sábado, 26 de octubre de 2019

¿Qué nos grita Dios en sus silencios?




Tengo que aprender a creer en Él, incluso cuando calla


Por: Silvia Ordoñez | Fuente: Catholic-link.com




A lo largo de la historia de la humanidad y en muchos relatos de la Biblia, el hombre ha pasado por duras batallas y largas caminatas por desiertos aparentemente interminables. Es decir, el sufrimiento y la sensación de pérdida siempre han estado presentes. En la vida de cada uno de nosotros también se nos manifiestan, en alguna etapa con mayor intensidad, estas tempestades en las que sentimos que nos ahogamos o nos perdemos sin escapatoria.


Me gusta este video porque nos hace ver que no somos los únicos que pasamos por estos momentos difíciles en los que nos sentimos atrapados dentro de un laberinto sin salida en el que muchas veces nos golpeamos contra las paredes en intentos fallidos por salir con nuestras propias fuerzas. Pero, la pregunta es: ¿qué podemos hacer ante esta situación?


1. Aceptar lo que nos está sucediendo   

El primer paso para superar estas situaciones complejas por las que pasamos es aceptarlo y buscar ayuda en Dios y en los demás. Pensemos que muchas personas (incluyendo la chica del video y yo) hemos pasado por estas adversidades. Es por eso que Jesús, al hacerse partícipe de nuestra condición humana, pudo entender mejor nuestros sufrimientos y tuvo que pasar por lo mismo que nosotros: decepciones, traiciones, blasfemias, e incluso la muerte en la Cruz.


2. Hablar con Dios     

Es bueno que le expresemos a Dios cómo nos estamos sintiendo, que le expliquemos que estamos abrumados y no encontramos su presencia. El mismo Jesús llegó a sentirse de esa manera y en la oración en el Huerto de los Olivos expresó su miedo diciendo: «¡Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz! Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22, 42) y cerca de la hora de su muerte exclamó: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27, 45-46). Pero su arma más poderosa para el combate de estas tribulaciones fue la oración, así que, siguiendo su ejemplo, oremos mucho, hablemos con Él y contémosle lo que pensamos y cómo nos sentimos.



3. Escuchar a Dios

Así como hablamos con Dios y le pedimos cosas, quizás sea un buen momento para empezar a preguntarnos: ¿qué es lo que Él quiere de mí? A veces sentimos que lo único que viene de Dios son silencios y que no nos ayuda a encontrar respuestas, le rogamos señales y nos quejamos; pero seguramente somos nosotros quienes, al estar tan enfocados en lo que queremos, tapamos nuestros oídos ante los pedidos de Dios y la misión que se nos ha confiado. A través de esa misión, Jesús busca que seamos felices, pero solamente lo lograremos amando también nuestra Cruz.   


4. Vivir con esperanza y humildad

Para poder llevar a cabo aquello que Dios nos pide debemos cultivar dos virtudes principales: la esperanza y la humildad. Se debe ser humildes para aceptar los pedidos del Señor y no perder la esperanza, que como la define el Papa Francisco: «Es tener la certeza de que yo estoy en camino hacia algo que es y no lo que yo quiero que sea». Esa espera «significa e implica un corazón humilde, pobre».  Solo manteniéndonos en la esperanza y perseverando con humildad, será más fácil ampliar nuestros horizontes y volver a soñar.   

  

5. Tener verdadera confianza en Él

Cuando nos sentimos abandonados por todos, sin esperanza de encontrar algo mejor, es cuando más difícil se nos hace creer y entender qué es lo que Dios quiere para nosotros o qué espera que hagamos.  En este punto, San Josemaría Escrivá, nos propone vivir un camino que él llama “infancia espiritual”, que implica volvernos con Dios como un niño de 2 años que se abandona completamente en las manos de sus padres. Afirma: «siendo niños no tendréis penas: los niños olvidan en seguida los disgustos para volver a sus juegos ordinarios. Por eso, con el abandono, no habréis de preocuparos, ya que descansaréis en el Padre» (Camino, San Josemaría Escrivá, 864).
Si sientes que estás atravesando por un árido desierto o una tormenta torrencial, recuerda que «a veces Dios permite desiertos para enseñarnos, para formarnos y hacernos crecer. Y es en esos desiertos más oscuros dónde terminamos entendiendo más de Él. Dónde terminamos sintiendo su calma, aún en medio de cualquier tempestad. Búscalo, espera y cree. Él está».
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: Ir al artículo en Catholic-link.com


sábado, 19 de octubre de 2019

Click to Pray eRosary: rosario inteligente para rezar por la paz

La Red Mundial de Oración del Papa ha introducido una nueva forma de involucrar a los jóvenes.

Fuente: Vatican News



En medio del Mes Misionero Extraordinario, establecido por el Santo Padre, la Red Mundial de Oración del Papa acaba de lanzar el Click To Pray eRosary que, —como su nombre indica— se trata de un rosario inteligente que persigue un claro objetivo: rezar por la paz en el mundo.



Click To Pray eRosary es un dispositivo interactivo, inteligente, que funciona a través de una aplicación, y sirve para aprender a rezar el rosario. Se puede usar como pulsera y se activa haciendo la señal de la cruz. Está sincronizado con una aplicación gratuita del mismo nombre, que permite acceder a una audioguía, imágenes exclusivas y contenido personalizado sobre la oración del rosario. 

Como tal, esta propuesta espiritual está al alcance de todos.


Pensado para llegar a las fronteras periféricas del mundo digital donde se encuentran los jóvenes, el Click To Pray eRosary funciona como una pedagogía tecnológica para enseñar a los jóvenes a rezar el rosario, a rezar por la paz y a contemplar el Evangelio. Por lo tanto, este proyecto reúne lo mejor de la tradición espiritual de la Iglesia y los últimos avances del mundo tecnológico.



Físicamente, el dispositivo consta de diez cuentas del rosario consecutivas, fabricadas con hematita y ágata negra, y de una cruz inteligente que almacena todos los datos tecnológicos conectados a la aplicación. Cuando se activa, el usuario tiene la posibilidad de elegir entre rezar el rosario estándar (tradicional), un rosario contemplativo y diferentes tipos de rosarios temáticos que se actualizarán cada año. Una vez que el usuario comienza a rezar, el rosario inteligente muestra su progresión a medida que avanza sobre los diferentes misterios y lleva un registro de cada rosario rezado.



Este rosario inteligente, además, llega en un momento muy especial para la Iglesia: a mediados de octubre, en el corazón del Mes Misionero Extraordinario, establecido también por el Papa Francisco a través de las Obras Misionales Pontificias. 


El Papa Francisco, en la celebración de los 175 años de la Red Mundial de Oración del Papa, ha dejado claro que "el corazón de la misión de la Iglesia es la oración".


El proyecto del Click To Pray eRosary es una iniciativa de la Red Mundial de Oración del Papa, una obra pontificia con la misión de movilizar a los católicos a través de la oración y la acción frente a los desafíos que enfrenta la humanidad y la misión de la Iglesia.

 La Red Mundial de Oración ha producido todos los contenidos especiales de este rosario inteligente.

sábado, 12 de octubre de 2019

Etiquetismo ideológico

Una realidad humana suele ser compleja, y en la misma conviven aspectos positivos y aspectos negativos.

Por: P. Fernando Pascual, LC | Fuente: Catholic.net




El etiquetismo ideológico trabaja por conseguir, entre otros objetivos, el desprestigio sistemático de unos y el enaltecimiento reiterado de otros.


Esto ocurre cuando, por ejemplo, son criticados de modo indiscriminado los que pertenecen a un partido político, y son alabados sin matices los que son de otro partido diferente.


O cuando una serie de grupos sociales reciben la etiqueta de buenos, mientras otros grupos sociales son declarados malos, sin fijarse en los comportamientos de unos o de otros: basta con estar en una categoría para recibir la etiqueta correspondiente.


Este modo de actuar, a veces incluso presentado como libre de ideologías, es el resultado de un prejuicio claramente ideológico, que pone etiquetas según ciertos parámetros y que descarta cualquier valoración sobre otros aspectos de las personas y los grupos.


La fuerza del etiquetismo ideológico consiste en la simplificación maniquea de la realidad: es fácil analizarlo todo cuando se distingue de modo nítido entre buenos y malos, sin dejar espacio a matices que son necesarios si queremos lograr juicios bien elaborados.


Pero en eso mismo radica su debilidad. Las personas y los grupos no pueden quedar disecados con dos o tres parámetros que los conviertan absolutamente en buenos o malos. 

Una realidad humana suele ser compleja, y en la misma conviven aspectos positivos y aspectos negativos.


Por eso, todo esfuerzo por superar el etiquetismo ideológico promueve el pensamiento reflexivo y los análisis ponderados, evita las conclusiones apresuradas, y garantiza un mayor acercamiento a la verdad desde la justicia.


En un mundo donde algunos medios informativos (o pseudoinformativos), blogs, personas concretas y promotores de la opinión pública sucumben a las simplificaciones arbitrarias y maniqueas, vale la pena trabajar por modos de ver los fenómenos humanos con más apertura de mente y de corazón.


Así no solo se evitará el maniqueísmo malsano típico del etiquetismo ideológico, sino que se alcanzará esa sana disciplina mental que reconoce la complejidad de todo lo humano, y la existencia de una mezcla, muchas veces casi misteriosa, entre lo malo y lo bueno en las personas y los grupos.

sábado, 5 de octubre de 2019

Carta a un recién nacido

Ese olor a ternura que desprendes, esa paz que refleja tu carita redonda me incita a escribir todo esto.

Por: María Luisa Martínez Robles | Fuente: Catholic.net



Has realizado un largo viaje. Un viaje espacial, donde flotabas en un confortable universo en el seno de mamá. No había ruido, ni frío, ni calor. Comías cuando lo necesitabas, dormías, descansabas. Ahora todo es distinto.

Has llegado a un mundo de sonidos trepidantes, de prisas, donde debes de hacer cada cosa a su tiempo, sometido a horarios y normas. No te preocupes todavía te quedan unos años para disfrutar de algunos privilegios. Para sentirte arropado, mimado y confortable en los brazos de tus padres.

Piensa que hay muchos seres humanos que no han tenido tu suerte. Han nacido con la lacra del hambre, la miseria y el afán de supervivencia. Han cruzado océanos para alcanzar la orilla de la civilización y el progreso. Y a veces solo han encontrado soledad e incomprensión.

A ti estábamos deseando conocerte y abrazarte, quizás por eso estás tan tranquilo porque sabes que eres bien recibido, que para nosotros eres un regalo.

No te asustes, antes los niños venían con un pan debajo del brazo, ahora como el pan engorda, tiene gluten y no sé cuántas cosas más, venís inmunizados, con la vacuna, preparados para una sociedad hostil.

Cuando seas mayor, no te entristezcas cuando sepas que tu generación se vio mermada por muchas mujeres y hombres egoístas, que no quisieron afrontar responsabilidades, sacrificios y renuncias como hicieron tus padres. Decidieron abortar y lo que pudo ser no fue.

Pero también vas a conocer cosas buenas. Tienes muchos medios para evolucionar, pon tu granito de arena para conseguir un mundo mejor.

Tú serás un privilegiado, no importa si eres alto o bajo, rubio o moreno, médico o carpintero. Lo importante es que tienes todos los medios a tu alcance para ser una buena persona. Utilízalos.

Cuando seas mayor, te darás cuenta todo lo que tus padres han pasado para educarte y cuidarte. No se lo agradezcas, es su obligación. Haz lo mismo con tus hijos y así la semilla seguirá germinando.

No sabes leer esta carta, soy consciente, pero cuando te miro, te tengo en mis brazos, por mi mente pasan recuerdos y vivencias que quiero que algún día conozcas.

Ese olor a ternura que desprendes, esa paz que refleja tu carita redonda me incita a escribir todo esto.

Gracias por venir a alegrarnos la vida, a remover nuestros mejores sentimientos y perpetuar la continuidad de nuestra familia.

Dentro de poco entrarás a formar parte de nuestra familia, la familia de Jesús. Recibirás el Bautismo y Dios estará contigo para siempre. Él guiará tus pasos.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Familia, Núcleo y Base de la Sociedad

Defender la familia, es defender nuestra felicidad

Por: Arianna Santamaria | Fuente: Capsulas de Verdad




La familia se define como “la sociedad natural en que el hombre y la mujer son llamados al don de sí en el amor y en el don de la vida”.


El Papa Francisco nos dice: “Cuando nos preocupamos por nuestras familias y sus necesidades, cuando entendemos sus problemas y esperanzas, sus esfuerzos repercuten no sólo en beneficio de la Iglesia; también ayudan a la entera sociedad.”   

La ideología de género y la cultura del descarte, propone nuevas definiciones de familia, haciendo que las nuevas generaciones cuestionen su verdadero rol en la sociedad.

 Por esto, es de vital importancia trabajar en la formación de familias con bases sólidas y éticas donde el concepto quede claro para cada uno de sus miembros.


En primer lugar, la familia, es un microcosmo de la sociedad en general. Es la “sociedad natural”, donde, a pesar de no estar basada en reglas jurídicas, es un conjunto de personas que se relacionan entre si con un propósito común. 

Para los católicos, la familia es “la iglesia doméstica”, en la cual se nos da la oportunidad de formar con valores, ética y sentido a la vida.


 Resulta evidente que, si la sociedad actual se concentrara en formar familias con respeto y valor a la dignidad, hoy no tendríamos que defender lo obvio.


En segunda instancia, el concepto es claro al definir que la familia es entre “hombre y mujer”


La familia está fundada sobre la unión íntima de vida que es el matrimonio, complemento entre un hombre y una mujer, lazo indisoluble, libremente contraído, públicamente aceptado, y que está abierta a la transmisión de la vida. 

  Varias razones se dan para esto, sin embargo, entre el más importante encontramos la complementariedad que existe entre los dos sexos. 

Tanto de manera genética como emocional, ambos sexos poseen características diferentes que los hacen unirse de manera más personal por el anhelo de conocer más de lo que tiene el otro. 

Físicamente, el acto sexual que se realiza entre el hombre y la mujer es el único meramente biológico que no solo permite la perpetuación de nuestra especie, sino también la demostración más grande de que nuestra naturaleza fue diseñada para complementarse entre sí.

Según San Agustín, el amor es desear el bien del otro. 

La familia es el lugar donde Dios viene al mundo al encuentro con los hombres. 

 Mediante la comunión entre personas es donde se aprende el valor de amar y ser amado.  Iniciar una vida matrimonial es, por tanto, un “llamado al don de sí, en el amor”.  

Es un esfuerzo enorme, donde dos personas ajenas, inician un camino en común deseando el bien del otro.  

 El hombre, al ser imagen y semejanza de Dios, ha sido creado para amar; es capaz, sin duda de un amor que genera comunión, ya que cada uno considera el bien del otro como propio. 

Es el don de sí, hecho a quien se ama, es donde se descubre y se actualiza la propia bondad.


Por último, la definición recalca la importancia del “don de la vida” en la familia. 

En el matrimonio es donde los esposos se unen en el acto sexual para formar vida. 

Actualmente, con la revolución tecnológica y médica, es vital reflexionar sobre las cuestiones cruciales de la defensa de la vida humana. 

Actuar, formar y educar en la promoción y valorización del don de la vida. 

Las exigencias éticas y sociales de la institución natural de la vida familiar nos alcanzan a todos. 

El Papa Pablo VI nos dio una defensa de la sociedad al defender la mujer, la familia y la vida en su Encíclica Humanae Vitae 5. 

En la comunión matrimonial es donde se consigue el clima para ofrecer educación en el amor, valorando el don de la vida.



En conclusión, hoy más que nunca el núcleo de nuestra sociedad está siendo atacado. Sin embargo, la solución a este torbellino de tragedias sociales en el que vivimos se encuentra en lo íntimo de la convivencia familiar, al educar su vocación y enseñando a trabajar con amor por sí mismos y por los demás. 


El matrimonio y la familia contienen dentro de sí todos los valores humanos necesarios para reconstruir una sociedad. Defender la familia, es defender nuestra felicidad.

sábado, 31 de agosto de 2019

¿Cómo realizar un momento de adoración con NIÑOS?

Algunas recomendaciones para realizar un momento de Adoración Eucarística con niños y jóvenes

Por: P. Leandro Bonnin | Fuente: InfoCatolica.com




Este texto fue preparado para los docentes de las escuelas donde soy capellán, pensando en cómo introducir a los alumnos -niños y jóvenes- en la adoración al Santísimo. Me pareció oportuno compartirlo, ya que puede ayudar a vivir esos momentos no sólo en el ámbito de la Escuela Católica sino también en la catequesis parroquial y en los movimientos y grupos de pastoral infantil.

“El Maestro está aquí y te llama” (Jn 11, 28)
Algunas recomendaciones para realizar un momento de Oración con niños y jóvenes en el Oratorio de la Escuela.
El presente texto tiene como finalidad ayudar a los docentes a realizar un momento de Oración-Adoración con niños y jóvenes en el Oratorio de una Escuela Católica.
Las sugerencias generales necesitan ser adaptadas y adecuadas a la realidad concreta de cada grupo, sea del nivel inicial, primario o secundario.

El testimonio del docente

Un elemento muy importante es que la fe y el amor se transmiten no sólo ni principalmente con palabras y discursos. Antes de las palabras, podemos decir que la conciencia de la Presencia Real de Jesús se comunica por el contacto vital entre el educador y los alumnos.

La unción y reverencia con que los docentes realicen la genuflexión (saludo a Jesús Eucaristía doblando la rodilla derecha hasta tocar el suelo), la piedad con que se hace la señal de la Cruz, la actitud y el porte reverente y sosegado, la verdad e intensidad de las palabras que se utilicen, crean un clima idóneo para todo momento de oración con los alumnos. Un docente que mira con amor el Crucifijo, que tiene un gesto de ternura cariñosa hacia una imagen de María, que manifiesta reconocer en el Sagrario la Presencia Real, educa a sus niños o jóvenes en la fe casi sin proponérselo.


 La Preparación


Conviene que si se lleva a un grupo de alumnos a hacer un momento de oración, se los prepare al menos brevemente. No conviene pasar, por ejemplo, directamente del recreo al oratorio, porque es probable que estén un tanto agitados e inquietos.
En el salón, antes de ir al encuentro de Cristo, se les puede recordar brevemente el sentido de ese espacio y a quién vamos a ver. Siempre conviene detenerse antes de ingresar, y recordarles –sin temor a ser pesados, con insistencia pedagógica- con quién vamos a estar, qué vamos a hacer, cómo saludar a Jesús presente en el Sagrario (genuflexión), qué importancia tiene el silencio… Esto puede parecer redundante y un tanto agotador, pero es un trabajo necesario para que ellos puedan ir interiorizando la importancia de su Presencia.

La Periodicidad

Es conveniente que cada grupo de niños tenga su visita semanal o quincenal a Jesús eucaristía. En lo posible, es conveniente reservar una hora determinada de la semana, y mantener ese día, creando el hábito y a la vez suscitando la expectativa. La periodicidad le permitirá al docente planificar los momentos de adoración, evitando caer en la improvisación y/o en la repetición de aquellos que puede variar, como son los texto s bíblicos o los cantos.

Entrar en oración

Al ingresar al oratorio, es conveniente esperar que todos hagan serena y devotamente su genuflexión, y se ubiquen en los bancos. Se puede invitarlos a dejar el cuerpo en reposo, a hacer silencio de la boca y del corazón. En el caso de los niños es conveniente reiterar siempre la recomendación de no mirar hacia atrás, ni hacia los costados, de no molestar al de al lado ni al de adelante…
Sin pretender descender a todos los detalles, será oportuno observar que no queden tan juntos en los bancos, ya que esta incomodidad corporal no puede menos que repercutir negativamente en la posibilidad de que hagan oración. Y también recordarles, sobre todo a los niños más pequeños, no balancear los pies…
No estará de más invitarlos a que cierren los ojos un momento, e incluso que respiren serena y hondamente por la nariz, lo que puede favorecer mucho su quietud externa e interna.

Cantar para iniciar… o escuchar un canto.

La música ha sido y sigue siendo una “herramienta” valiosísima para introducir a la oración. Teniendo en cuenta la diversidad de los grupos en cuanto a la edad y hábitos de oración, es conveniente usar durante cierto tiempo la misma canción para abrir el momento de adoración, de modo que puedan llegar a aprenderla y cantarla, pensando en el contenido de la letra y en Aquel a quien se dirige.
Los niños más pequeños suelen cantar con mucho entusiasmo. Ya en los últimos años de la educación primaria la participación activa disminuye, hasta casi desaparecer en la escuela secundaria, por diferentes motivos,
Para los jóvenes, entonces, hay que contar con que no van a cantar con tanta facilidad, pero escuchan con gusto y suelen ser “tocados” por canciones bien elegidas y reproducidas con cierta calidad.
Los cantos pueden usarse también en el medio de las oraciones para hacer un corte de las palabras y silencios, y también para finalizar, donde siempre será valioso invocar a María Santísima.

El Espíritu Santo

Nunca debemos olvidar las palabras que San Pablo nos ha legado en la Primera Carta a los Corintios: “Nadie puede decir Jesús es el Señor si no es movido por el Espíritu Santo”. Y en la de los Romanos afirma: “no sabemos pedir como conviene, pero el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, e intercede por nosotros con gemidos inefables”.
Por eso es importante invocar al Espíritu Santo al iniciar el momento de oración, pidiéndole que ilumine nuestra inteligencia e inflame nuestro corazón. Se les puede hacer repetir una oración breve, o una canción sencilla al Espíritu que puedan aprender fácilmente.

María

María es “Mujer Eucarística”. Es la primera que adoró. Es también maestra de oración. En algún momento de la oración, o en varios, es conveniente pedirle que venga a estar al lado y en medio nuestro. Más aún, se le puede pedir que nos ayude a adorar a Jesús estando en su regazo.
Probablemente el mejor momento sea al finalizar el momento de oración y confiar a María los propósitos e inspiraciones que el Señor haya puesto en nuestro corazón. También es conveniente enseñar a los niños algún canto sencillo, que les permita expresar su cariño con piedad.

Siempre utilizar la Palabra de Dios.

Luego de invitar a los alumnos a hacerse la señal de la Cruz piadosamente y pensando en lo que hacen, es siempre conveniente utilizar un texto bíblico que inspire la oración. Se buscará un texto que se adapte a la finalidad que tenga ese momento de oración, ya sea que se quiera instruir a los niños en la fe en la Presencia de Jesús, se les quiera hablar sobre algún aspecto de la vida moral (los mandamientos), se los quiera prepara para una Confesión…
También es importante adaptar la extensión del texto leído a la edad y capacidad de atención de los chicos. Con los más pequeños, siempre es eficaz acompañar el texto con alguna imagen impresa o proyectada (si es que el oratorio ofrece esa posibilidad)
También los salmos –recitados o cantados- pueden ser expresión espléndida de la oración.
Antes de leer el texto bíblico, conviene introducirlo, invitando a los niños y jóvenes a abrir el oído y el corazón, y a imaginar y hacer un acto de fe de que es el mismo Jesús que está en el Sagrario el que habla a sus corazones, y les habla a cada uno de ellos. De acuerdo a las posibilidades reales, se puede entonar también el Aleluya

Hablar de Jesús, hablar desde Jesús, hablar a Jesús.

Los docentes serán cuidadosos de alternar de modo adecuado las diferentes “orientaciones” de sus palabras.
Algunas veces serán palabras que el maestro dirige a sus alumnos, diciendo, por ejemplo: “queridos jóvenes, estamos delante de Jesús, Él nos ha llamado a su presencia” o “en el texto se nos cuenta que un hombre fue a postrarse delante de Jesús, y nosotros estamos también así”.
Otras veces, teniendo cuidado de hacer notar el cambio de dirección –introduciéndolas, por ejemplo, al decir “Jesús desde el Sagrario te invita… te dice…” pueden ser palabras dichas por Jesús a los allí postrados, como cuando se dice, por ejemplo: “querido joven… yo sé que has venido cansado, que traes en tu corazón muchas cosas para entregar. Aquí estoy yo, tu Señor, tu Creador. Adórame y encontrarás tu perfecta libertad”. “Querido niño… confía en mí… eres único, eres valioso para mí”
Por último, muchas veces –este es tal vez el modo que más tiempo debería ocupar a medida que los alumnos estén más acostumbrados- dará voz a la oración de todos, adorará y alabará en nombre de la asamblea: “Jesús, hijo de David, hijo de Dios, ten piedad de nosotros. Acuérdate de nosotros cuando llegues en tu Reino. Tú lo sabes todo, sabes que te queremos…”

Espontáneo-preparado

Otro elemento a tener en cuenta es la alternancia entre la lectura de un texto preparado y la oración espontánea. Los docentes que tengan mucha experiencia de conducir momentos de oración, pueden aventurarse a él con sólo la Sagrada Escritura e ir improvisando la reflexión, la oración…
No obstante, y no sólo para los que recién incursionan en este campo, puede ser valioso tener a mano algún texto de soporte y brindar materia a la oración cuando pueda faltar la inspiración.
Más allá de esos momentos  los escritos de los santos o de orantes que hayan ya hecho un camino, leídos con corazón orante, pueden enriquecer notablemente el momento.

Participación de los chicos en la oración

Sobre todo en los momentos en que el que guía invoca al Espíritu Santo y le habla a Jesús, puede invitar a los chicos a hacerlo también en alta voz, no sólo con el canto, sino emitiendo su propia plegaria de modo espontáneo. 
Puede hacerlo simplemente invitando a la asamblea: “alabemos al Señor, sin temor, sin vergüenza: Él nos escucha”,
Es probable que a los chicos no les resulte fácil orar de modo espontáneo, y por eso puede introducirse esta participación invitando a los chicos a que las repitan una frase todos juntos (como las oraciones de los fieles de la Misa). Por ejemplo: “ayúdanos Jesús” “Te adoramos Señor” “Ten Piedad de nosotros”

Silencios

Es muy importante ir habituando a los niños y jóvenes a orar en silencio. Se les puede ayudar explicándoles que en ese silencio ellos pueden escuchar la Voz de Jesús. También en ese momento pueden reflexionar sobre su propia vida y aquellas cosas que la Palabra de Jesús les haya hecho ver que deben mejorar. También se les puede explicar que en ese silencio pueden hablar con Jesús en su interior.
Es bueno que el docente tenga una verdadera fe en la presencia y acción del Espíritu, y no caiga en la tentación de querer monopolizar el diálogo con el Señor, como si dudara de que Él habla a los corazones… mucho mejor que nosotros.
Este silencio se introducirá para los niños y jóvenes diciendo: “ahora vamos a hacer un instante de silencio. Jesús quiere hablarte al corazón. Puedes cerrar nuevamente los ojos, o mirar fijamente la hostia consagrada o la cruz”

Cuidado del lugar

Es importante que el oratorio o capilla sea siempre un lugar acogedor. Que este limpio y ventilado, y que tenga una iluminación suficiente. No es necesario que haya potentes reflectores: a veces una luz tenue invita más a la oración
Conviene recordar que la luz que emanan los cirios tiene un valor estético y simbólico inigualable. En un cirio que se consume delante del Santísimo hay toda una catequesis sobre la vida cristiana y la vida de oración. La luz de la llama simboliza la fe que ilumina; el calor, la caridad que adora; la orientación de la llama siempre hacia lo alto, la esperanza, que pese a cualquier dificultad tiende hacia lo alto. El cirio adora. Sí, aunque suene raro.

Posturas, gestos corporales y signos

En algunos momentos de la Adoración, puede ser más conveniente sugerir posturas corporales, como invitar a ponerse de pie o invitar a ponerse de pie o de rodillas
Lo mismo vale para los gestos, como puede ser el extender las manos, levantarlas o juntarlas.
Con los niños conviene simplemente decirles: “ahora todos nos ponemos de rodillas” o “todos juntamos las manos”. Con los jóvenes conviene más bien sugerir, ya que forzar gestos de piedad puede ser contraproducente en ellos.
Para los niños más pequeños, puede ser útil imaginar algún gesto que manifieste su entrega a Jesús, ya sea llevando algo ante el Sagrario, o pasando y dando un beso, o arrodillándose delante del Señor uno por uno.
Un recurso que puede ayudar es el de hacerlos dibujar o escribir, lo primero para los niños y lo segundo tanto para ellos como para los jóvenes. También podría ser otros gestos o signos como encender o llevar una vela. Sin desdibujar el momento de adoración (donde el centro siempre debe ser Jesús) se abre aquí un espacio legítimo de creatividad.


  Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: InfoCatolica.com

sábado, 24 de agosto de 2019

Tipos de suegros

Qué tipo de suegro eres?

Por: Lucia Legorreta | Fuente: yoinfluyo.com




Los suegros son factores importantes en una relación, pero hay que saber diferenciar sus actitudes hacía nosotros.


En la etapa de la pareja denominada nido vacío, los padres tienen la posibilidad de reencontrarse dejando ir sanamente a los hijos y empezar un nuevo ciclo con el compañero, reiniciando un mundo lleno de posibilidades disfrutable para ambos miembros.


Sin embargo, la realidad supera a la teoría y esos son los menos de los casos. La ausencia de uno de los miembros, vivir una relación disfuncional con los hijos, sobreprotegiéndolos sin importar la edad, resolverles la vida, y por supuesto siendo intrusivos en las decisiones que toman en su vida en pareja es lo más común.

Me pareció interesante leer sobre una clasificación de tipos de suegros, para que puedas reflexionar si te encuentras en esta etapa de la vida que tipo de suegra o suegro eres:



Los suegros positivos

Una vez que termina la crianza de los hijos, ser un suegro respetuoso y viviendo su propia vida, es quien generalmente se mantiene activo de pensamiento, de trabajo, pero sobre todo libre de responsabilidades con los hijos.

Cuando los hijos llegan de visita, son encuentros disfrutables, de respeto, de consejos, convivencia, respetando las diferencias de edad y empujando a hijos, padres, nietos y suegros a continuar de forma sana e independiente cada quien su camino.


Los suegros negativos

Cuando la familia de origen ha pasado desajustes en su funcionamiento o estructura, ello se refleja casi siempre en las nuevas parejas y aquí hay varias combinaciones, generalmente disfuncionales para los hijos y los nietos:

- Suegros que se apoderan de los hijos: bajo la influencia de sus padres las parejas recién formadas, son receptoras de comentarios por el bien de los hijos, en donde los suegros se entrometen con la nuera o el yerno, indicándoles la manera más adecuada de tratar o educar a su hijo, no dejando a la nueva pareja desarrollarse sanamente.


Existen hijos o hijas apegados altamente a los padres e incapaces de desprenderse de ellos, que caen de inmediato en este estilo familiar tan dañino.


- Suegros que es apoderan de los nietos: controlando las costumbres, alimentación, cuidados físicos, emocionales y más. Se asumen, con más derechos que los padres en la crianza y aun con la autoridad moral para mandar a sus hijos y decidir cuál es el mejor futuro para todos ellos.

Son abuelos que no quieren crecer, que no saben hacerse responsables de sí mismos, por ello se dedican a cuidar a los demás.

- Suegros desapegados: en la contraparte del apego, están quienes difícilmente se acercan a convivir con los hijos y con los nietos, temerosos de compartir muchas veces el plano emocional.

- Suegros chantajistas: una vez que los hijos abandonan el hogar, se garantizan de enfermarse o necesitar la presencia de la familia, siendo incapaces de convivir consigo mismos y con un miedo muy fuerte a la soledad o al reencuentro con la pareja.

Un caso aparte son los suegros que por algún infortunado acontecimiento de la vida padecen alguna condición de discapacidad.


- Suegros con complejo de mamá gallina: personas que una vez casados los hijos o con pareja, mantienen o retienen por más tiempo a los hijos que cuando eran solteros, materialmente viven con ellos, y solo duermen fuera de su casa.

- Suegros con culpa: si los hijos no tuvieron los mejores cuidados, los nietos se vuelven el centro de atención en donde vuelcan aparentemente todo su amor, tratando de satisfacer sus propias frustraciones.

- Suegros que han perdido a su pareja: se vuelcan en los hijos y nietos, siendo incapaces de enfrentar su soledad y su futuro, encubriéndolo en la dedicación y cuidado de su descendencia.

- Suegros dominantes: si han formado hijos dependientes, los nietos son parte de su extensión genética y abiertamente dominan mediante su influencia económica, moral o de otro tipo.


Y así podríamos mencionar otras situaciones, ya que cada combinación y familia es única. 

Sin embargo, vale la pena tener en consideración algunos consejos:

Si eres suegro o suegra debes hacerte responsable de ti mismo, respetar el papel de autoridad de tus hijos como nuevos padres; seguir creciendo como persona; no quieras resolverles la vida a tus hijos, ya son adultos y tienen una familia propia.

Poner distancia con la familia de origen y arreglar los propios problemas en la pareja, resulta ser siempre más sano a pesar de los tropezones.