Por: Ismael Gonzalez | Fuente: New Fire (www.benewfire.com)

UN ESPACIO DEDICADO A LAS MUJERES QUE EN SU ACCIONAR, SON VERDADEROS EJEMPLOS PARA LAS PERSONAS, LA SOCIEDAD Y LAS INSTITUCIONES CON PODER POLITICO Y RELIGIOSO.

Por monseñor Demetrio Fernández, obispo de Tarazona
TARAZONA, sábado, 17 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos la carta que ha escrito monseñor Demetrio Fernández, obispo de Tarazona, con motivo de la manifestación por la vida que se celebra este sábado en Madrid.
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La cultura de la muerte sigue avanzando y va consiguiendo algunas conquistas. Recientemente ha sido aprobado por el Gobierno un proyecto de ley, que será aprobado en el Parlamento español con algunos retoques, según el cual el aborto, que hasta ahora era un delito, se convertirá en un derecho. Quedará de esta manera legalizado el pretendido derecho de toda mujer a matar al hijo de sus entrañas, apenas haya sido concebido e incluso hasta los tres meses de gestación. Asistimos de esta manera a un verdadero desastre ecológico.
El argumento que se usa es el de ampliar la libertad de la mujer, dejándola que ella decida si quiere llevar adelante su embarazo o quiere quitarse el problema de encima, una vez que ha concebido una nueva criatura en su vientre. Para ello se pondrán a su alcance todos los medios de la salud pública y las píldoras abortivas del día después gratuitamente. Sin embargo, esta libertad que se pretende otorgar atropella la vida naciente, que es del todo indefensa, e introduce una extorsión en el ser de la madre, haciendo violencia en su propio cuerpo e introduciendo una alteración hormonal, cuyas consecuencias son imprevisibles.
Sicológicamente, cada una de estas madres quedará marcada para toda su vida. Conseguirá quitarse de su vientre "algo" que hoy la estorba, pero no conseguirá quitarse de su mente y de su corazón el delito cometido. Conozco ya a bastantes mujeres que no se perdonan a sí mismas el haber cometido semejante atrocidad en su vida, y a las que hay que consolar con la misericordia de Dios. Una vez más, la mujer pagará los platos rotos de una situación de conflicto, en la que quizá ella sea la menos culpable. Una vez más, el grito feminista de libertad para la dignidad de la mujer, se ve ahogado por unas disposiciones que la convierten en simple objeto de placer pasajero e irresponsable.
Se trata de un verdadero desastre ecológico, que afecta al niño que ha de nacer, a la madre que lo ha concebido, al entorno de las personas que tienen que ver con el asunto (el padre de la criatura, los abuelos, los sanitarios, etc.) y a toda la sociedad que sufrirá el impacto negativo de este desastre ecológico. Por ejemplo, en Europa, desde que se ha legalizado y se ha generalizado la ley del aborto no han visto la luz 50 millones de niños, que hoy serían 50 millones de jóvenes, que tanta falta nos hacen a este continente que envejece prematuramente y se muere de tristeza y de desesperanza. La nueva ley del aborto multiplicará el número de los que no van a nacer en una Europa que necesita rejuvenecerse y necesita esperanza para vivir. Una región, un país, todo un continente que no es capaz de transmitir la vida, que no es capaz de transmitir a la generación siguiente aquella herencia de valores que ha recibido, es una región, un país, un continente enfermo de muerte.
Por eso, diferentes grupos sociales, que son sensibles a este desastre ecológico, han convocado una manifestación a favor de la vida, de la maternidad y de la mujer el 17 de octubre en Madrid. "Los obispos consideramos legítima y conveniente tal convocatoria y la participación en la misma". En muchas ciudades habrá manifestaciones en el mismo sentido. Luchemos por la vida. La vida es el futuro del hombre, nunca lo será la muerte. Apoyemos a las mujeres en dificultad, proporcionándoles los medios para asumir la preciosa tarea de una nueva maternidad. Y oremos todos al Señor para que tenga misericordia de nosotros.

Declaración ante el Anteproyecto de Ley
MADRID, jueves, 18 junio 2009 (ZENIT.org).-
La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española ha publicado este jueves una declaración sobre el Anteproyecto de "Ley del aborto" en el que se aclara que esta práctica no es un derecho, sino un atentado legal contra la vida humana.
El documento de ocho páginas, lleva por subtítulo: "Atentar contra la vida de los que van a nacer convertido en 'derecho'".
El documento pone de relieve algunos aspectos del "Anteproyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo" que, "de llegar a convertirse en Ley, supondrían un serio retroceso en la protección del derecho a la vida de los que van a nacer, un mayor abandono de las madres gestantes y, en definitiva, un daño muy serio para el bien común".
Al presentar en una rueda de prensa la declaración, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal confesó su esperanza de que "este anteproyecto de ley, tan negativo, no se convierta en ley", pues implicaría un grave retroceso en la protección del derecho a la vida.
En particular, como elementos preocupantes destacó la voluntad de madre de poder anular el derecho a la vida del que va a nacer, la salud como excusa para eliminar a un ser humano, la justificación de esta eliminación y la educación moral y sexual instrumentalizada al servicio del aborto.
La declaració subraya que "El aspecto tal vez más sombrío del Anteproyecto es su pretensión de calificar el aborto provocado como un derecho que habría de ser protegido por el Estado".
"He ahí una fuente envenenada de inmoralidad e injusticia que vicia todo el texto", afirma el texto aprobado por unanimidad por todos los obispos reunidos en la Comisión Permanente de la Conferencia.
"El Estado que otorga la calificación de derecho a algo que, en realidad, es un atentado contra el derecho fundamental a la vida, pervierte el elemental orden de racionalidad que se encuentra en la base de su propia legitimidad", afirma el documento.
"La tutela del bien fundamental de la vida humana y del derecho a vivir forma parte esencial de las obligaciones de la autoridad", recuerda el documento.
Por estos motivos, de acuerdo con la doctrina de la Iglesia y el Código de Derecho Canónico, los obispos recuerdan que "ningún católico coherente con su fe podrá aprobar ni dar su voto" al anteproyecto de ley.
Apoyo a las mujeres
Por otra parte los obispos subrayan la necesidad de apoyar a las mujeres embarazadas.
"Es una alegría el testimonio de tantas madres y padres que, gracias a la ayuda recibida, han decidido por fin acoger a sus hijos, reconociendo en ellos un don inestimable que trae luz y sentido a sus vidas".
"También es laudable el trabajo realizado por las asociaciones de mujeres víctimas del aborto. Es muy valioso su valiente testimonio público, que ayuda a la sociedad a recapacitar sobre un camino ya demasiado largo de sufrimiento para las mujeres".
"Ellas ponen particularmente de relieve que no es este el tipo de legislación que se necesita para ayudar a las gestantes y para la dignificación de la sociedad".
"Las mujeres tentadas de abortar o las que ya han pasado por esa tragedia encontrarán siempre en la comunidad católica el hogar de la misericordia y del consuelo. Como madre, la Iglesia comprende sus dificultades y nunca las dejará solas con sus problemas ni con sus culpas", afirma el texto.
Puede leerse la declaración íntegra en la página web de la Conferencia Episcopal Española (http://www.conferenciaepiscopal.es/).