistiendo ya a una época de estas características: 
 “El enfoque sobre la maternidad es uno de los primeros signos de que estamos 
ante un nuevo movimiento. Las madres (tanto las espirituales como las biológicas)
son un icono natural de María: ayudan a los demás a saber cómo es María con su
generosidad, su paciencia, su compasión, su paz, su intuición, su capacidad para
alimentar las almas. El amor de María (y el amor de las madres) ofrece una de las
mejores imágenes de cómo es el amor de Dios: incondicional, sanador y
profundamente personal”.

La desaparición en las mujeres reales del ícono de María
 
Pero este icono de María “ha ido desapareciendo sutilmente en las mujeres
 reales”  durante las últimas décadas: “Primero con la píldora, y luego con la
llegada  del aborto, la maternidad ha caído en una trituradora. Se ha convertido
 en algo prescindible,
 hasta el punto de que la cultura dominante asiste sin pestañear a la adopción de
 un niño por dos hombres”.


María es un ejemplo de dignidad y un verdadero referente para las mujeres 
y jóvenes de hoy

Todas las culturas hasta ahora a lo largo de la Historia, recuerda Gress,
consideraron  que “una madre es decisiva (incluso en su imperfección) para
alcanzar una edad adulta  saludable y madurez espiritual”, y “ninguna cuultura
 puede renovarse sin madurez espiritual”.
 La realidad triste de las personas que han crecido sin madre “no hace sino
 fortalecer el argumento de que los niños necesitan madres”
. Y de hecho coincide esa devaluación actual de la maternidad con un auge
 sin precedentes de “traumas emocionales y mentales y rupturas”.
Y lo que se consideran “progresos de las mujeres” no parecen haberlas 
hecho más felices, sostiene, a juzgar por el crecimiento entre ellas de las tasas
de divorcio, índices de suicidio, casos de abuso de alcohol y drogas o
 problemas de ansiedad y depresión.

María, fuente de dignidad e igualdad de la mujer
 
Si “nuestra cultura tiene una deuda de gratitud con el catolicismo por la noción
 radical de que las mujeres son iguales a los hombres”, fue gracias a la Virgen María,
 recuerda Gress.
No vino de los griegos, que consideraban a las mujeres como “hombres deformes”;
 ni del  judaísmo, donde nunca hubo un movimiento de reivindicación femenina; ni, obviamente,
del islam.

Esto decía William Lecky (1838-1903), un pensador irlandés racionalista y no católico,
 sobre esta verdad histórica hoy olvidada: “Dejó de ser esclava o juguete de los hombres,
dejó de estar asociadas a la idea de degradación y sensualidad. La mujer, en la persona de
 la Virgen Madre, se elevó a una nueva esfera, y se convirtió en objeto de un tributo
reverencial. Nació un nuevo tipo de carácter, se fomentó una nueva forma de admiración.
En una era dura, ignorante e inculta, este tipo ideal infundió una idea de mansedumbre
 y purza desconocida para las más orgullosas civilizaciones del pasado”.
La idea de igualdad pudo arraigar, añade Carrie, porque “María le dio la vuelta a los
 pecados de Eva”.

Los errores del “antimarianismo”
 
¿Qué nos encontramos hoy, cuando la cultura dominante rechaza ese modelo que fue
María en tiempos cristianos? Las mujeres quieren igualdad y respeto, pero para 
conseguirlos “no siguen la gracia de María, sino los vicios de Maquiavelo: la rabia,
 la intimidación, la irritación, el acoso. Este impulso agresivo hace que haya quien se
enorgullezca de considerarse ‘canalla’, o se sienta ‘empoderada’ vistiéndose como una
vagina, o crea que un hijo es algo que te destroza la vida”.
“El antimarianismo tiene un auténtico monopolio sobre nuestra cultura”,
 lamenta Carrie: “Casi no hay alternativas en la plaza pública en las que pueda
contemplarse una joven.
 Les quedan pocos modelos. Los titulares de los periódicos y las estrellas de Hollywood
 le dictan a millones de mujeres y chicas cómo pensar”.


Carrie Gress es madre de cuatro hijos y profesora universitaria

Por supuesto que lo mismo sucede con los hombres, a quienes,
 como sostiene el obispo auxiliar de Los Ángeles, Robert Barron, “se les está robando
 una adecuada comprensión del eros, ese tipo de amor animado por la belleza y la bondad, eliminado y sustituido por una forma burda de eroticismo”.
“Cuando un hombre ama a una mujer”, decía el arzobispo Fulton J. Sheen (1895-1979),
 “cuanto más noble es la mujer, más noble es el amor; cuanto más exige la mujer, más
 respetable debe ser el hombre. Por eso la mujer es la medida del nivel de nuestra civilización”.

Volver a la fuente
 
“El diablo sabe”, añade Carrie, “que todos los signos distintivos de la ‘antimaría’ (rabia, indignación, vulgaridad y orgullos) anulan los grandes dones de la mujer: sabiduría,
prudencia, paciencia, paz serena, intuición y la capacidad para una profunda relación
 con Dios. A cambio, promete poder, fama, fortuna, respeto y placeres rápidos y 
estériles. Y, como Eva, las mujeres del movimiento antimariano siguen cayendo en
sus mentiras”.
La solución a este problema, concluye Gress, es “volver a la fuente, regresar a la mujer
 por medio de la cual toda mujer se dignifica. Por fuerte que sea el movimiento
antimariano, María sigue siendo la mujer más poderosa del mundo”.


11 febrero 2017

sábado, 4 de febrero de 2017

Así inventó Money la ideología de género



 Así inventó Money la ideología de género: el bebé que fue su cobaya humana y que acabó suicidándose


John Money utilizó al bebé Reimer para sus experimentos y acabó destrozando a toda su familia


La ideología de género va colonizando rápidamente la sociedad.  

Cada vez más leyes están siendo aprobadas por todo el mundo en la que los niños son un objetivo prioriatario. Precisamente, la gran ofensiva LGTB que se está realizando en la actualidad está centrada en los llamados “menores transexuales”.

Clases en las escuelas, adoctrinamiento de niños, publicidad en las calles y en la prensa. Todo para convencer que el sexo es una construcción social y que el niño a los 4 años elige su “género” por lo que hay que apoyar la ingesta masiva de hormonas y la reasignación de sexo. 


Sin embargo, los científicos y expertos alertan del daño que se puede hacer los menores.

El cirujano plástico Patrick Lappert avisa de que “las cirugías transgénero de cambio de sexo” son “permanentes e irreversibles”.


 “No hay nada reversible en la cirugía genital: es una mutilación permanente e irreversible de la persona humana. Y no hay otra palabra para ello. Se traduce en la esterilidad permanente. Es una disolución permanente de las funciones unitivas y procreadoras. E incluso el aspecto unitivo de la adherencia sexual se ve radicalmente obstaculizado si no totalmente destruido".

Sin embargo, la esencia de la ideología de género se basa en utilizar a los niños, pues comenzó utilizando a bebés como cobayas humanas, cuyas consecuencias fueron terribles. Pero esto es algo que los ideólogos de género ocultan por su macabro origen.

Los macabros orígenes de la ideología de género


 
El inventor de la ideología de género fue John Money, un psicólogo y sexólogo que no se oponía a la pedofilia y que apoyaba todo tipo de prácticas sexuales aberrantes. Y pasó de la teoría de género que promulgaba a la práctica gracias a dos hermanos Bruce y Brian Reimer, con los que experimentó para probar su “reasignación sexual” e intentar demostrar que la identidad de una persona no está fundada en los datos biológicos del nacimiento, sino en las influencias culturales y el ambiente en el que crece.


 Una vez adultos, ambos se suicidaron tras haber pasado múltiples sufrimientos. Esta historia la recogió John Colapinto en su libro As Nature Made Him. The Boy Who Was Raised as a Girl.


A Bruce, llamado Brenda más tarde, le mutilaron y le intentaron "convertir" en chica

El 22 de agosto de 1965 nacieron en el hospital St. Boniface de Winnipeg (Canadá) dos gemelos idénticos, Bruce y Brian Reimer. Ambos tenían un problema de fimosis en el pene, por lo que fue necesaria una circuncisión, operación sencilla y de rutina, a la que los padres, Ron y Janet, dieron su consentimiento sin problemas.  


Pero en la operación se produjo un problema y quemaron el pene de Bruce, que “se separó en trocitos”.

La cobaya humana que estaba esperando


 Los padres, desesperados, tras una serie de consultas médicas se pusieron en manos de John Money, un médico del que habían oído hablar en la televisión por sus milagros de «reasignación sexual» que llevaba a cabo en el Johns Hopkins Hospital de Baltimore.

 Money era ya entonces uno de los investigadores en sexología más respetados del mundo.

Money, que guiaba la clínica pionera en cirugía transexual de Baltimore, estuvo encantado de ocuparse del pequeño.


 Bruce era la cobaya que él estaba esperando para demostrar la bondad de sus teorías, un pequeño varón sin pene al que podía transformar en una niña.

Este doctor se caracterizaba por animar a sus pacientes a experimentar con todo tipo de deseo sexual, incluida la «lluvia dorada» (orinarse encima durante la relación sexual), la coprofilia, las amputaciones y el autoestrangulamiento.


 Para Money no eran perversiones, sino «parafilias».

El doctor "me parecía un dios", dice la madre


 
Hasta conocer a Bruce, el campo de acción de Money se había limitado a los hermafroditas. El niño fue para él su ocasión dorada.  Cuando Ron y Janet, que entonces tenían sólo 20 y 21 años, le conocieron, se quedaron fascinados por el personaje.


 «Me parecía un dios», dice ella.


John Money, iniciador de la ideología de género, puso en práctica su teoría destrozando la vida a una familia entera

El médico les explicó que le podía dar al niño una vagina que funcionara perfectamente, pero que necesitaba su colaboración para que Bruce se convirtiese en niña. 


Era importante que la vistieran como una niña, que no le cortaran el pelo, que hicieran lo posible para que ella se sintiera “una ella” y no “un él”. Así tendría una vida feliz.

Primer paso: castrar al niño


 
El 3 de julio de 1967 Bruce fue castrado por el Dr. Howard Jones, un colaborador de Money que seguidamente lo abandonó para emprender una profesión más remunerativa: abrió en Virginia la primera clínica para la fecundación in vitro. 


De este modo, Bruce se convirtió en Brenda. 

 Durante los primeros años, Ron y Janet se lanzaron de cabeza en esta empresa.

Pero algo no iba bien. La pequeña Brenda ignoraba las muñecas que le regalaban, adoraba pelear con sus amiguitos, construía fuertes en lugar de peinarse delante del espejo. 


 En el baño, hacía pipí de pie. Los primeros años de colegio empeoraron muchísimo la situación. Brenda empezó a ser especialmente violenta y la suspendieron.

Mientras tanto, en 1972, Money publicó su libro Man & Woman, Boy & Girl (Hombre y Mujer, Niño y Niña), en el que puso al mundo al corriente del extraordinario «caso de los dos gemelos».  El volumen describía el experimento como un «rotundo éxito». Era la «prueba concluyente» de que «no se nace varones o hembras, sino que uno se convierte en varón o en hembra».  


Todo el mundo le alababa. Prensa, todas las feministas e incluso sus compañeros.

El mundo adoptó la nueva ideología


Sólo un desconocido investigador llamado Milton Diamond se atrevió a expresar su perplejidad ante el caso. Pero fue ignorado.

 Al contrario, «el caso de los gemelos de Money fue decisivo para que se aceptara universalmente no sólo la teoría según la cual los seres humanos son, cuando nacen, psicosexualmente modelables, sino también la cirugía de reasignación sexual como tratamiento para los niños con genitales ambiguos o dañados. El método, que antes se realizaba sólo en el Johns Hopkins, se difundió rápidamente y hoy se lleva a cabo en casi todos los principales hospitales del país».

Brenda seguía comportándose «como un marimacho», defendía a su hermano en las peleas y le costaba estar con sus amigas.


 Periódicamente, los dos hermanos iban a la clínica de Money para ser sometidos a unos estresantes test psicológicos.  Durante estas sesiones, a los dos gemelos de seis años se les mostraban imágenes de sexo explícitas «para reforzar su identidad/rol de género».

Los dos hermanos estaban obligados a simular actos sexuales entre ellos.  En una ocasión, el Dr. Money «les hizo una foto con una Polaroid». Para Brenda, estas sesiones, a las que se tenía que someter también sola, eran una tortura. 



 En sus sueños imaginaba que era un veinteañero «con bigotes», pero tenía miedo de decírselo a sus padres por temor a desilusionarlos.

De hecho, Ron y Janet, frustrados por el comportamiento de la niña, intentaban por todos los medios aplicar los consejos de Money: se paseaban desnudos por la casa, iban a campamentos de nudistas, presionaban a la pequeña para que asumiera actitudes femeninas


Todo ello les llevó a un agotamiento nervioso: Janet intentó suicidarse, Ron empezó a beber.

"Brenda" comenzó a tener instintos suicidas

 
Money, mientras tanto, publicó un nuevo libro de éxito (Sexual Signatures, "Características sexuales") en el que volvió a hablar de Brenda, que «estaba atravesando felizmente su infancia como una verdadera chica»


. La realidad es que Brenda, con once años, empezó a tener instintos suicidas.  Los asistentes sociales y los médicos de su ciudad entendieron que algo no iba bien, pero la fama de Money era demasiado grande para poder ensombrecerla.

A los doce años empezó el tratamiento con estrógenos para hacer crecer el pecho 


. En la última visita que tuvo en el estudio del Dr. Money tuvo un encuentro con un transexual que le magnificó las ventajas de la operación quirúrgica de cambio de sexo. Brenda huyó y les dijo a sus padres que si la obligaban a volver «se suicidaría».

El documental de la BBC que fue completamente ignorado

 
Aunque ya alejada del médico, Brenda siguió teniendo una vida difícil.


 En el colegio la llamaban «gorila» y algunos periodistas empezaron a interesarse en ella.

 En 1977, un equipo de la BBC fue a Winnipeg para hablar con sus médicos. Todos confirmaron la misma impresión: Brenda no era la «chica feliz» de la que hablaban los best-sellers de Money.

 El mismo doctor, contactado por la BBC, se negó a ver a los periodistas, cerrándoles la puerta en las narices. El documental, titulado The First Question (La primera pregunta), emitido el 19 de marzo de 1980, pasó inadvertido.

El "alivio" de conocer la verdad

 
Algunos días antes, el 14 de marzo, Ron le había revelado a su hija su historia, 


 Brenda «se sintió aliviada» porque por fin entendió que «no estaba loca». La primera pregunta que le hizo a su padre fue: «¿Cuál es mi nombre?».

Brenda decidió volver a su sexo biológico. Eligió llamarse David porque este es el nombre «del rey asesino de gigantes de la Biblia», el niño que combate y vence al poderoso Goliat.  Empezó a inyectarse testosterona, le crecieron los primeros pelos en el rostro, a los dieciséis años se sometió a la primera operación para la creación del pene. Mientras esperaba la mayoría de edad, permaneció escondido dos años en el sótano de su casa. A los veintidós años se sometió a una faloplastia y, dos años después, tuvo su primera relación sexual. Pero aún era profundamente infeliz.

En el verano de 1988 David hizo «algo que no había hecho antes: acabé rezando. 


 Dije: “Tú sabes que he tenido una vida terrible. No tengo intención de quejarme contigo porque Tú debes saber porque me estás haciendo pasar por todo esto. Podría ser un buen marido, si se me diera la posibilidad”». Dos meses después conoció a Jane, una madre soltera que había tenido tres hijos de tres hombres distintos. Se enamoraron. Se casaron el 22 de septiembre de 1990.

El declive de Money

 
Milton Diamond, el primer investigador que contestó las tesis de Money, asestó un duro golpe a su credibilidad. Money, aunque ya no hablaba del caso de los gemelos, seguía sosteniendo las tesis de género que continuaron facilitándole grandes financiaciones, también públicas.

Diamond, después de haber conocido a David, escribió un artículo para desvelar la realidad sobre el “caso de los dos gemelos”.  La tesis del texto era que, aunque la educación tenía un papel importante al plasmar la identidad, ésta es fruto del dato biológico concedido por la naturaleza. Diamond tardó dos años en encontrar una revista que aceptara el texto y cuando apareció fue una bomba.


David, nacido como Bruce y después llamado Brenda, se acabó suicidando en 2004

Se destapa la verdad

 
Para Money – «Hot Love Doctor» (Doctor Amor Caliente, ndr), como lo llamaban los periódicos – empezó el declive. En el Johns Hopkins se nombró como director de psiquiatría a Paul McHugh, un católico orgulloso de serlo, que puso en marcha una investigación sobre cincuenta transexuales tratados en la clínica para la identidad sexual del Hopkins desde su fundación en 1966. Ninguno de ellos había sentido ningún beneficio.  Se cerró la clínica, a pesar de las inútiles protestas de la comunidad transgender.

La familia Reimer nunca sanó

 
Los demonios no dejaron de perseguir a la familia Reimer. Solo Ron, después de un periodo difícil vinculado al alcohol, consiguió retomar las riendas de su vida.  Janet siguió sufriendo profundas crisis depresivas.

Brian tuvo varios fracasos matrimoniales y pasó por las drogas y el alcohol. Se suicidó en 2002. 


 David, después de la muerte de su hermano, no fue el mismo. La empresa en la que trabajaba cerró, peleó con su mujer. El 4 de mayo de 2004 condujo hasta un parking aislado y se disparó en la cabeza. Tenía 38 años.

 

2 febrero 2017
 

sábado, 28 de enero de 2017

Lejos de Dios, relaciones tóxicas y alcohol para olvidar... un sacerdote «divertido» la hizo cambiar

La Hermana Miriam James Heidland es, desde 1998, religiosa misionera de la Sociedad de Nuestra Señora de la Santísima Trinidad (www.solt.net), pero aunque fue educada en una familia católica, en su juventud se alejó de Dios, dejó de ir a misa y quedó enganchada al alcohol y a relaciones tóxicas. Ver a un sacerdote alegre fue lo que inició un proceso de transformación en ella.

Infancia católica, buena doctrina... pero sin Jesús

 
“Fui criada como católica. Mi padre se convirtió para casarse con mi madre, que era de una comunidad católica granjera alemana del sur de Texas. Íbamos a misa cada domingo y rezábamos juntos el rosario. Incluso cuando yo era pequeña eran fieles a los sacramentos, y después tuvieron incluso una conversión más profunda”, explica la hermana Miriam.

Sin embargo, la Miriam niña y adolescente no experimentaba la fe como algo vivo. “Crecí aprendiendo, básicamente, las ‘reglas’ del catolicismo. Veía a Dios como alguien al que hay que obedecer, y si no lo obedeces, te irás al infierno. Lo encontraba opresivo. No amaba a Cristo, en realidad ni siquiera lo encontré”.

Por supuesto, nunca pensó que acabaría de religiosa misionera. “Yo quería ser empresaria o periodista deportiva”, comenta.


La hermana Miriam James
aún recuerda como jugar a voleibol


Deportista en la universidad... lejos de Dios 


De su pequeño pueblo del estado de Washington (al noroeste de EEUU) llegó a la pequeña universidad de Reno-Nevada para estudiar comunicación con una beca como deportista por su buen rendimiento como jugadora de voleibol.

Se le pedía ir simplemente a clase y aprobar más o menos las asignaturas, y entrenar mucho y jugar bien para la selección de la universidad. “Grandes viajes, y estancias en sitios buenos y los ayudantes del entrenador nos gestionaban muchas cosas”, recuerda.

Los entrenadores y ayudantes pedían a las jugadoras que estuviesen listas para los entrenamientos y los partidos y las castigaban si alguna no podía acudir por trasnochar, estar de fiesta o emborracharse. Pero no había ninguna supervisión más que esa. Los otros días Miriam se emborrachaba, iba de fiestas inacabables y, por supuesto, lejos de la supervisión familiar, dejó de ir a misa.



Buscando amor en sitios equivocados

 
Hoy Miriam explica que ella buscaba amor, buscaba sentido y significado a la vida… “y tocaba a cualquier puerta”. Buscaba amor en los sitios equivocados, en relaciones dañinas, y en el alcohol buscaba olvido.

“Yo aún tenía sueños grandes, quería ser alguien. Pero como sabía que era infeliz, evitaba el silencio, la sobriedad… porque sabía que las cosas que me dañaban salían a la superficie en esos momentos”, recuerda.

En los programas de 12 pasos para dejar adicciones se suele decir: “tu dolencia es tan profunda como tus secretos”. “Esa era yo: tenía muchos secretos, que eran tóxicos, en mi interior. Yo ya sabía lo que era bueno y lo que era malo, pero tomaba decisiones que me dañaban y avergonzaban”.
 
Ha reflexionado mucho sobre eso para poder ayudar a otras personas. Señala que buscamos plenitud en cosas que no pueden dárnoslas, llegando a la adicción (en móviles, comida, ir de compras, alcohol, relaciones). “Un día entiendes que esas cosas te dañan, pero no estás dispuesta a dejarlas, y te autoconvences de que si tuvieras más de eso, todo se arreglaría”.

Algo nos hace desear la eternidad en el bien

 
Hoy entiende que “hay algo en el ser humano que, desde el principio de los tiempos, le hace desear la eternidad”. Cuando experimentamos un momento hermoso, de plenitud, queremos que sea para siempre.

Pero también experimentamos una tendencia destructiva, engancharnos a cosas que no nos dan vida, pero nos mantienen caminando, aunque sea en círculos dañinos.

Un sacerdote que "era divertido"

 
Ella empezó a salir de este ciclo cuando conoció a un sacerdote que llamó su atención: “Era divertido, con los pies en la tierra… y caminaba con Dios. Me decía verdades, me animaba a salir de donde estaba, como un padre espiritual”.

Fue un proceso lento. Lo conoció a los 19, y a los 21 ella aún no era capaz ni siquiera de reconocer que era alcohólica y que “estaba muy llena de lujuria, muy rota”.

Pero a esa edad le dijo: “Padre, no sé lo que tiene usted en la vida que es diferente, pero yo lo quiero”.

"Mirarle a él me hacía sentir que era posible vivir para Dios y ser feliz”, explica.

Miriam cree que Benedicto XVI lo expresa bien en su encíclica Spe Salvi: “el que tiene esperanza, vive distinto”. Y este sacerdote tenía esperanza, y así podía darla.

La transformación de Miriam fue lenta, con muchas caídas y recaídas. Pero entendió lo que necesitaba. Entendió que su corazón deseaba tres cosas buenas: amor, comunidad y belleza. Y entendió que las había buscado en modos y lugares incorrectos.

Unos días de silencio: la llamada 


Al acabar la carrera universitaria y ya de vuelta a su casa, este sacerdote la invitó a acompañarla unos días en una misión en Nuevo México. Por supuesto, ella no quería ser misionera en absoluto, pero por confianza hacia él acudió.

Allí no había televisión, de hecho no había casi nada que pudiera distraerme. Tenía mucho tiempo para estar en silencio. Y en ese silencio entendí que mi deseo último, final, era estar con Dios”.

 “Y oí que Dios me llamaba. Sentí que en un momento oí con claridad que Dios me llamaba a ser suya. Y dije sí: eso fue hace 18 años”, explica en una entrevista a Coming Home Network, un portal de testimonios de conversos.



Crecimiento y compromiso 


El proceso de conversión y de vocación siguió: requirió crecer en honestidad, en apertura, en sobriedad, aceptar el asesoramiento  y la dirección espiritual y confesarse. "Era aprender cómo ser una persona, aprender cómo amar”. Finalmente, en 1998 entró en la Sociedad de Nuestra Señora de la Santísima Trinidad.

A la gente que evita el silencio, que busca engañarse atiborrándose de experiencias, emociones o adicciones para no dejar hablar a la conciencia y a Dios, les anima a pensar en esos momentos de paz y belleza verdadera y a imaginar cómo debe ser vivir eso eternamente: eso es lo que Dios da.

“Él quiere que seamos felices, y quiere que seamos felices en Él”, explica.



26 enero 2017

sábado, 21 de enero de 2017

Julia nació esclava y fue siempre modelo de misericordia con los más pobres y con los bomberos

Julia nació esclava y fue siempre modelo de misericordia con los más pobres y con los bomberos



Julia Greeley fue una esclava que supo lo que significaba la palabra brutalidad; de niña, perdió un ojo a causa de un latigazo mientras se aferraba a su madre, que estaba recibiendo una paliza de un negrero; sufrió el racismo, que la sentenció a labores de sirvienta y a la pobreza. Greeley, que se convirtió al catolicismo y comulgaba diariamente, trascendió la injusticia a través de su fe y se hizo famosa por sus extraordinarias obras de caridad, aun a pesar de sus exiguos medios, tal y como explica el portal Aleteia citando al Denver Catholic.

A su muerte, a la edad de entre 70 y 85 años —no sabía cuántos años tenía—, Greeley era tan querida que su cuerpo permaneció en la capilla ardiente durante cinco horas, mientras un flujo constante de personas de todos los ámbitos de la sociedad pasaban para presentarle sus respetos a esta piadosa mujer.
 

Única imagen que se conserva de Julia Greely

Greeley fue seleccionada como icono de misericordia para los católicos de Denver, en Estados Unidos, como ejemplo a seguir durante el pasado Año de la Misericordia. La archidiócesis de Denver encargó, incluso, que se pintase un icono de Greeley a la artista Vivian Imbruglia, puesto que también en breve se espera la apertura de su causa de beatificación.

“Encarnó todas las obras de misericordia

 
Destacó por lo extraordinaria que era”, afirma David Uebbing, canciller de la archidiócesis. “Aunque apenas ganaba entre 10 y 12 dólares al mes limpiando y cocinando, lo dedicaba a ayudar a otras personas que eran pobres. Esto ya lo dice todo sobre el tipo de corazón caritativo que tenía. Además, sentía una gran devoción por el Sagrado Corazón de Jesús y fue conocida por caminar (mensualmente) hasta 20 estaciones de bomberos diferentes para repartir entre los bomberos medallas (de fieltro) del Sagrado Corazón y folletos. Es la encarnación de las obras corporales y espirituales de misericordia a las que este año santo está dedicado”.

Nacida esclava entre 1833 y 1848 en Hannibal, Missouri, Greeley llegó a Colorado en 1874, 11 años después de que los esclavos fueran liberados. En 1878 vino a Denver con Julia Gilpin, mujer católica y casada con el primer gobernador territorial de Colorado, William Gilpin. Greeley se convirtió al catolicismo en 1880 en la Iglesia del Sagrado Corazón de Denver. Asistía a misa diariamente y llamaba a la Eucaristía su “desayuno”.

Después de dejar el servicio de los Gilpin, Greeley realizó trabajos eventuales de cocinera, limpiadora y de cuidadora de niños. Se la veía frecuentemente por las calles de Denver con su rompa modesta, su sombrero ondulado de ala ancha y unos zapatos que le quedaban grandes, mientras empujaba un carrito rojo lleno de los artículos que había comprado, encontrado o mendigado, y que luego daba a los necesitados.

A menudo repartía estos bienes —muchas veces a familias de blancos pobres— bajo la protección de la noche, para permanecer en el anonimato. Murió un 7 de junio de 1918, en la Fiesta del Sagrado Corazón. Tanto los diarios de Denver como el periódico Denver Catholic Register escribieron largos obituarios en su honor.

Sólo hay una imagen suya

 
Con el paso de los años, muchos han expresado su deseo de ver a Greeley canonizada. En la localidad, el libro sobre su vida es el segundo más veces impreso y existen un sindicato y un refugio para mujeres sin techo que llevan su nombre. A pesar de ello, muchos nunca han oído hablar de “Old Julia”, la Vieja Julia.

“Sólo se tiene constancia de una foto de ella”, explica Uebbing, en referencia a una fotografía que retrata a Greeley sosteniendo a una pequeña bebé de la que a veces cuidaba. “Esa es la razón por la que hemos encargado la sagrada imagen. Así despertaremos conciencia sobre ella. Queremos acercarla a la vida de hoy”.



Por desgracia, la única foto que existe de Greeley no muestra claramente su rostro, puesto que su sombrero proyecta sombra sobre sus ojos. La iconógrafa Vivian Imbruglia de la ciudad de Rancho Cucamonga, California, quiere cambiar esta situación.

“No se trata de un retrato”, explica Imbruglia. “Es diferente porque en un retrato verías su rostro. En la fotografía sólo vemos con claridad su nariz y su boca”.

La imagen representa símbolos relevantes en la vida de Greeley: el Sagrado Corazón de Jesús, la Eucaristía, las Montañas Rocosas, un niño y una estación de bomberos.

“Rezo”, continúa Imbruglia, “porque esta imagen consiga transmitir su historia a los que no la conozcan, es la diferencia con el retrato”. “Se me ha ido revelando lentamente”, confiesa la iconógrafa. “Siento como si se desvelara ante mí”.

Con únicamente un ojo bueno, Greeley a menudo se daba toquecitos en el ojo malo, que supuraba, con un pañuelo. La buena mujer no era considerada muy atractiva, aunque sí era conocida por su desbordante alegría y su inolvidable sonrisa.

“Me puse muy contenta cuando supe que la archidiócesis iba a incluir a Greeley en la celebración de este Año de la Misericordia”, afirma Mary Leisring, presidenta del Sindicato Julia Greeley. “Teníamos a una santa caminando por las calles de Denver y muy pocas personas la conocían”.


 Leisring y el padre franciscano capuchino Blaine Burkey, autor de “In Secret Service of the Sacred Heart: The Life and Virtues of Julia Greeley” (En secreto servicio al Sagrado Corazón: La vida y virtudes de Julia Greeley), han participado en un pequeño documental sobre Greeley realizado por la archidiócesis y que fue presentado en un congreso titulado “Mercy Chose Me” (La misericordia me escogió) como parte de la celebración del Año de la Misericordia.

“Se la trató tan miserablemente de muchas formas, y aun así dedicó toda su vida a ayudar a las personas”, pronuncia el padre Blaine. “Ella puso en práctica las obras de la misericordia en un nivel heroico”.


20 enero 2017

sábado, 14 de enero de 2017

Snapchat: ¿nueva frontera de las redes sociales o trampa social de la que escapar?

No es la última película de espías recién estrenada, sino el mecanismo en el que se basa la red social más popular y de moda del momento, al menos entre los adolescentes estadounidenses.

Por: Fabrizio Piaciarelli | Fuente: familyandmedia.eu/es




No es la última película de espías recién estrenada, sino el mecanismo en el que se basa la red social más popular y de moda del momento, al menos entre los adolescentes estadounidenses.
Estamos hablando de Snapchat, la app que permite enviar mensajes y contenidos que se autodestruyen en pocos segundos y que está conquistando a los adolescentes de todo el mundo.

Qué es Snapchat

Snapchat es una app de mensajería específica para móviles, lanzada en Estados Unidos en 2011. Es única en su género. Se distingue, de hecho, de cualquier otra red social porque permite hacer y compartir fotos y vídeos breves, que no son para guardar pues se destruyen automáticamente inmediatamente después de haber sido recibidos y visualizados por el destinatario. La particularidad de Snapchat consiste en esto: en la caducidad máxima de 10 segundos de los contenidos producidos e intercambio de los usuarios. Vídeo y foto pueden también ser salvados por el destinatario, pero permanecen visibles solo durante 24 horas.
En resumen, Snapchat es un cruce entre una red social y una app de mensajería, a mitad de camino entre Facebook y WhatsApp. Con la diferencia de que aquí no hay cronologías, diarios, álbumes o perfiles para personalizar. Hay solo una cámara que invita a hacer una foto o grabar un vídeo para compartirlo con los otros usuarios.


Snapchat: cuáles son los riesgos

Aparentemente todo es sencillo, fácil, sin riesgos o problemas. Pero si nos detenemos a pensar un momento, quizá alguna duda nos viene. Sobre todo si nos preguntamos hacia dónde lleva Snapchat. A la ligereza y a la desenvoltura, sin duda. Basta pensar que, apenas se abre la app, aparece enseguida la pantalla de una cámara que invita a hacer foto y vídeo, y a compartirlas con tus amigos, sin pensarlo demasiado. Para comenzar a usar la app es necesario, de hecho, sacar una foto o hacer un vídeo. No es una opción, como en las otras redes sociales. Es lo único que hay que hacer. Snapchat por tanto obliga al usuario a lanzarse enseguida, sin reflexionar bien sobre qué está haciendo o sobre las posibles consecuencias de una invitación de contenidos inapropiados e ilícitos.
La segunda pregunta surge espontánea: ¿Este mecanismo de autodestrucción de los contenidos, a qué conduce a los usuarios? ¿Qué estímulos produce y alimenta inconscientemente? Si el principio que guía esta red social es la extrema ligereza y libertad de uso, es más que probable que alimente comportamientos impulsivos e irreflexivos. Además, si no es posible archivar fotos y vídeos, y todo desaparece al máximo en 24 horas, ¿no se está buscando estimular una fuerte dependencia, para ver de nuevo las fotos y los vídeos que más nos gustan antes de su desaparición, una especie de narcisismo complaciente?
Dejamos a vosotros, queridos lectores, la tarea de encontrar una respuesta. No es nuestra intención abrir procesos contra Snapchat. Nuestra intención, como siempre, es el de ofrecer puntos de reflexión en una óptica de servicio y de orientación.

Un dato es incuestionable. Este mecanismo gusta mucho a los jóvenes y cada vez más. Snapchat toca hoy el umbral de los 150 millones de usuarios activos. 

Un número increíble, si pensamos que Twitter, una de las redes sociales históricas y más difundidas en el mundo, está bajo el umbral de los 140 millones. Y no es casualidad que Facebook haya tratado de comprarlo recientemente, haciendo una oferta enorme de 3 billones de dólares (secamente rechazada) a su fundador de apenas 23 años, Evan Spiegel.

Snapchat: 3 motivos por los que gusta tanto a los adolescentes

¿Pero cuáles son los motivos por los que esta red social gusta tanto a los adolescentes, hasta tal punto que supera en sus preferencias Facebook o Instagram? Hemos probado por vosotros Snapchat, e hipotizamos 3 posibles motivos como respuesta.
  1. Los adolescentes son cada vez más “móviles”. Los jóvenes usan cada vez más dispositivos móviles y cada vez menos los fijos. Para ellos el ordenador de escritorio es como una máquina de escribir para los adultos, un recuerdo lejano y remoto. Snapchat, a diferencia de las otras redes sociales, nace como aplicación pura de móvil y no tiene una verdadera y propia doble interfaz en el fijo. Facebook, Twitter y compañía fueron concebidos para un uso de escritorio y solo después han tenido, a menudo con dificultad, que adaptarse a una segunda vida en el smartphone. Es decir, nacieron hace más de diez años, cuando navegar en internet desde el móvil era caro, lento y con una usabilidad poco satisfactoria. Snapchat, al contrario, nace en el pleno desarrollo del móvil y aprovecha todas sus potencialidades, sintonizando inmediatamente con una generación que ha nacido casi con el smartphone en la mano.
  2. A los adolescentes ya no les gustan los álbumes de fotos. A los adolescentes no les gusta archivar fotos y vídeos. El smartphone ha eliminado el concepto de álbum digital para salvar y volver a ver. Esta es una lógica de adultos, que tienen una mirada dirigida al pasado y son propensos a conservar sus recuerdos con cuidado, al contrario que los jóvenes, proyectados siempre hacia el futuro. Los adolescentes no acumulan fotos, no aman archivar, sino que prefieren ser libres de expresar su estado de ánimo del instante. Snapchat ha intuido esta profunda diferencia generacional, complaciendo con astucia la emotividad de los adolescentes.
3)   El encanto de lo prohibido. Es inútil mirar a otro lado y fingir no ver. El hecho de que cualquier snap tenga vida breve y que no sea posible ser guardado por el destinatario, anima a los adolescentes a sacar fotos y vídeos con contenido sexual explícito. Snapchat ofreceun terreno fértil, desde este punto de vista, y fuera de control de los padres, mucho más que cualquier otra red social tradicional, que por contra debe cuidar extremadamente las conveniencias “morales”, también por exigencias de naturaleza comercial y no sólo de imagen. Todo esto alimenta y hace aún más urgente y compleja la cuestión relativa al Sexting y jóvenes, de la que nos hemos ocupado a menudo en Familyandmedia.

Ahora, la imposibilidad de tener filtros y controles paternos en una red social como Snapchat utilizado mayormente por menores de edad, nos obliga a estar con la guardia alta. No es casualidad que el robo por parte de algunos hackers - que tuvo lugar hace dos años en la base de datos de Snapchat - de más de 200 mil imágenes, muchas de las cuales de adolescentes con explícito contenido sexual, haya creado una fuerte alarma de pedofilia en Estados Unidos e impuesto a las autoridades la necesidad de una reflexión para un política seria en defensa de la privacidad de los menores.

sábado, 7 de enero de 2017

Cinco cosas que -quizás- no sabías acerca de los Reyes Magos





La ruta que siguieron, la estrella que avistaron, el lugar donde reposan, el cuarto Rey Mago y...