sábado, 14 de octubre de 2017

Les ofrecieron abortar, dijeron sí a la vida, y ahora te necesitan

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Itatí, que no iba nacer según algunos médicos, que no iba a vivir, vivió.

Durante años, Inés y Matías la buscaron, la esperaron. Y cuando llegó, todo parecía derrumbarse. Los primeros médicos que le hicieron las ecografías advirtieron que Itatí, como ya se llamaba la beba, sufría onfalocele gigante, una rarísima patología en la pared abdominal por la cual algunos órganos se desarrollan por fuera del abdomen del feto.

Los médicos que primero acompañaban el embarazo de Inés les hacían saber de las posibilidades de un aborto, puesto que las posibilidades de que Itatí sobreviviera serían nulas. El embarazo no llegará a término, si nace con vida, vivirá algunas horas…

Pero los papás de Itatí no se resignaron, y dieron con un cuerpo médico que les acompañó durante todo el embarazo, hasta donde se pueda acompañar y avanzar, como se propusieron.
Itatí nació sin signos vitales. En la neonatología tuvieron que reanimarla durante varios minutos pero salió adelante. Entonces comenzaron un camino de recuperación que parecía imposible.

La dimensión y el tipo del onfalocele no permitía una cirugía en el recién nacido. El desafío era otro… ¿Cómo evitar infecciones en una niña que nace con los órganos fuera del cuerpo, sin una piel que los recubra?
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Itatí, que no iba nacer según algunos médicos, que no iba a vivir, vivió. Y fueron pasando los días. Los cuidados neonatales y el de sus papás en el control de las infecciones, en la búsqueda de alternativas médicas, en el mimo permanente a la niña fueron sorprendiendo a todos.

Pero nuevos problemas aparecían en la medida en que se iba controlando la posibilidad de infecciones. Como los órganos de Itatí no contuvieron en su desarrollo el crecimiento de la caja torácica, sus pulmones no pudieron desarrollarse como debían hacerlo… Médicos y papás fueron abordando juntos día a día los desafíos de una niña que no dejaba de sorprender.

A los pocos meses, Itatí pasó de la sala de neonatología a una sala de internación pediátrica. El alta debía esperar. Durante meses, los papás de Itatí durmieron cada noche en la habitación con su hija, con el apoyo de familia, trabajo, amigos, y muchos que iban rezando y sumándose por Itatí a la distancia. Itatí recibía a cada visita de enfermera, de médico, de amigos, con inmensa alegría.

No hablaba porque tenía menos de un año y la traqueotomía para ayudarla a respirar le impedía, y le impide aún, el uso de las cuerdas vocales. Pero se leía en los ojos de Itatí que al irse ella quería decir “Gracias por visitarme. Te voy a extrañar”.

En el mismo Hospital Austral, algunos pisos más abajo, iba al cielo la hermana Cecilia María, la religiosa carmelita cuya sonrisa recorrió el mundo.

En cada Misa que podía asistir en la capilla hospitalaria, la hermana Cecilia asentía con la cabeza cada vez que el sacerdote celebrante rezaba por los enfermos del Hospital, rezando por ella, por Itatí, y por cada uno de los que allí estaban… La hermana Cecilia rezaba explícitamente por Itatí, enterada de su caso.

En el país, y en el mundo, el caso se iba haciendo conocido entre los profesionales médicos. El papá de Itatí pudo viajar a Estados Unidos a hacer consultas en el Boston Children’s Hospital, donde a Itatí ya la conocían y muy bien por las interconsultas con el Hospital en el que estaba, y comenzaron a ilusionarse y confirmar que la posibilidad de que no sólo Itatí sobreviviera, sino que desarrolle una vida normal.
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Itatí cumplió un año en el Hospital que la vio nacer; nunca había salido de él. Hasta que un día de diciembre, tras la habilitación de la internación domiciliaria, pudo salir y conocer su hogar.


Allí comenzó a caminar, y fue recibiendo amigos con los que jugar. A poco de cumplir dos años, en una emotiva ceremonia, completó estos días el rito del bautismo que recibió poco tiempo después de nacer, cuando la muerte parecía inminente.
Itatí, cuya supervivencia da esperanza a otros papás que se enteran de patologías similares y no se les ofrece la posibilidad de apostar la vida, puede completar su camino a la vida sana en un corto plazo, puede ilusionarse con poder ir al colegio y jugar con amigos sin ningún tipo de restricciones, puede terminar de decirle al mundo que el aborto no es nunca una opción. Pero necesita nuestra ayuda.

Cuenta su papá a Aleteia que “el único centro del mundo que les ofrece una alternativa definitiva concreta y con experiencia en casos similares es el Boston Children´s Hospital, pero el costo de las dos cirugías que debieran aplicársele a Itatí, con el seguimiento posquirúrgico, los traslados y los costos de permanecer durante el tratamiento, es de 550 mil dólares”.

Para ayudar a Itatí, la niña que superó todas las adversidades, se puede colaborar desde el sitio gofundme.com/juntosxitati.

También, si se está en la Argentina, con transferencias a la Cuenta Benéfica en Pesos 0085 6474230 / CBU 0110599530000064742301 / CUIL 20-24957115-7.

sábado, 7 de octubre de 2017

Esperanza Puente: La depresión postaborto es el gran tabú del siglo XXI




Ella abortó a los 23 años y sufrió el síndrome postaborto, ahora ayuda a mujeres que sufren el postaborto


Por: n/a | Fuente: Religión en Libertad




Esperanza Puente sabe como nadie lo que se siente al abortar y las terribles consecuencias del postaborto, secuelas físicas y psicológicas que en muchas mujeres permanecen para el resto de su vida.

Como incansable activista provida que es en la actualidad, esta mujer fundó la
Asociación Voz Post Aborto, para ayudar a mujeres que pasaron por lo mismo que ella. “Seguimos condenadas al postaborto en silencio y soledad y esta es una de las violencias más duras que tiene que vivir la mujer en pleno siglo XXI”, afirma Esperanza Puente en una entrevista en Mater Mundi TV.

Esperanza cuenta que su historia es como la de muchas mujeres pues “uno no se plantea en la vida lo que te va a pasar ni las consecuencias”.


La supuesta libertad
Fue madre soltera con 18 años y llegó a Madrid con su hijo a los 23 donde se “me ofrecía libertad y no dar explicaciones”. Y de nuevo se quedó embarazada pero su novio en esta ocasión no quiso saber nada y la abandonó.
“Me vi sola, abandonada y con mucho miedo”, confiesa esta mujer, que cuenta cómo “me ofrecieron el aborto como algo fácil, indoloro y en 24 horas. Me vi en la misma situación que están las mujeres de hoy, sin información, donde sólo se da una opción, no eliges nada y vas como cordero al matadero. Nadie me dijo que había instituciones en Madrid que podrían haberme ayudado”.

Recordando su experiencia y ahora la de otras muchas chicas a las que ha ayudado, Esperanza Puente asegura en la entrevista que “cuando uno está agobiado y tiene miedo, quiere que el miedo se vaya cuanto antes y si te dan una solución rápida te acoges como un clavo ardiendo y así fue como acabé abortando”.


Consecuencias físicas y espirituales
¿Qué ocurrió después? “El aborto no tiene nada de positivo y como es contrario a la naturaleza tiene consecuencias físicas y también espirituales, aunque no tengas fe”, explica.

Son tres las heridas que deja a la mujer. Una herida humana, una espiritual y el duelo. Precisamente esta última es de la que menos hablan a la mujer y “es para nosotras el más complicado porque nuestros hijos es como si no existieran para el mundo”.

“Conocí el infierno”, añade Esperanza. Y es que aunque cada mujer sobrelleve el dolor de una manera, “una decisión de este calibre nos afecta a todas”.


"El grajn tabú del siglo XXI"
A su juicio, “el gran tabú del siglo XXI son las consecuencias del aborto” pues además se vende como un “derecho, algo que está bien”. Y es también una de las mayores violencias contra la mujer, pues es estructural, y al estar regulado la presión a la embarazada le llega por todos los ámbitos.

Por ello, la consecuencia de esto es que cada vez hay más mujeres enfermas, física y psicológicamente. Al empezar antes las relaciones sexuales los abortos también empiezan a producirse antes. Esperanza cuenta ejemplos de chicas que se ha encontrado que con 20 años han abortado hasta siete veces.

En estos momentos –agrega- “la mujer sigue estando más abandonada todavía. Los profesionales han ideologizado su profesión (psicología y psiquiatría). Cuando las mujeres cuentan que lloran o que tienen miedo, en muchos casos les dicen que eso no es nada”.


"Dios se las ingenió para que volviera a casa"
El encuentro con Dios fue la verdadera salvación para Esperanza. Desde su experiencia, asegura que en las mujeres que no tienen fe y no les han hablado de Dios es todo más difícil porque no conocen el perdón. “A lo largo del tiempo de mi vida desordenada a mi Dios me protegió siempre porque no perdí la conciencia de pecado”.

Esta mujer tuvo que llegar a pedir ayuda psiquiátrica pues entre otras consecuencias del aborto se puede maltratar a los hijos, sufrir ansiedad, pesadillas. Ella acabó pegando a su hijo. Acudió a un profesional católico, que le ayudó sobremanera. “A partir de ahí Dios se las ingenió para que volviera a casa. Y volví a la Iglesia, y actualmente pertenezco al Camino Neocatecumenal".

Y tras ser perdonada y perdonarse a sí misma, Esperanza Puente quedó muy marcada en un encuentro en la ONU en 2005 y desde ese momento decidió que contaría su experiencia y hablaría de la cara oculta del aborto allá donde se lo pidiesen. Y así lo ha hecho hasta hoy.
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ReligionEnLibertad.com

sábado, 30 de septiembre de 2017

Religiosa en Irak

Las Religiosas rezaron cada día por los Terroristas del Isis

Por: ÁLVARO de Juana | Fuente: Aciprensa




En sus ojos se refleja el terror de la guerra y de la persecución, pero también existe un destello de esperanza. Es la hermana Silvia, de las Dominicas de Santa Catalina de Siena que desde hace 120 años viven en la llamada Llanura del Nínive, en la región del Kurdistán, en Irak.
La hermana Silvia y el resto de religiosas han presenciado la persecución que el autodenominado Estado Islámico ha infligido a los cristianos del país y sobre todo de esta zona, donde siempre se ha concentrado el mayor número de cristianos.
Sin embargo, tanto Erbil (capital del Kurdistán) como Qaraqosh, se vieron asediadas en 2014 por el grupo terrorista  sin embargo que ha sido expulsado recientemente de la zona.
El ISIS destruyó unos 100 lugares de culto en la Llanura del Nínive y Mosul, en su mayoría templos cristianos. Antes de la llegada de los terroristas a mediados de 2014, vivían en Qaraqosh 50 mil personas. Tras su huida tan solo quedaron 25 mil habitantes.
Ahora, gracias al apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), unas mil familias cristianas han regresado a sus casas. Desde ese año, 2014, esta fundación pontificia ha destinado 36,6 millones de dólares a proyectos de alojamiento y alimentos para los desplazados cristianos en el norte de Irak. El coste estimado de la reconstrucción de los pueblos cristianos asciende a 250 millones de dólares.


Todo comenzó el 6 de agosto de 2014 cuando se vieron obligadas a huir de su convento en Qaraqosh. La hermana Silvia fue una de las 36 religiosas que presenciaron ese terrible día en el que se vieron cara a cara con la guerra.
“Cuando supimos que el ISIS había llegado, lo primero que sentimos fue miedo, miedo de ser apresados por ellos, el miedo de la violencia, el miedo de la muerte, y por eso nos fuimos”, contó la religiosa a ACI Prensa.
Alrededor de 400 jóvenes fueron asesinados en esos días y hasta 5.000 niñas fueron vendidas como esclavas. Sin embargo, las religiosas no han tenido reparos en perdonar.
“Perdonar es una palabra muy fuerte. Rezamos por ellos cada día como religiosas. Rezamos por ellos, por aquellos que traen la paz, por nuestros soldados, por quién ayuda a las personas a vivir el bien. Esta oración nos ayuda a perdonar, a no olvidar, porque no se puede olvidar, pero a no odiar al otro. Si nosotros odiamos a los otros quiere decir que hacemos como quiere el diablo, y no como quiere Jesús”.
En 2014 vivían 73 monjas de la congregación de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena en el convento en esta zona de Irak, pero en los últimos tres años han muerto 24, muchas de ellas, según la hermana Silvia, por miedo y angustia.

“Mi sueño es vivir en paz”, asegura la religiosa entrevistada en Roma en los días que se presenta el proyecto de Ayuda a la Iglesia Necesitada de reconstrucción de la Llanura del Nínive.
“Tanto mi propia paz, dentro de mí misma, –porque estamos también en guerra dentro de nosotros mismos–, como la paz en donde vivimos físicamente. Vivir en la tranquilidad, en el amor, y ayudar a la gente a conocer a Jesús, porque Él es el Amor”.
“Le digo a todos los cristianos que si realmente son cristianos, bautizados en el nombre de Jesús, deben confiar siempre en el hecho de que Jesús estará con ellos. Jesús está con nosotros. Jesús nunca nos deja. Aunque nosotros nos alejemos de Él, nos esperará a que volvamos”, subrayó.
Poco a poco los cristianos han comenzado a regresar al Nínive, pero todavía queda mucho por hacer. “Hemos pedido asistencia a Ayuda a la Iglesia Necesitada para reconstruir nuestro convento y hacer volver a la gente lo antes posible. Volverán alrededor de 30 hermanas. Daremos esperanza a la gente, ayudaremos a educarla, porque tenemos escuelas para educar a sus hijos, y continuaremos nuestra catequesis en las iglesias y en las escuelas”, explicó.

sábado, 23 de septiembre de 2017

¿Por qué quieres ser monja si eres tan linda?

Vocación es el llamado que Dios nos hace constantemente de vivir en Él desde el lugar específico en que vivimos.


Por: Luisa Restrepo | Fuente: Catholic-link.com




Son pocos los que reconocen haber nacido para ser lo que son y los que no cambiarían de tarea si volvieran a nacer. Todos hemos sido llamados a vivir. Entre los miles de millones de seres posibles fuimos nosotros los invitados a la existencia. Cada uno a un lugar específico en este mundo.  Eso es la vocación. Ésta, no solo se refiere a los que sienten un llamado particular a entregar su corazón a Dios, sino al llamado que nos hace constantemente de vivir en Él.
Leamos un texto que nos puede ayudar a entender mejor lo que estoy queriendo decir:
«(…) Fuimos llamados a realizar en este mundo una tarea muy concreta, cada uno la suya. Todas son igualmente importantes, pero para cada persona solo hay una -la suya- verdaderamente importante y necesaria. Porque la vocación no es un lujo de elegidos ni un sueño de quiméricos. Todos llevan dentro encendida una estrella. Pero a muchos les pasa lo que ocurrió en tiempos de Jesús: en el cielo apareció una estrella anunciando su llegada y sólo la vieron los tres Magos. Y es que –como comenta Rosales en un verso milagroso– “la estrella es tan clara que mucha gente no la ve”. Efectivamente, no es que la luz de la propia vocación suela ser oscura. Lo que pasa es que muchos las confunden con las tenues estrellas del capricho o de las ilusiones superficiales. Y que, con frecuencia, como les ocurrió también a los Magos, la estrella de la vocación suele ocultarse a veces -y entonces hay que seguir buscando a tientas- o que avanza por los extraños vericuetos de las circunstancias. Y, sin embargo, ninguna búsqueda es más importante que ésta y ninguna fidelidad más decisiva» (José Martín Descalzo).
Una vocación no es un sueño, ni un capricho pasajero. Es la respuesta a un amor, una exigencia que arde en el interior y que tiene que realizarse. Tiene vocación el que no sería capaz de vivir sin realizarla. Esto brota de la experiencia más profunda y esencial de lo que la vocación consagrada significa para mí; pero también sé que estas palabras pueden ser bonitas e inspiradoras, pero a la vez poco comprensibles. Y es que la vocación requiere mucho realismo, pues (para que negarlo) todas las aventuras espirituales tienen mucho de calvario.  El que se embarca en una verdadera vocación sabe que será feliz, pero sabe también que no vivirá cómodo, sabe que compartirá la Cruz de Cristo y llevara en él sus heridas.

El testimonio de Almudena, una linda y joven monja carmelita, producido por nuestros amigos de arguments, es una prueba de ello. La vocación no llega de la nada, nadie te la impone y no es un camino de rosas. Es un camino arduo y serio que requiere estar dispuesto a morir un poco cada día. Se llega a él a través de una profunda historia de amistad y de amor con Jesús. A través de una comunión profunda entre dos personas en la Eucaristía. Es algo entre Dios y tú. Existe la mediación de los seres humanos, pero quien pide la vida es Él y a quien le entregas el corazón es a Él.  La vocación implica realizar en tu propia vida ese paradójico éxodo: adentrarte en lo más profundo de ti mismo para salir. Una salida guiada por el amor cuando descubres que hay alguien que te ama y a quien tú amas más que a tu propia vida. Cuando descubres que es un amor que te atrae y te expande, un amor que te concentra y te agiganta y, a la vez, te hace ser profundamente pequeño.
«En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva. Esta «salida» no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida, del propio modo sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniéndose del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: «El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (Mt 19,29). La raíz profunda de todo esto es el amor. En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un «camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios» (Benedicto XVI).
Y como nos dice Descalzo: «Benditos los que saben adónde van, para qué viven y qué es lo que quieren, aunque lo que quieran sea pequeño. De ellos es el reino de estar vivos».
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: Catholic-link.com

sábado, 16 de septiembre de 2017

Desfigurada por el ácido renuncia a la eutanasia al conocer al papa Francisco

En Colombia, Consuelo Córdoba tuvo casi un centenar de operaciones. Había fijado la fecha para quitarse la vida




(ZENIT – 16 Sept. 2017).- “Consuelo Córdoba estaba decidida a poner fin a su vida, pero conoció al Papa y cambió de opinión”. Lo informa la cadena BFMTV.




Desfigurada después de que su ex marido la atacó hace 16 años con ácido, en el 2001. Esta mujer colombiana fue operada casi cien veces, informó el canal francés el 12 de septiembre de 2017.
Sin embargo, se mantuvo firme. Pero una posterior enfermedad cerebral la llevó a querer la muerte, a los 56 años, para “poner fin al sufrimiento”. Ella había elegido la eutanasia para el 29 de septiembre de 2017.


Pero ella quería recibir la bendición del Papa para “poder descansar en paz”. Así ella se reunió con el Papa en su viaje (6-10 de septiembre de 2017): “Y entonces me vio y me hizo la señal, así”, dice Consuelo con el brazo izquierdo tendido hacia adelante.


El video muestra la respuesta al Papa con un gesto del brazo y avanza. “Y entonces pensé para mí misma”, continúa, “Gracias a Dios, porque él viene por mí”.


El Papa la tomó entre sus brazos y la bendijo con su mano derecha sobre su cabeza: “El Papa Francisco bendijo a Consuelo y la convenció de que siguiera viviendo”, dijo la fuente.

“No habrá eutanasia”, dice Consuelo frente a las cámaras de televisión. Tiene dificultad para hablar, la cabeza envuelta en una capucha, el ojo izquierdo vendado, pero su ojo derecho como iluminado por una nueva esperanza. Lleva el nombre de Nuestra Señora de la Consolación, fecha celebrada el 4 de septiembre. “Un momento especial durante el cual Francisco le dio fe en la vida”, concluye BFM.


Durante su viaje, el Papa invitó a los obispos a sentirse “golpeados” por el sufrimiento de los demás y denunció una vez más la violencia contra las mujeres, reconociendo la “fuerza social” de ellas en América Latina.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Natividad de María 8 de setiembre 2017

Fiesta de la Natividad de la Virgen María Según la Tradición, la Virgen Madre de Dios nació en Jerusalén, junto a la piscina de Bezatha Por: Jesús Martí Ballester | Fuente: Catholic.net Según la Tradición, la Virgen Madre de Dios nació en Jerusalén, junto a la piscina de Bezatha. La Liturgia Oriental celebra su nacimiento cantando poéticamente que este día es el preludio de la alegría universal, en el que han comenzado a soplar los vientos que anuncian la salvación. Por eso nuestra liturgia nos invita a celebrar con alegría el nacimiento de María, pues de ella nació el sol de justicia,

Cristo Nuestro Señor.

Ella ha concebido por obra del Espíritu Santo

Reflexión del evangelio de la misa del Viernes 8 Septiembre de 2017
Con María hoy alabamos al Señor por la vida, por la gratuidad y por el camino de salvación

Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |





La Natividad de la Santísima Virgen María
Miqueas 5, 1-4: “Mientras no dé a luz la que ha de dar a  luz”
Salmo 12: “Me llenaré de alegría en el Señor”
San Mateo 1, 18-23: “Ella ha concebido por obra del Espíritu Santo”

Hoy celebramos el nacimiento de la virgen María o, como diríamos los mexicanos, su cumpleaños, y esto nos llena de alegría. ¿Sería esta fecha? ¡Imposible  saber! Pero la devoción cristiana quiere celebrar y alabar a María por su presencia en medio de nosotros. Muchos de nuestros pueblos, con diferentes nombres, este día recuerdan a la Virgen María: Nuestra Señora de la Esperanza, la Nacida de la Virgen, La Virgen de la Natividad, Nuestra Señora de Covadonga… pero no nos podemos quedar sólo en celebraciones externas, sino que este acontecimiento nos lleva a reconocer el camino que ha seguido Dios para preparar a su pueblo.
Escoge a los pequeños y sencillos, en el anonimato, pero les pide una especial entrega como a María. El camino de Dios va en la misma senda del camino de los hombres y a veces por senderos que nos parecen oscuros y olvidados. Si pensáramos en las vicisitudes que tuvieron que pasar para que naciera María, según la tradición de Joaquín y Ana, y en el camino sencillo que fue recorriendo María, tendríamos que reconocer la presencia amorosa de Dios.  La verdadera devoción a María conduce siempre a Jesús y celebrar estos acontecimientos que se quedaron perdidos en la historia personal de unos cuantos, nos hace captar la importancia de cada instante y de cada acción a los ojos de Dios. Contemplemos hoy a María, naciendo pequeñita y desconocida. Despojémosla de todas esas vestimentas de princesa o de reina y de resplandores con que los pintores y poetas la han querido adornar para manifestar la importancia de su nacimiento.
Y traigamos a la memoria también todos los nacimientos de hombres y mujeres que hoy mismo están aconteciendo y que son muestra del amor creador de Dios. Reconozcamos su presencia en nuestras vidas y tomemos conciencia de la importancia de vivir cada momento como tiempo de gracia y de salvación. Con María hoy alabamos al Señor por la vida, por la gratuidad y por el camino de salvación que desde los pequeños va haciendo.
 

sábado, 2 de septiembre de 2017




Miles de refugiados de Sudán del Sur huyen de la violencia generada por la guerra civil en el país y encuentran abrigo en Catedral católica

sábado, 26 de agosto de 2017

Para trascender hay que servir

Inteligencia y voluntad puesta al servicio; puestas al servicio de la verdadera trascendencia

Por: Lourdes Gomez Reyes | Fuente: yoinfluyo.com



En una ocasión, una alumna en su graduación de preparatoria comenzó su discurso diciendo: “Para trascender hay que servir.” Trascender: “ir más allá del límite”; “la inmortalidad del alma.” ¿Por qué debía esto venir al caso en una graduación?

El tema de la trascendencia importa particularmente cuando la vida está por tomar otro rumbo, o cuando se empieza a forjar un futuro, ya que de los ideales depende hasta dónde una persona pueda llegar.

El deseo de trascender del ser humano se refleja, entre otras cosas, en tantas ciencias, filosofías, y corrientes que ahora estudian la muerte, la vida, el duelo.

Es un tema que a todos concierne, que está ahora de moda, y del cual todos tarde que temprano nos sentimos con derecho a opinar. Y esta alumna opinó que para que nuestro paso por la tierra no sea estéril, es necesario servir.

Servir a Dios = trascender

¡Cuántas ocasiones no tenemos durante nuestra vida de reflexionar sobre estas verdades!

Navidades, años nuevos, muertes, nacimientos, graduaciones, etcétera, servir… en un velorio es tan claro que la vida es corta, que Dios existe, que los seres queridos se marchan, que la mayoría de las veces no dejamos más que recuerdos, que hay que aprovechar el tiempo, que debe haber algo más.

En la vida ordinaria, ¿será tan claro? ¿por qué será que el ser humano puede asistir a un sin número de velorios y no buscar una vida de servicio a los demás? ¿o porqué no decidirse a vivir cara a Dios? ¿a servir a Dios? ¿Le faltarán razones?

Hay una frase que dice: "fuertes razones hacen fuertes acciones". La vida eterna debiera ser una fuerte razón, sin embargo a veces pareciera que no hemos entendido lo que hay que hacer para ganarla. Tenemos la brújula descompuesta y lo consideramos algo relativo, siendo que Dios ha querido mostrarnos el camino.

Inteligencia y voluntad

Se dice que el valor de un hombre no depende tanto de la fuerza de su entendimiento, como de su voluntad.

Y entonces habrá que considerar si más bien es que no hemos querido entender lo que debemos hacer para ser coherentes con nuestra fe, para vivir cara a Dios, sin miedo a la muerte.

¿Será que quiero llegar al polo norte, pero pienso que el norte está para el sur? o ¿será más bien que quiero llegar al norte caminando hacia el sur? porque claro está que el deseo de trascender lo llevamos todos.

El corazón del hombre: su conciencia

En una persona la inteligencia puede estar muy clara, pero si la voluntad estuviera mal orientada, por más esfuerzos de entender, su conciencia quedó ofuscada.

Y es que la voluntad es querer y queremos también con el corazón. Cuidado donde uno lo ponga, porque ahí, sí que será donde en la vida ordinaria se manifiesten nuestras razones.

Pascal lo decía así: “el corazón tiene razones que la razón no entiende”.

Si estamos en esta vida para trascender, ¡qué bueno es reflexionar sobre la muerte y sobre la vida! pero igual de bueno es encaminar a diario la voluntad y el corazón a la voluntad de Aquel que nos puso en este mundo.

Es la capacidad de amar lo que nos hace superiores a cualquier creatura, pero en la libertad de corazón, si no ponemos esfuerzo podemos errar el camino.

“Nunca digas nunca”

“Nunca digas de esta agua no beberé.” Cuántas veces a la vuelta de la vida cambia la manera de concebir los principios morales, o se tiene un credo pero resulta que se opta por actuar de manera contraria. Le pasaba a San Pablo: “Hago el mal que no quiero y dejo de hacer el bien que quiero.”

Por lo tanto, el riesgo de todo ser humano no está en equivocarse, sino en equivocarse y no darse cuenta que está equivocado, o permanecer en un camino que antes no hubiera elegido por las razones equivocadas, porque como consecuencia se nubla su inteligencia.

El detalle del “nunca digas de esta agua no beberé” en las cosas que a la moral o al alma se refieren, no debe ser tanto el riesgo de beberla alguna vez, sino el de continuar bebiéndola por la comodidad, la ignorancia, el miedo de no reconocer el error, o el famoso "todo mundo lo hace."

La conciencia tiene esa capacidad de auto convencimiento. Quien no vive como piensa acaba pensando cómo vive y tal vez es por esto que a pesar de reflexionar muchas veces durante nuestras vidas, no logramos ser totalmente coherentes.

"Preguntarle a Dios que quiere de mí equivale a preguntarle qué debo hacer para ser feliz."

¿Cómo y cuanto servimos a Dios y a los que nos rodean? al pensar en la muerte y en el camino de la vida, ¿será importante tener ideas claras?

Si. Pero no bastan. Hacen falta convicciones profundas para poner el corazón en su lugar, fortaleza para levantarlo incontables ocasiones, para pedir perdón y fe para volver a entregárselo a Dios cuantas veces sea necesario, luchando día con día.

Es importante saber a dónde vamos, es importante preguntarle a Dios a donde quiere que vayamos, esa pregunta es personal, pero puede requerir consejo de algún director espiritual para afinar la conciencia. Y mucho valor para actuar en consecuencia.

Sin embargo, toda elección implica una renuncia, y si elijo trascender he de renunciar a una vida cómoda y sin servicio. “Lo que hace falta para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado” San Josemaría.

Chistoso, porque ahora llamamos amor a muchas cosas que no lo son y pretendemos tener una fe al gusto del cliente.

Es contradictorio pretender amar a Dios y luego no buscar el camino para llegar Él. Es contradictorio elegir, solo en ciertos momentos de reflexión de nuestra vida, una meta de trascendencia y pretender llegar a ella por el camino fácil. No puedo querer llegar al norte caminando hacia el sur.

“Dichosos los limpios de corazón porque verán a Dios”

Hay quienes opinan que seguir a Dios es algo muy difícil o no tan valioso en el mundo moderno.

Nadie niega que ir contracorriente y aceptar la voluntad de Dios cuesta trabajo. Pero en realidad, es reconfortante saber que para trascender en esta vida no es necesario no equivocarse nunca, ni tener siempre todas las virtudes. Ya que de ser así ni San Agustín, ni la magdalena, ni tantos otros lo hubieran logrado.

La fe y la esperanza están en admitir que Dios no pierde batallas y por eso vale la pena entregarle la vida entera, comenzando y recomenzando lo que haga falta.

Y justo porque nos ama tal cual somos, y no nos pide no caernos nunca, tampoco bastan, aunque ayudan mucho, las buenas intenciones y las buenas obras para trascender… basta el amor: poner el corazón en donde Dios quiere que lo ponga.

“El día que me muera. Dios no me va a juzgar por los lugares de la tierra que he tenido la dicha de conocer, ni por la gente importante a la que he tratado, ni por los recuerdos que conservé de mi juventud. En el fondo, no querrá saber a cuantos leprosos atendí, ni cuanto afán puse en que los niños aprendieran. Cuando muera y me encuentre frente a frente con Cristo, Jesús sólo se va a interesar por mi amor: como he amado, cuanto he amado, a quien he amado, por qué razón he amado. Y en la respuesta a estas preguntas estará mi salvación.” San Juan de la Cruz.

@yoinfluyo

sábado, 19 de agosto de 2017

En un año asesinaron a su marido y a su hijo: «¿Quiénes somos para cuestionar la voluntad de Dios?»

En un año asesinaron a su marido y a su hijo: «¿Quiénes somos para cuestionar la voluntad de Dios?»
El hijo (izquierda) y el marido (derecha) de Agnes fueron asesinados brutalmente y a sangre fría
 
Agnes ha experimentado sufrimientos tan grandes que a muchas personas le llevarían a la desesperación más absoluta. Pero lejos de dejarse llevar por la tristeza esta mujer se abrazó a la fe y a la Eucaristía tras ver cómo en apenas un año su hijo y su marido eran asesinados en circunstancias truculentas. Aun así ha podido perdonar y ahora ayuda a otras personas que están pasando por la misma situación que ella.

Su vida no fue fácil desde el principio. Agnes Fernandes junto a su marido Joe y sus dos hijos abandonaron su hogar en Kuwait para vivir en Houston. Años antes ya habían tenido que dejar su país natal tras la invasión de Sadam Hussein con poco más que lo puesto llegando en autobús a un campo de refugiados.

Una fe firme en toda circunstancia
 
“Con Dios de nuestro lado, huimos del país”, asegura Agnes, cuya familia siempre se ha mantenido con una fe católica firme pese a las dificultades. Una vez que la familia pudo regresar a Kuwait, pasó a ser la única profesora católica en una escuela musulmana donde sus hijos a su vez eran los dos únicos católicos de los más de 1.600 alumnos. Así, esta mujer recuerda que “a pesar de que lo habíamos perdido todo nunca perdimos nuestra fe en Dios”.

Así educaron a sus hijos y pese a las trabas para poder acudir a la que entonces era la única iglesia católica en el país nunca faltaban a misa, aunque tuvieran que ir el jueves o el viernes puesto que el domingo era un día laborable.

El sueño americano
 
Con la promesa de disfrutar de la libertad religiosa y de una mejor educación para sus hijos, esta familia decidió iniciar una nueva vida en Estados Unidos. Agnes rápidamente fue contratada como profesora en una escuela católica y su marido consiguió empleo como representante de ventas. “La vida era buena en Estados Unidos”, afirma esta mujer a Our Sunday Visitor.

Sin embargo, nunca imaginó el vuelco que daría su vida en unos pocos meses. En 2008 estaba preparando junto con su hija Tina la boda de ésta cuando de repente llamó a la puerta de su casa un detective que buscaba información sobre un homicidio. Creía que el cuerpo hallado podría ser el de su hijo Johny. “Mis rodillas temblaban, no paraba de sudar y mi corazón se disparó”, recuerda.



"Todo mi mundo se vino abajo"
 
“Sentí que iba a desmayarme. Me preparé para lo peor. Realmente quería creer que mi hijo seguía vivo y que se habían equivocado de persona. No fue hasta que mi hija Tina miró la foto e identificó el rostro de mi hijo cuando supe que se había ido. Todo mi mundo se vino abajo. Sentía que estaba en un sueño horrible, y quería desesperadamente despertarme”.

Aun fue peor cuando supieron que el asesino, que huyó y fue perseguido por varios estados, era el mejor amigo de su hijo, al que habían acogido en casa como un miembro más de la familia. Finalmente fue detenido y condenado a 25 años de prisión.

Apenas un año después de este terrible suceso la desgracia volvía a su casa. Una llamada en mitad de la noche la dejó de nuevo destrozada. Su marido había sido asesinado. Joe se ofreció a ayudar esa noche a un amigo en una tienda durante unas horas. A medianoche debía estar en casa pero no llegó. A las 2:45 le dijeron que le habían matado en un robo. Cuatro jóvenes entraron a la tienda en la que estaba y cuando Joe no pudo abrir la caja registradora con la velocidad suficiente, uno de los ladrones le disparó.

"Me volví a Dios para pedirle consuelo"
 
“De la noche a la mañana mi vida cambió y mi mundo se derrumbó en pedazos. Cuando murió Johny sentí que una parte de mi corazón se iba con él. El dolor era tan intenso que a veces no sentía ningún dolor en absoluto. Entonces, cuando Joe murió, la otra mitad de mí se fue con él. Mi mundo entero estaba sacudido, así que me volví a Dios para pedirle consuelo, fuerza y sanación”.

Tres de estos jóvenes fueron condenados a cadena perpetua, el cuarto a 12 años tras cooperar con la Policía.



"Sólo Dios puede sanar"
 
Agnes podía haberse alejado de Dios pero no lo hizo y sostiene que “nunca se enfadó o culpó a Dios”. “Creo firmemente que sólo Dios puede sanar. Me dirigí a él con absoluta desesperación, fe y confianza”, asegura. Y recuerda además que encontró la fuerza para seguir adelante en la oración, la adoración eucarística y la santa Eucaristía.

Esta mujer habla desde su experiencia y considera que el perdón y la curación es algo continuo que comienza incluso antes de levantarse de la cama cada mañana y recitando la “oración milagrosa”, ella declara su perdón a los que asesinaron a su marido y su hijo.

"Dios nos da fuerzas para carga con nuestras cruces"
 
Su apostolado lo ha centrado ahora en ayudar a personas afligidas que han vivido situaciones parecidas a la suyas. Se llama Familias Afligidas, y se trata de un grupo de apoyo a las familoas que han perdido trágicamente a un ser querido.

“Dios nos da la fuerza para llevar nuestras cruces en la vida si le abrimos nuestros corazones. Como mi esposo siempre decía: ‘¿quiénes somos nosotros para cuestionar la voluntad de Dios? Cuando Dios pone una prueba en nuestra vida, ¿quiénes somos nosotros para hacer una pregunta? No deseo ningún mal a los asesinos que trajeron tanto dolor y desesperación a nuestra familia. Solo rezo para que se reconcilien con Dios”.
 
 
10 agosto 2017
 
 

sábado, 12 de agosto de 2017

Quería ser madre y sus patrocinadores huyeron: 7 meses después de dar a luz es campeona del mundo

Quería ser madre y sus patrocinadores huyeron: 7 meses después de dar a luz es campeona del mundo

Blanca Manchón se ha proclamado campeona del mundo siete meses después de dar a luz
 Recientemente, la exatleta y campeona olímpica Sanya Richards hacía una desgarradora confesión asegurando que había abortado un día antes de viajar a Pekín para competir en los Juegos Olímpicos. La presión a la que estaba sometida le hizo tomar la peor decisión de su vida, tal y como aseguraba ella misma.

Pero además hacía otra revelación. No conocía a prácticamente ninguna otra atleta de élite que no hubiera abortado. Hoy por hoy ser madre en el deporte de élite es una rareza puesto que incluso estas mujeres tienen que firmar clausulas antiembarazo. Se arriesgan a perder patrocinadores y el entorno no las ayuda.

“Muchas de las mujeres que conozco en atletismo han tenido al menos un aborto. En este mundo, priorizar los objetivos deportivos y la competencia sobre un bebé es casi una norma”, aseguraba.

Romper el muro con contundencia

 
Sin embargo, una deportista de élite española se ha enfrentado a este muro, ha sufrido lo indecible por ello pero finalmente ha salido triunfante abriendo camino a muchas mujeres deportistas que quieren ser madres.


 







  


11 agosto 2017

sábado, 5 de agosto de 2017

uando se maquillaba para ir de fiesta sintió que la Virgen la miraba al alma... eso la transformó






Cuando se maquillaba para ir de fiesta sintió que la Virgen la miraba al alma... eso la transformó


Natalia Peinado, de Madrid, ha contado, con 20 años, su testimonio de transformación gracias a la Virgen María en el programa “Cambio de Agujas” en HM Televisión (www.eukmamie.org/es/). Es la historia de cómo en cierto momento sintió que podía ver su vida y su pecado con los ojos de la Virgen… y eso cambió sus hábitos y su vida.

Unos padres, entonces, alejados de la fe


Natalia explica que en su infancia acudió a misa alguna vez con su padre o sus abuelos pero que en general era una familia sin interés por la religión. Sus padres no estaban casados y en su casa había bastantes discusiones. Pero ella y su hermana pasaban mucho tiempo con sus abuelos y considera que fue una infancia en general muy feliz.

Una abuela que amaba a la Virgen


Su abuela se esforzó en enseñar la fe a las niñas: la abuela les hablaba de la Virgen, les enseñaba a rezar el Rosario, les contaba historias de santos... Ella las apuntó a catequesis. En la adolescencia seguía acudiendo a catequesis y grupos de postconfirmación. Además, a Natalia le gustaba estudiar y en el instituto no le iba mal.


Natalia, enfocada en la foto, cuando salía con sus amigos en ambientes con droga y exceso de alcohol y de relaciones tóxicas

Una herida y de fiesta en fiesta


Cuando ella tenía 12 años murió su abuela. Y quedó en su corazón una herida que en los años siguientes, de adolescencia, en parte la separó de Dios y en parte la llevó a buscar “algo”, yendo de fiestas a escondidas, engañando a sus padres.
En esta época sus padres habían encontrado la fe y no sabían en qué estaba metida su hija.


Nos movíamos con mis amigas en ambientes de mucho alcohol, mucha droga y mucha impureza. Volvía muy tarde de fiesta el sábado y mi madre me decía: ‘mañana a las nueve de la mañana te recojo para ir a misa’. Y yo iba, no nos saltábamos nunca la misa de domingo”.

Una doble vida mal gestionada


Después entró en la Universidad para estudiar Magisterio: ella siempre había querido ser maestra. Fue entonces cuando conoció a religiosos y de Siervos del Hogar de la Madre. “Me impresionaba su autenticidad, nunca había visto sacerdotes así”.También acudió a algunos encuentros con las Siervas del Hogar de la Madre, pero no le gustaron porque sentía que lo que ellas enseñaban cuestionaba su estilo de vida.


De hecho, ella sentía que llevaba una doble vida y no era capaz de gestionarla. Era buena estudiante, se trataba bien con sus padres, pero las noches salía con las amistades malas (“también tenía buenas, pero con ellas no iba de fiesta”). Hoy, dice, “veo esos años como perdidos, veo que no he sabido disfrutar bien mi adolescencia”.


Una experiencia de la Virgen, ante el espejo

Una noche estaba en casa de unas amigas, maquillándose en el cuarto de baño, preparándose para salir de fiesta, se miró al espejo… “y de repente experimenté muy fuerte que la Virgen María era la que me estaba mirando, directamente al alma”.


“Sufrí tantísimo… porque estaba viendo lo que iba a hacer luego, con qué intenciones salía, lo que iba a ver, oír, toda mi miseria… Era como ver mi alma con los ojos de la Virgen. Me sentí tan asquerosa… Pero eso para mí fue una gracia enorme. Tomé mis cosas, salí corriendo, era la una de la mañana, llamé a mi madre… le dije ¿puedes venir a por mí? Y con una dulzura, como de la Virgen, me dijo: ahora voy. Ya no volví a salir de fiesta.”

La nueva vida, y la misa diaria


Ya a partir de entonces empezó a crecer en la fe en serio. Le costaba haber dejado la vieja vida pero un grupo de jóvenes con fe y un matrimonio que los acompañaba le ayudaron.
– ¿Tú vas a misa cada día? -le preguntaron. Ella iba los domingos y pensaba que ¿para qué ir diariamente?


 Es que el Señor quiere hablarte cada día, en cada eucaristía. Es alimento para tu alma, eso te sostiene -le explicaron.


Y empezó a ir a misa diaria y ya sentía que Dios le acompañaba y le guiaba, era más fácil escuchar su voz. “Experimentaba mucho su misericordia. Que Él me decía que me amaba, que estaba dispuesto a perdonarme todo. Pero me costaba dejarme cambiar por Él”. Solo por cambiar de amistades ya pensaba que se le iba a acabar el mundo. Pero poco a poco fue creciendo en la fe, aprendió a estar más cercana a su familia, dar ejemplo a su hermana, etc…


A una chica volcada en la fiesta y en la búsqueda de hombres Natalia le diría: “¿Qué tienes que no te haya dado Dios? Él te ha dado la vida, ¿cómo la usas? Serás examinada en el amor…”

Vocación, Rosario y la Virgen como Madre


Hoy es candidata en las Siervas del Hogar de la Madre. “No voy a encontrar a nadie mejor que el Señor, hay una seguridad en que Él me va a cuidar y sostener”, afirma. Ya no busca la felicidad “en las cosas y en las personas” sino en la voluntad de Dios. “Cuando dices que sí al Señor, a su plan para tu vida, vida religiosa, o matrimonio, ganas su libertad, la de los hijos de Dios”.


Recuerda que de niña, con la abuela, rezaba mucho el Rosario, a veces cada día. “Hoy el Rosario es lo que más me cuesta pero también lo que más me ayuda. Siento que la Virgen quiere derramar muchas gracias a través del Rosario.”


En Fátima sintió que “la Virgen me quiere como una madre“. Antes ella la veía como “la Madre de Jesús”, y en Fátima entendió que era también su madre. Allí retomó el Rosario y se confesó tras muchos meses lejos de la Reconciliación.
“Siento que si alejo la vista del Señor ella me toma de la mano y me lleva corriendo a Él”, explica.

(Publicado originariamente en www.carifilii.es a partir de la video-entrevista en EUK Mamie HM Televisión)

sábado, 29 de julio de 2017

9 cosas que me hubiera gustado saber antes de casarme

Enumero las 9 verdades sobre la vida conyugal


Por: Andrés D' Angelo | Fuente: Catholic-link.com




El 7 de noviembre, solemnidad de María Medianera de todas las Gracias, cumpliremoss con mi esposa 19 años de casados. 19 bellísimos años que no cambiaría por ninguna otra etapa de mi vida. Hoy puedo decir que han sido años de paz y armonía conyugal, pero no una paz de cementerio, sino una paz de familia, es decir, una paz conquistada a fuerza de lucha, por paradójico que pueda sonar. No fue fácil, porque justamente esta armonía conyugal, que es parte de la santificación del matrimonio, es uno de los frutos del sacramento.
Y es que el matrimonio es un sacramento “raro”. En todos los demás los elementos constituyentes son claros y distintos. En éste, los contrayentes son al mismo tiempo materia, ministros y beneficiarios, y el consentimiento libre es la forma. Por más que el catecismo lo explique de todos los modos posibles, el matrimonio es una de esas cosas que hay que vivirlas para poder entenderlas bien.
Particularmente me hubiera gustado que alguien me explicara todo esto con mayor profundidad cuando me casé. Por eso a continuación enumero las 9 verdades sobre la vida conyugal que quisiera haber comprendido mejor antes de casarme

1. No existe un plan B. El matrimonio es para toda la vida.

En el curso prematrimonial esto parece quedar siempre claro. Desde toda la vida había tenido buenos ejemplos: mis padres se amaron y se respetaron en salud y enfermedad, en prosperidad y en adversidad. Siendo el menor de doce hermanos, me consideraba “inmune” al espíritu de la época: “a mí no me va a pasar” sostenía, porque amaba a esa mujercita que se había metido en mi vida como nunca había amado a nadie. No solo hay que saber la verdad, también hay que comprenderla y amarla. Y por solo saber, y faltarme la comprensión y el amor a la Verdad, me encontré en medio de una crisis conyugal preguntándome “si no me habría equivocado al casarme”. Inevitablemente eso lleva a pensar “si no habría una compañera más adecuada”, y de allí a despreciar a la bellísima persona que Dios puso a mi lado para mi santificación hay un solo paso. El matrimonio es para toda la vida, y lo que lo hace una aventura maravillosa es precisamente ese mandato de uno con una para toda la vida. Cuando esto está claro, las crisis conyugales se convierten siempre en oportunidades para crecer juntos.

2. El matrimonio no se trata de mi felicidad.

Esta es una verdad clave y no la aprendemos hasta mucho después de habernos casado. Especialmente los hombres. Muchas parejas al preguntarles en forma individual para qué se casaron contestan casi unánimemente: “me casé para ser feliz”. Pero el matrimonio no es una caja mágica de la que podemos extraer felicidad: no habría divorcios si fuera algo así. El matrimonio se trata precisamente de buscar, con todas mis fuerzas, la felicidad de mi cónyuge. Mi felicidad tiene que basarse en ver feliz a las personas amadas: esposa e hijos. Una vez que se comprende esto y que esto se convierte en el eje de la relación, el matrimonio florece y podemos comenzar a ver los frutos del sacramento.


3. La comunicación es más efectiva que el silencio, siempre.

Tal vez habría que reformular esta verdad: el silencio es comunicación. El silencio generalmente comunica hostilidad, desinterés y mala predisposición, y eso mata a la relación casi indefectiblemente. El problema es que hay aquí un desfase en el modo en el que manejamos la comunicación hombres y mujeres cuando estamos estresados. Cuando una mujer está estresada necesita desesperadamente hablar; pero cuando un hombre está estresado, lo que menos necesita en la vida es hablar del estrés que lo aqueja. Y esta sencilla diferencia hace que muchísimas veces nuestras esposas perciban nuestro silencio como hostilidad, o que nosotros percibamos la necesidad de hablar femenina como una amenaza. Enseñanza: si mi esposa está estresada yo la escucho sin corregirla y sin querer resolver sus conflictos. El solo hecho de poder hablar y contarme sus problemas le ayuda a resolverlos. Y si yo estoy estresado, ella me deja que me tranquilice y, luego yo mismo la busco para poder comunicarnos.

4. Servir me beneficia.

Otra gran maravillosa verdad: el matrimonio es una comunidad de servicio. Si yo sirvo a mi esposa y mi esposa me sirve a mí, todos salimos beneficiados. Los hombres no comprendemos muchas veces esto porque vemos que nuestra mujer sirve casi instintivamente y nosotros… bueno, nos queda bastante cómoda esa situación. Y aquí fallamos en la comunicación, porque nuestras queridas esposas muchas veces creen que si ellas siguen dando en la relación, nosotros nos daremos cuenta y querremos dar al mismo tiempo. Generalmente no funciona así. Dos cosas me ayudaron a comprender esta verdad: la primera que mi esposa me lo dijo, no usó el mejor tono para decírmelo, pero me lo dijo, y hasta ese momento yo no me había percatado de todo lo que hacía ella y de todo lo que yo no hacía. La segunda fue el nacimiento de nuestros hijos. En el momento en el que comencé a servirla porque ella estaba con el postoperatorio de la cesárea me di cuenta de que hay una gran verdad en el dicho de Nuestro Señor: “Hay mayor felicidad en dar que en recibir” (Hch 20, 35). Pero es una verdad que tenemos que recordar a diario y ofrecernos a nuestra esposa en una actitud servicial.

5. El conflicto no es señal de que seamos una pareja disfuncional.

Y diría que la contraria es válida: la falta absoluta de conflicto es señal de que “nos rendimos”. Un matrimonio que discute es un matrimonio que tiene dos personas con igual dignidad vivas, y por lo tanto, muchas veces con diferencias de criterio y opinión. Como dije al principio: la vida es lucha y la paz completa existe probablemente solo en el cementerio. Un matrimonio totalmente carente de conflictos está en proceso de muerte. Esto no quiere decir que tengamos que buscar el conflicto para que nuestro matrimonio “reviva”. Solamente tenemos que ser conscientes de que somos humanos falibles y por lo tanto en algún momento va a surgir el conflicto. Y cuando el conflicto surge, podremos tomarlo como oportunidad para aprender más, y para ser más caritativos como pareja.

6. Para un matrimonio fructífero se necesita de tres: Dios, tú y yo.

¿Dije ya que el matrimonio era un sacramento? ¡Y los sacramentos son signos eficaces de la gracia! Este se debe renovar todos los días, pero no solo ante nuestro cónyuge. Se debe renovar la promesa ante Dios para que su gracia actúe. Y ¿cómo renovamos la promesa? Haciendo cada una de estas cosas que hemos estado viendo: reconociendo que es para siempre, poniendo primero a nuestro cónyuge, poniéndonos en lugar del otro para comunicarnos, sirviéndonos mutuamente y teniendo presente que todo conflicto es una oportunidad de Dios para nuestra santificación personal. Todo eso es posible sólo si Dios es un invitado frecuente en nuestro matrimonio. Rezando juntos y con los hijos, participando de la Santa Misa y acogiéndonos al perdón de Dios cuando las cosas no fueron conforme a su Plan para nuestra vida.

7. Los hijos son un regalo y una encomienda de Dios.

¡Vaya si lo sabremos! Nuestra primera hija murió al día siguiente de nacer. “El Señor me la dio, el Señor me la quitó, bendito sea el nombre del Señor” (Jb 1,21). Pero una cosa es decirlo y otra cosa es pasarlo. Nuestra misión en la vida es que nuestros hijos sean santos, ni más ni menos. Esa es nuestra misión como padres y con nuestra primera hija, cumplimos. Luego llegaron los consuelos de Tomás, Matías y Francisco que deberán hacer el “camino largo”. Nuestro único asidero a la cordura luego del fallecimiento de Cecilia fue saber que ella ya era santa y feliz, infinitamente más feliz que lo que nosotros hubiésemos podido hacerla en cualquier circunstancia. ¿Y qué pasa con los matrimonios que no reciben ese regalo? ¡Pueden recibir la encomienda!… ya sea para santificar a los hijos de otros, mediante la adopción, o siendo un matrimonio lleno de fruto ayudando en su parroquia o movimiento eclesial.
 

8. Un buen matrimonio es la unión de dos buenos perdonadores.

Aquel que no perdona en el matrimonio es como aquel que toma veneno y espera que el otro se muera. ¿Verdad que no tiene mucho sentido? Para pedir perdón tenemos que ser muy humildes, y para perdonar tenemos que ser misericordiosos. “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6, 36). Y esto es profundamente cierto en el matrimonio. “Perdónanos, como nosotros perdonamos”. ¡No podemos pedir perdón a Dios si no estamos dispuestos a perdonar a nuestro cónyuge! Cuando nos perdonamos y expresamos ese perdón mediante la reconciliación también estamos enseñando a nuestros hijos a ser humildes y misericordiosos.

9. El matrimonio ofrece la posibilidad de máxima realización personal.

No se dice mucho esto. Pero la realidad es que el matrimonio es ¡sensacional! “Dios nos crea a Imagen y semejanza suya, varón y mujer nos crea” (Gn 1,27). Y es lógico que en nuestra naturaleza busquemos nuestro complemento. “Tú me completas” es un piropo muy frecuente, porque es una verdad intuida. En el matrimonio podemos encontrar esa sensación de plenitud personal de que todo lo nuestro está en plena armonía. Tertuliano lo resumía así: ¿Cómo podré expresar la felicidad de aquel matrimonio que ha sido contraído ante la Iglesia, reforzado por la oblación eucarística, sellado por la bendición, anunciado por los ángeles y ratificado por el Padre? (Ad Uxorem, 9). Todo esto enmarcado en una gran verdad: para ser plenos hay que entregarse, y para entregarse hay que poseerse, hay que ser dueño de uno mismo, y eso no es una cosa que se compre en los mercados, exige una madurez y un equilibrio que cuesta mucho tiempo y oración conseguir.

Basado en el artículo de este link.
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:

sábado, 22 de julio de 2017

Recibió dos noticias casi a la vez, su embarazo y un cáncer de mama: ella reaccionó sin dudarlo

Julia Richards tiene 36 años, está casada desde el 2008 y su sueño de ser mamá no se cumplió tan rápido como ella esperaba. Afortunadamente, con el tiempo consiguió quedarse embarazada y empezar a cumplir su sueño. Con nueve hermanos en su familia esperaba, para ella también, una familia numerosa. Sin embargo todo se tambaleó cuando estando embarazada de su tercer hijo le descubrieron un cáncer de mama. Tuvo que elegir entre dos noticias contradictorias. Su objetivo era claro: lograr hacer convivir su embarazo con el cáncer. Lo cuenta la periodista Verónica De Martini, en el diario argentino La Nación.

En todo ello estuvo mi presente Dios: "Yo tengo mucha fe en Dios, mucho heredado y mucho porque yo misma me planteé si creía o no creía y elegí creer, por eso hablo de fe, y es algo que me sostuvo bastante".

Estuvo siempre atenta al cáncer de mama, hacerse controles de rutinas era algo habitual en ella, tuvieron cáncer de mama su madre y dos tías, una de ellas terminal. En septiembre del 2013 todo parecía estar bien: mamografía y ecografía mamaria mostraban buenos resultados. En enero de 2014 las dos rayitas del test de embarazo le aseguraban unas vacaciones llenas de felicidad. Pero ya desde el viaje en auto sintió una dureza en el borde de la axila izquierda, algo que Julia atribuyó a los típicos cambios hormonales que ocurren en la mujer desde el comienzo del embarazo; sin embargo, durante toda su estadía la molestia se hacía notar hasta sin que la tocara, con sólo estar acostada, y decidió que a su regreso sería bueno comentarlo con el obstetra.

Le mandaron a hacer una eco mamaria y luego ver a un especialista que indicó una punción; por suerte los ganglios al tacto estaban bien. A los días la llamaron del laboratorio para retirar los resultados, y porque nunca imaginó que sería una mala noticia fue con el cochecito y sus dos hijos para aprovechar y dar un paseo. "Abro el papel y leo: tumor maligno, metástasis; estaba con los chicos ahí y el mundo se detuvo, pero a la vez ¡estaba en la calle con los chicos! Creo que de haber estado sola me hubiese derrumbado, en ese momento no podía. Era como en las películas, que todo da vueltas y una escucha como si la gente estuviera lejos. Hay una visión social tan catastrófica de la enfermedad que la noticia es una bomba, pero cáncer no es igual muerte".



Esperó a hablar con el médico al día siguiente antes de contar la noticia a su marido y familia: "Así cuando lo decís lo haces con esperanza: tengo cáncer y hay tratamiento".

En la semana 17 pudieron realizar la operación y se encontraron con el peor escenario: los ganglios de la axila estaban tomados. El estudio patológico daba un 90% receptivo de progesterona, lo que significa que las hormonas del embarazo hacen que el cáncer avance más rápido que en una situación normal.

Mientras estaba internada se hizo la correspondiente eco de control donde se enteró el sexo de su bebe: esperaba una niña, su sueño se haría realidad. Julia estaba feliz con la noticia. Que en su cuerpo convivieran una nueva vida y una enfermedad por lo general asociada a la muerte, hacían que en ella la vida le ganara a la muerte. Saber que tenía una hija en su vientre le daba las fuerzas para seguir adelante, y así ella se repetía "concentrate en lo bueno y chau. ¿Cómo podía de repente estar tan positiva ante una noticia así? Creo que era porque una, embarazada, tiene una linda visión del mundo. Yo, que era quejosa, me sorprendí por mi propia reacción, no creía que aquella era yo, había algo ajeno a mí en la forma en que manejaba todo eso, pero estaba embarazada y anímica y psicológicamente me sentía bien, el cáncer era algo malo pero que llevaba mucha cosa buena alrededor, y no me daba miedo decir esa palabra".

Quimioterapia: una enseñanza de vida

 
Empezó con una quimio fuerte cada tres semanas durante casi tres meses, pero sin perder el foco en lo que en verdad le importaba: "Llevar un hijo a buen término es una tarea muy importante".

Muchas veces había soñado con verse rubia, y le pareció que era un buen momento para probar: se cortó el pelo cortito y se lo tiñó de rubio, si le quedaba mal no habría problemas ya que de todas maneras en unos días quedaría pelada fruto de la quimio. Era animarse a más. Pero lo que más le quedó de esa época fueron los buenos gestos de la gente a su alrededor: "Todos se turnaban para acompañarme en la quimio, cada día un lindo gesto de alguien me conmovía ¿Sería capaz de hacer lo que estas personas hacían por mí en el momento en que se enfermen? ¿En qué punto tengo que empezar a cambiar mi forma de ser? Yo antes estaba muy centrada en mi mundo, y siempre me sentía sobrepasada. Y hay gente que, si bien estaba igual, sintió que yo era más importante. Entonces entendí que tenía que salir un poco más de mí misma para ir hacia los demás. Con la maternidad una está mucho en casa y se compadece mucho y no se da cuenta de que hay gente a la que le pasan cosas. Todo eso me ayudó a reflexionar, mucho de lo que me pasó en la enfermedad me hizo pensar sobre la capacidad de la gente para ayudar y si yo haría lo mismo en esa situación".

Para continuar con el tratamiento primero debía nacer el bebé, algo que Julia junto a su obstetra trataron de estirar lo más que pudieron, mientras el cáncer avanzaba. Julia estaba convencida de que mientras más tiempo el bebé estuviera en su panza era mejor. Cuando salía de una ecografía y le informaban que el bebé pesaba ya un kilo pasaba por un supermercado, y al ver lo chico que era un kilo de carne pensaba que ella tenía que aguantar más, tenía que lograr que su bebé creciera protegido dentro de ella. Al fin lograron llegar a la semana 34 donde le indujeron el parto: lo ideal era un parto natural, ya que el post es más rápido y se podía continuar con su tratamiento. Pero no dilató y tuvieron que hacerle una cesárea. Helena, al nacer, debía pasar diez días en la neo del Mater Dei, nació bien de salud y hoy es una chica de dos años sonriente y feliz.



Luego de la cesárea a Julia le hicieron una tomografía computada que mostró que el cáncer no se había extendido y con eso toda la familia respiró aliviada. A los 10 días del parto comenzó una quimio -no tan fuerte como la inicial- una vez por semana durante 3 meses. La convivencia de un recién nacido junto con el tratamiento de la quimioterapia no era lo más fácil, pero gracias a la ayuda de su marido, familia, amigas y enfermeras pudieron sobrellevarla juntos. A sus hijos no les explicaron mucho, eran muy chicos para entender de una enfermedad que a veces hasta a los grandes nos cuesta explicarnos. Para ellos era un juego donde tenían que curar a mamá: coleccionaban las pulseras de la quimio que ella les traía de regalo y mimaban a su nueva hermanita. Julia nunca dejó que ellos que la vieran tirada en piyama o deprimida: quería que sus hijos la vieran bien y sonriente.

En noviembre le hicieron una eco y mamografía de rutina antes de pasar a los rayos y terminar con el tratamiento. Fue un nuevo balde de agua fría: el cáncer había pasado a la otra mama. Con compañía psiquiátrica Julia debió atravesar el mal escenario de una mastectomía. Y después sí, empezar con rayos todos los días durante dos meses. Al día de hoy sigue con controles e inyecciones que deberá aplicarse durante cinco años para no ovular: "Soy menopáusica, no tengo hormonas dando vueltas, y no sólo no tengo que estar embarazada para no tener hormonas dando vueltas sino que además no tengo que tener ninguna hormona como tiene una persona normal".

Valorar el día a día

 
La gente suele preguntarle a Julia qué momento le costaba más, suponiendo que era cuando estaba vomitando y con dolores físicos, pero ella n lo vivió así. "Para mí te cuesta más cuando, por ejemplo, estas en un casamiento re divertida, como me pasó a mi, con la beba nacida y con el tratamiento; estás bailando en un atardecer espectacular, en un lugar divino, mirando la naturaleza; la gente que está feliz y entonces te dan ganas de llorar, porque de repente empezás a valorar la vida de otra manera, la vida es espectacular y no querés irte de acá. El cáncer te hace ver todo diferente, y en cierta forma sos más feliz porque empezás a valorar y a reflexionar mucho. Si no hubiese pasado por el cáncer estaría quejándome de un bebé recién nacido y de lo poco que iba a dormir. A veces me pasaba que iba con los chicos a la plaza y me divertía y por ahí lo feo del cáncer es mirar a tus hijos y preguntarte de repente si estarás ahí cuando vayan a primer grado. El cáncer te hace estar muy consciente de los buenos momentos, tanto que a veces los vuelve muy frágiles. El cáncer te corta la proyección" Sin embargo, Julia está convencida de que hay que seguir proyectando, de que hay que disfrutar el día a día y no levantarse y pensar todo el día solo en la enfermedad.

Hoy agradece enormemente sentirse contenida por la gente a su alrededor, y considera que un pilar fundamental durante el tratamiento fue su fe en Dios: "Yo tengo mucha fe en Dios, mucho heredado y mucho porque yo misma me planteé si creía o no creía y elegí creer, por eso hablo de fe, y es algo que me sostuvo bastante. Porque si uno piensa en la vida después de la muerte y piensa que se va a encontrar con sus seres queridos, entonces la muerte es nada más que un paso y dejás de tenerle miedo. Vivís con mucha más paz un proceso que no se sabe si va a terminar en la muerte".




22 julio 2017

sábado, 15 de julio de 2017

Una actriz de Big Bang Theory anuncia su embarazo con una reflexión provida de un aborto que sufrió





La actriz Melissa Rauch, más conocida por su papel como Bernadette en la exitosa serie The Big Bang Theory, está embarazada. La artista de origen judío de 36 años y casada con el escritor Winston Beigel ha hecho pública esta buena noticia. Sin embargo, ella lo ha hecho de manera diferente puesto que ha acompañado este anuncio con una carta abierta en la que abre su corazón y habla del aborto involuntario que sufrió hace un tiempo y que la marcó para siempre.

Su testimonio se ha convertido en un alegato provida en el que habla de cómo veía a su hijo en la ecografía, donde evidentemente veía a su bebé y no a un conjunto de células, habla también de las secuelas que el aborto aunque sea involuntario puede dejar en la mujer y que tantas veces se esconde. Pero también celebra el milagro de la vida y de la alegría por la llegada de su hijo. Su experiencia la ha dejado por escrito en la revista Glamour y se ha expandido por todo el mundo llevando una visión de la vida que no en muchas ocasiones aparece en dichos medios.

Un anuncio de embarazo con un profundo mensaje de fondo

 
"La única declaración sobre mi embarazo que no me hace sentir como un fraude completo sería: Melissa está esperando su primer hijo. Ella está muy feliz, pero si es sincera, por el hecho de que tuvo un aborto la última vez que estuvo embarazada, está bastante aterrorizada de que eso pueda suceder de nuevo", inicia su carta.


Melissa anuncia su nuevo embarazo

Uno de los "dolores más profundos"


Melissa Rauch confiesa que “el aborto involuntario fue uno de los dolores más profundos que he sentido en mi vida. La imagen de nuestro bebé en el monitor de ultrasonido –sin movimiento, sin un latido de corazón-, después de haber visto ese mismo corazón pequeño, sano y parpadeante justo dos semanas antes, nos cegó completamente y me persigue hasta el día de hoy”.

La actriz no tiene problemas en hablar del sufrimiento de perder a su hijo durante el embarazo y de la depresión que vivió porque aunque “tuve momentos felices, y la vida siguió, la angustia siempre estaba al acecho”.

Además, en su carta se desprende una crítica a la cultura y sociedad actual en la que apenas hay ayuda y atención a la mujeres que han sufridos dramas como el aborto, mientras se fomenta una cultura abortista.

Un drama que se oculta y en el que no se ofrece ayuda

 
“Lo que me di cuenta es que si no se habla abiertamente de este tipo de pérdidas como debería hacerse, no hay una forma concreta de procesar estas emociones”, asegura la actriz que interpreta a Bernardette.  Y añade que “no necesariamente se va a hacer un funeral o tomarse un descanso en el trabajo para llorar, pero eso no cambia el hecho de que algo precioso ha sido inesperadamente arrancado de tu vida”.

Tras invitar a mirar hacia delante e intentar curar las heridas, Melissa se muestra muy contenta por su embarazo aunque algo temerosa de que se repita de nuevo la situación. Eso sí, asegura convencida.

"Agradecida por cada momento de mi embarazo"

 
“Lo que realmente sé con seguridad es que esta experiencia me ha cambiado para siempre. Sé que me ha hecho ser agradecida por cada momento de mi embarazo actual, y espero que me haga una mejor madre cuando finalmente pueda sostener en brazos al niño que está en mi interior”, asegura en la carta.


 Por último, quiso dejar un mensaje alentador para las mujeres que pasaron -o pasan- por esta vivencia: "A todas las mujeres que tengan problemas de fertilidad y que han tenido un aborto espontáneo o están atravesando este dolor ahora, permitidme dejaos este mensaje: no estáis solas".

También había escenas provida en la serie

 
Melissa ya ha pasado como actriz un embarazo pues en la serie en la que es una de las protagonistas, su personaje Bernadette dio a luz a su hijo Halley al que tuvo con su marido Howard. Pero lo llamativo es que durante varios episodios el embarazo fue la trama principal dejando ante millones de espectadores auténticas escenas provida.

Utilizando la ciencia y el humor hablaban de su hijo no nacido como un ser humano, con órganos formados y con capacidades cognitivas. Y lo hacían con total naturalidad.

En el Hollywood más abortista se escucharon frases dichas precisamente por esta actriz como: “¿Te das cuenta que mi bebé tiene los órganos completamente formados y puede reconocer las voces?”; “No puedo creer que estés comparando tu experimento con mi bebé que es un ser humano”; o “el mío ya ha desarrollado el sistema inmunológico”.


15 julio 2017

sábado, 8 de julio de 2017

Cientos de bicitaxis en la India llevan escrito el lema «Dios te ama»: esta monja es la causa

Cientos de bicitaxis en la India llevan escrito el lema «Dios te ama»: esta monja es la causa


La hermana Celine Arikkat, de la congregación de
 las clarisas franciscanas (www.fccongregation.org),
 ha cuidado del sector de los bicitaxis durantelos últimos
 12 años en Noida, una ciudad satélite de Nueva Delhi.

Todo comenzó en 2005, cuando esta monja vio como un conductor de
 estos vehículos era apaleado delante de una multitud que no hacía
 nada por él. Su delito: cobrar el viaje.

Desde entonces, Arikkat ha dedicado su tiempo a ayudar a estas personas 
desfavorecidas y marginadas de la sociedad, que en muchas ocasiones
 se ven en 
la necesidad de delinquir. Ahora, 12 años después, los conductores
 de bicitaxi pueden vivir una vida digna gracias a su labor.



Trabajo duro y mal pagado
 
La hermana Arikkat se encontró con una situación insostenible. Un conductor 
de bicitaxi ganaba al día entre 150 o 350 rupias ($2.32 o $5.42) dependiendo 
de la temporada. Teniendo en cuenta que el alquiler del vehículo cuesta
 casi dos tercios de las ganancias diarias, los conductores deben
 trabajar desdelas 6 de la mañana hasta las 10 de la noche sin descanso 
para poder sacar algo de beneficio.

"Al final de la jornada nos duelen los músculos, y las rodillas nos arden",
 cuenta Juleh Lal Rajasthani, uno de los conductores, según infroma
 Esto unido a la precaria situación económica de sus familias 
provoca que muchos se den a la bebida.

Por ello, Arikkat decidió comprar a estos conductores nuevos bicitaxis 
por los que pagarían una deuda justa con la que podrían ahorrar para 
el futuro. Las únicas condiciones: pagar mensualmente y llevar un 
mensaje en el bicitaxi: "God loves you" (Dios  te ama).



Un trato muy necesario, ya que conductores veteranos como Abdul Jabbar
, musulmán, han conducido su bicitaxi desde hace 20 años pagando en ese 
tiempo un alquiler de varias veces el valor del vehículo.

Patrocinadores de bicitaxis
 
Arikkat comenzó por pedirle a un editor de libros que patrocinara un bicitaxi
 La hermana convocó también una reunión con los conductores de la zona para da
r a conocer esta iniciativa. "Al principio solo vinieron 18, porque tenían miedo de
 que fuera un truco para hacer proselitismo", cuenta la hermana. Los conductores 
son hindúes en su mayoría, aunque también hay algunos musulmanes.

En la siguiente reunión hubo 11 patrocinadores y una gran cantidad de conductores
que no solo han cambiado a mejor sus ingresos, sino también sus vidas.

Y es que la hermana ayuda económicamente y también socialmente. Los conductores
 llegan destrozados por vicios y deudas; en especial por la lacra del alcohol.
 Gracias a la hermana consiguen dejar estos vicios y ayudar a sus familias.


La hermana Akkirat en una de las reuniones que celebra periódicamente con los
 conductores de bicitaxis

La llaman "la leona"
 
La hermana se ha hecho famosa en todo Noida por su férrea defensa al sector de los 
bicitaxis.
 "En cuanto ven el mensaje 'God loves you' en la parte trasera, nadie nos molesta,
 ni siquiera la policía", dicen los conductores.

Además, la hermana hace visitas sorpresa a los conductores entre reunión y reunión para comprobar como se desarrollan en el entorno familiar. Por eso los conductores la llaman "Sherni", que significa leona, ya que les defiende y a la vez les ayuda activamente.

La hermana Arikkat ha proporcionado 432 bicitaxis en total durante los 12 años que 
lleva trabajando con los conductores. Sin embargo, su actividad no termina ahí. La 
hermana es voluntaria del  Ministerio de prisiones de la India, un movimiento de
 la Iglesia que ayuda a los presos.

"Yo era conocida por mi valentía y rebeldía. Cuando decidí unirme al convento, mi padre 
dijo que sus paredes no podrían contenerme, así que me dejó 5 acres de sus tierras 
en herencia 'para cuando volviera a casa y me casase', y aquí sigo", bromea.
 
 
7 julio 2017