sábado, 24 de junio de 2017

La religiosa agredida en Granada por un desconocido: «He pasado una noche horrorosa»

La religiosa agredida en Granada por un desconocido: «He pasado una noche horrorosa»


La religiosa agredida prefiere permanecer en el anonimato (foto: Leopoldo Mora)


Hace dos días, sor Rosario, religiosa de la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña, fue brutalmente agredida en Granada por un individuo al que no conocía y con el que se cruzó por la calle. Sin mediar palabra, éste le propinó un puñetazo en la nariz y le dijo: “Esto por monja”.

Como consecuencia de la agresión, sor Rosario tiene los pómulos hinchados, la nariz rota y el miedo aún en el cuerpo. Paradójicamente, ella no viste hábito, lo que le hace suponer que el agresor la conocía.

Como informa hoy ABC, la familia de la religiosa, que reside en el extranjero, no sabe nada de este incidente. Ella no quiere preocuparles; por ello, prefiere permanecer en el anonimato y salir lo justo ante la cámara fotográfica.

Mucho dolor

 
Como hace cada mañana desde que fue destinada a Granada en septiembre pasado, Rosario llevaba a un grupo de niños de la Escuela Hogar Divina Infantita del Cerrillo de Maracena –en las inmediaciones de la capital– a un colegio próximo. “Lo hacemos todos los días: los dejamos y los recogemos”.

Cumplida su misión, pasadas las 9 de la mañana, la religiosa se dirigía de vuelta a su casa, porque tenía cosas que hacer: “Yo iba por la acera y lo vi venir”.

Se cruzó con ella un hombre alto, joven, de tez oscura y complexión fuerte. Iba vestido con bermudas y camiseta negra de manga corta. Rondaría los 25 años. Llamó la atención de Rosario las marcas que el agresor presentaba en brazos y piernas, que parecían arañazos o cicatrices.

Ella se hizo a un lado –la acera se estrechaba en ese punto– y fue entonces cuando él aprovechó para acercarse y propinarle el puñetazo.

Rotura de nariz

 
“¡Por monja!”, le gritó el individuo al tiempo que sacudía la cara de Rosario, que quedó completamente desconcertada. No hubo más golpes ni palabras. “Ni me dio tiempo a reaccionar”, recuerda. Notó en su rostro un borbotón de sangre y “mucho dolor”. El agresor huyó corriendo de la zona, en la que suele haber gente.

Esa mañana, las avenidas del Cerrillo de Maracena estaban desiertas por la ola de calor, y sólo una señora que pasó cinco o diez minutos después se detuvo a auxiliar a la hermana Rosario.

Tras limpiar su rostro con pañuelos, Rosario se dirigió al hospital, donde las pruebas revelaron que tenía rota la nariz. Los médicos descartaron la intervención quirúrgica, pero le colocaron una férula y le dieron medicación para mitigar el dolor y bajar la inflamación de sus pómulos.


Sor Rosario acompaña a niños como los de la imagen, a la Escuela Hogar Divina Infantita del Cerrillo de Maracena. 

La religiosa regresó después a su domicilio. “La noche que he pasado ha sido horrorosa, me cuesta respirar”, reconoce Rosario, quien, además de dolor, aún tiene miedo. Miedo a salir sola a la calle, a volver a cruzarse con ese hombre al que no conocía de nada. Se siente perfectamente capaz de reconocerlo si volviera a verle.

En busca del agresor

 
Atrapar al agresor no será tarea fácil. No había cámaras operativas en la zona y la única pista a seguir es la descripción física relatada por la víctima.

“Estoy con mucha preocupación; esto es la primera vez que me pasa”. Pero Rosario también sabe que no puede vivir con miedo. Ahora aprovecha para descansar y reponerse en otro de los centros de Divina Infantita en Granada, en el otro extremo de la urbe, donde sus hermanas se están encargando de darle cariño y compañía.

La desafortunada historia de sor Rosario deja en el aire dos grandes cuestiones para las que ella no encuentra respuesta: quién y por qué. Esta monja no alcanza a comprender las motivaciones del agresor. “Puede ser que no esté de acuerdo con la religión, pero se puede no estar de acuerdo y respetar”, afirma Rosario. Sin embargo, tampoco descarta que se trate de un ataque propio de una persona desequilibrada mentalmente.

Lo que es seguro es que no conocía al hombre que la golpeó. “Nunca le había visto… Yo no sé si es de allí del barrio…”. Sin embargo, Rosario cree que sí, por el hecho de que ella no viste hábito y sólo alguien que conociera previamente su actividad podía saber que era monja.
Los hechos han sido denunciados ante la Policía, a quien corresponde la labor de localizar al agresor.















 

24 junio 2017

 

sábado, 17 de junio de 2017

¿Te arrepientes por algo? Es tu oportunidad de crecer

 
 
© Cirofono / Flickr / CC
Joven arrepentida

La culpabilidad en general puede ser curativa en ocasiones, fructífera y fecunda

Muchas veces pongo en mí toda la confianza. Es como si dudara del poder de Dios en mi vida. Y tal vez por eso, cuando fracaso y no llego, me siento culpable. Pienso que no estoy a la altura esperada al no lograr lo que soñaba. 

El sentimiento de culpa es sano. Hoy parece que se ha perdido. Nadie se siente responsable de lo que hace. La culpa siempre es de los otros. El padre José Kentenich habla de la importancia de tener un sano sentimiento de culpa: “Estoy personalmente convencido de que el mundo de hoy está nervioso, enfermo hasta la médula. ¿Por qué? Porque carecemos de un sano sentimiento de culpa. La educación en el sentimiento de culpa es una de las cuestiones esenciales, incluso diría, casi la única forma actual de sanación

La falta del sentimiento de culpa me enferma. Tal vez es uno de esos golpes de péndulo. Se ha acentuado tanto en otras épocas la culpa, que ahora no existe, porque creemos que es más sano. Pero no es así. Es verdad que los escrúpulos enfermizos quiebran el alma. Pero ahora predomina lo contrario. 

Cuesta encontrar pecados. Me encuentro con personas que no se sienten pecadoras. No hacen nada malo. No hieren a nadie. No cometen grandes pecados. Por eso a veces prefieren entrar en disquisiciones para saber cuándo un pecado es mortal o venial. Quieren saber si algo es grave o no lo es. 

Buscan un baremo objetivo para decidir si pueden o no recibir el Cuerpo de Cristo. Creen que es mejor así. Algo más claro. Una regla general que me diga si puedo o no puedo hacerlo. Alguien desde fuera que juzgue mi alma. Tal vez porque he perdido la sensación de ser realmente culpable de mis actos. Y no logro mirar bien mi corazón. 

Tal vez sea verdad que algo en mi alma está enfermo. Y esa herida no me permite decidirme de forma consciente y libre en mis actos pecaminosos. Son otros los que me hacen pecar. Son las circunstancias difíciles que me toca vivir. O es la misma Iglesia que me pide un ideal tan imposible que yo no estoy a la altura. Entonces mejor no me confieso y sigo comulgando. No tengo culpa. No me siento culpable. 

Me parece interesante la reflexión del Padre Kentenich. Tengo claro que los escrúpulos enfermizos acaban enfermando mi corazón. Pero me llama la atención que el otro extremo también me enferme. 

Cuando no encuentro culpa en nada de lo que hago. Cuando no asumo mi responsabilidad. Cuando no tomo en serio mis actos. Cuando no reparo el daño causado. 


No tomo las riendas de mi vida y dejo que mi pecado me esclavice. Lo que hago mal normalmente enturbia mi alma. Mi ira, mi envidia, mi egoísmo. Hay pecados que me dejan muy herido. Pero a veces los justifico. El pecado o la situación de pecado en mi vida pueden llegar a debilitar ese lazo que me ata a Dios. A veces sin darme cuenta me alejo. 


Vivo en el barro, apegado tanto a la tierra, que se cortan mis alas. Dejo de aspirar a lo más alto. Dejo de soñar. E identifico la santidad con una vida sin pecado. Personas santas y puras demasiado lejanas.
Creo que reconocer mi propia culpa me sana. Mi responsabilidad en mis actos. Normalmente hay pecados que son manifestaciones externas de una ruptura interior, de una herida más honda que llevo dentro. 


A veces busco la confesión para limpiar esa mancha exterior. Pero no ahondo. No entro dentro de mi alma para ver el origen del pecado. Que se encuentra en mi herida de amor. En esa ausencia de paz en mi alma. Y de esa herida brotan mi rabia, o mi egoísmo, o mi lujuria, o mi envidia, o mis celos. Intentando compensar esa falta de amor, de reconocimiento.


Y no toco esa misericordia de Dios. Porque tapo la culpa. Y no me dejo perdonar. No me reconozco necesitado del perdón de Dios. Y les echo a otros la culpa. Estoy así porque otros no me han tratado bien. No me han querido. No me han respetado. No me han cuidado. Y sangro por mi herida.


Y me siento inocente de lo que hago. Del dolor que nubla mi mirada. Y mis actos no me parecen graves. Porque también otros los hacen. Veo entonces la Iglesia como un conjunto de normas que marcan los límites de mi vida. Y yo vivo en medio de los límites. Tratando de no excederme en nada.


Pero me cuesta experimentar la culpa como un sentimiento sanador. Quiero asumir las consecuencias de mis actos. Tomar en serio la fuente de mi pecado, mi propia herida.


Lo que al final me sana es tocar con mis manos la misericordia de Dios que me absuelve, me levanta. Entonces la comunión deja de ser un premio por mi buen comportamiento. Es una medicina para mi alma enferma, que no se sana sólo limpiando un poco la suciedad de algunos pecados. Es algo más hondo.


Ese sentimiento de fragilidad, de culpabilidad, bien entendido, sana mi corazón enfermo. Ese abrazo de Dios a mi alma caída. Ese vuelo en el que me sostiene la mano grande de un Padre. Es entonces una culpabilidad bien entendida.




Es el arrepentimiento el que siembra en el corazón el deseo de crecer: “Es verdad que la culpabilidad en general puede ser curativa en ocasiones, fructífera y fecunda. Pero entonces se trata de arrepentimiento más que de culpabilidad. El arrepentimiento es el que hace conocernos mejor, objetivamente. Porque es la verdad la que nos salva y nos hace progresar. El arrepentimiento no nos hunde. El arrepentimiento nos hace reconocer que debemos mucho a los demás, porque nos ayudan a sobreponernos, no dándoles importancia cuando realmente somos la causa de nuestros errores y sobrellevándolos con amor”.
Esa experiencia del que se sabe salvado porque su pecado ha dañado el corazón por dentro y necesita volver a empezar. Esa gracia de la misericordia me cura por dentro cuando me dejo. Cuando toco mi fragilidad. No cuando no me siento culpable de nada. No cuando me siento con derecho a recibir a Jesús. Digno de su amor infinito.  

Merecedor de un abrazo por haber superado tantas tentaciones y haber permanecido incólume en la prueba.

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moral

sábado, 3 de junio de 2017

No vivas sólo para tus hijos

10 “tips” que pueden ayudarnos a educar de manera correcta a los hijos y enseñarles el verdadero sentido de la vida

Por: Laura Costas Labarthe | Fuente: www.somosrc.mx




  
¿Qué podemos entender con estas palabras? ¿Es que los padres no tenemos la obligación y el deber de “hacer todo” por nuestros hijos?
Depende de lo que se entienda por “vivir sólo por los hijos”. Pensemos en la historia de Jaime, un chico inteligente y simpático con un potencial para convertirse una persona valiosa para él mismo, su familia y la sociedad.
Pablo, desde que nació fue el amor de su padre, no hubo juguete, reloj, viaje, capricho, que no le fuera cumplido de inmediato por su papá. Terminó una carrera pero no ha tenido un solo empleo en su vida. Actualmente, Jaime es un hombre casado al que su padre le resuelve todo. Sin empleo, mantiene a su familia subsidiado con la tarjeta y fondos que papá tiene siempre a su disposición.
Por supuesto que este padre ama profundamente a su hijo, pero con un amor asfixiante que no le ha permitido realizarse, crecer, independizarse. Y, lo más triste: Jaime no es feliz. ¿Qué aprendizaje nos deja esta historia?
A continuación propongo 10 “tips” que pueden ayudarnos a educar de manera correcta a los hijos y enseñarles el verdadero sentido de la vida:


1.- No des a tus hijos todo lo que te pidan

Esto comienza desde que son pequeños. No te prives de algo que quieras o necesites, no corras a la tienda, aunque tu situación económica te lo permita, con tal de darle el último juguete que salió al mercado. Todos hemos visto clósets saturados de juguetes rotos y descuidados, que sirvieron para entretener unas horas a los niños.

2.- Enséñalos a tolerar la frustración

En la vida real, no nos es posible conseguir todo lo que deseamos en el momento que lo queremos, a costa de lo que sea. Los niños que crecen pensando que así será su vida, tiene serios problemas cuando crecen y se enfrentan a la realidad. La frustración es inevitable, no los prives de aprender a tolerarla y manejarla.

3.- Normas y consecuencias

Desde muy temprana edad, establece límites, no esperes a que tengan tres años de edad para comenzar. Las normas señalan un camino, camino que deberá ser lo suficientemente ancho para que el niño tenga opciones y lo suficientemente bien definido para que crezca sabiendo que si brinca los límites, tendrá que aceptar la consecuencia de su conducta.

4.- Responsabilidad

Responsabilidad ante sus acciones, ante sus responsabilidades familiares, que deben comenzar en los primeros años, proporcionadas en cada etapa de su desarrollo. Responsabilidad en el colegio, cumplir con trabajos y tareas solicitadas y, si no lo hiciera, permite que sufra las consecuencias y no vayas a reclamarle al maestro. Dales la oportunidad de vivir y respirar, equivocarse y aprender de sus errores. Así podrá crecer y desarrollarse en la vida. Dale raíces para que tenga seguridad, autoestima y sentido de pertenencia. Dale alas para que pueda volar cuando llegue el momento.

5.- Respeto

Es deber de los padres dar ejemplo e inculcar en sus hijos el respeto a todas las personas, comenzando en familia. Respeto a la autoridad de sus padres, a sus abuelos, maestros, directivos de escuelas, etc. Respeto entre todos y cada uno de los miembros de la familia, respeto a las personas que nos ayudan en el hogar, a la cajera del supermercado, al “viene-viene” que acomoda el coche…
Es muy triste ver pequeñitos “tiranos” a los que sus papás obedecen; adolescentes que faltan al respeto a sus padres y al que se atreva a ponerles un límite.
Es triste ver niños, adolescentes y jóvenes prepotentes, que “siempre tienen la razón”, que faltan al respeto a sus padres y maestros y, lo más grave, con la aprobación de los mismos papás.
Recuerda, tú eres la autoridad, el responsable de la formación de tus hijos, no su “cuate”. En la vida hay normas, leyes, jefes, autoridades, límites, orden…Prepara a tus hijos para vivir en el mundo real.

6.- Comunicación

Establecer en la familia una comunicación respetuosa, franca y asertiva. Saber y respetar lo que cada uno piensa, quiere y lo que le disgusta. Aprender a escuchar.
Estar de acuerdo en “no estar de acuerdo”. Tratar de no ofenderse unos a otros y, cuando suceda, tener la nobleza de pedir una disculpa.
No olvidar las cuatro palabras claves: ¿Puedo?, Por favor, Gracias, Perdón.

7.- Valores

Los valores sembrados en familia permanecen en el corazón de las personas. Al llegar a la juventud, cada uno va encontrando su camino, camino que, de alguna manera, será apoyado por los valores vividos en casa. Valores humanos y morales. Los hijos deben tener clara la diferencia entre el bien y el mal, en esta época en que todo se ha vuelto relativo y los parámetros de vida van esfumándose cuando no los tenemos claros. Amor es el valor fundamental y éste lleva al perdón.
Y, no olvides que los abuelos son fuente de seguridad y permanencia, son las raíces de la familia, la experiencia y la sabiduría. Son sembradores de valores y tradiciones.

8.- Vida de pareja

El mejor regalo que los padres pueden dar a sus hjos es vivir una vida de pareja plena. No siempre es posible por distintas circunstancias, pero cuando lo es, cultiva el amor de pareja, recuerda, tarde o temprano los hijos se van, se casan, se cambian de ciudad y te quedas solo con tu cónyuge. Haz que valga la pena.

9.- Espiritualidad

El hombre es materia y espíritu. Es importante atender las dos áreas, siendo la espiritual la que da sentido de trascendencia. Cualesquiera que sean tus creencias, son un tesoro para la realización y la felicidad de las personas.

10.- Alegría y paz

En un hogar dónde se respira la alegría, la vida es plena, divertida, generosa, compartida. La alegría es fruto de un corazón abierto, fruto del servicio a los demás, de la paz del alma.

sábado, 27 de mayo de 2017

Cómo desarmar el berrinche de tu hijo con una pregunta


Un consejo valioso para la educación de los pequeños

Yo no he leído todos los libros de psicología infantil, ni he hecho ningún curso de cómo evitar / interrumpir / acabar con el berrinche de un hijo. Pero a causa de una experiencia personal relacionada con mi hija de 5 años, quisiera compartir contigo una “fórmula” que aprendí recientemente para que logres cambiar el rumbo de las cosas con tus hijos que insisten en hacer un drama por cualquier cosa.
Antes que nada, necesito contarte una historia. Mi hija entró a la guardería, y estaba un poco ansiosa, siempre repetía que no iba a hablar sobre las primeras semanas de escuela, quedándose un poco nerviosa. Y ese comportamiento terminó saliéndose de control en casa: ella aumentó los momentos de hacer drama por cualquier cosa, incluso las más simples.


Por indicación de la escuela, buscamos una psicóloga infantil para algunas sesiones, para que Alice pudiera hablar sobre lo que estaba sintiendo y así las cosas pudieran calmarse.
De entre los varios consejos que la psicóloga Sally Neuberger dio, uno me pareció fantástica, a pesar de ser simple, y es exactamente por eso que me gustaría contarlo aquí.
La psicóloga me explicó que necesitamos hacer que el niño se sienta respetado, en el sentido de dar valor a lo que él está sintiendo. Y así, a la hora de una crisis, sea por el motivo que sea, un niño a partir de los 5 años necesita ser atendido, es decir,  pensar y encontrar la respuesta sobre lo que le está sucediendo.

Esta valoración que hacemos sobre lo que le está pasando y, al mismo tiempo, el hecho de incluirlo en la solución de la cuestión desmonta la creación del caso.
De forma más objetiva: cuando empieza un berrinche – sea porque el brazo de la muñeca se salió de su lugar, sea porque es la hora de dormir, sea porque la tarea de la casa no salió del modo como quería, sea porque no quiere hacer una tarea– sea el motivo que sea, podemos hacerle la siguiente pregunta al niño, mirándolo a los ojos y con bastante calma: “¿Este es un problema grande, un problema mediano o un problema pequeño?”.


Esos momentos de pensar al respecto de lo que sucede a su alrededor, sinceramente, por lo menos aquí en casa, se volvieron mágicos. Y todas las veces que hago la pregunta ella responde, y se encuentra la manera de resolver el problema a partir de su percepción de dónde buscar la solución.
Uno pequeño es siempre rápido y tranquilo de resolver. Uno que el niño considere mediano, muy probablemente será resuelto pero no en el mismo instante y él entenderá que hay cosas que necesitan algún esfuerzo para que sucedan. Si un problema fuera grave –y obviamente que grave en la cabeza de un niño no puede ser algo que se desprecie aunque a la gente le parezca tonto– tal vez requiera más conversación y atención para que entienda que hay cosas que no salen exactamente como uno quiere.


Podría dar varios ejemplos de cuándo uso esta preguntita últimamente. Uno de ellos fue a la hora de escoger la ropa para ir a la escuela. Aquí no llevan uniforme. y muchas veces mi hija hace una escena para escoger la ropa, especialmente ahora en que es necesario llevar ropa de frío.
Para resumir: ella quería unos pantalones, sus preferidos se estaban lavando, empezó a llorar y yo firme: Alice, ¿este es un problema grande, mediano o pequeño? Ella, sin mucha gracia, mirándome, dijo bajito: “Pequeño”. Y yo una vez más le expliqué que ya sabíamos que los problemas pequeños son fáciles de resolver.


Le pedí su sugerencia sobre cómo resolveríamos este problema pequeño (aprendí que es importante darle tiempo para que ella piense y responda) y ella: “Escogiendo otro pantalón”. Y yo añadí: “¿Y tienes más de un pantalón para escoger?”. Ella sonrió y fue a buscar otro pantalón.
La felicité por haber resuelto el problema porque, claro, dar valor a la solución es una parte imprescindible para cerrar la historia.


Pienso que no existen los milagros en la educación de los hijos. El otro día estaba pensando que realmente es una verdadera historia esta misión de poner gente en el mundo: atravesar todas las fases, andar caminos que a veces nos hacen caer en emboscadas, tener la humildad de volver atrás y retomar otra senda. Este texto es sinceramente una gran voluntad de compartir una luz que apareció en mi camino de mamá y espero de corazón que te sirva a ti también.



Por Fabiana Santos, periodista, casada, madre de Felipe, de 11 años, y de Alice, de 5. Ellos viven en Washington DC. Las respuestas al “problema pequeño” están subiendo como espuma y ahora Alice hasta ríe avergonzada con el inicio de un berrinche sin sentido. Ya hubo veces en que ella fue sincera en decir: “Pienso que eso ni siquiera es un problema, mamá”.
Compra aquí el libro (en portugués) Tudo sobre minha mae
Por TSMM

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sábado, 20 de mayo de 2017

¿Por qué feministas radicales y concejales de Podemos acosan a esta maestra?

¿Por qué feministas radicales y concejales de Podemos acosan a esta maestra? Por su libro-denuncia


19 mayo 2017

 Alicia V. Rubio es una profesora en un instituto público de Leganés que ha vivido escraches, amenazas, presiones y todo tipo de censuras por haber publicado el libro Cuando nos prohibieron ser mujeres y os persiguieron por ser hombres, un libro crítico con el feminismo radical y con la ideología de género. Las presiones de unos concejales de Podemos y de unos cuantos profesores activistas en el centro han llevado a que sea cesada como Jefa de Estudios del instituto. También su marido, director del instituto, ha recibido presiones.

Pero ¿qué es lo que escribe la profesora Rubio -filóloga con pasión por la antropología- que molesta a tantos y mobiliza grupos de presión, manifestantes y censuras? Lo explica con serenidad y naturalidad en esta entrevista de 20 minutos en La Contra TV (www.lacontra.tv).

El feminismo anti-mujer y anti-maternidad


 
Alicia Rubio empieza explicando el sentido del título. "Simone de Beauvoir inventó una nueva mujer a la que hay que adaptarse, y si no nos adaptamos... Ya dijo ella que no hay que permitir a las mujeres quedarse en casa con sus hijos, porque muchas lo eligirían", explica refiriéndose a la feminista amante del filósofo Jean Paul Sartre, que era también encargada de buscarle más y más parejas sexuales casi adolescentes.

Alicia analiza así el feminismo radical. "Se nos obliga a tener rol masculino, nos apetezca o no: tenemos que ser agresivas, luchadoras, valientes, poco sensibles, queramos o no; y a los hombres se les persigue, porque a partir de cierto momento el feminismo decidió que el enemigo era el varón. Al hombre se le persigue incluso con legislaciones que vulneran sus derechos fundamentales", explica.

Hay que recordar que en España el Gobierno socialista de Zapatero implantó leyes que castigan con más pena un mismo delito si lo comete un hombre que si lo comete una mujer. El PP ha mantenido y reforzado estas leyes.

Ese tipo de feministas pretenden, explica la autora, "sobre todo, que las mujeres odiemos la maternidad, una cosa que a muchísimas mujeres nos parece una forma óptima de realizarnos; las mujeres claro que somos luchadoras...y más todavía si luchamos por nuestros hijos".

Los profesores de gimnasia y la ideología de género

 
Después, en una época en que fue profesora de gimnasia, se asombraba al ver cómo muchos profesores se esforzaban ideológicamente por lograr que las niñas se interesasen por deportes que no eran del agrado femenino. Empezó a estudiar las doctrinas feministas y de ideología de género. Cuando con la Educación para la Ciudadanía esas doctrinas empezaron a implantarse en colegios, ella se opuso. Y de sus investigaciones salió el libro.



Alicia V. Rubio recuerda que en el origen está la izquierda de la escuela de Frankfurt: en los años 50, viendo que no era muy eficaz en Estados Unidos el discurso clásico marxista de la lucha de clases, de la lucha perpetua del proletariado contra el capitalista, esa izquierda pasó a proyectar la lucha en otros campos, en este caso, la lucha de las mujeres, como "clase oprimida", contra los hombres, "clase opresora". Había que aplicar el marxismo y su lucha de clases, su conflicto perpetuo, también a las familias, a las parejas, a la relación entre hombres y mujeres.

Después señala que en España, detrás de la ideología de género, hay mucho dinero que financia asociaciones, programas, activistas... Y, a nivel internacional, poderes más allá de los Estados, que la promueven.

Obligatorio celebrar fiestas gay en el colegio
 

Más adelante, la profesora detalla las presiones a las que ha sido sometida, como los lobbies actúan en los colegios, y luego pasa a comentar la llamada "ley Cifuentes", las normativas autonómicas madrileñas de adoctrinamiento LGTB en colegios, entidades públicas, locales, etc...

"La Ley Cifuentes es una auténtica vergüenza, vulnera 5 derechos fundamentales, y uno de ellos es el derecho de los padres a educar a sus hijos. Ahora el 17 de mayo los centros educativos -aunque aún no está desarrollada la ley- tenemos la obligación de celebrar el día contra la LGTBfobia. Y también tenemos la obligación (pero queda fuera del centro) del Día del Orgullo Gay. Creo que en una democracia nunca se ha obligado antes a celebrar ningún tipo de causa privada. Nunca ha sido obligatorio celebrar el Día de la Paz o de las enfermedades raras o contra el hambre... y ahora hay que celebrar el día de una opción sexual, tan respetable como cualquier otra pero que en los centros educativos de menores no pinta nada. ¿Por qué las campañas de inclusión derivan siempre al mismo colectivo?"

"Cuando nos prohibieron ser mujeres" puede conseguirse aquí en Amazon  (9 euros en Kindle, 19 euros en papel).


sábado, 13 de mayo de 2017

Santa Misa de Canonización de los Tres Pastorcitos en el Santuario de Fátima -





El Papa Francisco proclamó este sábado santos en una ceremonia en Fátima a los dos hermanos pastorcillos, Jacinta y Francisco, que junto con su prima Lucía presenciaron las apariciones de la Virgen hace 100 años.
Al inicio del acto, el obispo de Leiria-Fátima, António Marto, pidió al Papa que inscribiese a Francisco y Jacinta en el libro de los Santos y después hizo una breve presentación de la biografía de los dos niños.

sábado, 29 de abril de 2017

La monja que ha rehabilitado a 75.000 personas: «La soledad es la más terrible de las adicciones»

La monja que ha rehabilitado a 75.000 personas: «La soledad es la más terrible de las adicciones»

 La hermana Consilio Fitzgerald tiene a sus espaldas más de 50 años de experiencia trabajando con adictos



Durante más de 50 años la hermana Consilio Fitzgerald, perteneciente a las Hermanas de la Misericordia, ha tratado a miles de adictos en toda Irlanda. Drogas, ludopatía, alcohol... Nada se le escapa a la hermana Consilio, que a sus 87 años sigue rehabilitando a las personas que más lo necesitan.
Ya antes de unirse a su comunidad era enfermera. En unas declaraciones a un canal irlandés, Consilio recordó su entrada a la congregación de las Hermanas de la Misericordia: "La mañana en la que me uní a las monjas pensaba que era el fin de toda mi vida. No podía parar de llorar. Pensaba que las monjas eran gente solitaria, que se dedicaban a mirar por la ventana pensando en si alguien vendría a visitarlas".


La hermana Consilio saludó a varias familias durante el 50 aniversario de la fundación de la obra Cuan Mhuire

Nada más lejos de la realidad, porque lo cierto es que los centros que Consilio ha fundado por toda Irlanda han rehabilitado a más de 75.000 personas, y hoy en día proporciona más de 600 plazas residenciales para adictos de todo tipo.

Puerto de María
 
Su obra, Cuan Mhuire (www.cuanmhuire.ie), que significa "Puerto de María" en gaélico, es popularmente conocida como "El Cielo del Amor". "Nos sanamos unos a otros con el amor", apuntó Consilio. "Al principio no tenía nada planeado, solo sabía que mi madre, La Virgen María, cuidaba de los visitantes".



Esta gran obra comenzó con un pequeño gesto hacia los "hombres de la carretera", indigentes alcohólicos que vagaban por las carreteras irlandesas en la década de los sesenta. ""Pensé que Cuan Mhuire podría ser un lugar donde esta gente pudiera sentirse amada".
Actualmente Cuan Mhuire es considerada la mayor clínica de rehabilitación de toda Irlanda. Por su labor, Consilio fue premiada en 2011 por la Reina Isabel II de Inglaterra con el MBE ("miembro de la más excelente orden del imperio británico" por sus siglas en inglés).

La voz de la experiencia
 
En sus declaraciones al Global Sisters Report, Consilio quiso recordar los devastadores efectos que tienen algunas adicciones sobre las personas y sus entornos.

Entre otras, habló sobre las apuestas online, una adicción muy en boga. "Es un desastre que socava la familia", dijo. "Se pueden ganar miles de euros con un click, pero también perderlos, provocando grandes dificultades económicas al entorno familiar".

La adicción al juego online es especialmente insidiosa.
Al alcohólico o drogadicto se le nota físicamente su degradación. En cambio, el adicto al juego puede disimular su adicción mucho tiempo, y no se le nota, hasta que ha llegado a un nivel muy grave y dañino.

Además, los adictos que antes pensaban que salir corriendo al casino a las once de la noche llamaría la atención, ahora pueden conectarse desde su cuarto o móvil a cualquier hora del día o de la noche por Internet.

Beber hasta perder el conocimiento
 
Consilio quiso también remarcar el peligro de la nueva cultura del binge-drinking (beber alcohol en grandes cantidades en poco tiempo con el objetivo de perder el conocimiento), muy extendida entre los jóvenes.

"La adicción está aumentando. Los jóvenes salen con la única intención de emborracharse. La idea de salir por la noche es quedar tan intoxicados que no puedan recordar nada a la mañana siguiente. Supongo que quieren borrar algo de sus vidas."



La hermana puso como ejemplo de recuperación la vida de San Agustín: "Aprendió que el vino, las mujeres y las canciones no le hacían feliz. Solo cuando encontró a Dios se sintió pleno. San Agustín se dio cuenta del vacío que tenía en su interior, pero su madre tuvo que rezar mucho para que él se diese cuenta. Puede causarse mucho daño antes de que alguien se dé cuenta de lo que está haciendo".
Con el consumo de alcohol, suele venir aparejado el de cannabis. "He visto la mente de muchos jóvenes afectadas por el cannabis. Es algo muy serio, y no lo toman como tal. Afecta la mente de las personas mucho más que cualquier otra droga". Con 50 años de experiencia con adictos, la hermana sabe de lo que habla.

Una de las adicciones más terribles: la soledad
 
"La soledad es la más terrible de las adicciones. Me da mucha pena la gente que se encuentra en estas situaciones, en las que están desesperados, solos y perdidos", prosigue Consilio.

"Imagina que te levantaras por la mañana y no tuvieses ningún propósito en la vida. ¿No sería acaso una existencia vacía, especialmente teniendo mi edad? ¿No sería triste crecer sin ningún objetivo o esperanza? ¿Sin saber que la muerte no es el final, sino solo el principio?".



Grupos que apoyan a los que se reinsertan
 
Consilio espera poder añadir nuevas funciones a Cuan Mhuire. "Cuando la gente termina su rehabilitación se suele sentir algo perdida durante un tiempo" cuenta Consilio. "En este periodo necesitan ayuda, un sitio donde reunirse y darse apoyo mutuo. Queremos formar un grupo de ayuda integrado por gente ya reinsertada en la sociedad que pueda reunirse con aquellos que acaban de salir y necesitan compañía".



"Sería genial que las personas que terminan su tratamiento en Cuan Mhuire tuviera un verdadero propósito en la vida y se valoraran a si mismos. Debemos proporcionar talleres que den la oportunidad a estas personas para encontrar trabajo".

Si quiere saber más sobre la hermana Consilio (en Wikipedia en inglés) pinche aquí

domingo, 16 de abril de 2017

Domingo de Pascua 2017




En distintos momentos advierte Jesús que aceptar su doctrina reclama la virtud de la fe por parte de sus discípulos. Lo recuerda de modo especial a sus Apóstoles; a aquellos que escogió para que, siguiéndole más de cerca todos los días, vivieran para difundir su doctrina. Serían responsables de esa tarea, de modo especial, a partir de su Ascensión a los cielos, a partir del momento en que ya no le vería la gente, ni ellos contarían con su presencia física, ni con sus palabras, ni con la fuerza persuasiva de sus milagros. Metidos de lleno en la Pascua –tiempo de alegría porque consideramos la vida gloriosa a la que Dios nos ha destinado–, meditamos en la virtud de la fe, le decimos al Señor como los Apóstoles: auméntanos la fe: concédenos un convencimiento firme, inmutable de tu presencia entre nosotros y, por ello, de tu victoria, por el auxilio que nos has prometido. Que nos apoyemos en tu palabra, Señor, ya que son las tuyas palabras de vida eterna. Así lo declaró Pedro, cabeza de los Apóstoles, cuando bastantes dudaron y se alejaron: ¿A quién iremos? –afirmó, en cambio, el Príncipe de los Apóstoles– Tú tienes palabras de vida eterna. A poco de haber convivido con Jesús, todos comprendían que merecía un asentimiento de fe. Si tuvierais fe... Creed..., les animaba el Señor. Era necesario, sin embargo, afirmar su enseñanza expresamente, recordarla y establecerla como criterio básico de comportamiento. Era fundamental tener muy claro que si podían estar seguros, al declarar su doctrina infalible e inefable, era por ser doctrina de Jesucristo: el Hijo de Dios encarnado. Todos fueron testigos de los mismos milagros y escucharon las mismas palabras, con idéntica autoridad, con el mismo afán de entrega por todos; y, sin embargo, solamente Pedro es capaz de confesar expresamente la fe que Jesús merece: ¿A quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna, delara el Apostol y Jesús confirma. Y lo que es de Dios, es para siempre: el Cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán, nos aseguró. Queremos tener un convencimiento como el que espera Jesús, como ese que echa de menos en los dos Apóstoles que hoy nos presenta san Lucas, desencantados –con motivo, podríamos pensar– porque habían sido testigos de lo que consideraban el fracaso de Cristo: en quien confiaban, había sido finalmente derrotado. Jesús había muerto, como uno más, a pesar de sus muchos milagros anteriores, a pesar de que tantas veces había escapado incólume de unos y de otros, a pesar de aquella majestad que le era connatural y que había admirado a todos. Con su muerte, sin embargo, todo lo anterior quedaba en entredicho y el desencanto bloqueaba a los suyos y hacía felices a sus adversarios. Pero hoy, por el contrario, se nos presenta Jesús glorioso y vivo como nunca. Con una vida definitivamente inmortal. Esa vida humana y para la eternidad, a la que nos llama reclamando nuestra fe: nuestro asentimiento incondicionado interior y exteriormente; es decir, también con nuestra conducta, con obras que manifiesten nuestra adhesión y confianza en Dios. Son las obras y la conducta de aquellos dos, una vez convencidos de la resurrección. A pesar de la hora y del desánimo de un rato antes, vuelven a Jerusalén porque es preciso hacer justicia al Señor y a su doctrina. No hay tiempo que perder. En un momento, han recobrado el ánimo; y la presencia de los otros Apóstoles reunidos, que también sabían ya por la aparición a Pedro de Jesús resucitado, se lo confirma. Con los Doce está María, la madre de Jesús y Madre nuestra, que persevera en oración junto a los discípulos de su Hijo. Ella, que recibió la alabanza de su prima Isabel: bienaventurada tú que has creído..., nos conducirá, si se lo pedimos, a una fe inconmovible para vivir de las verdades que nos ha manifestado Cristo; las únicas que conducen a la intimidad de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo: la vida a la que nos llama Nuestro Padre Dios en Cristo.

viernes, 14 de abril de 2017

Vía Crucis narrado por JESÚS 2017




Este Vía Crusis es narrado por JESÚS; dejando una breve reflexión en cada una de las estaciones (EL TEXTO ES FICCIÓN)

sábado, 8 de abril de 2017

Ante el éxito y ante el fracaso, la misma actitud


Ambos son impostores, por tanto indiferencia

Tal vez la fama y el poder, el éxito y el reconocimiento, mueven con demasiada fuerza el corazón del hombre. No quiero que la fama y el poder sean el objeto de mis sueños.

El otro día leía una reflexión interesante de Pedro Luis Uriarte: “Dejé el banco porque de tanto respirar incienso, la persona se estaba muriendo aplastada por el personaje. El poder es la droga por excelencia, te cristaliza el corazón, te cambia como persona. Después de años de éxitos tenía que parar. Cuando estás a máxima presión tienes poder, todo te ha salido bien, tienes tal seguridad en ti mismo que te conviertes en una máquina que va anulando a la persona”.

No quiero que el personaje consuma a la persona. Ni que el poder sea la obsesión de mis pasos. No quiero que la fama y el reconocimiento sean ese poder que sostenga mi vida.

Tengo claro que el poder permite cambiar el mundo. ¡Qué sutil su atracción! ¡Cuánta fuerza tiene! Tira con pasión de las fibras de mi alma. El poder parece hacer posible el cambio. El poder me lo dan el conocimiento, el reconocimiento, el éxito, los logros.

Siempre quiero hacerlo todo bien, tener éxito. Lo tengo claro. Tal vez es la semilla de perfeccionismo que hay en el alma humana. El deseo de triunfar en todo. Ser el primero. Vencer todos los obstáculos. Ganar siempre.

Travis Bradberry habla de una actitud tóxica: “La perfección equivale a éxito. Los seres humanos, por naturaleza, son falibles. Si tu objetivo es la perfección, siempre te quedará sensación de fracaso y acabarás perdiendo el tiempo en lamentarte por no haber logrado lo que te proponías, en vez de disfrutar de lo que sí has podido conseguir”.

¡Qué importante es educarme y educar a otros en la tolerancia frente a los fracasos! Todos vamos a fracasar tarde o temprano. Decía un entrenador de fútbol: “Sólo en el diccionario éxito está antes que trabajo”.

El verdadero éxito en la vida es trabajar sin descanso pensando en la meta. Caerme y volverme a levantar sin demora. Tropezar una y otra vez sin dejar de soñar. Alzar la mirada a lo alto cuando la tentación es permanecer estancado en mi tristeza.
¡
Cuánto bien me hace la humildad de las caídas! Porque corro el riesgo de caer en la vanidad cuando me creo capaz de todo.

El otro día leía: “Cuanto más nos revestimos de gloria y honores, cuanto mayor en nuestra dignidad, cuanto más revestidos estamos de responsabilidades públicas, de prestigio y de cargas temporales como laicos, sacerdotes u obispos, más necesidad tenemos de avanzar en la humildad y de cultivar cuidadosamente la dimensión sagrada de nuestra vida interior, procurando constantemente ver el rostro de Dios en la oración”[1].

Mirar hacia dentro. No buscar continuamente la aprobación del mundo. El eco de mis palabras, de mis gestos. Quiero vivir dándolo todo, porque el trabajo es la clave de una vida lograda, plena y feliz.

No el éxito. Sí el trabajo y la entrega. No el hacerlo todo bien. Sí el intentarlo siempre luchando hasta el final. Sin pensar que no es posible.

No deseo la fama como meta de mi felicidad. No deseo el reconocimiento de todos en todo lo que hago. Esa tentación tan subconsciente me acaba pasando factura.

No quiero dejarme llevar por ese sabor agridulce que dejan las victorias. Siempre, detrás de una victoria, está el deseo de volver a triunfar. Es una cadena que nunca se termina. Siempre puedo lograr más, alcanzar más metas, realizar más gestas.

Puede ser que el personaje que quiero representar me coma por dentro. Pierdo la sensibilidad. 

Dejo de mirar a Dios porque me creo capaz de todo. Y eso no es posible. No puedo yo solo cargar con el peso del mundo.

Necesito volverme hacia mi interior. Descansar. Necesito ahondar en lo más profundo de mi alma.  
Necesito ver el rostro de Jesús y descubrir en él mi verdad. Soy necesitado. Soy vulnerable. No lo puedo todo.

Quiero descansar en la barca de Jesús. Y aprender a vivir el fracaso con paz. ¿Dónde está el umbral de mi tolerancia ante los fracasos?

Hay personas aparentemente maduras que no saben reaccionar ante la más mínima contrariedad que encuentran en el camino. Se frustran. Se enfadan. Se alejan de los hombres. El umbral de tolerancia es muy bajo. Ante la más mínima frustración reaccionan de forma inmadura. No quiero ser así.

Quiero tener una gran tolerancia ante el fracaso. Para poder tratar al éxito y al fracaso como lo que son, dos impostores. Como decía Rudyard Kipling: “Al éxito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia”.

No es fácil tolerar bien la fama sin caer en la vanidad. Resistir bien los éxitos sin dejarme llevar por la prepotencia. Y no es fácil resistir las derrotas sin hundirme. Sin desfallecer en la lucha. Sin desesperar.  
Tiene mérito ser capaz de levantarme después de una caída. Y luchar siempre. Hasta el final de la vida. 

[1] Cardenal Robert Sarah, La fuerza del silencio, 33

sábado, 1 de abril de 2017

40 niñas quemadas vivas en Guatemala: 40 bocas silenciadas

Erick Colop - Citizenside-AI




Un sacerdote pide que se investigue quién está detrás de estas muertes

«Pero padre, ¿está seguro de que puedo publicar esto?». «Sí, necesitamos que nos ayudes a denunciarlo, que exista presión a nivel internacional para que se esclarezcan los hechos». El sacerdote guatemalteco Sergio Godoy se pregunta cómo puede ser que en menos de una hora un promedio de 30 niñas fallecieran carbonizadas el pasado 8 de marzo en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción sin que nadie las auxiliara.
Se pregunta por qué la Policía, que estaba en las inmediaciones, «no se movilizó para romper el candado que había en la habitación de las muchachas». Dicen en su defensa que el policía con la llave no estaba en ese momento, pero ¿quién no rompe un candado para salvar a unas niñas?». Godoy se pregunta también por qué «no se permitió la intervención de los bomberos», algo que pone en evidencia «un crimen de lesa humanidad». En ese hogar, mal llamado seguro «había violaciones, torturas, trata de personas, y niñas embarazadas». Alguien está afanándose para que la verdad no salga a la luz. Su hipótesis es que el crimen organizado está detrás del suceso.
El Hogar Seguro Virgen de la Asunción hacía tiempo que era un depósito de «niños descartados», utilizando «el mismo lenguaje del Papa Francisco». El padre Sergio Godoy, sacerdote guatemalteco coordinador del programa Comunidad Esperanza y socio local de Manos Unidas, describe el centro como un lugar donde iban a parar «chicos y chicas en conflicto con la ley, menores de edad enviados por jueces dada la situación de maltrato y abusos en el ámbito familiar, huérfanos y niños con necesidades especiales». En este lugar, donde vivían casi 750 menores aunque su capacidad era para 400, «no se tenían en cuenta ni las condiciones del menor ni el rango de edad», y estaba gestionado por personas sin vocación ni capacidad».
Este caldo de cultivo convirtió el hogar seguro en un foco «de corrupción donde se permitía la mala alimentación –hay niños que llevaban tiempo denunciando a la Procuraduría de Derechos Humanos de Guatemala que estaban comiendo alimentos con gusanos– el maltrato, la trata de personas y los abusos sexuales», lo que llevó a la rebelión a las niñas, separadas de los niños por pabellones.

Nadie abrió el candado

Todo ocurrió el 8 de marzo. Los responsables del centro abrieron la puerta para que las menores se marcharan, «supongo que por estar hartos de sus quejas». Pero poco después «recapacitaron sobre las consecuencias que podría tener la salida de las chicas y llamaron a la Policía para que sofocara la rebelión». De este encontronazo, afirma el padre Godoy, «hay fotos de niñas tiradas por el suelo y tratadas de forma indigna».

La Policía devolvió a las jóvenes al hogar, «encerrándolas en una habitación demasiado pequeña para la cantidad de chicas que había. Un contingente de alrededor de 100 agentes rodeó la casa y puso un candado a la habitación». Fue en ese momento cuando se desató la tragedia: una de las niñas prendió fuego a una colchoneta en señal de protesta y provocó la muerte de 40 compañeras. «30 de ellas murieron carbonizadas en un espacio muy corto de tiempo». Las otras diez han fallecido después, en hospitales guatemaltecos, «porque no han sido bien atendidas. Hay una niña que falleció a causa del dolor, porque nadie le dio analgésicos para aliviarla y entró en shock», denuncia el sacerdote. Ante esta situación, Manos Unidas ha ayudado en este primer momento dando respuesta a las necesidades más inmediatas solicitadas por el padre Sergio Godoy.

Diversos representantes de la sociedad civil han presionado a las instancias gubernamentales para que las menores pudieran salir de los hospitales públicos. «Gracias A Dios, dos niñas fueron enviadas a EE. UU. para ser tratadas, pero una abogada que acompaña el caso me informó hace unos días de que, en Guatemala, un hospital privado subvencionado por los fondos de cooperación internacional españoles pedía 300.000 quetzales por tratar a cada chica. Esto hay que pedir que se investigue y se denuncie».

Cinco niñas desaparecidas

Otra de las preocupaciones del padre Sergio Godoy son las cinco niñas que desaparecieron en extrañas circunstancias tras el incendio. «Fue difícil determinar que faltaban chicas, porque no había ningún registro que certificase el número exacto de jóvenes en el hogar». Pero un informante anónimo dio un chivatazo días después del supuesto accidente, y las menores aparecieron en un hospital psiquiátrico de adultos. «Alguien las había escondido, y las niñas estaban con quemaduras de segundo grado sin ser tratadas».

La periodista pregunta con estupor el motivo. «Hay varias hipótesis, pero no se sabe nada de manera oficial. Todo apunta a gente ligada al crimen organizado, al narcotráfico y a la trata de personas». El motivo de hacer desaparecer a las chicas podría ser porque «probablemente sepan los nombres de los autores de los abusos y la trata de personas». De hecho, añade el sacerdote, «una enfermera anónima ha declarado que alguien le pidió que desconectaran los aparatos en su hospital para que las chicas no sobrevivieran».

No son las únicas muertes

«Casualmente» –y hace hincapié el sacerdote para que lo entrecomille–, unos días después del accidente hubo otro motín en un centro de menores cercano al Hogar Seguro Virgen de la Asunción.

«Los chicos internos, entre los que había pandilleros, provocaron la muerte de cuatro de los monitores». Además, la noche de este lunes «fueron atacadas simultáneamente varias estaciones de la Policía que dejaron seis agentes muertos».

Para el sacerdote, «es la misma mano la que crea estos escenarios para generar una crisis institucional seria, porque favorece a los intereses del crimen organizado o de un sector político de extrema derecha». El objetivo de orquestar esta cadena de sucesos «es distraer a la opinión pública y desequilibrar al Gobierno», aunque, recalca, «está lleno de incompetentes».

Se necesita una nueva propuesta de ley

Mientras se esclarecen las oscuras circunstancias de estas muertes, el sacerdote pide a su país que, al menos, «se elabore una nueva propuesta de ley sobre la protección de menores». La última, de 2007, «no es aplicable en el día a día, porque no hay recursos públicos para pagar a gente preparada y competente. El sistema está diseñado mal, pero tampoco se han buscado otras salidas», advierte.

Quienes «lo hemos hecho mejor hemos sido las instituciones de la Iglesia y organizaciones sin ánimo de lucro, que contamos con profesionales mejor preparados. Por eso, en la nueva legislación, «es importante que se incluya la necesidad de que el Estado tenga en estas instituciones aliados para acompañar adecuadamente a los menores. No todo debe centralizarse en las instancias públicas, porque eso favorece la corrupción. Los niños tienen que ser el centro de las políticas».

La noche del martes, cientos de guatemaltecos acudieron a las vigilias de oración por las víctimas y por la paz en Guatemala organizadas en diversas ciudades y ante las embajadas en otros países.
«Estamos al borde de la crisis institucional», sentencia el padre Sergio Godoy.
 
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sábado, 25 de marzo de 2017

Mujer: compañera, madre y transformadora de la sociedad


"Fiat": El amor en femenino

Decir “sí” a nuestra máxima vocación como mujeres en estos tiempos no es fácil. Por esto es importante contemplar el fiat (hágase) de María cuando se le anunció que iba a ser madre. ¿Cómo fue su respuesta ante el anuncio del Ángel? “Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38).
El fiat de María es el sí más absoluto que podía salir de ella. Manifestaba la grandeza en sí como mujer y la calidad de su corazón así como su compromiso con la sociedad. Dice que se haga, no un “lo pensaré”. Necesitamos volver a Nazaret y contemplar al modelo de mujer que hemos heredado nosotras las cristianas.
Contemplar a la Santa Virgen para muchas mujeres es como contemplar a una mujer más allá de las propias posibilidades. Cuando en realidad, María representa todo lo que nosotras las mujeres modernas de hoy podemos llegar a ser como compañeras, madres y transformadoras de la sociedad.
Compañeras: que se traduce en sostenimiento y apoyo. Y para poder serlo hay que estar una misma bien asentada; pero esto sólo es posible si interiormente todo está en orden debido y descansa en equilibrio. No podemos aspirar a ser sostenimiento y apoyo de un esposo si no hay paz interior y armonía en nuestro mundo íntimo. Por esto es tan importante que volvamos y examinemos si somos mujeres de oración. La oración, como decía la Madre Teresa de Calcuta, es como la gasolina para los automóviles. Sin esta, el carro no funciona, incluso aunque todo su exterior e interior esté perfecto.

Sucede lo mismo en nosotras, la oración es lo que hace que nuestro cuerpo funcione óptimamente. Con una capacidad que sólo puede venir a través de esos minutos a solas conmigo y mi Padre Dios.

Prepara todo nuestro sistema nervioso y espiritual para la entrega.
Ser madre: es proteger, custodiar y llevar a su desarrollo la humanidad verdadera. Sí, esto es ser madre, podemos resumir en una palabra tomada de Carmen Balmaseda en su libro, La Mujer Frente a sí misma que, en definitiva, si soy mamá, “estoy atenta”. ¿Estoy educada para ello? ¿Cuál es mi actitud hacia la persona? ¿Qué es el hombre, el hijo, la sociedad para mí?¿Cómo es la calidad del amor que brindo?


Realización:

Según la Carta apostólica de san Juan Pablo II La Dignidad de la Mujer, la virginidad y la maternidad son dos dimensiones particulares de la realización de la personalidad femenina.

La mujer encuentra y experimenta una plena realización de su ser al convertirse en potencialmente portadora de la vida. Por esto es que se hace tan necesario volver a la pregunta ¿qué es el hombre, el hijo, la sociedad para mí? ¿Soy consciente que el hombre es el único ser de la creación que Dios a amado por sí mismo?

Esto nos hace ver que también yo decido por mí misma y encuentro mi propia plenitud y felicidad en la entrega a los demás. Ser madre es entregarse, es abrirse, es elevarse a otra dimensión. La del fiat, la de la generosidad. Ser esclava, “porque a mí me da la gana” y al hacerlo no sentirme de la época pasada. Es la pura manifestación del amor, y el amor es el área en donde los valores son especialmente realizables.

San Agustín decía: mi amor es mi peso; por él voy dondequiera que voy; amor es gravitación hacia lo amado. ¿Hacia dónde estoy gravitando yo como mujer? ¿Cómo es mi apostolado hacia aquellas mujeres que se cierran hacia el don de la vida? ¿Pienso que no es mi problema? Y si ya soy madre,

¿cómo está siendo mi entrega?

Cada minuto que pasa, cada segundo es una oportunidad en el tiempo que se nos da para brindar lo mejor de nosotros mismos. San José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, escribía en su libro Camino: cumple el pequeño deber de cada momento. Haz lo que debes y está en lo que haces.

Por esto no debemos olvidar que cuando estamos al cuidado de nuestros hijos, estamos escribiendo una novela, una historia personal que quedará grabada en lo más profundo de sus corazones. Si soy madre debo sentirme plenamente realizada y esto se verá en mi apertura para con mis hijos porque realmente “estaré” con ellos y para ellos.


Entrega:

La entrega es tener la valentía de renunciar a ser egoísta y decir sí al amor y los cuidados que vienen de la mano con el hijo. La entrega es estar dispuesta a quedarse en casa y desarrollar los seminarios de relaciones humanas que sabemos serán los más importantes de su vida.

La verdadera entrega te lleva a renunciar a las ganas de brillar; a quedarse con esa criatura o criaturas las 24 horas del día y abrazada a ese trabajo escondido y enseñar lo que es el amor, un término sublime tan maltratado en nuestros días. No se enseña con palabras, mucho menos inscribiendo a nuestros hijos en los mejores colegios. Se enseña con el “sí, el fiat”.

La felicidad es una meta natural en el hombre, pero esta es una consecuencia. La felicidad se encuentra en la atención a otro ser humano. Al tener nuestra atención desde nuestro mismo fondo y desde nuestro corazón, podremos experimentar ese gozo espiritual que se llama alegría.

Es la serenidad silenciosa que descansa en el fondo de cada una al ejecutar con amor total la tarea de cuidar, formar, iluminar el conocimiento y las ventanas del entendimiento hacia la experiencia de ser un ser humano.

Conocedoras de esto, el aburrimiento que viene con la rutina será más fácil de sobrellevar porque sabremos que en todo momento estamos siendo útiles; sembradoras de nuestras propias tierras.
Dios nos hace “ver”claramente que las citas de negocios se convierten en visitas al doctor y se disfrutan lo mismo. Los compromisos de eventos y fiestas se convierten en compromisos de paseos y entretenimientos para la educación intelectual y motriz de los niños y nos llevan a nosotras mismas a un aprendizaje diferente. El traje sastre y los zapatos de tacón vienen a ser sustituidos por camisetas blancas y un par de blue jeans.

¡Qué profesionales somos al quedarnos en casa!, !Desarrollando el prestigio más importante y sublime de todos en donde “la justicia y la paz se abrazan” al pronunciar aquel sí, gracias al cual “la tierra da su fruto”.

Por Sheila Morataya-Fleishman
 
Fragmento de un artículo publicado originalmente por Encuentra.com
 
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sábado, 18 de marzo de 2017

4 consejos para tu cuidado espiritual

Eli Defaria | Unsplash

Deja ir la ansiedad, la negatividad y la culpa con estas sencillas técnicas de salud espiritual

No importa en qué momento estemos de la vida, ya estemos profundizando en nuestros estudios o dejando a los niños en el colegio, todas podemos coincidir en que encontrar tiempo para cuidar de nosotras mismas es de vital importancia.
Sin embargo, aunque todas lo sabemos, la mayoría de las mujeres dedicamos tiempo de forma regular a nuestro cuidado y atención personal. En vez de eso, nos ponemos a nosotras mismas en un segundo plano y cuidamos primero de las necesidades de todos los demás. Y aunque pueda ser heroico a veces, también es perjudicial; es dañino para la salud pasar por alto las necesidades de nuestro cuerpo.
Así que cuando leí hace poco las reflexiones de Natascha Chtena sobre el cuidado personal, sentí que me estaban abriendo los ojos. Al instante me di cuenta de que su consejo era algo que muchas mujeres (yo incluida) necesitamos profundamente: sobre cómo aliviar nuestros sentimientos de culpa y cómo animarnos a tratarnos mejor. Puede que Natascha todavía esté sacándose el doctorado en estudios sobre información, pero a mí ya me está enseñando algunas lecciones de gran valía.
Según escribe: “En esta cultura tan acelerada, ¿cómo podemos mejorar en nuestro cuidado personal, física, mental y espiritualmente? A menudo escuchamos consejos como ‘come comida de verdad’, ‘haz ejercicio regularmente’ y ‘duerme lo suficiente’, pero creo que la cuestión va más allá”. Y entonces continúa ofreciendo una serie de consejos sobre cómo practicar la compasión con nosotras mismas, especialmente cuando nos sentimos frustradas o agotadas.
Aunque Natascha dirige sus ideas sobre el cuidado personal a sus compañeras estudiantes universitarias, sinceramente creo que sus consejos podrían aplicarse a cualquier mujer en cualquier etapa de su vida.
Aquí encontraréis cuatro consejos, adaptados de la lista de Natascha, que se centran más en los aspectos espirituales de tratar a todo vuestro ser, tanto físico como espiritual, con bondad.

Ten misericordia de ti misma

A veces puede resultar más sencillo tener compasión de los demás que de una misma. Es posible que estés dando a otras personas segundas, terceras o incluso infinitas oportunidades, pero a tus propias acciones y pensamientos les das muy poco margen de error. Cuando cometes errores, ¿los reproduces una y otra vez en tu cabeza y encuentras nuevos detalles cada vez en los que también ves que te has equivocado? Es un sentimiento común, pero no es saludable.
El primer paso en el cuidado espiritual es darse cuenta de que todas cometemos errores y no pasa nada por no ser perfectas. Si eres creyente, ten siempre en mente que Dios es más grande que nuestros errores y problemas. Y el primer paso para aceptar Su perdón es ser misericordiosas con nosotras mismas y reconocer que necesitamos ayuda con nuestro propio cuidado concediéndonos permiso para ser humanas.

Al final de cada día, haz memoria de las cosas buenas que tienes

A veces la vida es tan ajetreada que el único momento que le queda a una para pensar sobre una misma es a final del día, tumbada en la cama. Puede ser fácil caer en un hábito de negatividad, castigándote con minuciosidad por todo lo que has hecho mal ese día y pensando en lo que podrías haber hecho mejor.
En vez de eso trata de pensar en las veces que has sido bendecida a lo largo del día. No tienen por qué ser momentos extraordinarios. Pueden ser cosas sencillas, como una avenida con todos los semáforos en verde camino del trabajo, o que tu marido haga la cama por la mañana. Aquí tienes una forma sencilla para empezar: comparte en tu perfil de redes sociales las pequeñas cosas por las que te sientes agradecida cada día.
Cuando eres capaz de encontrar dicha hasta en los momentos más pequeños, estás aprendiendo a encontrar la bondad y la gratitud en todos tus días. Y después de toda esa práctica viendo lo bueno de la creación, puede resultarte más fácil aprender a aplicar esa lente de bondad y gratitud para ti misma. Y cuando te sientas mejor contigo misma, estarás más dispuesta a hacer cosas que son buenas para tu cuerpo, como hacer ejercicio físico y mantener una buena alimentación.

Sé consciente de que eres única

¿Crees en Dios? Él cree que eres inteligente. Sabe que eres única y que no hay nadie más como tú. Él pensó en ti desde el origen de los tiempos. Nunca eres demasiado para Él y siempre eres suficiente para Él. Él te creó y llamó buena. Vales más que tus días malos y que tus días de desmoronamiento y de llorar en el suelo del baño. Todas hemos pasado por ahí, y Él nos ama. En los días que te centres en tu cuidado, no olvides centrarte en el que más cuida de ti y te ama y te conoce más que tú te amas y te conoces a ti misma.

No te sientas culpable por tomar un día libre

En su libro Tiempo para Dios, el sacerdote Jacques Philippe explica: “Es un punto digno de destacar. La oración mental no debería verse como algo excepcional, algo que se hace en un tiempo arrebatado a otras actividades, sino que debería convertirse en un hábito, parte del ritmo normal de nuestras vidas, de forma que su lugar nunca se cuestione, ni siquiera un día”.
El tiempo que pasamos alejadas del estrés de la vida diaria no es algo por lo que debamos sentir vergüenza o culpa. De hecho, ese tiempo al margen es esencial para nuestro bienestar y cuidado personal. Según prosigue el sacerdote Jacques Philippe: “La oración mental debería convertirse en un acontecimiento diario tan vital para nosotros como el ritmo básico de la existencia. Debería ser la respiración de nuestras almas”. No te sientas culpable por querer tomarte un tiempo de descanso y dejar que tu alma, simplemente, respire.
 
 
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domingo, 12 de marzo de 2017

¡Cuidado mujer, los abusadores sí existen!

Tienen tanta labia y pueden ser tan encantadores que hasta la más inteligente puede caer en la trampa