sábado, 28 de julio de 2018

5 peligros para los adolescentes en las redes sociales

Algunos de estoss peligros no son tan evidentes

Por: BJ Foster | Fuente: Religión en Libertad




BJ Foster, padre de dos hijos y director de contenidos de la web para padres AllProDad.com, ha elaborado un listado de 5 peligros que amenazan a los adolescentes en las redes sociales y que muchos padres no han tenido en cuenta. 
"En lo que se refiere a tecnología y adolescentes, normalmente las cosas peligrosas que vienen a la mente son el 'sexting' [hacer circular fotos de desnudos propios o con contenido erótico], los depredadores online y el ciberabuso [acosar a alguien con amenazas e insultos por Internet o el móvil]". Todos son tremendamente dañinos, más comunes de lo que piensa la gente y hay que hablar de ellos". 
"Sin embargo, hay otros peligros sutiles, cotidianos, en las redes sociales que son desconocidos, ignorados o minimizados. Necesitamos educar a los adolescentes y establecer límites adecuados para que estén a salvo. He aquí las cosas peligrosas que hacen los chicos en las redes cada día".  

1. Fotos de fiestas
Ir de fiesta ya tiene bastante riesgo en sí. Pero otra cosa es publicar tus actividades (especialmente las ilegales) para que las vean tus amigos, familiares, enemigos y futuros contratantes. Los adolescentes no piensan... excepto en recibir hoy algo de atención. Hay tres preguntas que deberían plantearse antes de publicar algo: 


  • ¿Te sentirías cómodo si tu futuro jefe o director de tu escuela lo viera?
  • ¿Te parece bien que tu abuela vea esto?
  • ¿Puede usarlo contra ti alguien que esté en tu contra?
2. Compararse
Es difícil no comparar nuestras vidas con las de otros cuando todo se publica online. Para los adolescentes, las redes sociales rápidamente se convierten en un espectáculo, un lugar para que parezca que tu vida es más emocionante que la de otros. Consisten en construir una imagen. El problema es que alimentan el "embellecer", es decir, una forma sutil pero poderosa de mentir
Cuando mentimos se debilita nuestro verdadero sentido de identidad y pertenencia. Esas son las dos cosas más importantes que los adolescentes están desarrollando. Al enfocarse en crear fantasía, en vez de asumir su verdadero ser, se debilita su madurez.

3. Vestimenta sobresexualizada
Los adolescentes, especialmente las chicas, enseguida descubren que su sexualidad recién descubierta puede usarse para lograr atención e incluso para manipular. Las redes sociales dan una mayor audiencia a ambas cosas. Da la sensación de tener poder... pero sin la madurez para autoregularse. Se aplican las mismas consecuencias que en los puntos anteriores. 

4. Intentar llegar a ser un video viral
Muchos adolescentes quieren ser la nueva sensación del Internet. Por desgracia, para eso has de hacer algo extremista.  Demasiado a menudo eso significa hacer cosas físicamente peligrosas o humillantes. No solo pueden sufrir heridas o incluso la muerte haciendo eso, sino que no están preparados para las consecuencias si esos vídeos se suben a la red. 
5. Humillar a otros públicamente
"Por desgracia, no se trata solo de un problema adolescente, sino que es un problema para todos", explica Foster. "Recuerdo cunado leía el libro 1984 y siempre pensaba que el Gran Hermano sería el gobierno. En realidad lo somos nosotros con nuestras cámaras en el móvil y hambre de atención. Cada vez que alguien hace algo avergonzante o falto de integridad, hay quien los graba y lo publica sin pensárselo más. Yo creo que hay que rendir cuentas de forma apropiada, pero en cuanto esos vídeos se suben bajamos como pirañas a la sangre en el agua". 
"Un simple error, un lapsus en un juicio moral, rápidamente pueden convertirse en una vida arruinada. Hay sangre en nuestras manos cuando subimos un vídeo, lo compartimos o nos sumamos a un coro de comentarios llenos de odio que contribuyen a destruir personas. Los adolescentes siguen nuestro ejemplo, y no dejarán de hacer esto hasta que paremos nosotros". 
Este artículo fue publicado originalmente en allprodad.com
Adaptado y traducido por nuestros aliados y amigos:
ReligionEnLibertad.com

sábado, 21 de julio de 2018

Pleitos con el todopoderoso

A menudo estoy a favor de Dios, a veces contra él, pero nunca sin Él.

Por: Juan Jesús Priego | Fuente: yoinfluyo.com



Practica de orar

Describiendo las costumbres de un pueblecito judío de la Europa oriental, Joseph Roth (1894-1939), el famoso novelista centroeuropeo, dice lo siguiente a propósito de la oración de sus sufridos moradores:


«No hacen a Dios una visita solemne, pero tres veces al día se recogen en torno a su rica o pobre santa mesa. Cuando dicen sus oraciones se rebelan, imprecan contra el cielo, se quejan de su severidad y celebran un proceso contra Dios mismo para después admitir que han pecado, que todos sus castigos son justos y que quieren ser mejores. ¡Es un pueblo antiguo que conoce a Dios desde hace mucho! Ha probado su gran bondad y su implacable justicia; a menudo ha pecado y duramente expiado, y sabe que podrá ser castigado, pero jamás abandonado».


A más de alguno podrá parecerle que la oración de aquellos judíos no era muy edificante que digamos. ¡Imprecar contra el cielo! ¡Como si tuvieran derecho! ¿De cuándo acá los patos tiran a las escopetas? Sin embargo, a riesgo de equivocarme, me parece que también esto es oración. Si el creyente no se queja con Dios de la dureza de la vida, de las dificultades de su existencia, ¿con quién va a ir quejarse: con la pared, o tal vez con el poste de enfrente? Si el creyente no puede ser sincero ni siquiera ante Dios, ¿podrían decirme ustedes con quién podrá mostrarse como es?


Hay quienes piensan que a la oración hay que ir como se va a una fiesta de gala, es decir, vestidos de etiqueta y maquillados para parecer más bellos de lo que en realidad somos; pero la oración es precisamente el único lugar donde no son necesarios los maquillajes ni las etiquetas. ¡Como si Dios no conociera nuestros pensamientos, sentimientos, rencores y rebeldías!


Decía Santa Teresa de Jesús (1515-1582): «No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama» (Vida, 8, 2). Sí, sin duda, pero mucho me temo que un hombre malherido por eso que llamamos el destino difícilmente podría hacer suya tan hermosa definición; la plegaria no siempre es un diálogo sabroso, sino a veces un proceso (como el que entabló Job, ganándolo) y un pleito.


Escribió Martin Buber (1878-1965), el filósofo judío, en uno de sus libros: «Todos los pueblos practican la oración, pero sólo Israel ha convertido la plegaria en un pleito con el Todopoderoso, una sucesión de preguntas y respuestas en las que el hombre interroga y Dios contesta». La oración como una lucha, como el combate de Jacob con el Altísimo: «No te soltaré hasta que no me bendigas, hasta que no me des la paz, o hasta que me dejes en paz».


Otro gran judío, Elie Wiesel, solía decir: «A menudo estoy a favor de Dios, a veces contra él, pero nunca sin Él».


Sí, hay que quejarse, hay que clamar al cielo cuando la severidad de Dios nos parezca desmedida; hay que celebrar incluso un proceso contra Dios mismo, para luego admitir que hemos pecado, que no hemos sido buenos, que queremos ser mejores.
Que Dios prefiere una oración de este tipo (lo que llamaríamos una oración rebelde) a una desesperación resignada es algo sabido desde los tiempos del santo Job.


Según cuenta Luca Ghiselli en su Diario (¡qué suerte habérmelo encontrado en una bancarella de libros usados, en Roma!), había una vez en un pueblo de Italia una anciana que a causa de la muerte repentina de una de sus hijas, andaba llorando por el vecindario, lamentándose y mirando hacia lo alto:

«¡Oh, Señor! –gemía la buena mujer-. ¡Me has dado el último golpe! ¡Ándate con cuidado, ándate con cuidado, que ya estoy cansada de ser tu burla!».


¿Oración blasfema? Nada de eso: así hablaba Job, y fue justificado. También él decía: «Siento asco de mi vida, voy a dar curso libre a mis quejas, voy a hablar henchido de amargura. Diré a Dios: no me condenes, explícame por qué me atacas. ¿Te parece bien oprimirme, despreciar la obra de tus manos?... Tus manos me formaron y me hicieron, ¿y ahora, en un arrebato, me destruyes?... Con la furia de un león me das caza, renuevas tus ataques contra mí. ¿Por qué me sacaste del vientre? ¡Qué breves los días de mi vida! Aléjate de mí, déjame gozar un poco antes de que marche y no vuelva al país de las tinieblas y las sombras, al país oscuro y en desorden, donde la misma claridad parece sombra» (Job 10, 1-22).


Sheila Cassidy, una teóloga que se ha pasado la vida entre las camas y los gemidos de los enfermos terminales en un hospital inglés, escribió hace no mucho: «Es importante que veamos claramente un asunto, que es el concerniente a la ira ante Dios. Debido a que estamos atemorizados frente a la majestad y poder de Dios, existe una tendencia natural a pensar que es blasfemo sentirse airado con él... Sin embargo, Dios prefiere la furia de Job a la meliflua sumisión de los Reconfortadores (cuatro hombres piadosos que le dicen a Job que Dios le está castigando y que debe cuidar su lenguaje). Y aún más, Dios, de hecho, escucha sus quejas, aunque su respuesta no sea exactamente la que Job esperaba».


Hablar, quejarse, confesar la propia amargura es ya una forma de consuelo. ¡Pobre del que en su dolor ha preferido quedarse callado incluso ante su Dios! Temo los dolores demasiado silenciosos, los temo mucho, pues es en medio de estos silenciosos donde se gesta la desesperación y se fraguan los suicidios.

sábado, 14 de julio de 2018

4 secretos para lograr que tu esposa sea feliz

Estoy firmemente convencido de que la felicidad de tu matrimonio crecerá si incorporas estos comportamientos en tu vida diaria con tu pareja

Por: Dave Willis | Fuente: Dave Willis´s Blog // Píldoras de Fe




De acuerdo amigos, voy a compartir con ustedes un secreto…Ustedes pueden tener un matrimonio feliz. Pueden ser esposos más felices, y probablemente pueden llenar de felicidad a su esposa en el proceso. Suena muy bien, ¿verdad? Y aquí viene la mejor parte…traer más felicidad a tu vida y a tu matrimonio es más fácil de lo que pensabas.
He compartido con parejas de diferentes partes del mundo y existe una tendencia consistente. Los esposos más felices han adoptado intencionalmente ciertos hábitos.
No puedo garantizar que estos hábitos van a funcionar para todos los matrimonios y tampoco estoy sugiriendo que sea imposible ser feliz si no hacemos todas estas cosas, pero estoy firmemente convencido de que la felicidad de tu matrimonio crecerá si incorporas estos comportamientos sin un orden particular,

1.- Prioriza las preferencias de su esposa antes que las propias.

Espero no haberte perdido con esto. Puedes estar en desacuerdo conmigo en tu mente o reclamando mientras lees esto, pero escúchame, no significa que tus preferencia no importen; es solo que al servir a tu esposa y poner primero sus preferencias antes que las tuyas infundirás una nueva vida en tu matrimonio, le darás a tu esposa la seguridad de saber que la adoras y que la aprecias y eso te traerá más felicidad a ti en el proceso.
Deja que ella escoja los colores de las paredes. Deja que ella seleccione el restaurante al que irán a comer.

Obviamente, deben considerar juntos las decisiones grandes que importan como principio básico, pero las pequeñas cosas, deja que ella escoja lo que quiera.
Cuando exigimos que las cosas a nuestra manera, no somos felices ni aun cuando las obtenemos, pero cuando decidimos servir primero a nuestra esposa, las haremos más felices a ellas y a nosotros mismos.

2.- Haz un cumplido a tu esposa cada vez que puedas.

Los esposos infelices están todo el tiempo criticando a sus esposas, lo que los hace infelices a ambos. Los esposos felices siempre parecen estar diciendo cosas como:
  • Eres tan hermosa.
  • ¡Me encanta lo que te hiciste en el cabello!
  • De verdad que soy un tipo afortunado.
  • Amo lo que hiciste en la casa.
  • Gracias por todo lo que haces para nuestra familia.
  • Me inspiras.
  • Eres una trabajadora incansable.
  • Eres una gran madre y eres una esposa maravillosa.
¡Debes ser un gran motivador, no un crítico! Resultaran ambos mucho más felices.

3.- Se fiel a tu esposa en la dimensión física y en la dimensión virtual.

En nuestro mundo encontramos imágenes cargadas de contenido sexual en todas partes, los esposos más felices están intencionalmente apartando sus ojos de cualquier otra mujer que no sea su esposa. La pornografía arrastra a muchos hombres, pero entre más profundamente se metan en la pornografía, más enojados se vuelven.

La pornografía nunca nos da satisfacción. Muchas veces crea disfuncionalidad e incluso depresión. Mantén tus ojos y tus pensamientos fijos en tu esposa.
Sé monógamo tanto con tu cuerpo como con tu mente. Tú y tu esposa probablemente serán mucho más felices como resultado de esto.

4.- Prioriza el tiempo con su esposa antes que sus pasatiempos y otros menesteres.

Los hombres podemos ser tentados a perseguir cosas como reconocimientos de carrera, mejorar nuestro rendimiento deportivo, pasatiempos, dinero e incontables cosas que no nos aman de la misma forma.
Nuestro tiempo es el valor más preciado que tenemos, y cuando lo invertimos en nuestro matrimonio, ¡siempre es un valor bien invertido!
Tu esposa estará más feliz de saber que tiene un lugar de prioridad en tu agenda y en tu corazón, ¡y tú también estarás mucho más feliz!
Este artículo fue publicado originalmente en: Dave Willis´s Blog
Adaptado y traducido  por Manuel Rivas para nuestros aliados y amigos:
PildorasDeFe.net

sábado, 7 de julio de 2018

Alexia González-Barros y González, Venerable





Sus virtudes heróicas fueron aprobadas por el Papa Francisco el 5 de julio de 2018

Por: n/a | Fuente: Alexiagb.org




Nace en Madrid, en una familia cristiana. Era la menor de siete hermanos.

Desde los cuatro hasta los trece años, cuando se declara su enfermedad, estudia en el Colegio “Jesús Maestro” de Madrid, de la Compañía de Santa Teresa de Jesús.

Hasta entonces, su vida es como la de cualquier otra chica de su edad: el colegio, sus amigas, sus aficiones (cine, deporte, lectura, música), su vida familiar.

Quienes la conocieron ponen de relieve su buen carácter, su alegría, la importancia que daba a la amistad y su profunda fe. También hablan del cariño que sentía por sus padres y hermanos y de cuánto agradecía la formación que había recibido de ellos.

Destaca en Alexia la devoción a su ángel de la guarda, al que trató siempre con una gran confianza, hasta el punto de ponerle nombre, porque no quería "llamarle Custodio como todo el mundo". Decide llamarle Hugo, porque, según afirmaba, "es un nombre perfecto para un custodio".

A partir de entonces, se sabe que lo invoca con frecuencia, y durante su enfermedad comenta a los que la rodean lo mucho que Hugo la acompaña y ayuda.

El 8 de mayo de 1979, coincidiendo con las Bodas de Plata de sus padres, hace la Primera Comunión en Roma, en la cripta de la Iglesia de Santa María de la Paz.

Al día siguiente, en la Plaza de San Pedro, al terminar la audiencia, Alexia se acerca a Juan Pablo II para entregarle una carta que le había escrito, y recibe del Santo Padre la señal de la cruz y un beso en la frente. Le quería mucho y rezaba frecuentemente por él.

Desde muy pequeña -y por propia iniciativa- cada vez que hacía una genuflexión ante el sagrario, decía: "Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras".

Este deseo sincero le permite afrontar con espíritu cristiano la dura enfermedad que irrumpe en su vida, brusca e inesperadamente, en febrero de 1985, poco antes de cumplir 14 años: un tumor canceroso en las cervicales la deja en poco tiempo completamente paralítica.

 
Durante diez meses, sufre cuatro operaciones, una de ellas de diecisiete horas, soporta molestos aparatos ortopédicos, agotadoras sesiones de rehabilitación, tratamientos de radioterapia y quimioterapia, un importante dolor físico y la permanente inmovilidad.

A pesar de todo esto, Alexia no pierde la paz y la alegría, y así ofrece su alma al Señor, "muy feliz, de verdad, de verdad, muy feliz", en la Clínica Universitaria de Navarra el 5 de diciembre de 1985.