sábado, 12 de marzo de 2011

De drogadicta, alcohólica y atea... a encontrar el sentido a la vida reconciliada con Dios


Ahora vive en una Comunidad del Cenáculo, un carisma católico de origen italiano, que se ocupa de ayudar a los jóvenes desesperados


De drogadicta, alcohólica y atea... a encontrar el sentido a la vida reconciliada con Dios
De drogadicta, alcohólica y atea... a encontrar el sentido a la vida reconciliada con Dios
Sor Elvira Petrozzi fundó en 1983 la Comunidad del Cenáculo como respuesta de la ternura de Dios Padre, al grito de desesperación de muchos jóvenes cansados, desilusionados, desesperados, adictos a las drogas y personas en general, que buscaban la alegría y el sentido verdadero de la vida.

Actualmente colaboran con la Comunidad, voluntarios, consagrados y familias que viven a tiempo completo y en total gratuidad al servicio de esta obra. En estos momentos hay 56 Fraternidades del Cenáculo en todo el mundo.

A continuación reproducimos el testimonio impactante de una joven italiana que tras caer en la desesperación de la droga, el alcohol y el sin sentido de la vida, encontró la esperanza en este carisma católico.

No creía en nada

«Tengo veintiséis años, me llamo Pamela y soy de Sicilia. Aunque soy de una familia cristiana por tradición, antes de la Comunidad era atea, no creía en nada, sólo en mis fuerzas humanas.

»Soy la mayor de cuatro hermanas y desde pequeña era introvertida y tímida. Vivía con una mamá muy aprensiva y un padre poco presente. Los dos trabajaban para que no nos faltara nada. Gracias a Dios estaba mi abuela, los recuerdos más lindos de mi infancia están relacionados con ella, cuando pasábamos el verano en su casa, estaba siempre atenta a nuestros requerimientos y fue la primera que me habló de Jesús.

Problemas en casa

»Con los años el clima en mi casa se hizo pesado por los problemas económicos y las discusiones entre mis padres; dentro de mí crecía el sentimiento de culpa y la ansiedad: me sentía responsable de todo lo que pasaba entre ellos. En la escuela vivía un sentimiento de inferioridad al comparar mi familia con la de mis compañeros, vivía la rabia de la humillación y llamaba la atención para que me acepten.

Me sedujeron las "luces" del mundo

»No estaba preparada para enfrentar la vida y era muy ingenua; en mi casa había muchos tabúes, no se dialogaba y todo se escondía tras las cosas materiales hasta el día en que sentí curiosidad por el impacto del exterior: me atrajeron y me sedujeron todas las “luces” del mundo.

»Cuando tenía catorce años mis padres se separaron y eso fue “la gota que rebalsó el vaso” y entré en la aventura de las tinieblas. Dentro de mí se desencadenó una fuerte rebelión que enmascaraba con la apariencia, tapaba el sufrimiento de haber perdido a mi familia, drogándome, fumando marihuana y cayendo en la dependencia del alcohol y la cocaína. Me sentía triste y vacía. La vida sin mi padre en casa, me parecía terminada. Estaba muy pegada a él y el abandono me hizo rechazarme a mí misma, tanto que me sentía incapaz en todo.

Máscaras de lo material

»Delante de mis amigos estaba llena de “máscaras”: ropa, dinero . . . todo, para sentirme aceptada, amada y querida. Estaba convencida de que el amor se podía comprar, y este mundo de ilusiones, de sueños de fuga de la realidad me llevaron poco a poco a la muerte.

»También me hacían sufrir los problemas de desocupación y de la mafia de mi país, lo que causaba depresión en mucha gente que yo quería, así empecé a odiar a Sicilia. Quería borrar mis orígenes y aproveché la relación con un chico para irme a Inglaterra. ¡Una vez más llena de ilusiones, falsa y drogadicta en la manera de pensar tuve el coraje de sentirme bien!

El túnel de la heroína

»En Inglaterra caí en el túnel de la heroína que me llevó derecho al infierno. Hoy estoy segura de que alguien rezó por mí, porque toqué fondo y la desesperación me llevo a pedir ayuda.

»Así entré en la Comunidad. Aunque era tan falsa que pensaba que lo hacía para ayudar a mi novio a dejar la droga. Pero en la Comunidad todo lo que era oscuridad comenzó a tomar color. Conocí la verdad ¡no sabía lo que era hasta que me la dijeron y todas mis máscaras e ilusiones cayeron!

Encuentro con Dios

»También fue el camino para el encuentro con Dios, con Jesús Eucaristía, arrodillándome en silencio frente al Santísimo Sacramento. Jesús me llevó a perdonar mi pasado, a confiar en los otros y aceptarme como soy; a superar el miedo, a luchar redescubriendo los valores de la vida, como la amistad, sentir a alguien cerca que te da coraje, que te perdona, que respeta tus tiempos, que te da fuerza y esperanza.

Agradecida a Dios y a la Virgen María

»Estoy muy agradecida a Dios y a María; hace más de dos años que estoy en la casa de Lourdes, y siento que la Virgen me acerca a Jesús, especialmente en las tribulaciones, para redescubrir mi femineidad y mi maternidad, como mujer capaz de dar la vida.

»No quiero más pensar solo en mí. Quiero entregarme a quien me necesite sin ponerme límites porque descubrí que la vida tiene un valor inmenso. Deseo servir a quien sufre más que yo. Es lo que necesita mi corazón para sanar: las pequeñas elecciones y los pequeños “sí” concretos de cada día».

Contactar con la Comunidad del Cenáculo
ITALIA:info@comunitacenacolo.it
Tel ++39 - 0175 46122 / 248 997 Fax: 476 369

MEDJUGORJE:campo.della.vita@tel.net.ba Tel ++387 - 366 517 56

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Sitio web
www.comunitacenacolo.it

martes, 8 de marzo de 2011

100 años de lucha por la igualdad

Día Internacional de la Mujer

Hace cien años, más de un millón de personas se manifestaron en Europa en el primer Día Internacional de la Mujer. Pedían el fin de la discriminación y que las mujeres tuvieran los mismos derechos que los hombres a trabajar, a votar y a decidir el futuro de sus países.

Mucho ha cambiado en los últimos cien años, pero persisten gran parte de los problemas. Las mujeres tienen muchas más probabilidades de ser pobres. En muchos países, se les dice lo que pueden hacer, incluso cómo vestir. Si defienden sus derechos, se les acosa, detiene, tortura...

En los últimos dos meses, millones de personas han salido a las calles en Oriente Medio y el Norte de África para reclamar reformas y el fin de la represión política. Y a nadie extraña que las mujeres se manifestaran con los hombres. Como ellos, han sufrido falta de libertades, pero además, han padecido leyes discriminatorias y una desigualdad de género profundamente arraigada.

Muchas personas empiezan ahora a mirar con esperanza al futuro, pero aún está por ver cuánto va a cambiar la vida para las mujeres. La promesa de cambio sólo se hará realidad si se les escucha.

Por eso, Amnistía Internacional está reuniendo a mujeres y hombres de todo el mundo para detener la discriminación y la violencia contra la mujer. Únete hoy a las personas que creemos de verdad en la igualdad:

https://www.es.amnesty.org/ssl/socio/?origen=esp-mujer

Rompamos el silencio.

Gracias una vez más,

Esteban Beltrán

Director Amnistía Internacional – Sección Española

Amnistía Internacional

sábado, 5 de marzo de 2011

Las mujeres que frecuentan la iglesia son más felices


Muestran también mayor inmunidad a los acontecimientos negativos


ARLINGTON, jueves 24 de febrero de 2011 (ZENIT.org).-

Un estudio reciente muestra que las mujeres que acuden regularmente a la iglesia son más inmines a los altibajos de la vida, y que en general son más felices.

Alexander Ross, del Instituto de Ciencias Psicológicas, es el autor de la encuesta, la cual tenía el objetivo de investigar la felicidad decreciente de las mujeres americanas en los últimos 36 años.

Ross descubrió que acudir con regularidad a la iglesia es un factor significativo en la felicidad de las mujeres. Se ha constatado, de hecho, que una inflexión de esta frecuencia en el periodo que va desde 1972 hasta 2008 ha tenido efectos directos sobre la felicidad de las mujeres sobre las que se ha hecho el estudio.

“El descenso de la frecuencia en el tiempo, un comportamiento asociado a una menor felicidad general, explica en parte la disminución de la felicidad de las mujeres”, subrayó Ross.

Cambios sociales

Igualmente, las mujeres que afirman frecuentar con regularidad la iglesia parecen más inmunes a los elementos que han provocado el descenso general de la felicidad.

“Partiendo de que los cambios que nuestra sociedad ha experimentado en las últimas décadas han tenido un impacto negativo en la felicidad de las mujeres”, observó Ross, “el análisis apoya la conclusión de que las mujeres que acuden con frecuencia a la iglesia han sido menos sensibles a este impacto”.

El estudio, publicado en el volumen más reciente del Interdisciplinary Journal of Research on Religion, muestra también un descenso de la práctica religiosa por parte de los hombres en el mismo periodo, pero que no se corresponde con un descenso significativo de la felicidad masculina.

Ross explicó que esto podría deberse al hecho de que las mujeres han modificado sus costumbres relativas a la práctica religiosa en el transcurso de los años de manera mucho más drástica que los hombres. El descenso de frecuentación de las iglesias en las mujeres es también más consistente que el masculino.

El experto subrayó también que “a pesar de que las expectativas de rol para hombres y mujeres han cambiado en las últimas décadas, se podría decir que han cambiado de forma más radical para las mujeres”.

“En el contexto de un mayor sentimiento de disgregación social, quizás las mujeres se han beneficiado más que los hombres de la influencia estabilizadora de una visita regular a la iglesia”.

“San Agustín no estaría sorprendido de lo que hemos descubierto, porque enseñaba que el bien más grande para la humanidad es Dios”, concluyó Ross.

sábado, 26 de febrero de 2011

Canonizarán a religiosa que defendió educación de mujeres





ZAMORA, 21 Feb. 11 / 04:11 pm (ACI/Europa Press)

Una delegación de la Diócesis de Zamora, encabezada por el Obispo Gregorio Martínez Sacristán, acudirá a Roma el próximo 23 de octubre -jornada mundial de las Misiones (Domund)- para asistir a la canonización de la beata Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de las Siervas de San José y muy vinculada a la ciudad de Zamora, donde vivió y trabajó entre 1883 y 1905.

También tienen previsto asistir miembros de la congregación, que se han mostrado "llenos de satisfacción" por este reconocimiento y piensan organizar una peregrinación al Vaticano.

En la Eucaristía que presidirá el Papa se leerá el decreto de canonización de la beata Bonifacia, beatificada por Juan Pablo II en 2003, y de otros dos beatos italianos: Don Luigi Guanella, fundador de dos congregaciones que trabajan con marginados, y Guido Maria Conforti, fundador de los Misioneros Javerianos.

El 27 de marzo de 2010 Benedicto XVI autorizó la promulgación del decreto que reconocía oficialmente el milagro atribuido a la intercesión de la beata Bonifacia Rodríguez de Castro (1837-1905), fundadora de las Siervas de San José, y muy vinculada a la ciudad de Zamora, donde continuó con la congregación religiosa que había iniciado en Salamanca.

La Madre Bonifacia, como se la conoce en Zamora, fue beatificada por Juan Pablo II en Roma el 9 de noviembre de 2003. Según explicaron fuentes de la Diócesis zamorana, fue una mujer que luchó por la educación de la mujer durante los últimos años del siglo XIX y tuvo mucho que ver con la ciudad de Zamora donde vivió entre 1883 y 1905, año en que falleció, siendo enterrada en el cementerio San Atilano de la capital.

Sus restos fueron trasladados en 1945 a Salamanca donde reposan, desde 1949, en un mausoleo construido en la capilla del Colegio de la Casa Generalicia de las Siervas de San José. Actualmente, se encuentran en Zamora dos comunidades de las Siervas de San José: el Centro educativo concertado Divina Providencia y el Colegio San José.

sábado, 19 de febrero de 2011

Tienen 82 años de casados y se convierten en el matrimonio más largo del mundo

Marshall y Winnie Kuykendall (foto: Worldwide Marriage Encounter)

NUEVO MÉXICO, 15 Feb. 11 / 03:34 pm (ACI/EWTN Noticias)

Marshall y Winnie Kuykendall residen en Nuevo México (EEUU), se casaron en 1929 y fueron los ganadores indiscutibles de un peculiar concurso organizado por la organización pro-familia Encuentro Matrimonial Mundial para premiar a las parejas con los matrimonios más largos.

La pareja ya lleva 82 años de matrimonio y recibió el reconocimiento por San Valentín, una fiesta de gran arraigo en Estados Unidos. Marshall y Winnie, de 103 y 102 años de edad, conversaron con ACI Prensa el 11 de febrero y aseguraron que "cuando nos casamos, hicimos el juramento de permanecer juntos hasta que la muerte nos separe".

Los Kuykendalls, ambos oriundos de Arizona, se casaron solo cinco meses después de conocerse, tienen una hija -casada durante 56 años- y dos nietos.

El Encuentro Matrimonial Mundial organizó una celebración en honor a los Kuykendalls en el hotel Hampton Inn de su ciudad natal, Lordsburg, realizada el 12 de febrero.

Los organizadores felicitaron a la pareja que resultó ganadora de la amplia búsqueda a nivel nacional en la que participaron unos 300 candidatos de todos los estados.

Marshall y Winnie también llegaron a la Cámara de Representantes de EEUU en Washington DC, donde recibieron regalos, un certificado y una placa de reconocimiento del "matrimonio más largo". También fueron honrados por el gobernador, los funcionarios legislativos estatales y el alcalde de Lordsburg.

"Es un verdadero honor haber compartido mi tiempo con Marshall, Winnie y su familia. Es un momento que nunca olvidaremos", dijeron los Seaborns ante el reconocimiento.

Entre los concursantes se encontraban 100 parejas con más de 70 años de casados y 155 matrimonios de entre 60 y 69 años.

Dick y Dianne Baumbach, organizadores del Encuentro Matrimonial y dirigentes del concurso, explicaron a ACI Prensa en noviembre de 2010 que el concurso busca "dar a las parejas jóvenes la esperanza de su propio matrimonio".

Encuentro Matrimonial está presente en más de 90 países, es el movimiento más grande a favor del matrimonio.

Más información http://www.wwme.org/

sábado, 12 de febrero de 2011

El Papa propone a santa Teresa de Jesús como “maestra espiritual” hoy


Comienza un breve recorrido por los Doctores de la Iglesia


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 2 de febrero de 2011 (ZENIT.org).-

El Papa Benedicto XVI quiso proponer hoy a la santa española Teresa de Ávila, como ejemplo de vida “fascinante” y “maestra espiritual” para los cristianos hoy.

Comenzó así hoy un recorrido, como él mismo anunció a los peregrinos congregados en el Aula Pablo VI para la audiencia de los miércoles, por la vida de los doctores de la Iglesia, algunos de los cuales ya ha hablado durante su ciclo de teólogos medievales.

Teresa de Ávila, afirmó el Papa, “representa una de las cumbres de la espiritualidad cristiana de todos los tiempos”.

Citando la autobiografía de la santa española (Libro de la Vida), Benedicto XVI recorrió su vida desde los deseos de martirio de su niñez, su adolescencia y juventud llena de distracciones, su conflicto interior en medio de las enfermedades y, finalmente, su conversión y sus experiencias místicas.

“Paralelamente a la maduración de su propia interioridad, la Santa comienza a desarrollar de forma concreta el ideal de reforma de la Orden Carmelita”, explicó el Papa, aludiendo a la importante reforma del Carmelo llevada a cabo por Teresa.

La existencia de Teresa de Ávila, aunque transcurrió en España, subrayó, estuvo “empeñada por toda la Iglesia”, hecho por el cual fue proclamada Doctora de la Iglesia por Pablo VI en 1970.

“Teresa de Jesús no tenía una formación académica, pero siempre atesoró enseñanzas de teólogos, literatos y maestros espirituales. Como escritora, se atuvo siempre a lo que personalmente había vivido o había visto en la experiencia de otros”, explicó el Papa.

Asimismo, aludió a su “amistad espiritual con muchos santos, en particular con san Juan de la Cruz”, así como su aprecio por los Padres de la Iglesia, san Jerónimo, san Gregorio Magno, san Agustín”.

Aparte de la autobiografía, el Papa destacó Camino de Perfección, en el que “propone un intenso programa de vida contemplativa al servicio de la Iglesia, a cuya base están las virtudes evangélicas y la oración”, y su obra mística más conocida, Castillo interior.

En esta última, Teresa “se remite a la estructura de un castillo con siete estancias, como imágenes de la interioridad del hombre”, inspirándose “en la Sagrada Escritura, en particular en el Cantar de los Cantares”.

Entre las enseñanzas de la santa el Papa destaca “el desapego de los bienes o pobreza evangélica (y esto nos concierne a todos); el amor de unos a otros como elemento esencial de la vida comunitaria y social; la humildad como amor a la verdad; la determinación como fruto de la audacia cristiana; la esperanza teologal, que describe como sed de agua viva”.

En las enseñanzas de Teresa están también “las virtudes humanas: afabilidad, veracidad, modestia, cortesía, alegría, cultura”.

“En segundo lugar, santa Teresa propone una profunda sintonía con los grandes personajes bíblicos y la escucha viva de la Palabra de Dios”, así como la oración como algo “esencial”: para la santa, rezar significa “frecuentar con amistad, pues frecuentamos de tu a tu a Aquel que sabemos que nos ama”.

“Otro tema querido a la Santa es la centralidad de la humanidad de Cristo. Para Teresa, de hecho, la vida cristiana es relación personal con Jesús, que culmina en la unión con Él por gracia, por amor y por imitación”, así como “la perfección, como aspiración de toda la vida cristiana y meta final de la misma”.

Por ello, afirmó el Papa a los presentes, “santa Teresa de Jesús es verdadera maestra de vida cristiana para los fieles de todo tiempo. En nuestra sociedad, a menudo carente de valores espirituales, santa Teresa nos enseñan a ser testigos incansables de Dios, de su presencia y de su acción”.

sábado, 5 de febrero de 2011

Benedicto XVI: Juana de Arco y el “dulce nombre” de Jesús


Hoy en la Audiencia General


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 26 de enero de 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto de la catequesis que el Papa Benedicto XVI pronunció hoy durante la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI, con peregrinos procedentes de todo el mundo.

* * * * *

Queridos hermanos y hermanas

hoy quisiera hablaros de Juan de Arco, una joven santa de finales de la Edad Media, muerta a los 19 años, en 1431. Esta santa francesa, citada muchas veces en el Catecismo de la Iglesia Católica, es particularmente cercana a santa Catalina de Siena, patrona de Italia y de Europa, de la que hablé en una reciente catequesis. Son de hecho dos jóvenes mujeres del pueblo, laicas y consagradas en la virginidad, dos místicas comprometidas, no en el claustro, sino en medio de las realidades más dramáticas de la Iglesia y del mundo de su tiempo. Son quizás las figuras más características de esas “mujeres fuertes” que, a finales de la Edad Media, llevaron sin miedo la gran luz del Evangelio en las complejas vicisitudes de la historia. Podríamos colocarla junto a las santas mujeres que permanecieron en el Calvario, cerca de Jesús crucificado y de María, su Madre, mientras que los Apóstoles habían huído y el propio Pedro había renegado tres veces de él. La Iglesia, en ese periodo, vivía la profunda crisis del gran cisma de Occidente, que duró casi 40 años. Cuando Catalina de Siena murió, en 1380, hay un Papa y un Antipapa; cuando Juana nace, en 1412, hay un Papa y dos Antipapas. Junto a esta laceración dentro de la Iglesia, había continuas guerras fratricidas entre los pueblos cristianos de Europa, la más dramática de las cuales fue la interminable “Guerra de los cien años” entre Francia e Inglaterra.

Juana de Arco no sabía ni leer ni escribir, pero puede ser conocida en lo más profundo de su alma gracias a dos fuentes de excepcional valor histórico: los dos Procesos que se le hicieron. El primero, el Proceso de Condena (PCon), contiene la transcripción de los largos y numerosos interrogatorios de Juana durante los últimos meses de su vida (febrero-mayo de 1431), y recoge las propias palabras de la Santa. El segundo, el Proceso de Nulidad de la Condena, o de "rehabilitación" (PNul), contiene los testimonios de cerca de 120 testigos oculares de todos los periodos de su vida (cfr Procès de Condamnation de Jeanne d'Arc, 3 vol. y Procès en Nullité de la Condamnation de Jeanne d'Arc, 5 vol., ed. Klincksieck, París l960-1989).

Juana nació en Domremy, un pequeño pueblo situado en la frontera entre Francia y Lorena. Sus padres eran campesinos acomodados, conocidos por todos como muy buenos cristianos. De ellos recibió una buena educación religiosa, con una notable influencia de la espiritualidad del Nombre de Jesús, enseñada por san Bernardino de Siena y difundida en Europa por los franciscanos. Al Nombre de Jesús se une siempre el Nombre de María y así, en el marco de la religiosidad popular, la espiritualidad de Juana es profundamente cristocéntrica y mariana. Desde la infancia, ella demuestra una gran caridad y compasión hacia los más pobres, los enfermos y todos los que sufren, en el contexto dramático de la guerra.

De sus propias palabras, sabemos que la vida religiosa de Juana madura como experiencia a partir de la edad de 13 años (PCon, I, p. 47-48). A través de la “voz” del arcángel san Miguel, Juana se siente llamada por el Señor a intensificar su vida cristiana y también a comprometerse en primera persona por la liberación de su pueblo. Su inmediata respuesta, su “sí”, es el voto de virginidad, con un nuevo empeño en la vida sacramental y en la oración: participación diaria en la Misa, Confesión y Comunión frecuentes, largos momentos de oración silenciosa ante el Crucificado o ante la imagen de la Virgen. La compasión y el compromiso de la joven campesina francesa ante el sufrimiento de su pueblo se hicieron más intensos por su relación mística con Dios. Uno de los aspectos más originales de la santidad de esta joven es precisamente este vínculo entre experiencia mística y misión política. Tras los años de vida oculta y de maduración interior sigue el bienio breve, pero intenso, de su vida pública: un año de acción y un año de pasión.

Al inicio del año 1429, Juana comienza su obra de liberación. Los numerosos testimonios nos muestran a esta joven mujer con sólo 17 años como una persona muy fuerte y decidida, capaz de convencer a hombres inseguros y desanimados. Superando todos los obstáculos, encuentra al Delfín de Francia, el futuro Rey Carlos VII, que en Poitiers la somete a un examen por parte de algunos teólogos de la Universidad. Su juicio es positivo: no ven en ella nada de malo, sólo una buena cristiana.

El 22 de marzo de 1429, Juana dicta una importante carta al Rey de Inglaterra y a sus hombres que asedian la ciudad de Orléans (Ibid., p. 221-222). La suya es una propuesta de verdadera paz en la justicia entre los dos pueblos cristianos, a la luz de los nombres de Jesús y de María, pero es rechazada esta propuesta, y Juana debe empeñarse en la lucha por la liberación de la ciudad, que tiene lugar el 8 de mayo. El otro momento culminante de su acción política es la coronación del Rey Carlos VII en Reims, el 17 de julio de 1429. Durante un año entero, Juana vive con los soldados, realizando entre ellos una verdadera misión de evangelización. Son numerosos sus testimonios sobre su bondad, su valor y su extraordinaria pureza. Es llamada por todos y ella misma se define “la doncella”, es decir, la virgen.

La pasión de Juana comienza el 23 de mayo de 1430, cuando cae prisionera en las manos de sus enemigos. El 23 de diciembre es conducida a la ciudad de Ruán. Allí se lleva a cabo el largo y dramático Proceso de Condena, que comienza en febrero de 1431 y acaba el 30 de mayo con la hoguera. Es un proceso grande y solemne, presidido por dos jueces eclesiásticos, el obispo Pierre Cauchon y el inquisidor Jean le Maistre, pero en realidad enteramente conducido por un nutrido grupo de teólogos de la célebre Universidad de París, que participan en el proceso como asesores. Son eclesiásticos franceses, que habiendo tomado la decisión política opuesta a la de Juana, tienen a priori un juicio negativo sobre su persona y sobre su misión. Este proceso es una página conmovedora de la historia de la santidad y también una página iluminadora sobre el misterio de la Iglesia, que, según las palabras del Concilio Vaticano II, es “al mismo tiempo santa y siempre necesitada de purificación” (LG, 8). Es el encuentro dramático entre esta Santa y sus jueces, que son eclesiásticos. Juana es acusada y juzgada por estos, hasta ser condenada como hereje y mandada a la muerte terrible de la hoguera. A diferencia de los santos teólogos que habían iluminado la Universidad de París, como san Buenaventura, santo Tomás de Aquino y el beato Duns Scoto, de quienes he hablado en algunas catequesis, estos jueces son teólogos a los que faltan la caridad y la humildad de ver en esta joven la acción de Dios. Vienen a la mente las palabras de Jesús según las cuales los misterios de Dios se revelan a quien tiene el corazón de los pequeños, mientras que permanecen escondidos a los doctos y sabios que no tienen humildad (cfr Lc 10,21). Así, los jueces de Juana son radicalmente incapaces de comprenderla, de ver la belleza de su alma: no sabían que condenaban a una Santa.

La apelación de Juana a la decisión del Papa, el 24 de mayo, fue rechazada por el tribunal. La mañana del 30 de mayo recibe por última vez la santa comunión en la cárcel, y justo después fue llevada al suplicio en la plaza del mercado viejo. Pidió a uno de los sacerdotes que le pusiera delante de la hoguera una cruz de la procesión. Así muere mirando a Jesús Crucificado y pronunciando muchas veces y en voz alta el Nombre de Jesús (PNul, I, p. 457; cfr Catecismo de la Iglesia Católica, 435). Casi 25 años más tarde, el Processo di Nullità, abierto bajo la autoridad del Papa Calixto III, concluye con una solemne sentencia que declara nula la condena (7 de julio de 1456; PNul, II, p 604-610). Este largo proceso, que recoge la declaración de testigos y juicios de muchos teólogos, todos favorables a Juana, pone de relieve su inocencia y su perfecta fidelidad a la Iglesia. Juana de Arco fue canonizada en 1920 por Benedicto XV.

Queridos hermanos y hermanas, el Nombre de Jesús, invocado por nuestra santa hasta los últimos instantes de su vida terrena, fue como la respiración de su alma, como el latido de su corazón, el centro de toda su vida. El “Misterio de la caridad de Juana de Arco”, que tanto fascinó al poeta Charles Péguy, es este total amor a Jesús, y al prójimo en Jesús y por Jesús. Esta santa comprendió que el Amor abraza toda la realidad de Dios y del hombre, del cielo y de la tierra, de la Iglesia y del mundo. Jesús siempre estuvo en primer lugar durante toda su vida, según su bella afirmación: “Nuestro Señor es servido el primero”(PCon, I, p. 288; cfr Catecismo de la Iglesia Católica, 223).

Amarlo significa obedecer siempre a su voluntad. Ella afirmó con total confianza y abandono: “Me confío a mi Dios Creador, lo amo con todo mi corazón” (ibid., p. 337). Con el voto de virginidad, Juana consagra de forma exclusiva toda su persona al único Amor de Jesús: es “su promesa hecha a nuestro Señor de custodiar bien su virginidad de cuerpo y de alma” (ibid., p. 149-150). La virginidad del alma es el estado de gracia, valor supremo, para ella más precioso que la vida: es un don de Dios que ha recibido y custodiado con humildad y confianza. Uno de los textos más conocidos del primer Proceso tiene que ver con esto: “Interrogada sobre si creía estar en la gracia de Dios, responde: Si no lo estoy, quiera Dios ponerme; si estoy, quiera Dios mantenerme en ella” (ibid., p. 62; cfr Catecismo de la Iglesia Católica, 2005).

Nuestra santa vivió la oración como una forma de diálogo continuo con el Señor, que ilumina también su diálogo con los jueces y dándole paz y seguridad. Ella pidió con fe: “Dulcísimo Dios, en honor a vuestra santa Pasión, os pido, si me amáis, de de revelarme como debo responder a estos hombres de la Iglesia”(ibid., p. 252). Juana ve a Jesús como el “Rey del Cielo y de la Tierra”. De esta manera, en su estandarte Juana hizo pintar la imagen de “Nuestro Señor que sostiene el mundo” (ibid., p. 172), icono de su misión política. La liberación de su pueblo es una obra de justicia humana, que Juana cumple en la caridad, por amor a Jesús. El suyo es un bello ejemplo de santidad para los laicos que trabajan en la vida política, sobre todo en las situaciones más difíciles. La fe es la luz que guía ante cada elección, como testificará un siglo más tarde, otro gran santo, el inglés Tomás Moro. En Jesús, Juana contempla también la realidad de la Iglesia, la “Iglesia triunfante” del Cielo, y la “Iglesia militante” de la tierra. Según sus palabras “es un todo Nuestro Señor y la Iglesia” (ibid., p. 166). Esta afirmación citada en el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 795), tiene un carácter verdaderamente heroico en el contexto del Proceso de Condena, frente a sus jueces, hombres de la Iglesia, que la persiguieron y la condenaron. En el amor de Jesús, Juana encontró la fuerza para amar a la Iglesia hasta el fin, incluso en el momento de la condena.

Me complace recordar como santa Juana de Arco tuvo una profunda influencia sobre una joven santa de la época moderna: Teresa del Niño Jesús. En una vida completamente distinta, transcurrida en la clausura, la carmelitana de Lisieux se sintió muy cercana a Juana, viviendo en el corazón de la Iglesia y participando en los sufrimientos de Jesús para la salvación del mundo. La Iglesia las ha reunido como Patronas de Francia, después de la Virgen María. Santa Teresa expresó su deseo de morir como Juana, pronunciando el Nombre de Jesús (Manoscritto B, 3r), la animaba el mismo amor hacia Jesús y hacia el prójimo, vivido en la virginidad consagrada.

Queridos hermanos y hermanas, con su testimonio luminoso, santa Juana de Arco nos invita a un alto nivel de la vida cristiana: hacer de la oración el hilo conductor de nuestros días; tener plena confianza en el cumplir la voluntad de Dios, cualquiera que esta sea; vivir en la caridad sin favoritismos, sin límites y teniendo, como ella, en el Amor de Jesús, un profundo amor a la Iglesia. Gracias.

[En español dijo]

Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los fieles de la Parroquia de Santa Fe, a los Hermanos de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Fuensanta, de Morón de la Frontera, a los profesores venidos de Chile, así como a los demás grupos procedentes de España, Méjico y otros países latinoamericanos. Que a ejemplo de Santa Juana de Arco encontréis en el amor a Jesucristo la fuerza para amar y servir a la Iglesia de todo corazón. Muchas gracias.

[Traducción del original italiano por ZENIT]