viernes, 8 de diciembre de 2017

NMACULADA CONCEPCIÓN 8 de diciembre 2017







La Inmaculada Concepción Cada 8 de diciembre, la Iglesia celebra el dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir desde el instante en que María comenzó la vida humana. El 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX proclamó este dogma: "...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..." (Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854) María es la "llena de gracia", del griego "kecharitomene" que significa una particular abundancia de gracia, es un estado sobrenatural en el que el alma está unida con el mismo Dios. María como la Mujer esperada en el Protoevangelio (Gn. 3, 15) se mantiene en enemistad con la serpiente porque es llena de gracia. Las devociones a la Inmaculada Virgen María son numerosas, y entre sus devotos destacan santos como San Francisco de Asís y San Agustín. Además la devoción a la Concepción Inmaculada de María fue llevada a toda la Iglesia de Occidente por el Papa Sixto IV, en 1483.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Terapia espiritual en 3 pasos para enfrentar la depresión

En las grandes crisis existenciales sólo existe una tabla de salvación para no ahogarse en el mar de la depresión... ¡La terapia espiritual!

Por: Rafael Ruiz | Fuente: PildorasdeFe.net 




Caminar hacia la depresión siempre lleva a la destrucción.

Hay un momento en la vida en el que, quizás afortunadamente, a cada persona le llegan problemas que no logrará solucionar ni con dinero, ni con amistades influyentes, ni con brillantes cualidades personales, y ante esos tremendos problemas sólo existe una tabla de salvación para no ahogarse en el mar de la depresión y de la desesperanza: la terapia espiritual. Esto cura todo lo que la naturaleza no logra remediar. Los demás remedios resultan todos ineficaces en casos graves, muy frecuentes en la actualidad, por cierto.
Un universitario exclamaba: "Yo ya no necesito de Dios ni de la religión".
Este tipo de ideas trae una penosa consecuencia: que la mayoría de la gente cuenta ahora con muy pocas reservas espirituales de las cuales poder disponer en un tiempo de congoja mental, emocional o física. Y ese gigantesco vacío de Dios que hay en la gente actual complica seriamente sus problemas y dificulta inmensamente su curación.
El papá de este Joven, un profesional muy equilibrado y curtido en las luchas de la vida, le respondió: "No digas «YA no necesito de Dios y la religión»" ¿Por qué mejor no dices: «me parece que TODAVÍA no descubro que los necesito?» Porque en la vida te llegarán problemas tales que, si Dios no te echa una mano, perecerás apabullado por ellos, y ningún ser humano, ni tu estabilidad económica, ni siquiera tu miseria, serán capaz de librarte de sofocante peso".
A continuación se exponen 3 recomendaciones para dejar atrás la depresión con un enfoque espiritual:

1.- Sigue el camino sobrenatural.

La dimensión natural es seguir el camino que indica la propia naturaleza, pero existen otros dos caminos: la dimensión preternatural, que es el camino a la destrucción, pero la dimensión sobrenatural es el camino al Creador.
Si una persona me hiere, el camino natural es perder la confianza y cuidarse de nuevas agresiones, el camino preternatural es odiar y vengarse, pero el camino sobrenatural es, además de perdonar, ofrecer el perdón y hacer oración y ayuno por la persona que nos hirió para que también ella crezca.

2.- Hazte acompañar en tu caminar espiritual

Dice el dicho: Dime con quien andas, y te diré quién eres. Una de las más graves tragedias de nuestro tiempo es que los ignorantes espirituales instalados en los colegios, universidades, periódicos, televisión, cine y demás medios de comunicación han hecho un lavado cerebral tan desastroso a nuestra gente, que muchas personas han llegado a imaginarse que son simplemente animales, sin dimensión espiritual o sobrenatural, destinados a vivir gorditos y bien atendidos en esta vida, como pollitos en el gallinero con clima controlado y televisión por cable, o como unos gorilas con bolsas de marca y vestuario de moda, o quizás, como unos perritos acomodados con la mejor tecnología y los mejores estudios, sin proyección hacia la eternidad ni deberes para con un Dios Creador y Juez.
Así que lo que debes hacer es conseguir un guía espiritual, si no tienes uno al alcance, puedes por lo menos, leer la vida de los Santos.

3.- Sirve a los demás.

En la dimensión espiritual, el vacío siempre invita al desastre. Por eso cuando se está vacío de Jesús y de principios espirituales se va camino del fracaso, aun cuando es un camino rodeado de comodidades o incluso de carencias, esto no es lo que marca la diferencia.


En una ocasión, recomendaba a un estudiante que sirviera a otros para aliviar su tristeza,  y como respuesta me decía: le hablaré a mi padre para que me consiga un puesto de practicante en una empresa, y, como no se mucho de mi carrera todavía, así aprenderé y tendré mejores oportunidades aunque no me paguen. ¡Qué lejos estaba de servir! El servir significa darse a los demás, dar tu tiempo en una casa hogar de niños; compartir lo que dejas de comer cuando ayunas, con un indigente (que bien conoces, porque hay miles); participar en la limpieza de tu casa…
Y recuerda siempre, que ¡la depresión se asusta cuando te acercas a los sacramentos!
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:PildorasDeFe.net

domingo, 26 de noviembre de 2017

La Fiesta de CRISTO REY 2017






Campo de la realeza de Cristo

 Sabemos que su reino no es de este mundo, pero ¿cuáles son los campos en loos que Su reino tiene poder?

 Por: n/a | Fuente: ACI Prensa

a) En lo espiritual Los textos de la Escritura demuestran, y el mismo Jesucristo lo confirma con su modo de obrar, que este reino es principalmente espiritual y se refiere a las cosas espirituales. En efecto, en varias ocasiones, cuando los judíos, y aun los mismos apóstoles, imaginaron erróneamente que el Mesías devolvería la libertad al pueblo y restablecería el reino de Israel, Cristo les quitó y arrancó esa vana imaginación y esperanza. Asimismo, cuando iba a ser proclamado Rey por la muchedumbre, que, llena de admiración, le rodeaba, El rehusó tal título de honor huyendo y escondiéndose en la soledad. Finalmente, en presencia del gobernador romano manifestó que su reino no era de este mundo. Este reino se nos muestra en los evangelios con tales características, que los hombres, para entrar en él, deben prepararse haciendo penitencia y no pueden entrar sino por la fe y el bautismo, el cual, aunque sea un rito externo, significa y produce la regeneración interior. Este reino únicamente se opone al reino de Satanás y a la potestad de las tinieblas; y exige de sus súbditos no sólo que, despegadas sus almas de las cosas y riquezas terrenas, guarden ordenadas costumbres y tengan hambre y sed de justicia, sino también que se nieguen a sí mismos y tomen su cruz.

 b) En lo temporal Se cometería un grave error el negársele a Cristo-Hombre el poder sobre todas las cosas humanas y temporales, puesto que el Padre le confió un derecho absolutísimo sobre las cosas creadas, de tal manera que todas están sometidas a su arbitrio. Sin embargo, mientras él vivió sobre la tierra se abstuvo enteramente de ejercitar este poder, despreciando la posesión y el cuidado de las cosas humanas, así también permitió, y sigue permitiendo, que los poseedores de ellas las utilicen.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ACIprensa.com

sábado, 25 de noviembre de 2017

Karen Armstrong, profeta de una religión “light”

Artículo de Josemaría Carabante




La reputación de esta escritora británica, que recibirá el Premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales el próximo 20 de octubre, no se debe tanto al valor de sus aportaciones a la historia de las religiones como a la capacidad con la que ha aprovechado el interés del público por comprender el fenómeno religioso.


Hay que reconocer una cosa a Karen Armstrong: escribe bien. Y además, como sus libros son voluminosos y vienen acompañados de una prolija bibliografía, el lector que los frecuenta tiene la impresión de que en sus páginas hallará la última verdad sobre la religión. Pero, para ser sinceros, se termina su lectura sin saber qué entiende Armstrong por religión ni a qué se refiere cuando habla de Dios, porque emplea esos conceptos de una manera general, confusa y poco rigurosa.
La concesión del Premio Princesa de Asturias muestra, sin embargo, que ha sabido tocar hábilmente las fibras adecuadas. Sus lectores occidentales, imbuidos por lo políticamente correcto, quedan satisfechos con la religión a la carta que propone la pensadora británica y encuentran en sus páginas lo que desean: que Occidente no comprende el islam y que el yihadismo reacciona frente a la imposición de valores occidentales; así como motivos para criticar las instituciones religiosas.


Otro rostro de Dios

La trayectoria de la propia Armstrong reproduce también el cliché religioso posmoderno y su insatisfacción ante las religiones positivas. Educada como católica, ingresó en un convento, pero al cabo de siete años lo abandonó hundida emocionalmente. Escribió un primer libro en el que arremetía contra la religiosidad católica. Fue un escándalo y su primer éxito de ventas. Pero tras profundizar en la historia de las religiones, explica, descubrió otro rostro de Dios, más benigno y flexible, que la reconcilió definitivamente con lo que según ella es la verdadera fe religiosa.
Pero Armstrong no es teóloga, y eso lo nota quien se aproxima a sus obras. Espiga de aquí y de allá; agavilla hechos históricos y anécdotas que le interesan, y del rico y denso caudal cultural de las religiones selecciona aquello que apoya su idea light de la fe y lo que sabe que puede impactar en el homo religiosus de hoy, ese que, como ella, busca desesperadamente consuelo en el atiborrado bazar de las religiones.

Un Dios a medida del hombre

Por Dios, Armstrong entiende un símbolo, un mito, un sortilegio humano para nombrar el misterio, pero en el que está ausente la transcendencia (En defensa de Dios). Para ella de ningún modo es la fe una relación entre el creyente y un Dios personal, sino la actitud del individuo ante la nebulosa de lo inexplicable, que parece conminarle solo a compadecerse de su prójimo.
En la fe de Armstrong no hay lugar para la razón, solo espacio para lo incomprensible; no hay revelación, solo una hermosa mitología; no comparece el dogma, sino una narrativa producto de la imaginación y creatividad humanas. Y, en fin, no hay salvación; únicamente, moralismo. Perfila una espiritualidad superficial, psicologista y diseñada a medida del hombre.
El lector avezado puede admirar el excelente tono divulgativo de sus obras, pero lamentará en ocasiones la imprecisión o su inexactitud histórica. Por ejemplo, solo se puede sostener que la teología es una construcción foránea a la religión y racionalista si se desconoce u obvia la historia del pensamiento. Por otro lado, al hacer de la misericordia y la compasión la piedra de toque de todos los credos (¿no es ingenuo pensar que todas las enseñanzas religiosas, todas sin excepción, ofertan tanta benevolencia?), olvida la relación intrínseca entre verdad y fe, entre verdad y moral, que caracteriza a algunas religiones, como el cristianismo.

La decadencia de la religión

En sus dos libros más famosos –Una historia de Dios y La gran transformación–, Armstrong contrapone dos visiones acerca de la religión: la nacida espontáneamente, emparentada con el mito y centrada en la promoción de la moral, que cristalizó en la “Edad Axial”; y esa otra comprensión, moderna y espuria, que irrumpe cuando la religión se mezcla con el poder, y que se construye sobre la idea de un Dios omnipotente, celoso y excluyente.
Su tesis es que todo mensaje religioso es en sus orígenes idéntico, del mismo modo que son iguales las pretensiones de los santos y los visionarios que las fundan: de todas ella se desprende pacifismo, fraternidad, pluralismo y apertura al diferente. Es más tarde cuando el poder político las sojuzga y comienza la intolerancia y la ortodoxia, el conflicto interreligioso, el fanatismo y la posibilidad de la herejía.
También la escritora británica plantea una lectura decadente de la interpretación bíblica, en la que no se detiene a reflexionar sobre la riqueza de la tradición exegética cristiana. Según su Historia de la Biblia, los creyentes veían las Escrituras como narraciones mitológicas, no como textos revelados, y solo mucho más tarde, a tenor de la evolución religiosa, estos se sacralizaron como palabra de Dios.

Violencia, religión e islam

Al hilo de estas ideas, Armstrong ha levantado la voz para hacer frente a las posturas de los nuevos ateos y contrarrestar la tergiversación de lo religioso promocionada por R. Dawkins y S. Harris. Les ha acusado de intransigentes y ha denunciado el fundamentalismo laicista que propagan. Para ella, la religión no es violenta per se; por el contrario, en esencia las grandes religiones son siempre pacíficas. Lo que es el violento es el hombre y su deseo de dominio, de modo que lo religioso se transforma en semilla de la violencia solo cuando se mezcla con el poder (Campos de sangre)
Algo, sin embargo, no cuadra con su argumentación. Por ejemplo, en el caso de sus libros sobre el islam y Mahoma, escritos con el fin de contrarrestar los estereotipos creados sobre ellos en Occidente, descubre un relato de paz. No hay incompatibilidad entre las tradiciones musulmanas y la democracia, repite una y otra vez. Más acerbamente reflexiona sobre la confusión entre poder y cristianismo, olvidando que mientras que el islam es un proyecto político-religioso, centrado en la constitución de la umma y la aplicación de la sharía, es central en el mensaje cristiano la diferencia entre lo secular y lo sagrado.


Prejuicios anticristianos

Las ideas religiosas de Armstrong, en definitiva, son las del establishment cultural y progresista: relativistas, mundanas, confusas y siempre atentas a no salirse de lo exigido por lo políticamente correcto. Y parece sentirse obligada a recelar de la historia cristiana y de sus fuentes. Tanto en sus primeros libros, como en el último, San Pablo, afirma que los primeros seguidores, lejos de afirmar la divinidad de Jesús, le vieron como un líder de la compasión y que su mensaje se cifró en la ayuda a los necesitados y pobres.
Como aportación positiva, los libros de Armstrong pueden haber despertado en muchos el interés por la religión e incentivar lecturas posteriores y más profundas sobre las diversas tradiciones religiosas. Pero, para su pesar, se descubre que tiene puntos en común con sus detractores ateos. La religión que ella reclama para nuestros días no es una fe ni una creencia: es un mito confuso y mágico para difundir el sentimentalismo de la compasión, una estrategia psicológica superficial que oferta bienestar emocional, pero sin auténticas ni profundas raíces espirituales.

Leer artículo en Aceprensa

Libros de Karen Armstrong en castellano

— Una historia de Dios (Paidós, 1995, 2016)
— Historia de Jerusalén: Una ciudad y tres religiones (Paidós, 1997, 2005, 2017)
— El islam (Debate, 2001, 2002, 2013)
Buda (Debate, 2002, 2017)
— Los orígenes del fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el islam (Tusquets, 2004, 2009, 2017)
— Mahoma. Biografía del profeta (Tusquets, 2005, 2008, 2017)
Breve historia del mito (Salamandra, 2005)
— La escalera de caracol : en busca del sentido de la vida(Maeva, 2006)
La gran transformación. El mundo en la época de Buda, Sócrates, Confucio y Jeremías (Paidós, 2007)
— Historia de la Biblia (Debate, 2008, 2015)
En defensa de Dios (Paidós, 2009)
— Doce pasos hacia una vida compasiva (Paidós, 2011)
Campos de sangre (Paidós, 2015)
San Pablo: el apóstol más incomprendido (Urano, 2016)

sábado, 18 de noviembre de 2017

Día Mundial de los Pobres

Y 1.500 invitados en el almuerzo con él


Almuerzo con pobres, migrantes y reclusos, en Bolonia © L'Osservatore Romano

Almuerzo con pobres, migrantes y reclusos, en Bolonia © L'Osservatore Romano


(ZENIT – 14 Nov. 2017).- Para la I Jornada Mundial de los Pobres (19 de noviembre de 2017), más de 4.000 personas pobres participarán en la Misa con el Papa Francisco y 1.500 compartirán el almuerzo con el Papa.


Así se ha anunciado en un comunicado del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, con fecha del 14 de noviembre de 2017.

También, un “Centro de Atención Solidaria” estará abierto hasta el domingo 19 de noviembre en Plaza Pío XII, cerca del Vaticano, dice la nota.

Este evento es una iniciativa del Papa Francisco, al concluir el Jubileo de la Misericordia, “para que toda la comunidad cristiana esté llamada a tender la mano a los pobres, a los débiles, a los hombres y mujeres cuya dignidad es violada”, recuerda el dicasterio organizador.

Durante este día, más de 4.000 personas pobres de Roma y Lazio (Italia), y de diferentes diócesis del mundo (París, Lyon, Nantes, Angers, Beauvais, Varsovia, Cracovia, Solsona, Malinas-Bruselas, Luxemburgo…) se unirán a la basílica San Pedro para participar en la Misa celebrada por el Papa Francisco a las 10 horas. Al final de la celebración, 1.500 de ellos serán recibidos en la Sala Pablo VI para participar en una comida festiva con el Papa.

La orquesta de la Gendarmería del Vaticano y el coro “Las notas dulces”, compuesto por niños de 5 a 14 años animarán este momento. El servicio será prestado por 40 diáconos de la Diócesis de Roma y por unos 150 voluntarios.

El menú, preparado por el restaurante “Al Pioppeto”, consistirá en pequeños “ñoquis” con tomate, aceitunas y queso Collina Veneta, un salteado de ternera con verduras, polenta y brócoli de Bassano y de un tiramisú veneciano.

Además, otras 2.500 personas serán trasladadas a comedores católicos, seminarios y colegios en Roma para participar en un almuerzo festivo. Para implicar a todos los pobres, el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización ha pedido la ayuda de varias asociaciones (Caritas, Sant’Egidio, Orden de Malta, Comunidad Juan XXIII, Fratello 2016, Equipos de San Vicente de Paúl, etc).

Entre las iniciativas que se están preparando para ese Día: el Centro de Atención Solidaria, activo hasta el domingo 19, de 9 a 16 horas, en la Plaza Pío XII. En este campo de la medicina, de forma gratuita, para todos los que lo soliciten, análisis clínicos y visitas médicas especializadas en cardiología, dermatología, infecciones, ginecología y andrología.

Varios institutos colaboraron en este proyecto: Estructura de la Dirección de Salud y Saneamiento del Estado del Vaticano, Hospital Gemelli, Roma Tor Vergata, la Cruz Roja Italiana, el Ejército Italiano y la Confederación Nacional de Misericordias de Italia.

Además, se celebrará una vigilia de oración por el mundo del voluntariado el sábado, 18 de noviembre a las 20 horas, en la basílica de San Lorenzo Extramuros.


© Traducciones de Hélène Ginabat y Rosa Die Alcolea

sábado, 11 de noviembre de 2017

“Equidad de género”

Ellas son protagonistas en la Iglesia latinoamericana” dice el Papa



Testimonio de una señora colombiana en la vigilia de la Divina Misericordia
Testimonio de una señora colombiana en la vigilia de la Divina Misericordia (Foto CTV- Osservatore Romano)


EQUIDAD DE GÉNERO

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas


VER

Dedicamos a este tema el curso anual que tenemos en la diócesis para la formación permanente de religiosas, sacerdotes y laicas comprometidas a tiempo completo en la pastoral. No fue sobre ideología de género, como si hubiera tantos géneros cuantas tendencias sexuales, sino sobre la relación, el trato, la comunicación, la interacción entre varones y mujeres, para que en la vida y en la pastoral cada quien ocupe su lugar conforme al plan de Dios. Recordamos que a ambos géneros Dios nos hizo a su imagen y semejanza, con la misma dignidad; no idénticos, sino diferenciados, y no sólo biológicamente, sino en todos los demás aspectos de la persona. Es hermoso y fecundo contar, en la diócesis, con equipos pastorales integrados por ellas y ellos, pues ni los presbíteros podemos aportar lo que es muy femenino y que enriquece mucho a la Iglesia, ni las mujeres han de prescindir de la jerarquía eclesial, sólo por ser varones. Nos complementamos y nos necesitamos. Persisten, sin embargo, desconfianzas y rechazos que no corresponden al estilo de Jesús, y nuestro curso nos ayudó a avanzar en esta interrelación madura y fecunda.
En la sociedad, aún hay subculturas que no dan a la mujer la dignidad que le corresponde. Hay también mujeres que intentan perder su femineidad y equipararse en todo a los varones, como si con ello valieran más. En algunos pueblos originarios, permanece el criterio de que las mujeres no pueden tener los mismos derechos que los varones para poseer tierras. No les permiten casarse con personas de otras culturas. No les dan iguales oportunidades para estudiar. Son discriminadas a la hora de repartir herencias. No las toman en cuenta para vender una gallina o un cerdo, siendo que ellas son las que cuidan los animales de casa. Persiste la violencia intrafamiliar. Antes, el varón escogía a la mujer que quería como esposa, sin ser novios, ni conocerse siquiera, y los papás hacían los tratos matrimoniales sin consultar a la mujer. Esto ha cambiado mucho, porque ahora las adolescentes y jóvenes salen a estudiar y a trabajar, exponiéndose a múltiples peligros. Se han liberado de unas esclavitudes familiares, pero pueden caer en otras esclavitudes morales y sociales.


PENSAR

El Papa Francisco nos dijo, en Bogotá, a los obispos miembros del CELAM: “La esperanza en América Latina tiene un rostro femenino. No es necesario que me alargue para hablar del rol de la mujer en nuestro continente y en nuestra Iglesia. De sus labios hemos aprendido la fe; casi con la leche de sus senos hemos adquirido los rasgos de nuestra alma mestiza y la inmunidad frente a cualquier desesperación. Pienso en las madres indígenas o morenas, pienso en las mujeres de la ciudad con su triple turno de trabajo, pienso en las abuelas catequistas, pienso en las consagradas y en las tan discretas artesanas del bien. Sin las mujeres la Iglesia del continente perdería la fuerza de renacer continuamente. Son las mujeres que, con meticulosa paciencia, encienden y reencienden la llama de la fe. Es un serio deber comprender, respetar, valorizar, promover la fuerza eclesial y social de cuanto realizan. Acompañaron a Jesús misionero; no se retiraron del pie de la cruz; en soledad esperaron que la noche de la muerte devolviese al Señor de la vida; inundaron el mundo con su presencia resucitada. Si queremos una nueva y vivaz etapa de la fe en este continente, no la obtendremos sin las mujeres. Por favor, no pueden ser reducidas a siervas de nuestro recalcitrante clericalismo; ellas son, en cambio, protagonistas en la Iglesia latinoamericana; en su salir con Jesús; en su perseverar, aun en el sufrimiento de su Pueblo; en su aferrarse a la esperanza que vence a la muerte; en su alegre modo de anunciar al mundo que Cristo está vivo, y ha resucitado.
La esperanza en América Latina pasa a través del corazón, la mente y los brazos de los laicos. Quisiera reiterar: Es un imperativo superar el clericalismo que infantiliza a los fieles laicos y empobrece la identidad de los ministros ordenados” (7-IX-2017).


ACTUAR

Hemos de superar los residuos de machismo que nos quedan, así como los feminismos extremistas, y no excluirnos ni rechazarnos entre nosotros mismos por luchas mundanas de poder. Apreciemos el aporte específico de hombres y mujeres, sin perder nuestra identidad, para que seamos la sociedad y la Iglesia que Dios quiere.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Existencia del MÁS ALLA 2017




El misterio del más allá .Y, ante todo, os voy a decir por qué he escogido este tema. Son tres las principales razones que me han movido a ello: En primer lugar, por su trascendencia soberana. Ante él, todos los demás problemas que se pueden plantear a un hombre sobre la tierra, no pasan de La categoría de pequeños problemas sin importancia. No voy a invocar una conversación tenida con un alto intelectual. Salid simplemente a la calle. Preguntadle a ese obrero que se dirige a su trabajo:–¿Adónde vas? Os dirá: ¿Yo?, a trabajar.–¿Y para qué quieres trabajar?–Pues para ganar un jornal.–Y el jornal, ¿para qué lo quieres?–Pues para comer.–¿Y para qué quieres comer?–Pues..., ¡para vivir!–¿Y para qué quieres vivir? Se quedará estupefacto creyendo que os estáis burlando de él. Y en realidad, señores, esa última es la pregunta definitiva; ¿para qué quieres vivir?, o sea, ¿cuál es la finalidad de tu vida sobre la tierra?, ¿qué haces en este mundo?,¿quién eres tú? No me interesa tu nombre y tu apellido como individuo particular:¿quién eres tú como criatura humana? ,¿como ser racional?, ¿por qué y para qué estás en este mundo?, ¿de dónde vienes?, ¿adónde vas?, ¿qué será de ti después de esta vida terrena?, ¿qué encontrarás más allá del sepulcro? Señores: éstas son las preguntas más trascendentales, el problema más importante que se puede plantear un hombre sobre la tierra. Ante él, vuelvo a repetir, palidecen y se esfuman en absoluto esa infinita cantidad de pequeños problemas humanos que tanto preocupan a los hombres. El problema más grande, el más trascendental de nuestra existencia, es el de nuestros destinos eternos.

sábado, 28 de octubre de 2017

“Equidad de género”

“Ellas son protagonistas en la Iglesia latinoamericana” dice el Papa


Testimonio de una señora colombiana en la vigilia de la Divina Misericordia

Testimonio de una señora colombiana en la vigilia de la Divina Misericordia (Foto CTV- Osservatore Romano)


EQUIDAD DE GÉNERO

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas



VER


Dedicamos a este tema el curso anual que tenemos en la diócesis para la formación permanente de religiosas, sacerdotes y laicas comprometidas a tiempo completo en la pastoral. No fue sobre ideología de género, como si hubiera tantos géneros cuantas tendencias sexuales, sino sobre la relación, el trato, la comunicación, la interacción entre varones y mujeres, para que en la vida y en la pastoral cada quien ocupe su lugar conforme al plan de Dios. Recordamos que a ambos géneros Dios nos hizo a su imagen y semejanza, con la misma dignidad; no idénticos, sino diferenciados, y no sólo biológicamente, sino en todos los demás aspectos de la persona. Es hermoso y fecundo contar, en la diócesis, con equipos pastorales integrados por ellas y ellos, pues ni los presbíteros podemos aportar lo que es muy femenino y que enriquece mucho a la Iglesia, ni las mujeres han de prescindir de la jerarquía eclesial, sólo por ser varones. Nos complementamos y nos necesitamos. Persisten, sin embargo, desconfianzas y rechazos que no corresponden al estilo de Jesús, y nuestro curso nos ayudó a avanzar en esta interrelación madura y fecunda.
En la sociedad, aún hay subculturas que no dan a la mujer la dignidad que le corresponde. Hay también mujeres que intentan perder su femineidad y equipararse en todo a los varones, como si con ello valieran más. En algunos pueblos originarios, permanece el criterio de que las mujeres no pueden tener los mismos derechos que los varones para poseer tierras. No les permiten casarse con personas de otras culturas. No les dan iguales oportunidades para estudiar. Son discriminadas a la hora de repartir herencias. No las toman en cuenta para vender una gallina o un cerdo, siendo que ellas son las que cuidan los animales de casa. Persiste la violencia intrafamiliar. Antes, el varón escogía a la mujer que quería como esposa, sin ser novios, ni conocerse siquiera, y los papás hacían los tratos matrimoniales sin consultar a la mujer. Esto ha cambiado mucho, porque ahora las adolescentes y jóvenes salen a estudiar y a trabajar, exponiéndose a múltiples peligros. Se han liberado de unas esclavitudes familiares, pero pueden caer en otras esclavitudes morales y sociales.



PENSAR


El Papa Francisco nos dijo, en Bogotá, a los obispos miembros del CELAM: “La esperanza en América Latina tiene un rostro femenino. No es necesario que me alargue para hablar del rol de la mujer en nuestro continente y en nuestra Iglesia. De sus labios hemos aprendido la fe; casi con la leche de sus senos hemos adquirido los rasgos de nuestra alma mestiza y la inmunidad frente a cualquier desesperación. Pienso en las madres indígenas o morenas, pienso en las mujeres de la ciudad con su triple turno de trabajo, pienso en las abuelas catequistas, pienso en las consagradas y en las tan discretas artesanas del bien. Sin las mujeres la Iglesia del continente perdería la fuerza de renacer continuamente. Son las mujeres que, con meticulosa paciencia, encienden y reencienden la llama de la fe. Es un serio deber comprender, respetar, valorizar, promover la fuerza eclesial y social de cuanto realizan. Acompañaron a Jesús misionero; no se retiraron del pie de la cruz; en soledad esperaron que la noche de la muerte devolviese al Señor de la vida; inundaron el mundo con su presencia resucitada. Si queremos una nueva y vivaz etapa de la fe en este continente, no la obtendremos sin las mujeres. Por favor, no pueden ser reducidas a siervas de nuestro recalcitrante clericalismo; ellas son, en cambio, protagonistas en la Iglesia latinoamericana; en su salir con Jesús; en su perseverar, aun en el sufrimiento de su Pueblo; en su aferrarse a la esperanza que vence a la muerte; en su alegre modo de anunciar al mundo que Cristo está vivo, y ha resucitado.
La esperanza en América Latina pasa a través del corazón, la mente y los brazos de los laicos. Quisiera reiterar: Es un imperativo superar el clericalismo que infantiliza a los fieles laicos y empobrece la identidad de los ministros ordenados” (7-IX-2017).



ACTUAR


Hemos de superar los residuos de machismo que nos quedan, así como los feminismos extremistas, y no excluirnos ni rechazarnos entre nosotros mismos por luchas mundanas de poder. Apreciemos el aporte específico de hombres y mujeres, sin perder nuestra identidad, para que seamos la sociedad y la Iglesia que Dios quiere.

sábado, 21 de octubre de 2017

Aborto: muchas alegrías sin vivir

Demasiadas historias interrumpidas, cuentos sin contar, alegrías sin vivir.

Por: José Bolio Halloran | Fuente: yoinfluyo.com




Por un primer despertar. Por una sonrisa pura, sin dientes y con mucha baba. Por un par de ojos que brillan como soles. Por una piel suave y delicada. Por una noche de mal dormir. Por una risa suave que alegra hasta el más triste de los rincones. Por un tierno gesto de sorpresa ante los sabores desconocidos. Por un “ma-má” balbuceado.
Vida interrumpida
Por unas rodillas percudidas. Por unos primeros e inseguros pasos. Por una primer caída. Por una primer levantada. Por un primer día de escuela. Por unos zapatos raspados. Por un primer amigo. Por un pastel con velitas. Por un abrazo de oso. Por un beso baboso. Por una mirada de amor. Por un “te amo” canturreado. Por un “me perdonas” susurrado. Por un primer triunfo. Por una primer derrota. Por un grito alegre sin razón. Por una caricia. Por una primer pelea. Por una primer reconciliación. Por un sueño. Por un baile sin razón. Por una inocente travesura. Por un “gracias”. Por una carcajada sin control. Por un sollozo. Por una ocurrente y, a veces, incómoda pregunta. Por una lágrima de felicidad. Por una primer fiesta. Por un primer amor. Por un primer beso. Por una difícil decisión. Por un experimento fallido. Por un primer trabajo. Un primer ascenso. Por un sí en el altar. Por un hogar. Por un hijo. Por otro hijo… y, quizá, por otro. Por un primer viaje. Por un hermoso paisaje. Por oír el trinar de los pájaros. Por una meta cumplida. Por un esfuerzo recompensado. Por una sola vida llena de alegrías y sinsabores, de éxitos y fracasos, de esperanzas, de oportunidades, de sueños…
En México se registran alrededor de 80,000 abortos anuales. Demasiadas historias interrumpidas, cuentos sin contar, alegrías sin vivir. No seamos testigos silenciosos y pasivos.  
Por defender tan solo uno de estos milagros valdría la pena luchar sin descanso día y noche hasta el último de nuestros alientos. Arriesgar la propia vida. Perder hasta el último centavo. Porque son estas maravillas las que le dan sentido a la vida. Afortunadamente, no hay que llegar a tanto. Con muy poco podemos hacer mucho.


El esfuerzo constante y alegre. El sacrificio desinteresado. La aportación generosa. El comentario valiente. La actitud congruente. El valioso tiempo. El conocimiento útil. El consejo oportuno. La opinión informada. Son éstas nuestras armas contra los cada vez más enemigos de la vida humana.

sábado, 14 de octubre de 2017

Les ofrecieron abortar, dijeron sí a la vida, y ahora te necesitan

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Itatí, que no iba nacer según algunos médicos, que no iba a vivir, vivió.

Durante años, Inés y Matías la buscaron, la esperaron. Y cuando llegó, todo parecía derrumbarse. Los primeros médicos que le hicieron las ecografías advirtieron que Itatí, como ya se llamaba la beba, sufría onfalocele gigante, una rarísima patología en la pared abdominal por la cual algunos órganos se desarrollan por fuera del abdomen del feto.

Los médicos que primero acompañaban el embarazo de Inés les hacían saber de las posibilidades de un aborto, puesto que las posibilidades de que Itatí sobreviviera serían nulas. El embarazo no llegará a término, si nace con vida, vivirá algunas horas…

Pero los papás de Itatí no se resignaron, y dieron con un cuerpo médico que les acompañó durante todo el embarazo, hasta donde se pueda acompañar y avanzar, como se propusieron.
Itatí nació sin signos vitales. En la neonatología tuvieron que reanimarla durante varios minutos pero salió adelante. Entonces comenzaron un camino de recuperación que parecía imposible.

La dimensión y el tipo del onfalocele no permitía una cirugía en el recién nacido. El desafío era otro… ¿Cómo evitar infecciones en una niña que nace con los órganos fuera del cuerpo, sin una piel que los recubra?
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Itatí, que no iba nacer según algunos médicos, que no iba a vivir, vivió. Y fueron pasando los días. Los cuidados neonatales y el de sus papás en el control de las infecciones, en la búsqueda de alternativas médicas, en el mimo permanente a la niña fueron sorprendiendo a todos.

Pero nuevos problemas aparecían en la medida en que se iba controlando la posibilidad de infecciones. Como los órganos de Itatí no contuvieron en su desarrollo el crecimiento de la caja torácica, sus pulmones no pudieron desarrollarse como debían hacerlo… Médicos y papás fueron abordando juntos día a día los desafíos de una niña que no dejaba de sorprender.

A los pocos meses, Itatí pasó de la sala de neonatología a una sala de internación pediátrica. El alta debía esperar. Durante meses, los papás de Itatí durmieron cada noche en la habitación con su hija, con el apoyo de familia, trabajo, amigos, y muchos que iban rezando y sumándose por Itatí a la distancia. Itatí recibía a cada visita de enfermera, de médico, de amigos, con inmensa alegría.

No hablaba porque tenía menos de un año y la traqueotomía para ayudarla a respirar le impedía, y le impide aún, el uso de las cuerdas vocales. Pero se leía en los ojos de Itatí que al irse ella quería decir “Gracias por visitarme. Te voy a extrañar”.

En el mismo Hospital Austral, algunos pisos más abajo, iba al cielo la hermana Cecilia María, la religiosa carmelita cuya sonrisa recorrió el mundo.

En cada Misa que podía asistir en la capilla hospitalaria, la hermana Cecilia asentía con la cabeza cada vez que el sacerdote celebrante rezaba por los enfermos del Hospital, rezando por ella, por Itatí, y por cada uno de los que allí estaban… La hermana Cecilia rezaba explícitamente por Itatí, enterada de su caso.

En el país, y en el mundo, el caso se iba haciendo conocido entre los profesionales médicos. El papá de Itatí pudo viajar a Estados Unidos a hacer consultas en el Boston Children’s Hospital, donde a Itatí ya la conocían y muy bien por las interconsultas con el Hospital en el que estaba, y comenzaron a ilusionarse y confirmar que la posibilidad de que no sólo Itatí sobreviviera, sino que desarrolle una vida normal.
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Itatí cumplió un año en el Hospital que la vio nacer; nunca había salido de él. Hasta que un día de diciembre, tras la habilitación de la internación domiciliaria, pudo salir y conocer su hogar.


Allí comenzó a caminar, y fue recibiendo amigos con los que jugar. A poco de cumplir dos años, en una emotiva ceremonia, completó estos días el rito del bautismo que recibió poco tiempo después de nacer, cuando la muerte parecía inminente.
Itatí, cuya supervivencia da esperanza a otros papás que se enteran de patologías similares y no se les ofrece la posibilidad de apostar la vida, puede completar su camino a la vida sana en un corto plazo, puede ilusionarse con poder ir al colegio y jugar con amigos sin ningún tipo de restricciones, puede terminar de decirle al mundo que el aborto no es nunca una opción. Pero necesita nuestra ayuda.

Cuenta su papá a Aleteia que “el único centro del mundo que les ofrece una alternativa definitiva concreta y con experiencia en casos similares es el Boston Children´s Hospital, pero el costo de las dos cirugías que debieran aplicársele a Itatí, con el seguimiento posquirúrgico, los traslados y los costos de permanecer durante el tratamiento, es de 550 mil dólares”.

Para ayudar a Itatí, la niña que superó todas las adversidades, se puede colaborar desde el sitio gofundme.com/juntosxitati.

También, si se está en la Argentina, con transferencias a la Cuenta Benéfica en Pesos 0085 6474230 / CBU 0110599530000064742301 / CUIL 20-24957115-7.

sábado, 7 de octubre de 2017

Esperanza Puente: La depresión postaborto es el gran tabú del siglo XXI




Ella abortó a los 23 años y sufrió el síndrome postaborto, ahora ayuda a mujeres que sufren el postaborto


Por: n/a | Fuente: Religión en Libertad




Esperanza Puente sabe como nadie lo que se siente al abortar y las terribles consecuencias del postaborto, secuelas físicas y psicológicas que en muchas mujeres permanecen para el resto de su vida.

Como incansable activista provida que es en la actualidad, esta mujer fundó la
Asociación Voz Post Aborto, para ayudar a mujeres que pasaron por lo mismo que ella. “Seguimos condenadas al postaborto en silencio y soledad y esta es una de las violencias más duras que tiene que vivir la mujer en pleno siglo XXI”, afirma Esperanza Puente en una entrevista en Mater Mundi TV.

Esperanza cuenta que su historia es como la de muchas mujeres pues “uno no se plantea en la vida lo que te va a pasar ni las consecuencias”.


La supuesta libertad
Fue madre soltera con 18 años y llegó a Madrid con su hijo a los 23 donde se “me ofrecía libertad y no dar explicaciones”. Y de nuevo se quedó embarazada pero su novio en esta ocasión no quiso saber nada y la abandonó.
“Me vi sola, abandonada y con mucho miedo”, confiesa esta mujer, que cuenta cómo “me ofrecieron el aborto como algo fácil, indoloro y en 24 horas. Me vi en la misma situación que están las mujeres de hoy, sin información, donde sólo se da una opción, no eliges nada y vas como cordero al matadero. Nadie me dijo que había instituciones en Madrid que podrían haberme ayudado”.

Recordando su experiencia y ahora la de otras muchas chicas a las que ha ayudado, Esperanza Puente asegura en la entrevista que “cuando uno está agobiado y tiene miedo, quiere que el miedo se vaya cuanto antes y si te dan una solución rápida te acoges como un clavo ardiendo y así fue como acabé abortando”.


Consecuencias físicas y espirituales
¿Qué ocurrió después? “El aborto no tiene nada de positivo y como es contrario a la naturaleza tiene consecuencias físicas y también espirituales, aunque no tengas fe”, explica.

Son tres las heridas que deja a la mujer. Una herida humana, una espiritual y el duelo. Precisamente esta última es de la que menos hablan a la mujer y “es para nosotras el más complicado porque nuestros hijos es como si no existieran para el mundo”.

“Conocí el infierno”, añade Esperanza. Y es que aunque cada mujer sobrelleve el dolor de una manera, “una decisión de este calibre nos afecta a todas”.


"El grajn tabú del siglo XXI"
A su juicio, “el gran tabú del siglo XXI son las consecuencias del aborto” pues además se vende como un “derecho, algo que está bien”. Y es también una de las mayores violencias contra la mujer, pues es estructural, y al estar regulado la presión a la embarazada le llega por todos los ámbitos.

Por ello, la consecuencia de esto es que cada vez hay más mujeres enfermas, física y psicológicamente. Al empezar antes las relaciones sexuales los abortos también empiezan a producirse antes. Esperanza cuenta ejemplos de chicas que se ha encontrado que con 20 años han abortado hasta siete veces.

En estos momentos –agrega- “la mujer sigue estando más abandonada todavía. Los profesionales han ideologizado su profesión (psicología y psiquiatría). Cuando las mujeres cuentan que lloran o que tienen miedo, en muchos casos les dicen que eso no es nada”.


"Dios se las ingenió para que volviera a casa"
El encuentro con Dios fue la verdadera salvación para Esperanza. Desde su experiencia, asegura que en las mujeres que no tienen fe y no les han hablado de Dios es todo más difícil porque no conocen el perdón. “A lo largo del tiempo de mi vida desordenada a mi Dios me protegió siempre porque no perdí la conciencia de pecado”.

Esta mujer tuvo que llegar a pedir ayuda psiquiátrica pues entre otras consecuencias del aborto se puede maltratar a los hijos, sufrir ansiedad, pesadillas. Ella acabó pegando a su hijo. Acudió a un profesional católico, que le ayudó sobremanera. “A partir de ahí Dios se las ingenió para que volviera a casa. Y volví a la Iglesia, y actualmente pertenezco al Camino Neocatecumenal".

Y tras ser perdonada y perdonarse a sí misma, Esperanza Puente quedó muy marcada en un encuentro en la ONU en 2005 y desde ese momento decidió que contaría su experiencia y hablaría de la cara oculta del aborto allá donde se lo pidiesen. Y así lo ha hecho hasta hoy.
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ReligionEnLibertad.com

sábado, 30 de septiembre de 2017

Religiosa en Irak

Las Religiosas rezaron cada día por los Terroristas del Isis

Por: ÁLVARO de Juana | Fuente: Aciprensa




En sus ojos se refleja el terror de la guerra y de la persecución, pero también existe un destello de esperanza. Es la hermana Silvia, de las Dominicas de Santa Catalina de Siena que desde hace 120 años viven en la llamada Llanura del Nínive, en la región del Kurdistán, en Irak.
La hermana Silvia y el resto de religiosas han presenciado la persecución que el autodenominado Estado Islámico ha infligido a los cristianos del país y sobre todo de esta zona, donde siempre se ha concentrado el mayor número de cristianos.
Sin embargo, tanto Erbil (capital del Kurdistán) como Qaraqosh, se vieron asediadas en 2014 por el grupo terrorista  sin embargo que ha sido expulsado recientemente de la zona.
El ISIS destruyó unos 100 lugares de culto en la Llanura del Nínive y Mosul, en su mayoría templos cristianos. Antes de la llegada de los terroristas a mediados de 2014, vivían en Qaraqosh 50 mil personas. Tras su huida tan solo quedaron 25 mil habitantes.
Ahora, gracias al apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), unas mil familias cristianas han regresado a sus casas. Desde ese año, 2014, esta fundación pontificia ha destinado 36,6 millones de dólares a proyectos de alojamiento y alimentos para los desplazados cristianos en el norte de Irak. El coste estimado de la reconstrucción de los pueblos cristianos asciende a 250 millones de dólares.


Todo comenzó el 6 de agosto de 2014 cuando se vieron obligadas a huir de su convento en Qaraqosh. La hermana Silvia fue una de las 36 religiosas que presenciaron ese terrible día en el que se vieron cara a cara con la guerra.
“Cuando supimos que el ISIS había llegado, lo primero que sentimos fue miedo, miedo de ser apresados por ellos, el miedo de la violencia, el miedo de la muerte, y por eso nos fuimos”, contó la religiosa a ACI Prensa.
Alrededor de 400 jóvenes fueron asesinados en esos días y hasta 5.000 niñas fueron vendidas como esclavas. Sin embargo, las religiosas no han tenido reparos en perdonar.
“Perdonar es una palabra muy fuerte. Rezamos por ellos cada día como religiosas. Rezamos por ellos, por aquellos que traen la paz, por nuestros soldados, por quién ayuda a las personas a vivir el bien. Esta oración nos ayuda a perdonar, a no olvidar, porque no se puede olvidar, pero a no odiar al otro. Si nosotros odiamos a los otros quiere decir que hacemos como quiere el diablo, y no como quiere Jesús”.
En 2014 vivían 73 monjas de la congregación de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena en el convento en esta zona de Irak, pero en los últimos tres años han muerto 24, muchas de ellas, según la hermana Silvia, por miedo y angustia.

“Mi sueño es vivir en paz”, asegura la religiosa entrevistada en Roma en los días que se presenta el proyecto de Ayuda a la Iglesia Necesitada de reconstrucción de la Llanura del Nínive.
“Tanto mi propia paz, dentro de mí misma, –porque estamos también en guerra dentro de nosotros mismos–, como la paz en donde vivimos físicamente. Vivir en la tranquilidad, en el amor, y ayudar a la gente a conocer a Jesús, porque Él es el Amor”.
“Le digo a todos los cristianos que si realmente son cristianos, bautizados en el nombre de Jesús, deben confiar siempre en el hecho de que Jesús estará con ellos. Jesús está con nosotros. Jesús nunca nos deja. Aunque nosotros nos alejemos de Él, nos esperará a que volvamos”, subrayó.
Poco a poco los cristianos han comenzado a regresar al Nínive, pero todavía queda mucho por hacer. “Hemos pedido asistencia a Ayuda a la Iglesia Necesitada para reconstruir nuestro convento y hacer volver a la gente lo antes posible. Volverán alrededor de 30 hermanas. Daremos esperanza a la gente, ayudaremos a educarla, porque tenemos escuelas para educar a sus hijos, y continuaremos nuestra catequesis en las iglesias y en las escuelas”, explicó.

sábado, 23 de septiembre de 2017

¿Por qué quieres ser monja si eres tan linda?

Vocación es el llamado que Dios nos hace constantemente de vivir en Él desde el lugar específico en que vivimos.


Por: Luisa Restrepo | Fuente: Catholic-link.com




Son pocos los que reconocen haber nacido para ser lo que son y los que no cambiarían de tarea si volvieran a nacer. Todos hemos sido llamados a vivir. Entre los miles de millones de seres posibles fuimos nosotros los invitados a la existencia. Cada uno a un lugar específico en este mundo.  Eso es la vocación. Ésta, no solo se refiere a los que sienten un llamado particular a entregar su corazón a Dios, sino al llamado que nos hace constantemente de vivir en Él.
Leamos un texto que nos puede ayudar a entender mejor lo que estoy queriendo decir:
«(…) Fuimos llamados a realizar en este mundo una tarea muy concreta, cada uno la suya. Todas son igualmente importantes, pero para cada persona solo hay una -la suya- verdaderamente importante y necesaria. Porque la vocación no es un lujo de elegidos ni un sueño de quiméricos. Todos llevan dentro encendida una estrella. Pero a muchos les pasa lo que ocurrió en tiempos de Jesús: en el cielo apareció una estrella anunciando su llegada y sólo la vieron los tres Magos. Y es que –como comenta Rosales en un verso milagroso– “la estrella es tan clara que mucha gente no la ve”. Efectivamente, no es que la luz de la propia vocación suela ser oscura. Lo que pasa es que muchos las confunden con las tenues estrellas del capricho o de las ilusiones superficiales. Y que, con frecuencia, como les ocurrió también a los Magos, la estrella de la vocación suele ocultarse a veces -y entonces hay que seguir buscando a tientas- o que avanza por los extraños vericuetos de las circunstancias. Y, sin embargo, ninguna búsqueda es más importante que ésta y ninguna fidelidad más decisiva» (José Martín Descalzo).
Una vocación no es un sueño, ni un capricho pasajero. Es la respuesta a un amor, una exigencia que arde en el interior y que tiene que realizarse. Tiene vocación el que no sería capaz de vivir sin realizarla. Esto brota de la experiencia más profunda y esencial de lo que la vocación consagrada significa para mí; pero también sé que estas palabras pueden ser bonitas e inspiradoras, pero a la vez poco comprensibles. Y es que la vocación requiere mucho realismo, pues (para que negarlo) todas las aventuras espirituales tienen mucho de calvario.  El que se embarca en una verdadera vocación sabe que será feliz, pero sabe también que no vivirá cómodo, sabe que compartirá la Cruz de Cristo y llevara en él sus heridas.

El testimonio de Almudena, una linda y joven monja carmelita, producido por nuestros amigos de arguments, es una prueba de ello. La vocación no llega de la nada, nadie te la impone y no es un camino de rosas. Es un camino arduo y serio que requiere estar dispuesto a morir un poco cada día. Se llega a él a través de una profunda historia de amistad y de amor con Jesús. A través de una comunión profunda entre dos personas en la Eucaristía. Es algo entre Dios y tú. Existe la mediación de los seres humanos, pero quien pide la vida es Él y a quien le entregas el corazón es a Él.  La vocación implica realizar en tu propia vida ese paradójico éxodo: adentrarte en lo más profundo de ti mismo para salir. Una salida guiada por el amor cuando descubres que hay alguien que te ama y a quien tú amas más que a tu propia vida. Cuando descubres que es un amor que te atrae y te expande, un amor que te concentra y te agiganta y, a la vez, te hace ser profundamente pequeño.
«En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva. Esta «salida» no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida, del propio modo sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniéndose del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: «El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (Mt 19,29). La raíz profunda de todo esto es el amor. En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un «camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios» (Benedicto XVI).
Y como nos dice Descalzo: «Benditos los que saben adónde van, para qué viven y qué es lo que quieren, aunque lo que quieran sea pequeño. De ellos es el reino de estar vivos».
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: Catholic-link.com

sábado, 16 de septiembre de 2017

Desfigurada por el ácido renuncia a la eutanasia al conocer al papa Francisco

En Colombia, Consuelo Córdoba tuvo casi un centenar de operaciones. Había fijado la fecha para quitarse la vida




(ZENIT – 16 Sept. 2017).- “Consuelo Córdoba estaba decidida a poner fin a su vida, pero conoció al Papa y cambió de opinión”. Lo informa la cadena BFMTV.




Desfigurada después de que su ex marido la atacó hace 16 años con ácido, en el 2001. Esta mujer colombiana fue operada casi cien veces, informó el canal francés el 12 de septiembre de 2017.
Sin embargo, se mantuvo firme. Pero una posterior enfermedad cerebral la llevó a querer la muerte, a los 56 años, para “poner fin al sufrimiento”. Ella había elegido la eutanasia para el 29 de septiembre de 2017.


Pero ella quería recibir la bendición del Papa para “poder descansar en paz”. Así ella se reunió con el Papa en su viaje (6-10 de septiembre de 2017): “Y entonces me vio y me hizo la señal, así”, dice Consuelo con el brazo izquierdo tendido hacia adelante.


El video muestra la respuesta al Papa con un gesto del brazo y avanza. “Y entonces pensé para mí misma”, continúa, “Gracias a Dios, porque él viene por mí”.


El Papa la tomó entre sus brazos y la bendijo con su mano derecha sobre su cabeza: “El Papa Francisco bendijo a Consuelo y la convenció de que siguiera viviendo”, dijo la fuente.

“No habrá eutanasia”, dice Consuelo frente a las cámaras de televisión. Tiene dificultad para hablar, la cabeza envuelta en una capucha, el ojo izquierdo vendado, pero su ojo derecho como iluminado por una nueva esperanza. Lleva el nombre de Nuestra Señora de la Consolación, fecha celebrada el 4 de septiembre. “Un momento especial durante el cual Francisco le dio fe en la vida”, concluye BFM.


Durante su viaje, el Papa invitó a los obispos a sentirse “golpeados” por el sufrimiento de los demás y denunció una vez más la violencia contra las mujeres, reconociendo la “fuerza social” de ellas en América Latina.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Natividad de María 8 de setiembre 2017

Fiesta de la Natividad de la Virgen María Según la Tradición, la Virgen Madre de Dios nació en Jerusalén, junto a la piscina de Bezatha Por: Jesús Martí Ballester | Fuente: Catholic.net Según la Tradición, la Virgen Madre de Dios nació en Jerusalén, junto a la piscina de Bezatha. La Liturgia Oriental celebra su nacimiento cantando poéticamente que este día es el preludio de la alegría universal, en el que han comenzado a soplar los vientos que anuncian la salvación. Por eso nuestra liturgia nos invita a celebrar con alegría el nacimiento de María, pues de ella nació el sol de justicia,

Cristo Nuestro Señor.

Ella ha concebido por obra del Espíritu Santo

Reflexión del evangelio de la misa del Viernes 8 Septiembre de 2017
Con María hoy alabamos al Señor por la vida, por la gratuidad y por el camino de salvación

Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |





La Natividad de la Santísima Virgen María
Miqueas 5, 1-4: “Mientras no dé a luz la que ha de dar a  luz”
Salmo 12: “Me llenaré de alegría en el Señor”
San Mateo 1, 18-23: “Ella ha concebido por obra del Espíritu Santo”

Hoy celebramos el nacimiento de la virgen María o, como diríamos los mexicanos, su cumpleaños, y esto nos llena de alegría. ¿Sería esta fecha? ¡Imposible  saber! Pero la devoción cristiana quiere celebrar y alabar a María por su presencia en medio de nosotros. Muchos de nuestros pueblos, con diferentes nombres, este día recuerdan a la Virgen María: Nuestra Señora de la Esperanza, la Nacida de la Virgen, La Virgen de la Natividad, Nuestra Señora de Covadonga… pero no nos podemos quedar sólo en celebraciones externas, sino que este acontecimiento nos lleva a reconocer el camino que ha seguido Dios para preparar a su pueblo.
Escoge a los pequeños y sencillos, en el anonimato, pero les pide una especial entrega como a María. El camino de Dios va en la misma senda del camino de los hombres y a veces por senderos que nos parecen oscuros y olvidados. Si pensáramos en las vicisitudes que tuvieron que pasar para que naciera María, según la tradición de Joaquín y Ana, y en el camino sencillo que fue recorriendo María, tendríamos que reconocer la presencia amorosa de Dios.  La verdadera devoción a María conduce siempre a Jesús y celebrar estos acontecimientos que se quedaron perdidos en la historia personal de unos cuantos, nos hace captar la importancia de cada instante y de cada acción a los ojos de Dios. Contemplemos hoy a María, naciendo pequeñita y desconocida. Despojémosla de todas esas vestimentas de princesa o de reina y de resplandores con que los pintores y poetas la han querido adornar para manifestar la importancia de su nacimiento.
Y traigamos a la memoria también todos los nacimientos de hombres y mujeres que hoy mismo están aconteciendo y que son muestra del amor creador de Dios. Reconozcamos su presencia en nuestras vidas y tomemos conciencia de la importancia de vivir cada momento como tiempo de gracia y de salvación. Con María hoy alabamos al Señor por la vida, por la gratuidad y por el camino de salvación que desde los pequeños va haciendo.
 

sábado, 2 de septiembre de 2017




Miles de refugiados de Sudán del Sur huyen de la violencia generada por la guerra civil en el país y encuentran abrigo en Catedral católica

sábado, 26 de agosto de 2017

Para trascender hay que servir

Inteligencia y voluntad puesta al servicio; puestas al servicio de la verdadera trascendencia

Por: Lourdes Gomez Reyes | Fuente: yoinfluyo.com



En una ocasión, una alumna en su graduación de preparatoria comenzó su discurso diciendo: “Para trascender hay que servir.” Trascender: “ir más allá del límite”; “la inmortalidad del alma.” ¿Por qué debía esto venir al caso en una graduación?

El tema de la trascendencia importa particularmente cuando la vida está por tomar otro rumbo, o cuando se empieza a forjar un futuro, ya que de los ideales depende hasta dónde una persona pueda llegar.

El deseo de trascender del ser humano se refleja, entre otras cosas, en tantas ciencias, filosofías, y corrientes que ahora estudian la muerte, la vida, el duelo.

Es un tema que a todos concierne, que está ahora de moda, y del cual todos tarde que temprano nos sentimos con derecho a opinar. Y esta alumna opinó que para que nuestro paso por la tierra no sea estéril, es necesario servir.

Servir a Dios = trascender

¡Cuántas ocasiones no tenemos durante nuestra vida de reflexionar sobre estas verdades!

Navidades, años nuevos, muertes, nacimientos, graduaciones, etcétera, servir… en un velorio es tan claro que la vida es corta, que Dios existe, que los seres queridos se marchan, que la mayoría de las veces no dejamos más que recuerdos, que hay que aprovechar el tiempo, que debe haber algo más.

En la vida ordinaria, ¿será tan claro? ¿por qué será que el ser humano puede asistir a un sin número de velorios y no buscar una vida de servicio a los demás? ¿o porqué no decidirse a vivir cara a Dios? ¿a servir a Dios? ¿Le faltarán razones?

Hay una frase que dice: "fuertes razones hacen fuertes acciones". La vida eterna debiera ser una fuerte razón, sin embargo a veces pareciera que no hemos entendido lo que hay que hacer para ganarla. Tenemos la brújula descompuesta y lo consideramos algo relativo, siendo que Dios ha querido mostrarnos el camino.

Inteligencia y voluntad

Se dice que el valor de un hombre no depende tanto de la fuerza de su entendimiento, como de su voluntad.

Y entonces habrá que considerar si más bien es que no hemos querido entender lo que debemos hacer para ser coherentes con nuestra fe, para vivir cara a Dios, sin miedo a la muerte.

¿Será que quiero llegar al polo norte, pero pienso que el norte está para el sur? o ¿será más bien que quiero llegar al norte caminando hacia el sur? porque claro está que el deseo de trascender lo llevamos todos.

El corazón del hombre: su conciencia

En una persona la inteligencia puede estar muy clara, pero si la voluntad estuviera mal orientada, por más esfuerzos de entender, su conciencia quedó ofuscada.

Y es que la voluntad es querer y queremos también con el corazón. Cuidado donde uno lo ponga, porque ahí, sí que será donde en la vida ordinaria se manifiesten nuestras razones.

Pascal lo decía así: “el corazón tiene razones que la razón no entiende”.

Si estamos en esta vida para trascender, ¡qué bueno es reflexionar sobre la muerte y sobre la vida! pero igual de bueno es encaminar a diario la voluntad y el corazón a la voluntad de Aquel que nos puso en este mundo.

Es la capacidad de amar lo que nos hace superiores a cualquier creatura, pero en la libertad de corazón, si no ponemos esfuerzo podemos errar el camino.

“Nunca digas nunca”

“Nunca digas de esta agua no beberé.” Cuántas veces a la vuelta de la vida cambia la manera de concebir los principios morales, o se tiene un credo pero resulta que se opta por actuar de manera contraria. Le pasaba a San Pablo: “Hago el mal que no quiero y dejo de hacer el bien que quiero.”

Por lo tanto, el riesgo de todo ser humano no está en equivocarse, sino en equivocarse y no darse cuenta que está equivocado, o permanecer en un camino que antes no hubiera elegido por las razones equivocadas, porque como consecuencia se nubla su inteligencia.

El detalle del “nunca digas de esta agua no beberé” en las cosas que a la moral o al alma se refieren, no debe ser tanto el riesgo de beberla alguna vez, sino el de continuar bebiéndola por la comodidad, la ignorancia, el miedo de no reconocer el error, o el famoso "todo mundo lo hace."

La conciencia tiene esa capacidad de auto convencimiento. Quien no vive como piensa acaba pensando cómo vive y tal vez es por esto que a pesar de reflexionar muchas veces durante nuestras vidas, no logramos ser totalmente coherentes.

"Preguntarle a Dios que quiere de mí equivale a preguntarle qué debo hacer para ser feliz."

¿Cómo y cuanto servimos a Dios y a los que nos rodean? al pensar en la muerte y en el camino de la vida, ¿será importante tener ideas claras?

Si. Pero no bastan. Hacen falta convicciones profundas para poner el corazón en su lugar, fortaleza para levantarlo incontables ocasiones, para pedir perdón y fe para volver a entregárselo a Dios cuantas veces sea necesario, luchando día con día.

Es importante saber a dónde vamos, es importante preguntarle a Dios a donde quiere que vayamos, esa pregunta es personal, pero puede requerir consejo de algún director espiritual para afinar la conciencia. Y mucho valor para actuar en consecuencia.

Sin embargo, toda elección implica una renuncia, y si elijo trascender he de renunciar a una vida cómoda y sin servicio. “Lo que hace falta para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado” San Josemaría.

Chistoso, porque ahora llamamos amor a muchas cosas que no lo son y pretendemos tener una fe al gusto del cliente.

Es contradictorio pretender amar a Dios y luego no buscar el camino para llegar Él. Es contradictorio elegir, solo en ciertos momentos de reflexión de nuestra vida, una meta de trascendencia y pretender llegar a ella por el camino fácil. No puedo querer llegar al norte caminando hacia el sur.

“Dichosos los limpios de corazón porque verán a Dios”

Hay quienes opinan que seguir a Dios es algo muy difícil o no tan valioso en el mundo moderno.

Nadie niega que ir contracorriente y aceptar la voluntad de Dios cuesta trabajo. Pero en realidad, es reconfortante saber que para trascender en esta vida no es necesario no equivocarse nunca, ni tener siempre todas las virtudes. Ya que de ser así ni San Agustín, ni la magdalena, ni tantos otros lo hubieran logrado.

La fe y la esperanza están en admitir que Dios no pierde batallas y por eso vale la pena entregarle la vida entera, comenzando y recomenzando lo que haga falta.

Y justo porque nos ama tal cual somos, y no nos pide no caernos nunca, tampoco bastan, aunque ayudan mucho, las buenas intenciones y las buenas obras para trascender… basta el amor: poner el corazón en donde Dios quiere que lo ponga.

“El día que me muera. Dios no me va a juzgar por los lugares de la tierra que he tenido la dicha de conocer, ni por la gente importante a la que he tratado, ni por los recuerdos que conservé de mi juventud. En el fondo, no querrá saber a cuantos leprosos atendí, ni cuanto afán puse en que los niños aprendieran. Cuando muera y me encuentre frente a frente con Cristo, Jesús sólo se va a interesar por mi amor: como he amado, cuanto he amado, a quien he amado, por qué razón he amado. Y en la respuesta a estas preguntas estará mi salvación.” San Juan de la Cruz.

@yoinfluyo