sábado, 21 de octubre de 2017

Aborto: muchas alegrías sin vivir

Demasiadas historias interrumpidas, cuentos sin contar, alegrías sin vivir.

Por: José Bolio Halloran | Fuente: yoinfluyo.com




Por un primer despertar. Por una sonrisa pura, sin dientes y con mucha baba. Por un par de ojos que brillan como soles. Por una piel suave y delicada. Por una noche de mal dormir. Por una risa suave que alegra hasta el más triste de los rincones. Por un tierno gesto de sorpresa ante los sabores desconocidos. Por un “ma-má” balbuceado.
Vida interrumpida
Por unas rodillas percudidas. Por unos primeros e inseguros pasos. Por una primer caída. Por una primer levantada. Por un primer día de escuela. Por unos zapatos raspados. Por un primer amigo. Por un pastel con velitas. Por un abrazo de oso. Por un beso baboso. Por una mirada de amor. Por un “te amo” canturreado. Por un “me perdonas” susurrado. Por un primer triunfo. Por una primer derrota. Por un grito alegre sin razón. Por una caricia. Por una primer pelea. Por una primer reconciliación. Por un sueño. Por un baile sin razón. Por una inocente travesura. Por un “gracias”. Por una carcajada sin control. Por un sollozo. Por una ocurrente y, a veces, incómoda pregunta. Por una lágrima de felicidad. Por una primer fiesta. Por un primer amor. Por un primer beso. Por una difícil decisión. Por un experimento fallido. Por un primer trabajo. Un primer ascenso. Por un sí en el altar. Por un hogar. Por un hijo. Por otro hijo… y, quizá, por otro. Por un primer viaje. Por un hermoso paisaje. Por oír el trinar de los pájaros. Por una meta cumplida. Por un esfuerzo recompensado. Por una sola vida llena de alegrías y sinsabores, de éxitos y fracasos, de esperanzas, de oportunidades, de sueños…
En México se registran alrededor de 80,000 abortos anuales. Demasiadas historias interrumpidas, cuentos sin contar, alegrías sin vivir. No seamos testigos silenciosos y pasivos.  
Por defender tan solo uno de estos milagros valdría la pena luchar sin descanso día y noche hasta el último de nuestros alientos. Arriesgar la propia vida. Perder hasta el último centavo. Porque son estas maravillas las que le dan sentido a la vida. Afortunadamente, no hay que llegar a tanto. Con muy poco podemos hacer mucho.


El esfuerzo constante y alegre. El sacrificio desinteresado. La aportación generosa. El comentario valiente. La actitud congruente. El valioso tiempo. El conocimiento útil. El consejo oportuno. La opinión informada. Son éstas nuestras armas contra los cada vez más enemigos de la vida humana.

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