sábado, 25 de enero de 2020

Aprende a apreciar el esfuerzo

Un hijo debe aprenda a apreciar el esfuerzo y tener la experiencia de la dificultad y aprender la habilidad de trabajar con los demás

Por: Fray Nelson Medina, OP | Fuente: fraynelson.com




Aprende a apreciar el esfuerzo

Un joven fue a solicitar un puesto importante en una empresa grande. 

Pasó la entrevista inicial e… iba a conocer al director para la entrevista final. 

El director vio su CV, era excelente. 


Y le preguntó: ” ¿Recibió alguna beca en la escuela?” el joven respondió “no”.


“¿Fue tu padre quien pagó tus estudios? “


” Si.”-respondió.


“¿Dónde trabaja tu padre? “


“Mi padre hace trabajos de herreria.”

El director pidió al joven que le mostrara sus manos. 

El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.


“¿Alguna vez has ayudado a tu padre en su trabajo? “


“Nunca, mis padres siempre quisieron que estudiara y leyera más libros.

 Además, él puede hacer esas tareas mejor que yo.


El director dijo:


“Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu padre, y luego ven a verme mañana por la mañana.”

El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta.


Cuando regresó a su casa le pidió a su padre que le permitiera lavar sus manos.


Su padre se sintió extraño, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo.

 El joven lavó las manos poco a poco. 

Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su padre estaban arrugadas y tenían tantas cicatrices. 

Algunos hematomas eran tan dolorosos que su piel se estremeció cuando él la tocó.


Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que trabajaban todos los días para poder pagar su estudio. 

Los moretones en las manos eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.


Después de limpiar las manos de su padre, el joven se puso en silencio a ordenar y limpiar el taller.

 Esa noche, padre e hijo hablaron durante un largo tiempo.


A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.


El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó:

 “¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?”


El joven respondió: -“lavé las manos de mi padre y también terminé de asear y acomodar su taller”


“Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. 

Sin mis padres, yo no sería quien soy hoy.

 Al ayudar a mi padre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. 

He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.


El director dijo: 
“Esto es lo que yo busco en mi gente.

 Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida”.

 “Estás contratado”.


Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una “mentalidad de tengo derecho” y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres.


Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?


Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de computación, ver en una gran pantalla de televisión. 

Pero cuando estás lavando el piso o pintando una pared, por favor que también él lo experimente.

 Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. 

No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta.

 No importa cuán rico seas, lo que quieres es que entienda. 

Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven.


Lo más importante es que tu hijo aprenda a apreciar el esfuerzo y tenga la experiencia de la dificultad y aprenda la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas

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Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: Casa Para Tu Fe Católica (Fr. Nelson)

sábado, 18 de enero de 2020

El hijo perfecto

La implantación de estrategias de selección prenatal está dando lugar a un número creciente de abortos eugenésicos

Por: Juan Pedro Oriol |




En el tercer y último debate presidencial entre Clinton y Trump salió a relucir un tema delicado, en el que Hillary fue contundente: "Defenderé a Planned Parenthood. Defenderé los derechos de las mujeres a hacer sus propias decisiones sobre el cuidado de su salud. 

Yo no creo que el gobierno de Estados Unidos deba meterse y tomar decisiones que son personales". Tema delicado. Sin embargo, existe otro tema de salud que sigue dividiendo el mundo de la medicina: el diagnóstico prenatal eugenésico.


Especialistas españoles en el ámbito sanitario y social -Esteban Rodríguez, Jaime Vilaroig y Salvador Mérida- acaban de publicar unos estudios con datos, estadísticas y reflexiones sobre este fenómeno que se extiende por Europa, Asia y América. Los doctores afirman: "La implantación de estrategias de selección prenatal está dando lugar a un número creciente de abortos eugenésicos. Los pocos afectados por síndrome de Down que nacen hoy son los supervivientes de una dura criba".


Criba. Selección humana. Buscando al "hijo perfecto". La BBC de Londres estrenó el pasado 5 de octubre un documental llamado "A World without Down's Syndrome?" que generó toda clase de reacciones.



En Londres, el aborto de personas con el síndrome de Down ha aumentado un 25 por ciento. Y en las próximas semanas se discutirá un proyecto de ley que propone incorporar la "técnica de selección" al Sistema Nacional de Salud. Hoy en día, en el Reino Unido nueve de cada diez diagnósticos positivos terminan en aborto. Pero en Islandia, el 100 por ciento de los embarazos en los que el feto ha sido diagnosticado con síndrome de Down han terminado en aborto. Caray, juegan bien al futbol y dan bien su grito pero de ética y moral...


La actriz inglesa Sally Phillips, madre de tres hijos, uno de ellos con síndrome de Down, es portavoz del respeto a la vida y entrevista en el documental a doctores especialistas que hacen lo que hicieron con ella: recitar una lista de problemas médicos que vendrán si el bebé nace. La lista las espanta, las abruma. Y se inclinan a interrumpir el embarazo.


El error es garrafal: ¿dónde queda la contraparte? ¿Dónde están los que pueden decirles que estos niños y sus padres pueden ser felices también, aunque el camino tenga dificultades? En nuestros días, con el avance trepidante de la ciencia, un análisis de sangre materna a partir de la duodécima semana de embarazo permite saber si hay elevada probabilidad de que el feto tenga trisomía 21. Si es así, los expertos recomiendan una prueba invasiva: la biopsia corial o amniocentesis, que a su vez implican riesgo de aborto.


En unos años, no le bastará al mundo de la ciencia y de la medicina "eliminar" desde el vientre materno lo que no es "perfecto", según los cánones de una humanidad que va perdiendo la sensibilidad para apreciar la verdadera belleza de una vida humana.


Los PrenaTest autorizados en Alemania, Suiza y Austria no tardarán en detectar otras anomalías o deficiencias en el feto que permitan destruir la vida porque no es "perfecta". Y así como los espartanos en la antigua Grecia despeñaba a los recién nacidos "no aptos" después de una inspección visual desde el Monte Taigeto, estamos ahora haciendo lo mismo.


La mayor bendición en mi vida, además de mi vocación sacerdotal, es mi hermano Mauri, nacido con Síndrome de Down, grado profundo. Gracias a él, conocí desde niño el valor del amor puro sin límites. ¿Y se puede atrever alguien a decirme que mi hermanito, el mayor regalo de Dios en nuestra familia y que cambió nuestras vidas, es un defecto de la humanidad? Por favor, ¿de qué humanidad estamos hablando?


En fin, me quedo más que mudo, y termino con una frase de la canción "Vincent" que siempre me recuerda a mi hermanito y a cualquier discapacitado: "This world was not prepared for one as beautiful as you".

viernes, 10 de enero de 2020

7 secretos para conseguir un matrimonio feliz

Para el obispo Thomas, estos puntos coinciden en todos los «matrimonios fuertes» que ha conocido

Por: J. Lozano | Fuente: Religión en Libertad
















 ¿Por qué hay matrimonios permanecen siempre como si fueran recién casados y otros, sin embargo, se oxidan? 

Esta es la pregunta que con frecuencia se ha hecho George Leo Thomas, durante sus cuarenta años como sacerdote y obispo.

Obispo de Helena, una pequeña diócesis en el estado de Montana donde los católicos superan por poco los 50.000, conoce muy bien a su rebaño y ha encontrado una respuesta a esta pregunta.

En este tiempo, asegura, ha tenido el privilegio de presidir cientos de bodas y de acompañar a numerosos matrimonios. Y desde hace mucho tiempo ha tenido la inquietud de saber “qué cualidades están presentes en estos matrimonios que prosperan tanto ‘en los buenos como en los malos’”.

“He observado con actitud orante a las parejas casadas de mi familia, de mis feligreses y de mi círculo de amigos

He llegado a la conclusión de que los matrimonios fuertes tienen una serie de cualidades que ayudan a reflejar nuestra visión sacramental del matrimonio católico”, asegura el obispo.

A través de su experiencia, este obispo estadounidense presente en el semanario
Our Sunday Visitor siete cualidades que ha extraído de matrimonios mayores y jóvenes que permanecen llenos de vida y que son signo de “una unión irrompible” y de una “comunidad íntima de vida y amor”:


1. Imperfección
 
En este primer punto, el obispo George cita el libro de David Mills The seven laws of love, que decía que “un matrimonio perfecto es sólo dos personas imperfectas que se niegan a renunciar el uno al otro”.

De este modo, estas personas casadas dirán que el matrimonio es un trabajo constante, una relación defectuosa, imperfecta e incompleta pero que “se sienten consolados por saber que el poder del amor llena las imperfecciones, complementa las deficiencias y saca lo mejor de cada uno”.

Citando igualmente a Ann Landers, el obispo escribe que “si tienes amor en tu vida puedes compensar muchas de las cosas que te hacen falta. 

Si no lo tienes, no importa lo que tengas, nunca será suficiente”.

2. Tiempo y recursos
 
Uno de los riesgos a los que se enfrentan en la vida matrimonial, afirma monseñor George, es el hábito, la rutina, el ajetreo y la mediocridad. 

Pero “las parejas casadas felices saben que el matrimonio necesita renovación, frescura y rejuvenecimiento todos los días del año, especialmente con la llegada de los niños”.

“Las parejas felices nunca dejan de conquistarse. 

Mantienen la llama de la pasión con vida en el matrimonio”, afirma. 

Y para ello propone pasar tiempo juntos y solos alejado de los niños como algo necesario. Una cena tranquila en un restaurante, una película, un paseo…

En definitiva, un rato para los dos.

3. Pequeñas cosas
 
Los pequeños detalles hacen la diferencia y estos matrimonios que se mantienen siempre jóvenes cuidan estas pequeñas cosas. 

Una mirada amorosa, un ramo de flores sin ninguna razón, una nota, una llamada o un simple “te quiero más que a nadie”, son regalos preciosos que cuestan muy poco.

4. Perdón
 
El obispo de Helena afirma que “los matrimonios felizmente casados han aprendido que cuando cometen un error, pueden pedir y recibir el perdón de su cónyuge

Aprenden el arte de avanzar en lugar de clavar sus ojos en el espejo retrovisor. Evitan deliberadamente albergar resentimiento y rencor”.

Estas parejas saben, añade monseñor George, que “el perdón llena la vida matrimonial con paz”. 

Además, han descubierto “la gracia sanadora que está presente en el Sacramento de la Reconciliación” e incluso son conscientes de que algunos problemas que pueda vivir el matrimonio necesitan orientación siendo “lo suficientemente humildes como para pedir ayuda cuando lo necesiten”.

5. Flexibilidad

 
Los matrimonios fuertes han aprendido a ser flexibles, a no decir siempre o nunca. 

Según el obispo, practicar el arte de la negociación ha resuelto situaciones muy difíciles, mientras que la falta de flexibilidad puede llevar a la rigidez, al resentimiento y por tanto a situaciones muy amargas.

6. Comunicación

 
Dominar las habilidades de la comunicación es un esfuerzo para toda la vida. 

Estos matrimonios a los que se refiere George Leo Thomas, “comparten sus pensamientos más íntimos y evitan el veneno del secreto. 


Han aprendido a luchar justamente y, cuando surgen desacuerdos, evitan caracterizaciones mezquinas e insultos”.

El silencio, agrega, no es el arma favorita de estos matrimonios ni se acuestan sin haber hablado esa situación.

Para favorecer la comunicación en la familia aboga por apagar los teléfonos durante la comida o limitar el tiempo de televisión y de las nuevas tecnologías tanto para los adultos como para los niños.


7. Espiritualidad

 
“Cada pareja felizmente que conozco ha construido su matrimonio sobre una sólida base espiritual. 

Han encontrado a Jesucristo profundamente, a diario y personalmente, y lo han acogido como el centro de su corazón y de su hogar. 

Ellos nutren su matrimonio con los sacramentos y viven su fe con obras de caridad”, explica el obispo.

Estos matrimonios están consideran que la fidelidad es “un reflejo vivo del amor de Dios por nosotros” y son personas para las que la oración y la participación en la parroquia son una prioridad.


Una conclusión

 
Como conclusión, monseñor George recuerda que “los matrimonios fuertes han sido reconocidos durante mucho tiempo como la piedra angular de la sociedad, un regalo precioso para la Iglesia, una fuente de gracia para los niños y una profunda bendición para los propios esposos. 

El matrimonio es tan importante que el Señor mismo elevó la vida matrimonial a la dignidad de sacramento”.

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ReligionEnLibertad.com

sábado, 4 de enero de 2020

Promover la paz y la justicia en el mundo

Es la intención de oración del Papa para enero 2020.

Fuente: Vatican News




“Recemos para que los cristianos, los que siguen otras religiones y las personas de buena voluntad promuevan juntamente la paz y la justicia en el mundo”: con esta invitación el Santo Padre expresa en El Video del Papa de enero 2020 su intención de oración universal.


Francisco invita “a la reconciliación y a la fraternidad entre todos los creyentes y también entre todas las personas de buena voluntad”. Y en este mundo “dividido y fragmentado” evidencia la potencia de “nuestra fe que nos lleva a difundir los valores de la paz, de la convivencia, del bien común”.



La paz es nuestra esperanza

 
De la necesidad de paz en el mundo el Papa Bergoglio ha hablado en diversas ocasiones y lo hizo también en su reciente Mensaje para la celebración de la 53ª  Jornada Mundial de la Paz, el 1° de enero 2020, en el que asegura que  “la paz, como objeto de nuestra esperanza, es un bien precioso, al que aspira toda la humanidad”.



Toda guerra es un fratricidio

 
En el mismo Mensaje, el Santo Padre recuerda que las guerras y conflictos que se han producido “no dejan de afectar especialmente a los más pobres y a los más débiles”.  "Todavía hoy, a tantos hombres y mujeres, niños y ancianos se les niega la dignidad, la integridad física, la libertad, incluida la libertad religiosa, la solidaridad comunitaria, la esperanza en el futuro”.


Las terribles pruebas de los conflictos civiles e internacionales, a menudo agravados por la violencia sin piedad, marcan durante mucho tiempo el cuerpo y el alma de la humanidad. En realidad, toda guerra se revela como un fratricidio que destruye el mismo proyecto de fraternidad, inscrito en la vocación de la familia humana.





Construir un camino de paz y reconocimiento mutuo

 
Es necesario, continúa el Santo Padre, “buscar una verdadera fraternidad, que esté basada sobre nuestro origen común en Dios y ejercida en el diálogo y la confianza recíproca”.
“El deseo de paz está profundamente inscrito en el corazón del hombre y no debemos resignarnos a nada menos que esto”.

Diálogo, única arma digna del ser humano

 
También el 25 de noviembre 2019 en Japón, encontrando a las Autoridades del país en Kantei, Francisco aseveró que incluso los más graves conflictos entre los pueblos, “pueden encontrar soluciones válidas sólo a través del diálogo, única arma digna del ser humano y capaz de garantizar una paz duradera”.


Una cultura de encuentro y diálogo - marcada por la sabiduría, la visión y la amplitud de miras - es esencial para construir un mundo más justo y fraterno.



La Red Mundial de Oración del Papa

 
El Video del Papa  tiene como objetivo difundir las intenciones de oración del Santo Padre. 

Estas intenciones, son confiadas a la Red Mundial de Oración del Papa, obra pontificia que tiene como misión movilizar a los católicos por la oración y la acción, ante los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. Hoy está presente en 98 países y está integrada por 35 millones de personas. El Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa (que incluye el Movimiento Eucarístico Juvenil, MEJ) es el padre jesuita Frédéric Fornos.

miércoles, 1 de enero de 2020

Santa Misa en la festividad de María Santísima 2020-01-01



En la Basílica de San Pedro, Santa Misa presidida por el papa Francisco en la festividad de María Santísima, Madre de Dios, con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz


domingo, 29 de diciembre de 2019

10 formas de transmitir y fortalecer la fe a tus hijos

Como siempre, en lo referente a educar, implica coherencia de vida de parte de los padres

Por: P.J.G. | Fuente: Religión en Libertad




En muchos países, los padres cristianos no consiguen pasar a sus hijos una fe firme. Pasar la fe de padres a hijos sucedía con naturalidad estadística en generaciones anteriores, pero ya no en la nuestra. En Occidente muchas causas concurren para que los padres pierdan autoridad ante los hijos y para suscitar un individualismo extremo. No sucede solo entre cristianos: familias de otras tradiciones religiosas también lo experimentan.

En la web
AllProDad, dedicada a padres varone (no necesariamente católicos), señalan 10 factores que ayudan a que un padre pueda transmitir su fe a sus hijos. Como siempre cuando se trata de valores reales, requiere constancia y coherencia.


1. Celebra las festividades y cuenta su historia
 
Las festividades religiosas llaman la atención de los niños: son días especiales. En Estados Unidos hay una frase entre los católicos: "no es que los católicos guarden la Cuaresma; es que la Cuaresma te mantiene católico". Lo mismo podría decirse de la Navidad cristiana y de otras fiestas. No basta con celebrar la fiesta: hay que contar la gran historia que hay detrás de cada fiesta. Decía el estudioso de las religiones Mircea Elíade: "el primer rito es la recitación del mito". La Navidad tiene sentido cuando se proclaman las lecturas de Navidad. Las festividades sin historias detrás (pensemos en Halloween) a menudo suenan a huecas.

2. Responde las preguntas de los chicos
 
Los niños hacen preguntas sobre Dios, sobre la fe, sobre la religión. Hay que estar preparado para responderlas. Hay preguntas sobre el comportamiento que también llevan a hablar de la fe. "¿Por qué debo perdonar a esos chicos malos?", "¿por qué me pides ayudar a esos?", nos lleva a las enseñanzas y el ejemplo de Jesús. (Si no sabemos la respuesta a una pregunta podemos honradamente decir: "pues no lo sé exactamente, pero lo buscaré y te lo diré". En el Catecismo hay muchas respuestas, que hay que traducir al lenguaje infantil. También hay gente que trabaja con niños que pueden ayudar: maestros, catequistas...). No es beneficioso responder "no hagas preguntas", "es así y punto", "hacer preguntas está mal"...

3. Id con regularidad al culto o los sacramentos
 
Si la fe es solo un añadido para los ratos libres, no se contagiará a los hijos. Los niños han de ver que es una prioridad, y la más clara es el tiempo. Si la familia solo va a misa "a veces", el niño pensará que es una cosa poco importante o algo "útil en casos convenientes" (alguna enfermedad, un gesto social...). Los niños han de ver que el culto es una prioridad en la familia, en la organización semanal o diaria.

4. Involúcrate en el servicio a los demás... y que te vean
 
"Servir a los demás es la fe con pies", explican en AllProDad. Los niños aprenden de lo que ven hacer a sus padres. Si te ven ser voluntario en Cáritas, Manos Unidas o la parroquia, ellos aprenderán a hacer ese tipo de servicios. También es bueno involucrar a toda la familia: recogidas de material, actividades, etc...

5. Enseña a confiar en Dios
 
En el cristianismo, todo está basado en la confianza en Dios. Una clave es enseñar al niño a confiar toda su vida en el Dios que lo creó, que lo ama y quiere lo mejor para Él.

6. El juicio definitivo sobre cada persona está reservado para Dios
 
A las personas agnósticas, o alejadas en la fe, o tibias, y a mucha otra gente, les molestan los juicios rápidos. La realidad es que una persona religiosa y prudente sabe que para realizar juicios definitivos en necesario ser Dios mismo: sólo Él tiene todos los datos y perspectivas sobre los hechos y las motivaciones. A los niños les enseñamos a distinguir los actos buenos de los actos malos, y está bien, pero a la hora de clasificar a la gente es mejor recordar lo de "no juzguéis y no seréis juzgados" (y explicar lo que significa). "Enséñales a tener un corazón humilde que busque entender al otro", explica AllProDad.

7. Sé suave con los niños y ciertas enseñanzas complicadas
 
Hay cosas en la religión que a los adultos les molestan pero a los niños les aprecen normales. Y, al revés, hay cosas en las que los adultos ni se fijan y a muchos niños les pueden asustar o repeler. En la cultura católica pueden ser muchas: imágenes de mártires con sangre en la parroquia, o ciertas expresiones sobre el infierno o el demonio, algunos detalles prácticos de los sacramentos... Las cosas complicadas hay que explicarlas con suavidad, y no de forma abrupta o con prisas y aspavientos.

8. No mantengas a los niños en una burbuja
 
Incluso en los países de mayoría católica, hay personas de otras denominaciones y religiones y, de hecho, las personas con poca o ninguna religiosidad son mayoría. No tiene sentido intentar hacer creer a tus hijos que "todos hacen como nosotros". No es así, y enseguida se darán cuenta. Y llegará el momento, al crecer, en que tomará sus propias decisiones sobre religión. Es bueno que desde niño pueda dialogar, en un entorno moderado, con personas de otras creencias. También es bueno que vea que hay otras parroquias donde las cosas se hacen de otras maneras.

9. Dile que comparta la fe con sinceridad y humildad
 
Nuestra sociedad pretende hacernos creer que ya casi no hay tabúes, excepto hablar de la propia fe con otras personas. Hemos de enseñar a nuestros hijos a que puedan hablar de su fe sin complejos ni vergüenzas: creemos que es buena, bella y verdadera y la queremos compartir. Hemos de ayudar al niño a poder expresar por qué cree y en qué cree. Y ha de poder hacerlo con sinceridad y también con humildad. La fe da alegría y un terreno firme: no debe dar soberbia.

10. Se necesita una aldea para educar... dásela
 
"Se necesita una aldea para educar un niño", dice un refrán africano que se cita mucho. En lo religioso es especialmente cierto: la fe se transmite en comunidad. En ella vemos que personas distintas (varias edades, procedencias, estilos) creen todas las mismas verdades, cada una con sus acentos. Ese testimonio colectivo fortalecerá la fe de tus hijos. Hay que buscar esa comunidad.

Por supuesto, se podrían añadir muchas más cosas eficaces, pero ¿no son estas 10 un comienzo importante?

Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ReligionEnLibertad.com

miércoles, 25 de diciembre de 2019




¿Qué es la Navidad?

 La Iglesia en su misión de ir por el mundo llevando la Buena Nueva ha querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; a este tiempo lo conocemos como Navidad.

Cerca de la antigua fiesta judía de las luces y buscando dar un sentido cristiano a las celebraciones paganas del solsticio de invierno, la Iglesia aprovechó el momento para celebrar la Navidad.

En este tiempo los cristianos por medio del Adviento se preparan para recibir a Cristo,"luz del mundo" (Jn 8, 12) en sus almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirlo.

Durante el Tiempo de Navidad al igual que en el Triduo Pascual de la semana Santa celebramos la redención del hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; pero a diferencia del Triduo Pascual en el que recordamos la pasión y muerte del Salvador, en la Navidad recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.

Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la carne para mostrarnos el camino a seguir.

Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza caída del hombre y de la naturaleza.

La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo.

 La Iglesia en su papel de madre y maestra por medio de una serie de fiestas busca concientizar al hombre de este hecho tan importante para la salvación de sus hijos.

Por ello, es necesario que todos los feligreses vivamos con recto sentido la riqueza de la vivencia real y profunda de la Navidad.

 Por último, es necesario recordar que durante la Navidad celebramos en tres días consecutivos, 26, 27 y 28 de diciembre, tres fiestas que nos hacen presente la entrega total al Señor: San Esteban, mártir que representa a aquellos que murieron por Cristo voluntariamente.


 San Juan Evangelista, que representa aquellos que estuvieron dispuestos a morir por Cristo pero no los mataron. San Juan fue el único Apóstol que se arriesgó a estar con La Virgen al pie de la cruz. Los Santos Inocentes que representan a aquellos que murieron por Cristo sin saberlo.