sábado, 19 de diciembre de 2009

Con María, hacia mi propia Navidad


¡Ya pronto es Navidad! María me invita a caminar hacia Belén, no la dejes sola, esperando, en un recodo del camino...

Faltan pocos días para la Navidad aquí en mi ciudad. Ya has salido, junto a José, camino de Belén, Señora mía...

Preparaste amorosamente la ropita del pequeño, llevas todo lo que imaginas podrás necesitar. José organizó la logística del viaje, por donde ir, cuando parar, cuando llegar… cada uno en lo suyo, pero juntos. En el aire se respira “aroma de parto”.
¡Cómo quisiera acompañarte, Señora mía, en ésta, la más hermosa y decisiva peregrinación de la historia! ¡Cómo quisiera haber sido tan sólo uno de los perros que seguían al asno en su camino!...

Si tanto lo deseas, hija querida ¿Por qué entonces, no vienes con nosotros? …Vamos ... sin tanto preámbulo ¿Vienes?

Tu voz clara, tu mirada serena, tu perfume indescriptible, le preguntan a mi pobre alma aturdida por las cosas del mundo. Tantas veces te he olvidado, Señora, tantas veces te he dejado esperando y, aún así, tu amor de madre me invita a caminar hacia Belén.

- ¡Claro que sí, Madre querida!- te contesta mi voz en un hilo… quisiera llorar, reír... no sé… opto por seguirte.

Anochece. Nazaret ha quedado atrás. Se han detenido a descansar un poco. José junta un poco de leña para hacer fuego. Tú estás sentada tratando de cocinar algo… justo se cruza un animal del campo, José lo atrapa.

El Señor nos mandó una buena cena, hermosa mía te dice el esposo cuando llega con su trofeo de caza.

Él nos provee siempre, esposo mío, sabe nuestras necesidades, pero por sobre todo, nos provee el alma con fuerza de su amor.

Te recuestas un rato, estás cansada. Yo te observo a pocos pasos… José va por más leña... Miras el cielo... Le hablas a tu bebé:

“Mira amor, desde aquella estrella grande, que brilla, Papá nos mira... ¿La ves?... bueno, bueno, tranquilo, no saltes así.- te ríes, una lágrima te acaricia la mejilla y se pierde en el viento de la noche - Amor, falta poco para llegar. ¿Qué haremos cuando sea tu tiempo? ¿Dónde nacerás? Seguro Papá ya tiene todo preparado, yo no pregunto, soy su esclava, voy donde me mande. ¿Sabes amor? Ser su esclava no es como las esclavitudes del mundo, que ahogan y atan, ser su esclava es como tener alas... como... soñar sin límites. Ser su esclava es llenarse de paz, no temer, caminar confiada, saber que todo camino es trazado por sus manos, que toda circunstancia es Camino hacia el Padre. Duerme ahora, hijo mío querido ¿Sabes? Estoy impaciente por verte, por besarte, por abrazarte… pero ya habrá tiempo, ahora, hijo, ahora es tiempo de caminar...

José vuelve con más leña, prepara la cena, y te sirve una abundante y rica porción. El olor de la carne asada trepa el aire... comen alegres, riendo con recuerdos del pasado, soñando con el día del nacimiento…

De pronto, les sobresalta un ruido…

Quédate aquí quieta, veré lo que es...

Teme José a los asaltantes que podían haberse escondido entre las sombras ¿Qué podrían llevarles? Nada, pues nada tienen. El mayor de los tesoros estaba escondido en el seno purísimo de María.

No temas, querida, es sólo un animal vagabundo. Duerme, duerme ahora, hermosa mía, que el viaje aún no termina, y el día de mañana será largo.

Te recuestas, Señora mía, cerca del fuego, José te cubre delicadamente con una manta. Te quedas dormida. Él te mira con ternura infinita. ¿Qué pensamientos estarán cruzando por su mente y su corazón en estos momentos? No quiero yo moverme, pues temo me vea José.

¿Te piensas quedar toda la noche tras una piedra? – el esposo voltea hacia mí y me mira con una mirada llena de paz, aunque no exenta de cierta preocupación.

- Yo… lo siento, no quería molestar… es que…

Lo sé ¿Olvidas que me cuenta todo? Ella te invitó a venir con nosotros en este viaje del 2009.

- ¿Qué dices José? ¿Cómo del 2009? ¿No es éste una especie de sueño donde yo los acompaño en un viaje realizado hace más de 2000 años?

Pues no, querida mía. Cada año, María y yo volvemos a viajar a Belén. Cada año es como si Cristo volviera a nacer. Sólo que su nacimiento no es físico… Jesús quiere nacer en el corazón de cada uno.

- Pero… no entiendo… hay mucha gente buena en el mundo, religiosos, sacerdotes, laicos, que también quisieran acompañarlos… ¿Cómo, entonces, viajan tan solos?

Porque éste, mi querida, es TU viaje hacia Belén, nadie puede hacerlo por ti. Éste es tu camino para dejar que Jesús nazca en tu alma. Éste es el viaje que debes hacer, a través de las montañas de tu corazón, debes cruzar los ríos de tu orgullo, que, aunque torrentosos, pueden cruzarse si te acompañamos. Debes soportar los vientos de la soledad y la tristeza. Debes enfrentarlos y vencerlos por amor a Jesús. ¿Comprendes ahora? .

Me quedo sin palabras. José es un hombre sabio, me explica lo que sucede con la sencillez de los grandes hombres. Estoy en el desierto de mi corazón, cuando amanezca… ¡Oh Dios! Cuando amanezca se mostrarán todos los valles, quebradas y torrentosos ríos de mi alma… ¡Qué vergüenza!. Mi corazón está tan lleno de pecados, que… no sé… quisiera salir corriendo pero ¿Adónde?. Ni siquiera hallaré un lugar donde esconder mi rostro...

¿Por qué quieres esconderte? preguntas, María querida, despertando de tu reparador descanso.

- Es que José me ha explicado… y temo que, al amanecer, no te guste lo que veas, Señora…

¿Y que se supone que veré?

- Mi corazón, que no es como yo quisiera, que hace el mal que no quiere y no hace el bien que desea, mi torpe corazón, tan lleno de culpas y olvidos para contigo.

Creo, hija mía, que no comprendes la verdadera dimensión del amor que Jesús tiene por ti- y colocas tu pequeña mano sobre el vientre abultado -Jesús estaba esperando a que tú desearas realizar este viaje, Jesús está esperando que tú te arrepientas de tus errores, pues Él es manantial de misericordia, Jesús espera que tú quieras recibirlo en tu alma. Para ello, busca el sacramento de la Reconciliación. Allí, verás cómo el paisaje de tu corazón se transforma, como los ríos se vuelven calmos, las quebradas se transforman en fértiles valles y el desierto de tu corazón se llena del perfume de su Amor. Jesús te llama, hija, te llama siempre. Desde su lastimado corazón, parte su pedido hasta el tuyo. El llamado es de Él, la decisión, tuya… indefectiblemente tuya… Ahora descansa, el día de mañana será largo.

Me recuesto cerca del fuego. No puedo dormir, mas bien no puedo dejar de llorar. Tanto me amas Jesús mío, que haces todo esto por mí, por cada ser humano, por todos, por todos. José me cubre con una manta… por fin me duermo.

Amanece. Tu esposo ha preparado un poco de pan para comer antes de reiniciar el viaje. Pan… me tiemblan las manos, lo recibo agradecida. Tiene el sabor del pan de la mesa de mi casa, el sabor conocido de las pequeñas cosas de mi vida.

Nos ponemos en camino, hay viento, cuesta avanzar, José y yo caminamos, María viaja sobre el animal que parece muy feliz de transportar tan preciado equipaje. Hay demasiado viento, la arena casi nos ciega, apenas si podemos conservar el rumbo.

- ¡Debemos detenernos!- le grito a José.

¡Aquí no, avanzaremos hasta esas rocas y buscaremos refugio!

- ¡No lo lograremos, casi no se ve nada!

Déjate guiar, conozco el terreno, no temas, llegaremos ¿Ves? Igual actúas en las tormentas de tu alma, en lugar de dejarte guiar por Jesús, acampas en cualquier parte de tu dolor y te tapa la arena de la desesperación.

Llegamos por fin a las rocas, que ofrecían buen refugio. La tormenta pasó. José propone seguir el viaje. María está realmente agotada pero calla, sabe que no puede quedarse a la mitad del camino, ahora debe seguir, no hay regreso.

Anochece. Se pone frío. A lo lejos se divisa una fogata, José nos deja en buen resguardo y se acerca a ver si son confiables. Regresa emocionado.

¡Es Pablo, mi primo y unas familias más! Ellos también deben registrarse en Belén. Dicen que la ciudad esta atestada de gente. Eso me preocupa, pero ya veremos al llegar, ahora vamos, nos invitaron a compartir la cena.

José avanza con el animal. María prefiere caminar un poco. Le ofrezco mi brazo, y se apoya.

¿Ves hija? Muchas veces Dios nos pone buenos amigos, buenos consejeros en el camino, la decisión es nuestra, o quedarnos en la oscuridad de nuestra propia noche o arriesgarnos a avanzar un poco hacia aquellos que nos pueden ayudar.

La familia de José se muestra amable. María tiene una sonrisa encantadora y una voz tan exquisita que todos quedan muy admirados de ella y no dejan de felicitar a José por tan bella esposa.

Al amanecer seguimos caminando, José se despide de su familia, ya que ellos se quedarán en el campamento por unos días esperando a otros parientes.

Belén se dibuja nítido en el horizonte. La gente va y viene a causa del censo. Vamos llegando, cuando María le dice a José.

Esposo mío, ya es tiempo… el niño nacerá pronto…

Ayúdame a encontrar un sitio para el nacimiento me pide José- recuerda que debe ser digno de Él, no por el lujo sino por la sencillez, el amor, la generosidad y la predisposición para recibirlo

- Pero ¿Dónde encuentro ese sitio, José?

No lo sé, recuerda que estamos en tu corazón, tú lo conoces, al menos, deberías. Busca en tu corazón un lugar donde María pueda dar a luz.

El lugar que José me solicitaba debía estar libre de las espinas de mi egoísmo, protegido y al reparo de los vientos de mi ira, sin grietas, para que no le inundase la lluvia fría de mi falta de fe.

José me pide ese lugar... antes de ponerme a buscar haré caso del consejo de María, buscaré el sacramento de la Reconciliación.

María me despide…

Aquí estaremos esperando, hija querida, ve y encuentra ese lugar para Jesús. Dale esa alegría a mi Corazón Inmaculado, busca, hija, busca… estoy segura que ese lugar existe, pero debes encontrarlo por ti misma Recuerda, nadie puede hacer esa búsqueda por ti. Vamos, que Jesús espera…

Abrazo a mi Madre querida con todas mis fuerzas, beso sus hermosas manos. Abrazo a José, quien besa mi frente y murmura…

Confío en ti, sé que volverás, sé que no nos dejarás en espera. No te distraigas en el camino, no te distraigas, por fuerte que sea la tentación. Busca, hija, que el que busca encuentra.

- Gracias, gracias- y mi voz es un susurro ahogado por el llanto.

Los dejo, cada tanto giro el rostro para verlos, aún están donde les dejé, en un recodo del camino… debo encontrar el mejor lugar dentro de mi corazón. Queda poco tiempo. Debo encontrar ese lugar y venir por ellos para guiarlos...

Sé que lo hallaré, no será fácil, deberé limpiarlo, asearlo y acondicionarlo. Llenarlo de amor y de fe. Pediré al Padre incremente mi fe… haré oración, seguiré los caminos del Adviento…


Dios jamás defrauda a los que en él depositan sus mejores sueños. Recuerdo que desde setiembre vengo pensando cómo hacer de ésta una Navidad especial... Dios me escuchó, María me escuchó, me invitó a caminar hacia Belén, nos invita a todos, no la dejemos sola, esperando, en un recodo del camino...


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NOTA de la autora:Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de "Cerrar los ojos y verla" o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a mi imaginación, sin intervención sobrenatural alguna.

sábado, 12 de diciembre de 2009

La Virgen de Guadalupe, símbolo de inculturación de la fe


Entrevista al postulador de la beatificación del indio Juan Diego

MÉXICO, viernes 11 de diciembre de 2009 (ZENIT.org / El Observador).-

México y América toda se aprestan a celebrar, mañana sábado 12 de diciembre, a la Virgen de Guadalupe. Varios millones de personas irán a la Basílica de Guadalupe, enclavada en la falda del cerro del Tepeyac, lugar de la aparición marianas al indígena Juan Diego Cuauhtlatotoatzin, hoy San Juan Diego.

Para conocer la última hora de la teología del acontecimiento guadalupano, sobre todo en su relación con la identidad de México y de los pueblos de América, ZENIT-El Observador entrevistó a monseñor Eduardo Chávez Sánchez, quien fuera postulador de la causa de Canonización de San Juan Diego y actualmente funge como coordinador del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos, en la Ciudad de México y como canónigo de la Basílica de Guadalupe

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--¿En qué sentido se puede decir que la Virgen de Guadalupe es constructora de la identidad nacional?

Monseñor Eduardo Chávez: Para mí se forja México el 12 de diciembre de 1531, porque ella toma todo lo que es la identidad indígena y española, desde aquí manda un mensaje para el mundo entero, ella habla en Náhuatl, ella se plasma en una tilma Náhuatl, su mensajero es un indígena de mentalidad tolteca: San Juan Diego, ella toma mucho de esta mentalidad para dar el mensaje de Jesús como Dios vivo, verdadero. Lanza su voz al mundo entero a través de los indígenas, sin descuidar a los españoles porque ella es una Inmaculada Concepción que entendían perfectamente los hispanos, ella es una mujer de adviento también perfectamente comprendido por ellos; sabemos que los ibéricos celebraban la octava de la Inmaculada Concepción en el momento de su aparición.

Así que ella hace una identidad nueva conjuntando las cosmovisiones española e indígena, el fruto lo lanza al mundo entero, por eso Juan Pablo II le llama el modelo perfectamente inculturado de esa evangelización.

--¿Por qué se dice que la Virgen de Guadalupe es madre de la civilización del amor?

Monseñor Eduardo Chávez: Ella da a luz la Civilización del Amor porque cuando le dice a Juan Diego “Quiero una casita sagrada” está hablando de un templo, pero también habla de familia, es decir habla de Iglesia. Dice la Virgen de Guadalupe muy claramente: yo quiero ofrecer todo mi amor y ese amor es Jesucristo. En otras palabras ella quiere la construcción no sólo de un templo material, sino la nueva civilización donde el centro es Jesucristo, o sea, el amor. Por todo esto ella es la forjadora de la Civilización del Amor.

--¿Es correcto denominarla Virgen Indígena?

Monseñor Eduardo Chávez: Si se toman algunos elementos que ella tiene sí. Pero lo más correcto es lo que dice Juan Pablo II: es la Virgen mestiza. Esto ya lo había dicho Juan XXIII: su rostro es mestizo, ella es la integración de todas las razas, ella es madre de todos los seres humanos, de todos los pueblos, por eso le dice a Juan Diego “Soy tu madre y de todas las mas variadas estirpes”, por tanto es madre de todos los seres humanos.

--¿Cuál puede ser el impacto de los valores marianos dentro de la mentalidad norteamericana?

Monseñor Eduardo Chávez: Lo católico en Estados Unidos se vive con mucha intensidad, pues allí se es una religión no mayoritaria, esto hace que los católicos sean más fieles y observantes, se es católico porque realmente se vive, no por mera tradición. Por otro lado la Iglesia Católica viene con la bandera de Santa María, muy especialmente bajo su advocación de Guadalupe. Así que una Iglesia donde se venera a la Virgen María, es una lugar donde se adora al único Dios vivo y verdadero, por eso tiene mucha fuerza en Estados Unidos. Como consecuencia hay un impacto real de los valores marianos en la sociedad norteamericana.

--¿Es la Virgen de Guadalupe un símbolo de unidad entre las culturas?

Monseñor Eduardo Chávez: Así es, es un signo de unidad de todas las culturas ¿y esa unidad cuál es? El amor; un chino, un europeo, un africano, todos necesitamos el amor, queremos vivir en el amor. Por eso Juan Pablo II lo vio tan claramente que le llama: Madre de América, Patrona de América; ya no usa “las Américas”, no más plural porque se da cuenta que en el amor no hay fronteras. Todos somos hijos de Dios y tenemos la misma dignidad.

--¿Qué significa el XIII caña para la mentalidad azteca y cómo se relaciona con la Virgen de Guadalupe?

Monseñor Eduardo Chávez: Es una fecha que para ellos significaba iniciar una nueva era, en el códice de la fundación de México lo primero que ponen es la caseta XIII caña que significa “Una nueva civilización comienza” también en el calendario azteca, la caseta central a lo alto es el XIII caña, un nuevo ciclo. Como lo dice (Miguel) León-Portilla simboliza rumbo a la casa de la sabiduría, a la casa de la luz; es nuevo día y sabiduría divina. 1531 en el calendario europeo coincide con XIII caña en el calendario indígena, para ellos el hecho de que haya tenido este encuentro la Virgen de Guadalupe con los seres humanos significa que se está iniciando una nueva era llena de la sabiduría divina.

--¿Qué valores trasmite la Virgen de Guadalupe a la sociedad actual?

Monseñor Eduardo Chávez: Antes que nada humildad, ella elige a Juan Diego y su característica más importante es la humildad, la sencillez. También ella es humilde, dice “Hágase en mí según tu palabra, soy tu sierva”, del mismo modo que Santa Isabel cuando recibe la visita de la Virgen “¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Así como Juan Bautista que dice “Yo no soy el que debe de brillar, es él quien debe de brillar, yo no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias”; todo esto es humildad. El pecado llega al corazón humano por la soberbia.

--¿Cómo influyó la mentalidad tolteca de Juan Diego en la recepción del mensaje Guadalupano?

Monseñor Eduardo Chávez: La cultura tolteca era como tierra fértil para la recepción del mensaje, habían llegado a creer en un solo dios: Tloquenahuaque, le llamaban incluso el dios desconocido. Llegar a la idea de un solo Dios con la pura fuerza de la razón es frustrante porque está el mal en el mundo y no se puede explicar esta realidad; Netzahualcóyotl le gritaba “Quiero cantar tus flores Tloquenahuaque pero estás muy lejos y no te importa el ser humano”. Por eso cuando Guadalupe se encuentra con Juan Diego y le dice “Yo soy la madre del Tloquenahuaque” ;(no es un ídolo debe quedar bien claro) es una característica del Dios vivo; Juan Diego capta perfectamente que se trata del único Dios, que no está alejado, que se no burla de él. Sin embargo desde que la vio siempre supo que era la madre de Jesús porque le dijo voy a Tlatelolco a recibir el catecismo departe de tus sacerdotes. No la confunde con ningún ídolo capta perfectamente que es María la Madre de Jesús.

--¿Qué papel debería tener dentro de los festejos del Bicentenario de la Independencia de muchos países latinoamericanos, entre ellos México, la Virgen de Guadalupe?

Monseñor Eduardo Chávez: Muy importante porque es forjadora de toda una nación, pero yo veo más trascendencia, desde esta patria, tenemos una responsabilidad con el mundo entero, nosotros debemos ser esos instrumentos de Dios, por medio de la Virgen de Guadalupe para ser una civilización del amor en el mundo entero.

Por Omar Árcega

sábado, 5 de diciembre de 2009

Repetir el camino de María en nuestra vida


Adviento. Ser como María, siempre estar dispuesto a decirle a Dios “sí”, para seguir el camino de la paz, el camino de Dios.


La Santísima Virgen no es la única que ha sido elegida por Dios; cada uno de nosotros también lo ha sido. La razón por la cual María es bendecida de esta forma extraordinaria por el Señor, es por la misión que a Ella se le iba a entregar: la de ser la Madre del Redentor. La razón por la cual cada uno de nosotros es bendecido por Dios es porque también tenemos una misión muy especial de cara a nuestro mundo, de cara a la propia familia y de cara a la sociedad en la que vivimos.

Ciertamente que, en nuestro caso, el camino es distinto. En María se produce la preservación por parte de Dios. María no es tocada por el pecado; nosotros tenemos que caminar y luchar para corregir esa marca del pecado. Sin embargo, de la misma manera en que María tiene una gracia muy especial por parte del Señor, no olvidemos que también nosotros la tenemos, porque tenemos la gracia de Dios para poder llevar a cabo nuestra misión.

Yo creo que la actitud de la Santísima Virgen ante la misión que se le propone, también la podríamos aplicar a nosotros. María, cuando oye las palabras del ángel, se preocupa mucho y se pregunta qué querría decir semejante saludo. María le pregunta al ángel cómo se va a realizar el plan de Dios, siendo ella virgen. Sin embargo, la Santísima Virgen ofrece su persona a Dios como la esclava del Señor para que se cumpla en Ella lo que se le ha dicho.

Esas tres actitudes de la Santísima Virgen, podrían también ser tres comportamientos nuestros. Cada uno de nosotros, cuando Dios manifiesta su plan en nuestra vida, también puede sentir preocupación, inquietud, incluso miedo. “No temas María”, le dirá el ángel. También en nuestro corazón, cuando vemos lo que Dios nos pide, cuando vemos con claridad el designio de Dios para nuestra vida, puede surgir miedo, porque muchas veces lo que Dios nos pide va en contra de lo que habíamos planeado.

Si reflexionáramos sobre el plan que tenía o el plan que tiene para su existencia, ¿podría decir que es el mismo que Dios le está pidiendo? ¿Acaso lo que me ha sucedido estaba dentro de mis planes? ¿Estaba dentro de mis planes el que mi matrimonio sufriese dificultades? ¿Estaba dentro de mis planes el que mis hijos se comportasen mal? ¿Estaba dentro de mis planes el que Dios me pidiese pasar por la situación por la que estoy pasando?

Nos vamos a dar cuenta de que muchas cosas no estaban dentro de nuestros planes. Y cuando de pronto te encuentras con algo que no está dentro de tus planes, te puede preocupar, te puede incluso molestar. Sin embargo, hay una cosa muy clara: muchas veces perdemos el dominio de nuestra vida y se lo tenemos que dejar a Dios.

¿Qué pasa cuando se lo tienes que dejar a Él? ¿Qué pasa cuando Dios te dice “el control lo quiero yo”? Y quiero que me entregues esto de tu vida...; esto de tus hijos...; esto de tu matrimonio...; esto en el ámbito material...; esto en el ámbito social... A lo mejor, surge en nosotros preocupación, que puede ser una reacción lógica, pero que no sigue el camino de la Santísima Virgen María.

Cuántas veces podemos perder de vista que, ante Dios, la respuesta auténtica es “sí”. Y es un “sí” que le pone a Dios delante todo lo que uno es. María había prometido a Dios vivir en virginidad. Pero incluso esa promesa tan acariciada en el corazón de la Santísima Virgen, Ella la pone ante el Señor y acepta la respuesta de Dios.

El punto importante es si le ponemos a Dios el sí por delante. “¿Cómo va a ser...?” Tú me lo vas a decir, Tú me vas a guiar, Tú vas a estar a mi lado. Sin embargo, cuántas veces pensamos que nuestros planes personales son mejores que los de Dios; que nuestros criterios personales, son mejores que los del Señor. Nos olvidamos de que el camino de María es un camino en el que Ella siempre está dispuesta a decirle a Dios “sí”.

La tercera actitud de la Santísima Virgen María es una actitud de una ofrenda total: “He aquí la esclava del Señor, que se haga en mí según tu palabra”. Ante los conflictos internos de más generosidad, más sacrificio, más entrega, más oración, más perdón a los demás, tenemos que repetir las palabras de María Santísima: “Aquí está la esclava del Señor, que se haga en mí según tu palabra”.

Dice San Pablo: “Hemos sido elegidos, en Cristo, para ser santos e irreprochables”. ¿Cuál es el camino para lograrlo? Cada uno de nuestros caminos es distinto, cada uno de nuestros modos de caminar es diferente, pero si seguimos el camino de María “aquí está la esclava del Señor, que se haga en mí según tú me dices”, será siempre un camino de gozo y de esperanza, no un camino de miedo.

¡Qué importante es descubrir este camino de María en nuestra vida, porque es un camino —no lo olvidemos—, que lo tenemos que ir repitiendo constantemente! Lo tenemos que repetir cuando nuestra vida es joven, cuando es madura, cuando es anciana; lo tenemos que repetir cuando las cosas económicas van bien o cuando van mal; lo tenemos que repetir cuando hay contrariedades o cuando no las hay. Tenemos que repetir el camino de María, porque repetirlo es seguir el camino de la paz, es seguir el camino de Dios.

Permitamos, entonces, que toda nuestra vida vaya caminando, como en la vida de María, con estas tres actitudes: La actitud de querer encontrar la voluntad de Dios, sea ésta cual sea. La actitud de no poner restricciones a la voluntad de Dios, sea ésta cual sea. Pero sobre todo, la actitud de entregarse con plena y madura libertad al camino de Dios, por donde Él nos vaya llevando.

sábado, 28 de noviembre de 2009

¿Qué es Adviento?


Extractado de La Palabra de Dios en Adviento /


Adviento es un tiempo cuyo nombre (adventus) significa “venida”. Al revivir la espera gozosa del Mesías en su Encarnación, preparamos el Regreso del Señor al fin de los tiempos : Vino, Viene, Volverá.

“El tiempo de Adviento tiene dos características: es a la vez un tiempo de preparación a las solemnidades de Navidad en que se conmemora la primera Venida de Hijo de Dios entre los hombres, y un tiempo en el cual, mediante esta celebración, la fe se dirige a esperar la segunda Venida de Cristo al fin de los tiempos.

Por estos dos motivos, Adviento se presenta como un tiempo de piadosa alegre esperanza”
(Calendario Romano n.39)

Adviento, un tiempo para vivir y celebrar, bajo el signo de “encuentro” entre un Dios que viene al encuentro del hombre, y el hombre en busca de Dios.

Los hombres desean la paz, aspiran a la justicia y la libertad, sueñan felicidad. Desde siempre. De generación en generación, de año en año, a través de los siglos, se prolongan estos anhelos frecuentemente decepcionados.

En estos llamados y búsquedas de los hombres se expresan las promesas de Dios. La historia de Israel, el pueblo de Dios, es el signo de estas promesas y revelan su realización, conduce a Cristo Jesús y nos lo da.

Con los deseos y los anhelos de los hombres, la Iglesia, hoy, hace su oración. Nos asegura que Dios cumple sus promesas. En pos del profeta Isaías, con las palabras vigorosas de Juan Bautista, no dice, como la Virgen María que hay que acoger a Cristo.

Adviento: re-encontrar, en el fondo de sí mismo, todo lo que puede ser salvado; volverse hacia Cristo, que vendrá un día en su gloria, pero que ya está y nos espera. Volverse hacia Cristo es lo que llamamos “Convertirse”. Adviento es tiempo de conversión. Y tiempo de espera.

Desde Adviento hasta el Bautismo del Señor

Las Fiestas del Advenimiento

Los domingos de Adviento, las festividades de Navidad y la evocación del bautismo de Jesús, forman un conjunto que podemos llamar la celebración de la Venida del Señor, recordando que la palabra “Adviento” significa justamente “advenimiento, venida”.

Navidad recuerda la Venida del Salvador en la humildad de nuestra carne humana y se desarrolla en múltiples facetas: no sólo la Venida del Niño (noche de Navidad) y el misterio de Verbo hecho carne ( Navidad día), sino también, Dios entrando en el tejido de las relaciones familiares (Santa Familia), y Dios resaltando la misión de María (1° de Enero).

La Epifanía, mucho más celebrada en las Iglesias de Oriente, nos revela el alcance universal de la Venida de Dios entre los hombres mientras, que el Bautismo inaugura la misión concreta de Jesús, el Salvador: el Espíritu Santo lo consagra como enviado de Dios, al descender sobre Él en su forma visible.

Los Cuatro Domingos de Adviento

1. Cada año, la elección de los evangelios nos hace seguir una progresión en los 4 domingos de Adviento:

• El primer domingo nos orienta hacia la Venida del Señor al final de la historia y el mensaje es el de la vigilancia;

• El segundo domingo está centrado en la figura de Juan Bautista y el mensaje es el de la paciencia y de la preparación activa para la Venida del Señor;

• El tercer domingo, también centrado en el Bautista, nos orienta con más fuerza hacia la persona de Aquél que viene; el mensaje es el de la alegría por la venida muy cercana;

• El cuarto domingo contempla el misterio de la Encarnación de Dios en María; el mensaje: una preparación profunda del misterio de la Navidad.

2. Adviento no es, pues, una simple preparación de Navidad. Celebra a la vez la última Venida del Señor que dará todo su sentido a nuestra historia; pero también celebra al Señor que viene cada día a nosotros con una presencia muy real, pero que nos da la sed de Él, más fuerte y palpable.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Cuando la ideología de género se opone a la mujer


Entrevista con la socióloga chilena Ana María Yévenes Ramírez

SANTIAGO DE CHILE, domingo, 7 junio 2009 (ZENIT.org-El Observador).-

El tema de la ideología de género -en su vertiente más difundida de "equidad de género"- ha ganado muchas posiciones en el escenario social y en la agenda de política; con todo sigue siendo un tópico difícil de tratar puesto que en muchos aspectos y en sus orígenes apunta en sentido contrario a la esencia de la familia.

La doctora Ana María Yévenes Ramírez, socióloga chilena y experta en temas de la familia, hace en esta entrevsita un análisis de la ideología de género desde las ciencias sociales y particularmente desde el análisis cultural. De entrada aclara que no pretende "demonizar absolutamente nada", lo que no significa la ausencia de una visión crítica.

--¿Es el género, una "construcción" social?

--Ana María Yévenes Ramírez: La ideología de género tiene sus raíces en los movimientos feministas radicales de los años sesenta ya que algunos autores que iniciaron con esta ideología dicen que el género es una construcción cultural, por consiguiente no es resultado del sexo, ni tan aparentemente fijo como el mismo sexo. Al teorizar sobre esto el género viene a ser como un artificio libre de ataduras; en consecuencia, hombre y masculino podría significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno femenino.

Estas ideas estuvieron presentes dentro del debate que se hizo tanto en la opinión pública como en las discusiones de la IV Conferencia de la Mujer, patrocinada por la ONU en Pekín en 1995: Las feministas de género manifestaron la urgencia de deconstruir los papeles sociales de hombre y mujer porque esta socialización afectaba a la mujer negativa e injustamente. El hombre-marido, desde esta perspectiva, entonces aparece como un opresor, y pasamos aquí de lo que es el concepto de lucha de clases a lo que podemos llamar lucha de sexos.

Así las cosas, el matrimonio y la familia, pueden ser vistos casi como una secta, y la maternidad como un estorbo. Toda diferencia entre el hombre y la mujer, bajo esta visión, es construcción social y por lo tanto puede ser cambiada. Ya no existirían, de esta forma, dos sexos sino muchas orientaciones sexuales.

--¿Cómo una ideología que se aparta de lo normal ha tenido tanta acogida?

--Ana María Yévenes Ramírez: Porque se hizo cargo de un problema real, la situación desmejorada de la mujer. Ahí la ideología de género hace surgir el concepto de empoderamiento político, económico, laboral y en la relación con la pareja. Hay que tener en cuenta que las líneas originales en su aterrizaje en la población ha sufrido grandes cambios: no llega a la gente lo que es la ideología de género, digamos, de manera químicamente pura, como pasan con todas las cosas, particularmente el Latinoamérica, vivimos procesos de individuación y mestizaje, por ejemplo se habla del combate del tema del machismo, como bandera de lucha tan presente en México. En Chile hay muchas mujeres que han participado en programas de los distintos gobiernos en tema de la igualdad de género, pero cuando se le plantean estos otros temas, la visión de la familia, la visión de la maternidad no concuerdan con ello.

Lo que hoy se aplica como equidad de género no es lo que originalmente atañía a este pensamiento:; este proceso de mestizaje, es parte del cambio cultural más profundo que se produce en nuestra sociedad. Recordemos que el cambio se inicia en cómo usamos nuestras palabras, en el lenguaje que utilizamos. Junto con la crítica que se dirige a esta ideología, debemos hacernos una autocrítica como Iglesia católica: ¿qué respuesta dimos nosotros a esta problemática de fondo? Siento que mucho de lo que pasó es nuestra responsabilidad por nuestro silencio, por no haber respondido a esa necesidad que había dentro de la cultura.

--¿Existen algunos aportes positivos de la ideología de género?

--Ana María Yévenes Ramírez: Primero, poner a la mujer en el foco porque objetivamente la mujer estaba siendo de alguna manera ignorada; parte de ello es porque el tema del trabajo remunerado consideraba muy aparte el trabajo doméstico. Además, la ideología de género trajo mejoras sustanciales en materia de salud de la mujer; mayor cuidado físico, por ejemplo en la detección de algunos tipos de cáncer; una mayor preocupación por el cuerpo; trajo también una mayor protección a la mujer en cuanto al tema de la violencia intrafamiliar; o en materia laboral. Ha permitido mejorar el acceso a una mayor educación formal de la mujer.

--¿Y los negativos?

--Ana María Yévenes Ramírez: La ideología de género ha fomentado un empoderamiento antagónico de la mujer en contra del hombre. En la práctica ha transformado a la mujer en un objeto que era lo que precisamente se pretendía combatir. Digo un objeto, porque según en muchos textos de los estudios que se están desarrollando sobre esta materia, se privilegia la dimensión económica, del desarrollo, del trabajo por sobre el desarrollo humano y propio de la mujer, consecuencia precisamente de lo anterior es que se está obstaculizando el desarrollo integral de la mujer, su plenitud y con ello se le está privando de la felicidad.

--Finalmente, ¿cuáles son las repercusiones en la familia?

--Ana María Yévenes Ramírez: No es un misterio para nadie cómo ha aumentado el número de mujeres asesinadas por sus parejas porque no se ha trabajado con los hombres a la misma velocidad con que se ha trabajado con las mujeres y eso es tremendo. También ha impactado en el tema del testimonio, porque finalmente nuestros jóvenes se entusiasman por el matrimonio por el testimonio que reciben, testimonio de amor, de compañerismo, y es más se está poniendo en jaque el desarrollo de los pueblos.

Por Gilberto Hernández García

domingo, 15 de noviembre de 2009

Benedicto XVI saluda a una prostituta recién liberada


Anima a la Comunidad Juan XXIII a continuar con el espíritu del padre Benzi

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 4 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).-

Benedicto XVI saludó este miércoles a una muchacha nigeriana, recién liberada de la esclavitud de la prostitución, gracias a la obra de la Comunidad Juan XXIII.

Al final de la audiencia general, celebrada en la plaza de San Pedro, la joven se convirtió en portavoz de historias de dolor y esperanza de pobres, discapacitados, personas abandonadas o desesperadas, que dan vida a esta realidad católica esparcida ya por todo el mundo.

La joven vino al Vaticano, junto a un grupo de tres mil personas de la Comunidad Juan XXIII, para recordar los dos años del fallecimiento de su fundador, el sacerdote italiano Oreste Benzi (1925-2007).

Este sacerdote se hizo mundialmente conocido por su labor de ayuda a personas a salir de las cadenas de la prostitución y de la droga.

La Comunidad Papa Juan XXIII, creada en 1968, es una asociación internacional privada de fieles de Derecho pontificio, con más de 600 centros en 30 países, al servicio diario de unas 41 mil personas.

Benedicto XVI, en el saludo a los miembros de la comunidad, recordó el segundo aniversario del fallecimiento de don Benzi y, dirigiéndose a sus "queridos amigos", deseó que "la fecunda herencia espiritual de este benemérito sacerdote sea para vosotros estímulo para hacer que fructifique en la Iglesia y en el mundo la providencial obra que él comenzó a favor de los últimos de nuestra sociedad".

"Con gusto os acompaño con la oración", concluyó el Papa.

El padre Benzi presentó en varias ocasiones a Juan Pablo II a algunas de las chicas que su comunidad había logrado liberar de la prostitución. El 15 de mayo de 2002 participó en una audiencia ofrecida por el pontífice difunto acompañado por centenares de ellas.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Consagrando familias a la Sagrada Familia

40 días de Preparación para la Consagración Total a la Sagrada Familia comienza el 5 de noviembre y conságrate el 8 de diciembre



Esta es una invitación a todos los católicos para ayudar a la Iglesia de una forma oculta pero muy poderosa. Muchos cristianos son buenos cristianos, rezan y son activos en su apostolado, pero, ¿sabías que las cosas que nos hacen realmente católicos son a menudo olvidadas? Y estas cosas son las que podrían cambiar la cultura de hoy. ¿De qué se trata?

Me estoy refiriendo al verdadero sentido católico de la santidad y a cómo imitar realmente a Cristo. Fue en Fátima donde escuchamos que Nuestra Santísima Madre dijo que la verdadera santidad y la verdadera penitencia era vivir las responsabilidades de cada momento presente. Se trata sencillamente de llevar a cabo las obligaciones de cada día como padres o como hijos, y hacerlo todo para Jesús a través de María en unión con San José.

Una vez creemos en Cristo estamos llamados no sólo a seguirle sino también a imitarle. ¿Cómo? Al ser bautizados en Jesús hemos sido conectados a su misión. Él dio su vida para reparar el daño de todos los pecados del mundo. Gracias a su perfecto sacrificio de reparación somos nosotros capaces de empezar a hacer nuestros propios actos de reparación. Como pone en la Biblia, ¡estamos llamados a completar en favor de la Iglesia, lo que aún falta al total de los sufrimientos de Cristo! (cf. Col 1, 24). Quisiéramos ayudarte a comprender y vivir esta reparación con la ayuda de San Luis de Montfort y el Papa Juan Pablo II.

Les ofrecemos, a ti y a tu familia, material gratuito que les conducirá a través de un retiro personal de 40 días, en su propia casa, en el cual por medio de la oración y la formación, entenderán mejor su llamado a la santidad y a la reparación.

Durante este retiro personal en tu hogar tanto San Luis de Montfort como el Papa Juan Pablo II les revelarán que somos capaces de cambiarnos a nosotros mismos, cambiar a nuestras familias, e incluso al mundo, si nos unimos completamente a Nuestra Señora.

A través de María en unión con San José, el padre virginal, nos uniremos a Cristo de una manera mucho más profunda. Nos consagraremos a Jesús, a través de María en unión con San José, que fue quien vivió esta consagración a los Corazones de Jesús y María de la manera más perfecta. ¡Esta consagración cambiará tu vida!

Únete a nosotros haciendo, o renovando, esta consagración. Es la llave para traer la renovación a la Iglesia y la salvación del mundo.

Comenzaremos nuestra preparación de 40 días el 5 de noviembre, y haremos nuestra consagración el 8 de diciembre, la festividad de la Inmaculada Concepción. Haz click aquí, http://www.familyland.mx, para encontrar todo el material que necesitarás para esta consagración (también en esta página de internet encontrarás una consagración más corta y sencilla pero igualmente profunda de 33 días).

Tenemos además unos DVDs y CDs con dos padres montfortianos que explican paso a paso la consagración. Si los deseas adquirir escríbenos a
hispanoamerica@familyland.org

Pidamos a Dios que derrame todas sus gracias sobre nosotros al entrar en este retiro en el que nos consagraremos totalmente a Jesús, a través de María, en unión con San José.