sábado, 24 de enero de 2009

Fallece sor Emmanuelle de El Cairo, "icono de la solidaridad"


A los 99 años, era la mujer más popular en Francia

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 20 de octubre de 2008 (ZENIT.org).-

Al dar la noticia del fallecimiento de sor Emmanuelle de El Cairo, a lo 99 años, la mujer más popular en Francia, el diario del Papa la ha calificado con palabras con las que es conocida por la opinión pública: "icono de la solidaridad y apoyo de los pobres y marginados".

Según un reciente sondeo, recuerda "L'Osservatore Romano" en la edición italiana que será publicada este martes, "era la mujer más popular y querida de Francia".

Sor Emmanuelle, su nombre de pila era Madeleine Cinquin, falleció en la noche entre el domingo y el lunes en el asilo en el que residía, en Callian, en el departamento de Var.

Nacida en Bruselas de padre francés y madre belga, habría cumplido los cien años el 16 de noviembre. Según su voluntad, su entierro tendrá lugar en privado. Una misa de sufragio se celebrará en los próximos días en París.

En 1971, cuando tenía 63 años, Sor Emmanuelle decidió compartir su vida con los pobres de El Cairo, motivo por el era conocida como la "petite soeur des chiffonniers" ("la hermanita de los traperos").

"Hablaba de manera directa, sin pelos en la lengua, y esta era una de las cualidades por la que todos la querían", recuerda el diario vaticano.

"En las chabolas de Ezbet el-Nakhl, en El Cairo, se entregó totalmente para construir escuelas, asilos de ancianos y casas de acogida. La asociación que lleva su nombre ("Asmae-Association Soeur Emmanuelle"), fundada por ella misma en 1980, sigue ayudando a miles de niños pobres en todo el mundo", constata "L'Osservatore Romano".

Dejó Egipto en 1993, a los 85 años, y regresó a Francia, estableciéndose en la comunidad de Nuestra Señora de Sión, congregación en la que había entrado a los 20 años, dedicando su tiempo a la oración y meditación, sin dejar nunca el apoyo a los sin techo y a los inmigrantes sin papeles.

Licenciada en la Sorbona, sor Emmanuelle había sido profesora de filosofía y letras en Estambul, Túnez, El Cairo y Alejandría.

Era también una conocida escritora. Su último libro "Tengo cien años y quisiera decíroslo" ("J'ai cent ans et je voudrais vous dire"), ha sido publicado hace dos meses.

El 31 de enero pasado el presidente francés Nicolas Sarkozy la había elevado al rango de gran oficial de la Legión de Honor.

Ceremonia de primeros votos temporales de una joven en Tayikistán

En el Instituto del Verbo Encarnado

DUCHAMBÉ, lunes, 13 octubre 2008 (ZENIT.org).-

Las religiosas del Instituto de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matara, de fundación argentina, presentes en la Misión Sui Iuris de Tayikistán, celebraron el día 12 de octubre en la ciudad de Duchambé, la primera profesión religiosa de la hermana María Madre del Verbo Encarnado.

Dicha celebración tuvo lugar en la parroquia de San José, con la participación del superior eclesiástico del Instituto del Verbo Encarnado, Carlos Ávila, el delegado del Asia Central, el párroco y dos sacerdotes también pertenecientes a dicho Instituto, así como los fieles de las comunidades católicas de Tayikistán.

El padre Carlos Ávila ha informado a ZENIT desde Tayikistán que “la hermana María Madre del Verbo Encarnado, es una joven religiosa oriunda de Tayikistán, y forma parte de una numerosa familia de ocho hijos, de los cuales, otros dos están haciendo el postulantado, su hermana Lubov, en la Servidoras y su hermano Misha en el Instituto del Verbo Encarnado”.

La joven profesa, ya desde los primeros tiempos de su juventud, manifestó su deseo y vocación de consagrarse a Dios, como religiosa en el Instituto de las Servidoras, quienes se desempeñan en la Misión, desde ya hace varios años, colaborando en la gran tarea de la “Plantatio Ecclesiae”.

La hermana María Madre del Verbo Encarnado, tuvo la gracia de participar en dos Jornadas Mundiales de la Juventud, una que tuvo lugar en Roma, en la que participó como delegada de Tayikistán, y la otra en Colonia.

Las religiosas del Instituto del Señor y de la Virgen de Matara, además se encuentran presentes en varios países de la ex Unión Soviética, entre ellos: Kazajstán, en la ciudad de Shimkent; en Rusia, en las ciudades de Kazán, Ulianovsk, Omsk; en Ucrania, en las ciudades de Ivano-Frankovsk y Zakarpatia.

Según el testimonio de las religiosas, Dios las ha bendecido con abundantes vocaciones, sobre todo en Ucrania, donde pertenecen al rito bizantino.

La hermana Maria Madre del Verbo Encarnado, continuará su formación en el estudiantado de las Servidoras, presente en la ciudad de Segni, Italia.

Durante la solemne celebración, el padre Ávila, destacó en la homilía “que hoy es un gran día de fiesta, de gran alegría y gozo, de gracia y bendición, para toda la pequeña comunidad católica de Tayikistán, ya que la vocación a la vida consagrada es un tesoro de la Iglesia. Si en la Iglesia hay vocaciones, esto significa que la Iglesia está viva, ya que el Señor el “Dueño de la mies”. Se hace presente entre nosotros, como en los primeros tiempos, invitando a hombres y mujeres de todos los confines de la tierra, con las mismas palabras dicha a los primeros discípulos: ‘Ven y sígueme’”.

La Familia Religiosa del Verbo Encarnado tuvo sus comienzos en Argentina, el 25 de marzo de 1984, fundada por el padre Carlos Miguel Buela.

El instituto religioso femenino lleva el nombre de “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará”. Fue fundado en San Rafael, Argentina, en 1988 también por el padre Buela. Junto a los sacerdotes del “Instituto del Verbo Encarnado”, forman la Familia Religiosa del Verbo Encarnado, unidos por el mismo carisma.

sábado, 17 de enero de 2009

Pablo y el "genio femenino". 4

Mujeres nobles, cultas e instruidas







Remedios Falaguera


"Atravesando Anfípolis y Apolonia llegaron a Tesalónica, donde los judíos tenían una sinagoga (Hch 17, 1) ... Algunos de ellos se convencieron y se unieron a Pablo y Silas así como una gran multitud de los que adoraban a Dios y de griegos y no pocas de las mujeres principales. (Hch 17, 4) ... Por la noche, los hermanos enviaron hacia Berea a Pablo y Silas. Ellos, al llegar allí, se fueron a la sinagoga de los judíos. (Hch 17, 10 ) … Creyeron, pues, muchos de ellos y, entre los griegos, mujeres distinguidas y no pocos hombres". (Hch 17, 12).


San Pablo y la dignidad de la mujer

A pesar de que la situación de la mujer ateniense en la época de San Pablo era mucho más abierta que la del pueblo judío, es de todos conocido que, incluso las atenienses acomodadas, cultas e instruidas de las que nos habla el apóstol en este texto carecían de lo que hoy concebimos como derechos ciudadanos.

Sabido es que la vida de las mujeres estaba dirigida primordialmente al matrimonio, las labores domésticas, el hilado y a la crianza de los hijos, especialmente, hijos varones con los que perpetuar la especie. La dependencia del marido era tal que podía amonestarla, repudiarla o apedrearla en caso de adulterio, siempre que éste estuviera probado.

Normalmente estaban encerradas en casa. Se les negaba la entrada en el templo, aprender la ciencia sagrada ni como entretenimiento ni para su educación, dar testimonio de su fe; y lo que es peor aun, sus opiniones eran rechazadas e ignoradas, incluso por su padre o su marido.
Pues bien, en este ambiente, entendido veinte siglos después como discriminatorio y radical, cada palabra, cada gesto, cada silencio de San Pablo, al igual que hizo Jesucristo, supuso una revolución. Una revolución que, a pesar de los prejuicios de la época, el apóstol no abandonó ni un instante hasta volver a situar a las mujeres en un lugar relevante de la historia de la Iglesia, como se puede observar dando un ligero repaso a las páginas del Nuevo Testamento.

En el caso de estas mujeres, cultas e instruidas, nobles de espíritu, los textos sagrados no nos las presentan como mujeres engreídas y orgullosas de su condición que desprecian a los que les rodean; ni en actitud distante y rígida que mira a los demás por encima del hombro. Al contrario; son mujeres que no se conforman con el honor, la gloria y la riqueza de su condición; ni mucho menos; buscan algo más. Buscan la Verdad.

Y debió ser esto precisamente lo que les ocurrió puesto que, al escuchar a San Pablo en la sinagoga, Dios conquistó su corazón, abrió su inteligencia para comprender y les colmó de dones. De tal manera que se "convencieron y se unieron" a él en su fascinante misión.

Unas mujeres que alimentaron, a través del mensaje de Cristo, la fuerza de su amor y de sus ansias de felicidad. Y que, conscientes de sus cualidades y defectos, toman el camino de trasformar su realidad cotidiana en busca de un proyecto divino, cueste lo que cueste, y digan lo que digan. Ya que, movidas por el amor y la responsabilidad, deciden libremente dar lo mejor que poseen.

Valía personal no les faltaba para llevarla a cabo. Ya que, como suele ocurrir, el corazón inquieto y abierto de las personas instruidas no solo recibe con celo y entusiasmo todo lo que le suponga un enriquecimiento personal, sino que lo hace vida y lo defiende con argumentos sólidos.

Comprometidas con el futuro y la verdad

De tal forma que, como pasa hoy en día, las buenas lecturas, las audiciones musicales, el teatro, la mirada a una obra de arte, los debates, etc. no solo les llena de un placer inmenso, sino que al mismo tiempo "engrandece a la persona; incluyendo su dimensión religiosa", como afirma Benedicto XVI, puesto que cultivar la verdad, la bondad y la belleza de todo lo que nos rodea engrandece nuestro corazón y ennoblece el espíritu.

Dicho de otro modo, este afán de saber no es un placer únicamente sensible, lleno de afectos y sentimientos, sino que para descubrir la grandeza de la obra de Dios, una obra llena de luz y de Amor eterno, debe actuar la inteligencia y la voluntad, potencias sine qua non para el aprendizaje.

Y puesto que tanto el hombre como la mujer "buscan la verdad", como nos recuerda el Santo Padre, y "la verdad que nos hace libres es Cristo, porque sólo él puede responder plenamente a la sed de vida y de amor que existe en el corazón humano", me complace observar que, San Pablo, Maestro de Fe y Verdad, nos presenta a estas mujeres como protagonistas de un gran desafió para el futuro de la fe, de la Iglesia y del cristianismo.

Es más, me atrevo a afirmar que, hoy como hace dos mil años, existen muchas mujeres que se "apasionan por su mensaje, experimenta el deseo incontenible de compartir y comunicar esta verdad". Y como es propio en ellas, no permitirán que se apague la Luz que ilumina su razón y que mengüen sus fuerzas del corazón ante el nuevo horizonte que se abre ante nosotros. Porque "allí donde está Dios, allí hay futuro".



sábado, 10 de enero de 2009

Lecciones del corazón (II)


Mercedes Malavé González

Mujer Nueva


"Con los ojos del corazón"

Corazón y proyecto de vida

Decíamos que el acto de amar es un acto del corazón que consiste en recordar, y que en ese acto confluyen la inteligencia y la voluntad. Por eso, el corazón tiene una dinámica unificadora de la persona, que le hace orientar las demás potencias del alma hacia el ser amado. Si reflexionamos un poco notaremos que todos los proyectos que nos fijamos los hacemos a partir de un acto del corazón. Por ejemplo, para elegir una carrera universitaria no basta tener un conocimiento de las diversas materias que estudiaremos, ni tampoco es suficiente saber que contamos con una serie de hábitos y aptitudes que nos aseguran el éxito profesional. Más bien, lo que hace falta es un deseo de orientar nuestra vida hacia ese fin. La elección profesional consiste mucho más en una aspiración de futuro que en unas aptitudes y conocimientos, que apenas se tienen cuando se está comenzando.

Los deseos y aspiraciones también son una especie de recuerdo. Se desea lo que se trae continuamente a la memoria, lo que no se olvida. Si se olvida deja de ser deseado. Por eso, aspirar a algo es un acto de hacer presente al corazón. El amor tiene mucho de deseo, de sed de satisfacción. El corazón, en la medida en que ama, quiere amar más, no se cansa de amar, no se sacia de contemplar lo amado.

Cuando el corazón está enamorado, las potencias del alma actúan empapadas de aquello que se está constantemente contemplando con la mirada interior. Un enamorado es aquel que trabaja, estudia, viaja, descansa, fomenta un tipo de amistades, de aficiones, de diversiones, etc. permaneciendo anclado en lo que ama. Y esto tiende a ser naturalmente así, no hacen falta grandes esfuerzos ni propósitos de recordar, para que las personas vivan orientadas interiormente hacia el ser amado. En el interior del verdadero amante, todas las cosas terminan siempre refiriéndose al ser amado, y allí encuentran un sentido y un significado más pleno para nosotros. Se entienden bien, bajo esta perspectiva, el consejo del Zorro al Principito: “no se ve bien –dijo el Zorro al Principito– sino con los ojos del corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”. En la vida de una persona que ama todas la cosas adquieren su justo valor y realce cuando son compartidas con el ser amado. Todo lo quiere para el amado, y sin él nada le llena plenamente.

Por eso ¡qué necesario es que el objeto amado esté a la altura de las potencialidades del hombre! Que sea capaz de colmar todos los deseos y aspiraciones humanas. Cuando hablamos de proyecto de vida nos referimos, sobre todo, a esa fuente de amor en la que se desea fijar la mirada interior. El dinero, la honra, la fama, los hijos, las obras de caridad, Dios, cada uno de ellos constituye la aspiración de muchas personas, pero no todos son en realidad fines que nos colman de amor. Sabemos que el corazón no crece ni se sacia con el dinero, ni con la fama, ni con la honra, al contrario, tiende a empequeñecerse. Por su parte, los hijos, la familia, la amistad y las obras de caridad hacia el prójimo, proporcionan relaciones de amistad y amor muy plenas. Sin embargo, también exigen mucha grandeza de corazón, porque pueden llegar a ser, justamente ellas, la principal fuente de discordias y de dolor humano.

Amor a Dios

La complejidad de las relaciones humanas, esa estructura dramática de la vida que todos experimentamos cada vez que pasamos de la alegría a la tristeza, de la satisfacción al hastío, de la compañía a la soledad, del amor al odio, no son otra cosa que la dinamis, el movimiento, del corazón. Es un proceso que exige un continuo ascenso en la escala del amor, que comporta dolor y sacrificio. Incluso el amor de los buenos esposos, que llena el corazón de satisfacción y plenitud, tampoco está exento de experimentar estos pequeños o grandes "dramas" que debe superar con un poco de dolor y a veces de lágrimas.

Por eso, el amor humano, para que sea pleno, necesita también alimentarse de Dios. Sólo Dios puede colmar los deseos del corazón humano y, al mismo tiempo, dejarlo abierto a los demás. Amar a Dios significa buscarlo con el corazón, re-cordarlo, contemplarlo. Cuando el corazón está fundamentado en Dios, todas las relaciones interpersonales mejoran y adquieren un peso, una fidelidad y una riqueza “a prueba de balas”.

Cualquier proyecto de vida, de compromiso estable, que quiera ser definitivo debe tener a Dios como centro y norte de toda la dinámica del amor interior. Vivir en la esperanza, ser fuerte, paciente, optimista, consiste en mantenerse firme en el recuerdo de que algún día nos encontraremos con Dios, plenitud de todos los deseos del corazón.

martes, 6 de enero de 2009

Fiesta de la Epifanía o Día de Reyes


Los pastores y reyes del Oriente visitan a Jesús el Mesias, le llevan regalos y lo adoran con oro, incienso y mirra.

Origen de la fiesta:

El 6 de enero se celebraba desde tiempos inmemoriales en Oriente, pero con un sentido pagano: En Egipto y Arabia, durante la noche del 5 al 6 de enero se recordaba el nacimiento del dios Aion. Creían que él se manifestaba especialmente al renacer el sol, en el solsticio de invierno que coincidía hacia el 6 de Enero. En esta misma fecha, se celebraban los prodigios del dios Dionisio en favor de sus devotos.
La fiesta de la Epifanía sustituyó a los cultos paganos de Oriente relacionados con el solsticio de invierno, celebrando ese día la manifestación de Jesús como Hijo de Dios a los sabios que vinieron de Oriente a adorarlo. La tradición pasó a Occidente a mediados del siglo IV, a través de lo que hoy es Francia.

La historia de los Reyes Magos se puede encontrar en San Mateo 2, 1-11.

“Después de haber nacido Jesús en Belén de Judea, en el tiempo del Rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén diciendo: ¿dónde está el que ha nacido, el Rey de los Judíos? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.
Al oír esto, el Rey Herodes se puso muy preocupado; entonces llamó a unos señores que se llamaban Pontífices y Escribas (que eran los que conocían las escrituras) y les preguntó el lugar del nacimiento del Mesías, del Salvador que el pueblo judío esperaba hacia mucho tiempo.
Ellos contestaron: En Belén de Judá, pues así está escrito por el Profeta:

Y tú, Belén tierra de Judá
de ningún modo eres la menor
entre las principales ciudades de Judá
porque de ti saldrá un jefe
que será el pastor de mi pueblo Israel

Entonces Herodes, llamando aparte a los magos, los envió a la ciudad de Belén y les dijo: Vayan e infórmense muy bien sobre ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo.
Los Reyes Magos se marcharon y la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos hasta que fue a pararse sobre el lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella, sintieron una gran alegría.
Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre. Se hincaron y lo adoraron. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego, habiendo sido avisados en sueños que no volvieran a Herodes, (pues él quería buscar al Niño para matarlo), regresaron a su país por otro camino.”

Podemos aprovechar esta fiesta de la Iglesia para reflexionar en las enseñanzas que nos da este pasaje evangélico:

*Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.

* La estrella anunció la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús.

* Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que les llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del Evangelio.

* Los Reyes Magos dejaron su patria, casa, comodidades, familia, para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.

* Los Reyes
Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.

Los Reyes Magos fueron generosos al ir a ver a Jesús, no llegaron con las manos vacías. Le llevaron:

· oro: que se les da a los reyes, ya que Jesús ha venido de parte de Dios, como rey del mundo, para traer la justicia y la paz a todos los pueblos;

· incienso: que se le da a Dios, ya que Jesús es el hijo de Dios hecho hombre;

· mirra: que se untaba a los hombres escogidos, ya que adoraron a Jesús como Hombre entre los hombres.


Esto nos ayuda a reflexionar en la clase de regalos que nosotros le ofrecemos a Dios y a reconocer que lo importante no es el regalo en sí, sino el saber darse a los demás. En la vida debemos buscar a Dios sin cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que tenemos.

* Los Reyes Magos sintieron una gran alegría al ver al niño Jesús. Supieron valorar el gran amor de Dios por el hombre.

* Debemos ser estrella que conduzca a los demás hacia Dios.

Significado de la fiesta:

Antes de la llegada del Señor, los hombres vivían en tinieblas, sin esperanza. Pero el Señor ha venido, y es como si una gran luz hubiera amanecido sobre todos y la alegría y la paz, la felicidad y el amor hubieran iluminado todos los corazones. Jesús es la luz que ha venido a iluminar y transformar a todos los hombres.

Con la venida de Cristo se cumplieron las promesas hechas a Israel. En la Epifanía celebramos que Jesús vino a salvar no sólo a Israel sino a todos los pueblos.
Epifanía quiere decir "manifestación", iluminación. Celebramos la manifestación de Dios a todos los hombres del mundo, a todas las regiones de la tierra. Jesús ha venido para revelar el amor de Dios a todos los pueblos y ser luz de todas las naciones.

En la Epifanía celebramos el amor de Dios que se revela a todos los hombres. Dios quiere la felicidad del mundo entero. Él ama a cada uno de los hombres, y ha venido a salvar a todos los hombres, sin importar su nacionalidad, su color o su raza.
Es un día de alegría y agradecimiento porque al ver la luz del Evangelio, salimos al encuentro de Jesús, lo encontramos y le rendimos nuestra adoración como los magos.

Origen de la Rosca de Reyes


Después de que los Reyes adoraron a Jesús, un ángel les avisó que no regresaran donde Herodes y ellos regresaron por otro camino. Herodes al enterarse que había nacido el Rey que todos esperaban, tuvo miedo de perder su puesto y ordenó matar a todos los niños menores de dos años entre los cuales se encontraría dicho Rey.
La Sagrada Familia huyó a Egipto y el niño Dios se salvó, otras familias escondieron a los bebés en tinajas de harina y así no fueron vistios y salvaron sus vidas. Desde entonces, los judíos comían pan ázimo el 6 de enero en el que escondían un muñeco de barro recordando este acontecimiento.

Los primeros cristianos tomaron un poco de esta tradición y la mezclaron con la historia de la visita de los Reyes Magos para la celebración de la Epifanía: cambiaron el pan ázimo por pan de harina blanca y levadura, cocida en forma de Rosca, endulzándolo con miel y adornándolo con frutos del desierto, como higos, dátiles y algunas nueces.

Para los cristianos, la forma circular de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, que no tiene principio ni fin. Los confites son las distracciones del mundo que nos impiden encontrar a Jesús.

El muñequito escondido dentro de la rosca, simboliza al Niño Jesús que los reyes no encontraban porque la estrella desaparecía.

Esta costumbre de los cristianos de Palestina llegó a Europa y posteriormente a América.

En México, el que encuentra el muñequito de la rosca se convierte en el centro de la fiesta: se le pone una corona hecha de cartón y cubierta de papel dorado y se le da el nombramiento de “padrino del Niño Jesús”.

El padrino deberá vestir con ropas nuevas a la imagen del niño Jesús del nacimiento y presentarlo en la Iglesia el día 2 de Febrero, día de la Candelaria. Después hará una fiesta con tamales y atole.

Sugerencias para vivir esta fiesta

· Reflexionar y contestar las siguientes preguntas: ¿qué regalo le voy a dar a Jesús este año que comienza?; ¿qué puedo cambiar para ser mejor?; ,qué regalos le voy a ofrecer a Jesús?; ¿me encuentro alegre porque Dios me ama?; ¿tengo fe en Dios?; ¿sé vivir en la pobreza?; ¿soy generoso (con mi tiempo, con mi persona, con los demás)?; ¿suelo perseverar en mi vida espiritual a pesar de las dificultades que se me presentan?; ¿obedezco a Dios con prontitud?

sábado, 3 de enero de 2009

De monjita en monjita 7


Arturo Guerra

Mientras tanto Kolbe lanzó su periódico en Jspón

Llegué a Ars, un pueblecito perdido, relativamente cerca de Lyon, Francia, 1852. Ahí estaba él.

Al menos eso supuse ya que me encontré una larga cola en uno de los confesionarios de la iglesia. Intercepté a una viejita. Le comenté que era periodista y que quería hablar con el padre. Me dijo que todavía le quedaban por atender muchas personas y que finalizaría muy entrada la noche. Entonces encontré la solución: me formaría en la fila de penitentes cerca de los primeros, discretamente, para poder hablar pronto con el cura... Mientras tanto, avancé un poco en la lectura de Kolbe...

Después se propuso ir a Japón de misionero, a llevar su periódico, sin japonés ni dinero. Tras un largo viaje llegó a Nagasaki. El obispo del lugar estaba ausente y el vicario no vio con muy buenos ojos la idea de Kolbe, pero le propuso que impartiera clases de filosofía en el seminario y, a cambio, le permitía planear y lanzar su periódico. Para ello, le prestó un local con goteras y mosquitos incluidos. La salud de Kolbe empeoró: fiebres, dolores de cabeza, abscesos en su cuerpo... Para celebrar la misa tenían que sostenerlo. Un buen día se lo encontraron desmayado por la calle...

Pero al mes de estar en Nagasaki, 24 de mayo de 1930, Kolbe escribió un telegrama a Polonia: “Hoy publicamos ‘El Caballero’ japonés. Tenemos una imprenta. Gloria a la Inmaculada”.

En la calle repartieron los primeros 10,000 ejemplares, sin olvidarse de respetar la costumbre japonesa: al ofrecer el periódico, el caminante, si aceptaba, debía agacharse noventa grados. Para la traducción le ayudaban unos colaboradores del vicario y un metodista quien, tiempo después, se convirtió al catolicismo.

Una pregunta en mal momento e inapropiada

El periódico siguió su andadura, pero, mientras tanto, surgieron sospechas, reproches, ataques y calumnias. Alguien o algunos querían acabar con su periódico. En ese ambiente enrarecido, Kolbe viajó a Polonia con motivo del Capítulo General de su orden. Ahí defendió su publicación. Los superiores le confirmaron en el proyecto. Y Kolbe volvió a Nagasaki. La revista siguió con vida. Un centro budista de la isla de Sikok solicitó una suscripción. Con el tiempo, la comunidad de Nagasaki tendrá 78 miembros. El Caballero de María sin pecado (así le llamó, ya que la palabra inmaculada era intraducible al japonés) llegó a 65,000 ejemplares...

Por fin llegó mi turno en la cola de las confesiones. Le advertí al señor Vianney desde un inicio:

– Padre, no vengo a confesarme. Lo que pasa es que soy un periodista que está haciendo una pequeña investigación y quisiera preguntarle algo.

Escuché una risa y me dijo:

– Bueno, no es que sea la mejor manera para pedir una entrevista, pero, bien, me puedes hacer tu pregunta.

– Señor Vianney, ¿por qué la moral católica es tan estricta?, ¿por qué la Iglesia no cede ante la opinión pública y no cambia sus principios más en consonancia con lo que dice la sociedad?

De abogado a sacerdote

– Yo creo que deberías leerte la vida de Alfonso María de Ligorio, un sacerdote que murió cuando yo tenía apenas un año en este mundo.

– Gracias y disculpe la interrupción.

– Adiós y a ver si en tu próxima visita te animas a confesarte.

– Gracias, lo tomaré en cuenta.

Fue mi respuesta diplomática. Salí de la iglesia. Busqué una buena sombra y saqué mi libro de cabecera. Ligorio, Alfonso María de.

A los 16 años ya era un abogado titulado. Durante una década ejerció su carrera brillantemente. En una ocasión, después de haber defendido de buena fe a un imputado, se le demostró que era falsa su posición. Esto le hizo decepcionarse de la justicia humana y lo dejó todo. Al cabo de unos años era ya sacerdote. Comenzó a ayudar a los vagos de Nápoles, y visitaba los pueblos más recónditos, ahí donde otros curas no se animaban a ir. Escribió mucho. Uno de sus libros más difundidos es el de Teología moral donde ve la moral cristiana como el camino para encontrar la felicidad terrena y divina y no como una norma fría y asfixiante para el creyente. Eso es lo que dice más o menos el santoral sobre este Ligorio (Continuará).

jueves, 1 de enero de 2009

María, Madre de Dios, Santa



Fuente: Archidiócesis de Madrid
Autor: .

Enero 1

Es el mejor de los comienzos posibles para el santoral. Abrir el año con la solemnidad de la Maternidad divina de María es el mejor principio como es también el mejor colofón. Ella está a la cabeza de todos los santos, es la mayor, la llena de Gracia por la bondad, sabiduría, amor y poder de Dios; ella es el culmen de toda posible fidelidad a Dios, amor humano en plenitud. No extraña el calificativo superlativo de "santísima" del pueblo entero cristiano y es que no hay en la lengua mayor potencia de expresión. Madre de Dios y también nuestra... y siempre atendida su oración.

Los evangelios hablan de ella una quincena de veces, depende del cómputo que se haga dentro de un mismo pasaje, señalando una vez o más.

El resumen de su vida entre nosotros es breve y humilde: vive en Nazaret, allá en Galilea, donde concibió por obra del Espíritu Santo a Jesús y se desposó con José.

Visita a su parienta Isabel, la madre del futuro Precursor, cuando está embarazada de modo imprevisto y milagroso de seis meses; con ella convive, ayudando, e intercambiando diálogos místicos agradecidos la temporada que va hasta el nacimiento de Juan.

Por el edicto del César, se traslada a Belén la cuna de los mayores, para empadronarse y estar incluida en el censo junto con su esposo. La Providencia hizo que en ese entonces naciera el Salvador, dándolo a luz a las afueras del pueblo en la soledad, pobreza, y desconocimiento de los hombres. Su hijo es el Verbo encarnado, la Segunda Persona de Dios que ha tomado carne y alma humana.

Después vino la Presentación y la Purificación en el Templo.

También la huída a Egipto para buscar refugio, porque Herodes pretendía matar al Niño después de la visita de los magos.

Vuelta la normalidad con la muerte de Herodes, se produce el regreso; la familia se instala en Nazaret donde ya no hay nada extraordinario, excepción hecha de la peregrinación a Jerusalén en la que se pierde Jesús, cuando tenía doce años, hasta que José y María le encontraron entre los doctores, al cabo de tres días de angustiosa búsqueda.

Ya, en la etapa de la "vida pública" de Jesús, María aparece siguiendo los movimientos de su hijo con frecuencia: en Caná, saca el primer milagro; alguna vez no se le puede aproximar por la muchedumbre o gentío.

En el Calvario, al llegar la hora impresionante de la redención por medio del cruentísimo sufrimiento, está presente junto a la cruz donde padece, se entrega y muere el universal salvador que es su hijo y su Dios.

Finalmente, está con sus nuevos hijos _que estuvieron presentes en la Ascensión_ en el "piso de arriba" donde se hizo presente el Espíritu Santo enviado, el Paráclito prometido, en la fiesta de Pentecostés.

Con la lógica desprendida del evangelio y avalada por la tradición, vivió luego con Juan, el discípulo más joven, hasta que murió o no murió, en Éfeso o en Jerusalén, y pasó al Cielo de modo perfecto, definitivo y cabal por el querer justo de Dios que quiso glorificarla.

Dio a su hijo lo que cualquier madre da: el cuerpo, que en su caso era por concepción milagrosa y virginal. El alma humana, espiritual e inmortal, la crea y da Dios en cada concepción para que el hombre engendrado sea distinto y más que el animal. La divinidad, lógico, no nace por su eternidad.

El sujeto nacido en Belén es peculiar. Al tiempo que es Dios, es hombre. Alta teología clasifica lo irrepetible de su ser, afirmando dos naturalezas en única personalidad. El Dios infinito, invisible, inmenso, omnipotente en su naturaleza es ahora pequeño, visible, tan limitado que necesita atención. Lo invisible de Dios se hace visible en Jesús, lo eterno de Dios entra con Jesús en la temporalidad, lo inaccesible de Dios es ya próximo en la humanidad, la infinitud de Dios se hace limitación en la pequeñez, la sabiduría sin límite de Dios es torpeza en el gemido humano del bebé Jesús y la omnipotencia es ahora necesidad.

María es madre, amor, servicio, fidelidad, alegría, santidad, pureza. La Madre de Dios contempla en sus brazos la belleza, la bondad, la verdad con gozoso asombro y en la certeza del impenetrable misterio.