sábado, 25 de agosto de 2018

El aborto nunca será un mal menor

Respuesta al artículo titulado "¿Defensa de la vida?" publicado por Vargas Llosa en el diario El País (España)

Por: n/a | Fuente: ACI Prensa



El Obispo de San Sebastián, Mons. José Ignacio Munilla, respondió en su programa de Radio María “Sexto Continente” al artículo titulado “¿Defensa de la vida?” publicado por el escritor peruano Mario Vargas Llosa en el diario El País, en donde hablaba sobre la reciente decisión del Senado en Argentina de no despenalizar el aborto.


Mons. José Ignacio Munilla explica en su programa Sexto Continente que esta respuesta al artículo de Vargas Llosa “no nace de ningún desencuentro” ni pretende ser un “ataque personal” contra el escritor, pero que “en la cuestión del aborto no cabe equidistancia, porque entre la vida y la muerte no existe el punto medio. Y se trata de un tema que retrata a la sociedad”.


Vargas Llosa califica la postura de la Iglesia Católica en la defensa de la vida como “escorada hacia la caverna y el oscurantismo”.


A lo que el Obispo de San Sebastián aseguró no le pareció una “descripción equilibrada” que califique de postura “escorada hacia la caverna y el oscurantismo a quienes defienden la vida” porque “si el aborto es progresismo, la ley del más fuerte es la cumbre de la democracia”.


El Prelado subrayó en su programa de Radio María que en el aborto “no se trata del derecho de la mujer a decidir si quiere o no tener hijos” porque “el hijo ya lo tiene”. Por tanto, se trata de un argumento que está “mal planteado” ya que la decisión que está en juego “es si nace vivo o va a salir muerto”.


Si el aborto es un signo de avance de la civilización, eso es la ley del más fuerte, no es un signo de avance ni mucho menos”, advirtió.


En distintas partes del artículo, Vargas Llosa apunta a la legalización del aborto dentro de las primeras catorce semanas de gestación como “un mal menor” derivado de “unas condiciones de vida paupérrimas”.


Sin embargo, el Obispo asegura que acabar con la vida del niño nunca será “un mal menor”. “Un mal menor podría ser darlo en adopción, pero matarlo siempre es un mal mayor”, destacó, y aseguró que “no existe ningún planteamiento médico-científico para decir que es éticamente aceptable un aborto una semana antes o una semana después”.

Esa especie de frontera de los tres meses, parece que está formulada con la pretensión de tranquilizar la conciencia. Como si dijésemos que no existe la vida antes de los tres meses, cuando todos los datos nos dicen que la vida comienza en el momento de la concepción”, afirma.


Ante el argumento de que es la pobreza la que supuestamente lleva a las jóvenes a abortar, el Prelado recordó que “las clases sociales ricas también abortan”, y “si la pobreza es la justificación para que el niño no nazca, es mejor acabar con la pobreza que con la vida del niño”.


Vargas Llosa también presenta en su artículo a la Iglesia como uno de los “adversarios más enconados de que los adolescentes reciban la formación sexual que les permitiría tener sólo los hijos que quieren tener”.


A lo que Mons. Munilla responde que el concepto de educación sexual que el escritor tiene se refiere sólo a “métodos anticonceptivos” y que “como éstos tienen un margen de error notable, al final se acaba planteando el aborto como último método anticonceptivo”.


De esta manera Obispo explica que la verdadera sexualidad es la que “enseña a entregar la vida al servicio del amor”.


Además, el escritor peruano asegura que en Argentina se realizan entre 350 mil y 450 mil abortos clandestinos cada año y que no legalizarlo hace que tan sólo esté al alcance de las mujeres ricas que puedan ir al extranjero a abortar.


Un argumento que el Prelado califica de “sorprendente”. “Acaba usted de decir que la gente abortaba porque era pobre, pero ahora descubrimos que también hay gente rica que aborta”, afirma el Obispo.



Mons. Munilla también recuerda que cuando tuvo lugar en España el debate sobre la legalización del aborto en 1985, se decía que se practicaban de manera clandestina unos 250 mil al año.

“La realidad es que el primer año, después de que se legalizara el aborto, en España hubo 467 abortos y eso que decían que había más de 200 mil abortos clandestinos”, precisa.


Por eso “es muy recurrente que en estos debates del aborto se den datos de estimaciones de la realidad falseada”.


Además, Vargas Llosa utiliza en su artículo el informe sobre los abusos sexuales cometidos por sacerdotes en Pensilvania (EE UU) para desacreditar la postura de la Iglesia contra el aborto.

“No entiendo ese argumento. Es como decir que si hay corrupción en el Gobierno de una nación, se deben derogar todas las leyes”.

“De esos casos que el Papa ha dicho que ‘nos avergonzamos’, la única conclusión que debe desprenderse es la purificación y las medidas para que no vuelva a ocurrir nunca más en la vida y la historia de la Iglesia. Eso es lo que debe desprenderse, pero no que no podamos predicar los valores evangélicos”, afirma el Obispo de San Sebastián.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ACIprensa.com

sábado, 18 de agosto de 2018

Niños a la carta

El nacimiento de un nuevo ser ya no suscitará sorpresas ni preguntas: «¿Cómo es?».

Por: Juan Jesús Priego | Fuente: yoinfluyo.com




-¿A quién se parece? ¿Podemos verlo? -preguntan las tías, los abuelos, los hermanos. Y, al formular esta pregunta, ejecutan un rito tan importante como el anterior: el del respeto al destino. Y vuelven a preguntar, profundamente intrigados:
-¿Cómo es?
Les parece imposible imaginárselo, puesto que nunca antes, desde que el mundo es mundo, ha habido un niño como él, y nunca más lo habrá: este pequeño ser es la novedad pura, la originalidad hecha carne.
-¿Podemos entrar a verlo?
Todavía no lo conocen, pero ya lo aceptan.


A partir de fechas próximas, sin embargo, con la manipulación de los genes, que será (y lo es ya, de hecho) prácticamente posible, las cosas cambiarán de un modo radical: ahora los padres podrán elegir como en una especie de menú todas y cada una de las características de sus hijos: ojos azules en lugar de cafés, verdes en lugar de negros, 1,78 de estatura en vez de 1,67, nariz aguileña en vez de nariz recta. En los nuevos supermercados genéticos todas las combinaciones serán posibles y todos los caprichos realizables. 


Asistiremos a la era de los bebés por catálogo, de niños a la carta y, con ella, al fin del estupor.



El nacimiento de un nuevo ser ya no suscitará sorpresas ni preguntas. («¿Cómo es?»). Los niños serán simplemente como los padres hayan decidido que sean. En este nuevo Mundo feliz, la única sorpresa posible consistirá en que por algún infortunado accidente en el proceso, los caprichos no se realicen con la exactitud deseada, dando lugar a profundas insatisfacciones por parte de los padres:
-Pero, ¿por qué tiene los ojos negros si yo los quería azules? ¡Maldita sea!



Los hijos por catálogo serán quizá más fuertes y más bellos; en una palabra, tal vez más perfectos, genéticamente hablando, que los jóvenes de las generaciones anteriores, pero también más inseguros y más deprimidos que todos los que los precedieron: vivirán siempre en el temor de no ser queridos más que por el color de sus ojos o el tamaño de su mentón.
-


Papá: si hubiese medido diez centímetros menos de lo que mido, ¿me habrías querido lo mismo?


He aquí una pregunta que con todo derecho podrán hacerse cuando crezcan los hijos de las próximas generaciones, generaciones a las que les será negada por primera vez y de manera sistemática la experiencia del amor incondicional.


Yendo más allá, acaso también vivan en el rencor, en ese rencor nacido de las relaciones desiguales, pues si bien es cierto que los padres podrán elegir a sus hijos, también es verdad que éstos no podrán elegir a sus padres. ¿Se ha pensado suficientemente en ello? 

Mientras que los primeros gozarán de una libertad sin límites, acósmica, por llamarla de algún modo, a los segundos no les quedará más remedio que la aceptación callada, es decir, nada más que la resignación.



Los padres serán vistos entonces como una imposición del destino. Del destino, sí, precisamente cuando el destino parecía estar ya abolido de una vez por todas. Y serán odiados o abandonados con la misma violencia con que rechazamos aquello que nos es impuesto sin motivo alguno.


Si nos aceptamos es porque no tuvimos la oportunidad de elegirnos. Pero cuando podamos elegirnos, ¿por qué habremos de aceptarnos si no nos gustamos?


En la era de los niños a la carta será muy difícil, si no es que hasta imposible, practicar eso que Romano Guardini llamó en uno de sus libros la aceptación de sí mismo. El hombre de otras décadas podía ver en cada una de sus peculiaridades físicas o psíquicas la manifestación de un querer que lo trascendía: de un querer divino, para decirlo ya («Dios me hizo así, y Él sabrá por qué»). Pero los hombres del futuro se sentirán nacidos de un mero capricho humano. Y, siendo así, ¿cómo podrán aceptarse a sí mismos en calidad y profundidad? Les faltará esa especie de escala de Jacob que les permita remontarse al cielo para explicar el misterio de su ser.



Ahora bien, ¿aceptarán éstos sin desesperarse ser hijos sólo de la tierra? ¿No faltará a sus vidas esa raíz metafísica que es lo único a lo que puede agarrarse un hombre presa del vértigo, un individuo a punto de caer en el vacío? He aquí un buen número de preguntas que hay que responder antes de lanzarnos a una aventura (genética) de la que aún ignoramos, prácticamente, casi todas las consecuencias.

sábado, 11 de agosto de 2018

Madres santas

Una pequeña selección de mujeres, que como madres, sembraron semillas de santidad en sus hijos


Por: Xavier Villalta A. | Fuente: Catholic.net




Sin duda, una de las más grandes vocaciones ("sublime vocación" la llamaría San Juan XXIII), es la de ser madre. Y es que son muchas cosas las que la hacen ser única y particular: llevar al hijo en el vientre, el parto y sus dolores, la cercanía con los hijos, las continuas manifestaciones de afecto, etcétera. Y la vocación maternal puede ser todavía más sublime, cuando la madre engendra y educa un hijo que después se convierte en un modelo de vida para la Humanidad.


En esta ocasión presentamos una pequeña lista de grupo de mujeres, que que con su ejemplo y vocación, sembraron la fe en Cristo en el corazón de sus hijos.  (Con la clara exepción, en este punto, de la Santísima Virgen María).
 

Santa Ana, madre de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, cuyo nombre se conserva gracias a la tradición de los cristianos.
 


La Virgen María, los Padres del Concilio de Efeso la aclamaron como Theotokos (Madre de Dios), porque en ella la Palabra se hizo carne, y acampó entre los hombres el Hijo de Dios, príncipe de la paz, cuyo nombre está por encima de todo otro nombre.
El 13 de mayo de 1917, en Portugal. En la localidad de Aljustrel, la contemplación de la que, en el orden de la gracia, es nuestra Madre clementísima, suscita en muchos fieles, no obstante las adversidades, la oración por los pecadores y la profunda conversión de los corazones.
 

Santa Nona de Nacianzo, esposa de san Gregorio el Viejo y madre de los santos Gregorio el Teólogo, Cesáreo y Gorgona († 374).


 

Santa Mónica, muy joven todavía, fue dada en matrimonio a Patricio, del que tuvo hijos, entre los cuales se cuenta a Agustín, por cuya conversión derramó abundantes lágrimas y oró mucho a Dios. Al tiempo de partir para África, ardiendo en deseos de la vida celestial, murió en la ciudad de Ostia del Tíber († 387).
 

Santa Matilde, esposa fidelísima del rey Enrique I, la cual, conspicua por la humildad y la paciencia, se dedicó a aliviar a los pobres y a fundar hospitales y monasterios. († 968)
 

Santa Isabel de Hungría, siendo casi niña se casó con Luis, landgrave de Turingia, a quien dio tres hijos, y al quedar viuda, después de sufrir muchas calamidades y siempre inclinada a la meditación de las cosas celestiales, se retiró a Marburgo, en la actual Alemania, en un hospital que ella misma había fundado, donde, abrazándose a la pobreza, se dedicó al cuidado de los enfermos y de los pobres hasta el último suspiro de su vida, que fue a los veinticinco años de edad († 1231).
Santa Ángela de Foligno 

Santa Ángela de Foligno, después de la muerte de su esposo y de sus hijos, siguió las huellas de san Francisco, entregándose totalmente a Dios, y escribió un libro, en donde cuenta las experiencias de su vida mística († 1309).
 

Beata Margarita Pole, madre de familia y mártir, que, siendo condesa de Salisbury y madre del cardenal Reginaldo, fue decapitada en la cárcel de la Torre de Londres en tiempo del rey Enrique VIII por haber desaprobado su divorcio, encontrando así reposo en la paz de Cristo († 1541)


 

Beata María de la Encarnación Avrillot, ejemplar madre de familia y mujer sumamente devota, que introdujo el Carmelo en Francia, fundó cinco monasterios y, muerto su esposo, abrazó la vida religiosa. († 1618)
 

Santa Luisa de Marillac, viuda, que con el ejemplo formó el Instituto de Hermanas de la Caridad para ayuda de los necesitados, completando así la obra delineada por san Vicente de Paúl († 1660).

María de la Encarnación Guyart, siendo madre de familia, después de la muerte de su esposo confió a su hijo, aún pequeño, a los cuidados de su hermana e, ingresando en las Ursulinas, estableció la primera casa de este Instituto en Canadá, distinguiéndose por su actividad († 1672).
 

Beata Ana María Taigi, madre de familia, que, víctima de la violencia de su marido, cuidó de él y de sus siete hijos, educándolos convenientemente, y se distinguió, además, por su atención a las necesidades espirituales y materiales de los pobres y de los enfermos († 1837).

Santa Joaquina de Vedruna, madre de familia, educó piadosamente a sus nueve hijos y, una vez viuda, fundó el Instituto de las Carmelitas de la Caridad, soportando con tranquilidad de ánimo toda clase de sufrimientos hasta su muerte, que ocurrió por contagio del cólera († 1854).
 

Santa Celia Guérin, esposa de Luis Martin y madre de santa Teresa del Niño Jesús, que con su marido son ejemplo de matrimonio cristiano († 1877).
 

Santa Gianna Beretta Molla, madre de familia, que, esperando un hijo, no dudó en anteponer con amor la vida de la criatura a la suya propia. († 1962)
Beata María Beltrame Quattrocchi 

Beata María Corsini (Beltrame Quattrocchi), que, siendo madre de familia, ilustró de modo conspicuo a la familia de Cristo y a la sociedad, viviendo ejemplarmente su vida matrimonial y mostrando su comunión de fe y amor hacia el prójimo († 1965)

Enseñarás a volar...pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar...pero no soñarán tus sueños.
Enseñarás a vivir...pero no vivirán tu vida.
Enseñarás a cantar...pero no cantarán tu canción.
Enseñarás a pensar...pero no pensarán como tú.
Pero sabrás que cada vez que ellos vuelen, sueñen,vivan, canten y piensen...
¡Estará en ellos la semilla del camino enseñado y aprendido!

Madre Teresa de Calcuta

sábado, 4 de agosto de 2018

La Transhumanización: el mejor enemigo

¿Qué tiene la eugenesia que ver con la transhumanización?

Por: Martín Michel Rojas Rojas | Fuente: Catholic.net




Una vez en una conferencia de genética, el ponente me sorprendió con una pregunta al parecer simple pero de una profunda respuesta que me equivoqué al responder - ¿Cuál es el promedio de vida actual de un varón? - yo solo pensé rápido, “la ciencia afirma que es menos que el de una mujer, así que creo que por ahí de los 70 años”. El ponente sonrió y dijo al público, ese dato es correcto pero del siglo pasado, hoy con la ayuda de la medicina y la tecnología al servicio del hombre, el promedio de vida es hasta los 90 años.


Suecia lleva años implementando la eugenesia a su población y prolongando los años de vida de sus adultos mayores, esto en palabras simples es que ha seleccionado a los ciudadanos más sanos del país, y los ha incetivado para que tengan muchos hijos, al mismo tiempo ha seleccionado a los ciudadanos con menos probabilidad de tener hijos sanos, y los ha esterilizado, inclusive a madres que están a punto de dar a luz y que se detectó que el bebé vendrá con alguna mal formación o deficiencia, se promueve todo para que aborten, esto con la finalidad de que la raza sueca esté limpia de genes que puedan ocasionar futuras enfermedades que no prolonguen la vida de sus ciudadanos y así evitar generaciones “indeseables”.


Tan polémico ha sido esto que debido a una investigación que salió a la luz, se sabe que por lo menos la mitad de los estimados 12 000 afectados por una esterilización involuntaria, han acudido ante el gobierno a demandar alguna indemnización, personas hoy en día entre 50 y 60 años, a lo que el gobierno sin ninguna objeción ha accedido a recompensar.


Pero, ¿qué tiene la eugenesia que ver con la transhumanización? Pues mucho, ya que ambas van de la mano y la idea surge del perfeccionamiento del hombre en todos los sentidos, sin errores. Podemos entender al transhumanismo como un movimiento intelectual y cultural que sostiene la posibilidad y obligatoriedad moral de mejorar las capacidades físicas, intelectuales y psíquicas de la especie humana, mediante la aplicación de la inteligencia artificial y de la eugenesia. Su finalidad es eliminar todos los aspectos indeseables de la condición humana como la enfermedad, el sufrimiento, el envejecimiento e incluso la muerte. Persigue llegar así a una especie transhumana superior.


Si lo analizamos de manera general, algo muy similar hace la biotecnología con la creación de prótesis, nanotecnología para auxiliar operaciones, y hasta con la nueva noticia de órganos artificiales como lo es el riñón  biónico, dejando atrás a la hemodiálisis. Claro que todo esto para apoyar al ser humano que lo necesita, más no para el que simplemente estando bien, quiere sobrepasar su capacidad humana, y “poder estar mejor”.


No es lejano el caso, uno muy conocido es el de la atleta británica Danielle Bradshaw, quien teniendo la pierna derecha amputada por una discapacidad desarrollada de nacimiento, tiene una prótesis que le permite hacer su vida normal y no limitarla a la silla de ruedas, tanto que inclusive Danielle eligió ser atleta y correr en competencias, destacando de manera prominente. Sin embargo, en el 2014 hizo una declaración al periódico local en donde vive, afirmando “necesito que me amputen la pierna ‘buena’ para mejorar mis tiempos”, todo esto debido a que al parecer las prótesis la hacen más rápida, sobrepasando las marcas normales.


La transhumanización o transhumanismo pretende ir más allá de las fronteras de lo que significa un ser humano, desde microchips cerebrales de ciencia ficción que extiendan la memoria hasta  cyborgs que sustituyan todo el organismo con el fin de alcanzar la inmortalidad. Todo se justifica y no existe ninguna barrera ética que le impida su cometido para formar al “superhombre” o la “supuesta mejor versión de si mismo”. 

Muchos aficionados a esta idea la han defendido y hasta encarnado, como por ejemplo, el caso del filósofo, Feridoun M. Esfandiary, quien escribió varios libros acerca del tema, muriendo preservado criónicamente bajo el nombre futurista FM-2030, ya que pensaba que en ese año la tecnología habría alcanzado tal avance que le permitiría una longevidad indefinida al ser reanimado, cuestión por la que su cuerpo permanece congelado.


Al parecer, el ser humano está condenado ha extralimitarse, error que siempre el sabio orden de la naturaleza llega ha responder, solo esperemos que esa respuesta no sea tan severa que el hombre ya no pueda hacer nada para poder detener al enemigo, pues aparenta ser mejor que nosotros.

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Tomado de: https://elpais.com/diario/1998/08/19/internacional/903477613_850215.html
Tomado de: https://www.runners.es/noticias/actualidad/articulo/danielle-bradshaw-quiere-que-le-amputen-la-pierna-para-ser-mas-rapida-y-correr-en-los-juegos-paralimpicos
Tomado de: http://www.enciclopediadebioetica.com/index.php/todas-las-voces/301-la-transhumanizacion-o-el-transhumanismo-perspectiva-etica-y-bioetica